El panorama
Dios ha puesto límites a los actos sexuales. Ahora dice a Moisés, el líder de Israel, que enseñe a todo el pueblo a vivir en santidad. Israel, el pueblo que pertenece a Dios, debe reflejar esa pertenencia en la adoración, el trabajo, el comercio y el cuidado del prójimo. Las reglas del lugar santo aparecen junto a las de la vida diaria. Ambas importan a Dios. Él reclama el derecho de regir su comercio, su trato a los trabajadores y su ayuda a los necesitados.
En este capítulo
- La adoración y el honor familiar Levítico 19:1-8
Toda la asamblea necesita santidad porque Dios mismo es santo.
- No se debe explotar al vulnerable Levítico 19:9-14
Los agricultores deben dejar los bordes del campo y los productos caídos para que los recojan los pobres y extranjeros.
- La justicia rechaza venganza y odio Levítico 19:15-18
Los jueces no deben favorecer a una persona pobre ni a alguien influyente.
- Clases distintas y leyes sociales difíciles Levítico 19:19-25
Dios prohíbe mezclar clases de animales, semillas y lino con lana.
- Se rechazan la falsa adoración y explotación Levítico 19:26-32
Otras reglas prohíben comer sangre.
- Los extranjeros y el comercio exigen justicia Levítico 19:33-37
No debe maltratarse al extranjero que vive en la tierra.
Verdad central
Pertenecer a un Dios santo da forma a la adoración de Israel y a su trato cotidiano de trabajadores, vecinos, personas vulnerables y extranjeros.

Las Escrituras junto al resumen
Levítico · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 37Levítico 19:1-8
La adoración y el honor familiar
Toda la asamblea necesita santidad porque Dios mismo es santo. Deben honrar a madre y padre, guardar sus días de descanso y rechazar los ídolos. La carne de una ofrenda de paz puede comerse durante dos días. El tercero debe quemarse todo lo que quede. Comerla entonces deshonra lo que pertenece a Dios y trae la exclusión del pueblo. Tanto la conducta familiar como la adoración forman parte de la vida que Dios llama santa.

En la vida diaria
Un dirigente de un grupo de exploradores revisa el plan de la ceremonia y los arreglos para los padres que necesitan ayuda para asistir. El respeto dentro del salón y hacia las familias fuera de él pertenecen al mismo deber. Una ceremonia impecable por sí sola no basta. La santidad de Israel es un mandato de Dios e incluye ofrendas sagradas, no las normas de un club.
Observe
Levítico 19:3 Madre y padre se nombran junto al mandato del día de descanso. El respeto dentro del hogar aparece al lado de una práctica pública de adoración.
Levítico 19:1-8
Santa Biblia Reina Valera 19091Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:
2Habla á toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.
3Cada uno temerá á su madre y á su padre, y mis sábados guardaréis: Yo Jehová vuestro Dios.
4No os volveréis á los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición: Yo Jehová vuestro Dios.
5Y cuando sacrificareis sacrificio de paces á Jehová, de vuestra voluntad lo sacrificaréis.
6Será comido el día que lo sacrificareis, y el siguiente día: y lo que quedare para el tercer día, será quemado en el fuego.
7Y si se comiere el día tercero, será abominación; no será acepto:
8Y el que lo comiere, llevará su delito, por cuanto profanó lo santo de Jehová; y la tal persona será cortada de sus pueblos.
Levítico 19:9-14
No se debe explotar al vulnerable
Los agricultores deben dejar los bordes del campo y los productos caídos para que los recojan los pobres y extranjeros. Dios prohíbe robar, mentir, defraudar y jurar falsamente en su nombre. No debe retenerse durante la noche el pago de un trabajador contratado. No se debe maldecir a las personas sordas ni poner obstáculos delante de las ciegas. Algunos vecinos no pueden defenderse ni saber quién los daña. El temor de Dios frena al más fuerte incluso cuando el vecino perjudicado no puede ver ni oír el abuso.

