El panorama
Los doce seguidores más cercanos de Jesús, el maestro y sanador, son enviados a compartir su labor. Al volver ven cómo alimenta a una multitud, oyen que es reconocido como el rey elegido por Dios y descubren que le espera sufrimiento. Tres contemplan su gloria en un monte. Sin embargo, el grupo aún no comprende su camino y discute por el rango de cada uno. Jesús se dirige entonces con firmeza hacia Jerusalem, la ciudad del templo de Dios. Por el camino rechaza la venganza y explica con claridad el costo de seguirlo sin mirar atrás.
En este capítulo
- Los enviados despiertan las preguntas de Herodes Lucas 9:1-9
Jesús reúne a los doce y les da autoridad sobre los demonios y las enfermedades.
- Cinco panes se convierten en una comida abundante Lucas 9:10-17
Los apóstoles vuelven y presentan su informe.
- Reconocer al Cristo conduce a una cruz Lucas 9:18-27
Mientras ora, Jesús pregunta a sus seguidores qué dice la gente de él, y después les pide su propia respuesta.
- La gloria no elimina la muerte venidera Lucas 9:28-36
Unos ocho días después, Jesús lleva a Pedro, Juan y Jacobo a un monte para orar.
- La ayuda fallida y la rivalidad reciben corrección Lucas 9:37-50
Al bajar del monte, un padre suplica por su único hijo, a quien un espíritu provoca convulsiones y lastima.
- Una acogida rechazada no justifica la venganza Lucas 9:51-56
Al acercarse el tiempo de ser llevado arriba, Jesús decide ir a Jerusalem.
- Seguirlo no puede quedar para después Lucas 9:57-62
Tres conversaciones muestran el costo de seguir a Jesús.
Verdad central
Jesús da a conocer su identidad y enseña que seguirlo exige una confianza costosa, una acogida humilde y un firme rechazo de la venganza.

Las Escrituras junto al resumen
Lucas · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 62Lucas 9:1-9
Los enviados despiertan las preguntas de Herodes
Jesús reúne a los doce y les da autoridad sobre los demonios y las enfermedades. Deben anunciar el reino de Dios y sanar, sin llevar provisiones de reserva, dinero ni ropa extra. Han de permanecer con el mismo anfitrión hasta salir del lugar. Donde los rechacen, sacudirse el polvo de los pies dará testimonio contra ese rechazo. Los doce recorren las aldeas con buenas noticias y sanidades. Herodes, el gobernante de la región, oye informes y queda perplejo. Algunos dicen que Juan, el predicador a quien Herodes decapitó, ha resucitado. Otros mencionan a Elías, un profeta anterior, o a otro mensajero antiguo. Herodes quiere ver a Jesús y saber quién está detrás de estas obras.

En la vida diaria
Una instructora de levantamientos de campo envía a sus aprendices por parejas con permiso para realizar tareas antes reservadas a ella. Los aldeanos empiezan a contar lo que hacen los equipos, y un terrateniente lejano pregunta quién les dio esa función. La labor se da a conocer por medio de los enviados. Jesús concede poder sobre la enfermedad y el mal, no solo permiso para realizar un levantamiento.
Observe
Lucas 9:9 La curiosidad de Herodes está ligada al hombre que ejecutó. Los informes sobre Jesús lo inquietan, pero querer verlo todavía no equivale a confiar en él.
Lucas 9:1-9
Santa Biblia Reina Valera 19091Y JUNTANDO á sus doce discípulos, les dió virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades.
2Y los envió á que predicasen el reino de Dios, y que sanasen á los enfermos.
3Y les dice: No toméis nada para el camino, ni báculo, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos vestidos cada uno.
4Y en cualquiera casa en que entrareis, quedad allí, y de allí salid.
5Y todos los que no os recibieren, saliéndoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos.
6Y saliendo, rodeaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio, y sanando por todas partes.
7Y oyó Herodes el tetrarca todas las cosas que hacía; y estaba en duda, porque decían algunos: Juan ha resucitado de los muertos;
8Y otros: Elías ha aparecido; y otros: Algún profeta de los antiguos ha resucitado.
9Y dijo Herodes: A Juan yo degollé: ¿quién pues será éste, de quien yo oigo tales cosas? Y procuraba verle.
Lucas 9:10-17
Cinco panes se convierten en una comida abundante
Los apóstoles vuelven y presentan su informe. Jesús los lleva hacia un lugar tranquilo cerca de Bethsaida, una población junto al lago. Las multitudes los siguen. Él las recibe, enseña sobre el reino de Dios y sana a quienes lo necesitan. Al caer la tarde, los doce le piden que despida a la gente para que busque comida y alojamiento. Él les dice que les den de comer. Tienen cinco panes y dos pescados para unos cinco mil hombres. Jesús hace sentar a la multitud en grupos de cincuenta, bendice la comida y la entrega a sus seguidores para que la repartan. Todos comen hasta quedar satisfechos. Sobran doce cestos de pedazos, señal de que la comida ha cubierto la necesidad de la multitud.
En la vida diaria
La organizadora de un viaje detenido por un imprevisto pide a sus ayudantes que sienten a los pasajeros en grupos manejables antes de servir una entrega de comida que se ha retrasado. Los ayudantes dejan de ver a la multitud como un problema imposible y empiezan a llevar porciones a cada fila. La atención se vuelve ordenada y personal. Jesús provee abundancia a partir de cinco panes y dos pescados, no de un envío que ya venía en camino.
Observe
Lucas 9:17 Las sobras se recogen después de que todos han comido lo suficiente. La cantidad muestra la abundancia restante, no comida ahorrada dejando a algunos con hambre.
Lucas 9:10-17
Santa Biblia Reina Valera 190910Y vueltos los apóstoles, le contaron todas las cosas que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte á un lugar desierto de la ciudad que se llama Bethsaida.
11Y como lo entendieron las gentes, le siguieron; y él las recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba á los que tenían necesidad de cura.
12Y el día había comenzado á declinar; y llegándose los doce, le dijeron: Despide á las gentes, para que yendo á las aldeas y heredades de alrededor, procedan á alojarse y hallen viandas; porque aquí estamos en lugar desierto.
13Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, si no vamos nosotros á comprar viandas para toda esta compañía.
14Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo á sus discípulos: Hacedlos sentar en ranchos, de cincuenta en cincuenta.
15Y así lo hicieron, haciéndolos sentar á todos.
16Y tomando los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los bendijo, y partió, y dió á sus discípulos para que pusiesen delante de las gentes.
17Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobró, doce cestos de pedazos.
Lucas 9:18-27
Reconocer al Cristo conduce a una cruz
Mientras ora, Jesús pregunta a sus seguidores qué dice la gente de él, y después les pide su propia respuesta. Pedro, uno de los doce, lo reconoce como el Cristo de Dios, el rey prometido. Jesús les ordena guardar silencio y dice que el Hijo del hombre, el título que usa para sí mismo, debe sufrir, ser rechazado, morir y resucitar al tercer día. Seguirlo significa renunciar a gobernarse a uno mismo y cargar una cruz cada día. Es una imagen de ejecución, no una pequeña molestia. Perder la vida por él lleva a salvarla; ganarlo todo no compensa perderse a uno mismo. Advierte contra avergonzarse de sus palabras. Algunos de los presentes verán el reino de Dios antes de morir.
En la vida diaria
Una trabajadora de conservación se compromete a defender un humedal amenazado y luego descubre que perderá un contrato seguro por hacerlo. Debe decidir si la causa que elogió sigue guiando su elección cuando el costo se vuelve personal. Un título en una credencial no basta. Jesús llama a arriesgar la vida por él y promete vida duradera, no satisfacción profesional.
Observe
Lucas 9:23 Lucas incluye la idea de cada día en el llamado a cargar una cruz. La respuesta forma parte de una lealtad constante, no de una sola promesa dramática hecha entre la multitud.
Lucas 9:18-27
Santa Biblia Reina Valera 190918Y aconteció que estando él solo orando, estaban con él los discípulos; y les preguntó diciendo: ¿Quién dicen las gentes que soy?
19Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.
20Y les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Simón Pedro, dijo: El Cristo de