En la vida diaria
El dueño de un huerto detiene la última recogida y señala a los recolectores las cajas dejadas para familias con falta de alimentos. Después paga a los jornaleros antes de que se vayan. Quedarse con hasta el último fruto no es su única preocupación. Israel recibe estos deberes como mandatos obligatorios, no como gestos opcionales de generosidad.
Observe
Levítico 19:13 El pago no debe quedarse en manos del empleador durante la noche. La regla protege al trabajador cuyas necesidades inmediatas hacen de la demora una forma real de daño.
Levítico 19:9-14
Santa Biblia Reina Valera 19099Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu haza, ni espigarás tu tierra segada.
10Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás los granos caídos de tu viña; para el pobre y para el extranjero los dejarás: Yo Jehová vuestro Dios.
11No hurtaréis, y no engañaréis, ni mentiréis ninguno á su prójimo.
12Y no juraréis en mi nombre con mentira, ni profanarás el nombre de tu Dios: Yo Jehová.
13No oprimirás á tu prójimo, ni [le] robarás. No se detendrá el trabajo del jornalero en tu casa hasta la mañana.
14No maldigas al sordo, y delante del ciego no pongas tropiezo, mas tendrás temor de tu Dios: Yo Jehová.
Levítico 19:15-18
La justicia rechaza venganza y odio
Los jueces no deben favorecer a una persona pobre ni a alguien influyente. Se prohíben los chismes y las conductas que ponen en peligro la vida del prójimo. Dios también trata el odio oculto: una falta debe afrontarse en vez de dejar que crezca bajo el silencio. Se descartan la venganza y los rencores duraderos. El mandato de amar al prójimo como a uno mismo reúne estos deberes. Ese amor exige justicia y verdad. Una disputa no debe convertirse en una vida dedicada a buscar cómo herir al otro.

En la vida diaria
Una mediadora entre inquilinos detiene a un residente que repite rumores y pide a ambas partes que expresen la disputa real. Se niega a favorecer a la familia más rica o a excusar las amenazas de la otra parte. La reunión busca una respuesta justa en vez de venganza. El mandato de Dios también alcanza el odio oculto que una mediadora no puede examinar.
Observe
Levítico 19:17 La instrucción de reprender al prójimo aparece junto a la prohibición del odio. Afrontar directamente una falta se distingue de alimentar en silencio la hostilidad.
Levítico 19:15-18
Santa Biblia Reina Valera 190915No harás agravio en el juicio: no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás á tu prójimo.
16No andarás chismeando en tus pueblos. No te pondrás contra la sangre de tu prójimo: Yo Jehová.
17No aborrecerás á tu hermano en tu corazón: ingenuamente reprenderás á tu prójimo, y no consentirás sobre él pecado.
18No te vengarás, ni guardarás rencor á los hijos de tu pueblo: mas amarás á tu prójimo como á ti mismo: Yo Jehová.
Levítico 19:19-25
Clases distintas y leyes sociales difíciles
Dios prohíbe mezclar clases de animales, semillas y lino con lana. Después trata de las relaciones sexuales con una esclava prometida a otro hombre. La ley manda castigarla con azotes, sin pena de muerte porque no es libre. El hombre debe llevar un carnero, y el sacerdote trata su culpa ante Dios. El trato desigual se expresa con claridad. La fruta de árboles nuevos no puede comerse durante tres años. El cuarto año pertenece a Dios; el pueblo puede comerla desde el quinto.

En la vida diaria
Una empleada de archivo lee una antigua norma laboral que da soluciones distintas a trabajadores que hacen el mismo trabajo. Señala el trato desigual en vez de disimularlo con palabras más amables. Leer con exactitud incluye afrontar lo que la regla permite. La esclava enfrenta un castigo corporal bajo la ley, no solo condiciones de empleo desiguales.
Observe
Levítico 19:20 La falta de libertad de la mujer cambia la pena indicada. La ley refleja una sociedad que trata de manera distinta a esclavos y libres, una distinción que el texto no oculta.
Levítico 19:19-25
Santa Biblia Reina Valera 190919Mis estatutos guardaréis. A tu animal no harás ayuntar para misturas; tu haza no sembrarás con mistura de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de diversas cosas.
20Y cuando un hombre tuviere cópula con mujer, y ella fuere sierva desposada con alguno, y no estuviere rescatada, ni le hubiere sido dada libertad, ambos serán azotados: no morirán, por cuanto ella no es libre.
21Y él traerá á Jehová, á la puerta del tabernáculo del testimonio, un carnero en expiación por su culpa.
22Y con el carnero de la expiación lo reconciliará el sacerdote delante de Jehová, por su pecado que cometió: y se le perdonará su pecado que ha cometido.
23Y cuando hubiereis entrado en la tierra, y plantareis todo árbol de comer, quitaréis su prepucio, lo primero de su fruto: tres años os será incircunciso: su fruto no se comerá.
24Y el cuarto año todo su fruto será santidad de loores á Jehová.
25Mas al quinto año comeréis el fruto de él, para que os haga crecer su fruto: Yo Jehová vuestro Dios.
Levítico 19:26-32
Se rechazan la falsa adoración y explotación
Otras reglas prohíben comer sangre. También prohíben los hechizos y los intentos de leer señales del futuro. El pueblo no debe hacerse ciertos cortes de cabello ni cortarse o marcarse el cuerpo por los muertos. Un padre no debe forzar a su hija a prostituirse. Deben honrarse los días de descanso y el lugar santo de Dios. No debe consultarse a quienes buscan espíritus ni a hechiceros. La lista termina con ponerse de pie ante una persona mayor y mostrar respeto. Dios les dice cómo tratar a las hijas y a los ancianos. Esos deberes aparecen junto a sus reglas sobre adoración y espíritus.

En la vida diaria
Un visitante de una residencia de ancianos se levanta para ofrecer su asiento a un residente mayor mientras unos familiares presionan al personal para recibir trato especial. Da atención a la persona que otros pasan por alto en la sala ocupada. El respeto se vuelve un acto corporal, no solo una opinión educada. Los mandatos cercanos también rigen la adoración y la explotación, aspectos que esta escena no abarca.
Observe
Levítico 19:32 El respeto por la edad incluye ponerse de pie. El mandato da al honor una forma visible que el prójimo puede recibir de verdad.
Levítico 19:26-32
Santa Biblia Reina Valera 190926No comeréis cosa alguna con sangre. No seréis agoreros, ni adivinaréis.
27No cortaréis en redondo las extremidades de vuestras cabezas, ni dañarás la punta de tu barba.
28Y no haréis rasguños en vuestra carne por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna: Yo Jehová.
29No contaminarás tu hija haciéndola fornicar: porque no se prostituya la tierra, y se hincha de maldad.
30Mis sábados guardaréis, y mi santuario tendréis en reverencia: Yo Jehová.
31No os volváis á los encantadores y á los adivinos: no los consultéis ensuciándoos con ellos: Yo Jehová vuestro Dios.
32Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor: Yo Jehová.
Levítico 19:33-37
Los extranjeros y el comercio exigen justicia
No debe maltratarse al extranjero que vive en la tierra. Israel debe amarlo como a uno de los suyos. Sus habitantes vivieron antes como extranjeros en Egipto, la tierra donde fueron esclavos. El comercio también debe usar medidas, pesas y balanzas honestas. La identidad de Dios como quien los sacó de allí fundamenta ambos mandatos. El capítulo termina exigiendo obedecer todas sus leyes. La justicia se pone a prueba en los tratos con forasteros y en el intercambio común de bienes.

En la vida diaria
Un vendedor de mercado pone la misma pesa exacta en la balanza para un recién llegado que habla poco del idioma local. Cobra el precio anunciado y devuelve todo el cambio. La falta de familiaridad del cliente no da ventaja adicional al vendedor. El deber de Israel incluye un amor arraigado en el recuerdo de la esclavitud, no solo precios justos.
Observe
Levítico 19:34 El extranjero residente debe ser amado como un nativo. El mandato va más lejos que evitar la crueldad abierta y apela a la propia vulnerabilidad pasada de Israel.
Levítico 19:33-37
Santa Biblia Reina Valera 190933Y cuando el extranjero morare contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis.
34Como á un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como á ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.
35No hagáis agravio en juicio, en medida de tierra, ni en peso, ni en otra medida.
36Balanzas justas, pesas justas, epha justo, é hin justo tendréis: Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto.
37Guardad pues todos mis estatutos, y todos mis derechos, y ponedlos por obra: Yo Jehová.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Levítico 19:1 comienza con “Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:”
Dónde cambia el capítulo
Levítico 19:19 forma un giro natural: “Mis estatutos guardaréis. A tu animal no harás ayuntar para misturas; tu haza no sembrarás con mistura de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de…”
La nota final
Levítico 19:37 deja al lector con “Guardad pues todos mis estatutos, y todos mis derechos, y ponedlos por obra: Yo Jehová.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras Jehov, Dios, tierra, vuestro, jimo, para ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- jornalero
- Una persona contratada para trabajar a cambio de un pago diario.
- haza
- Una porción de tierra destinada al cultivo de alimentos.
- agoreros
- Personas que intentan conocer el futuro mediante señales o presagios.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



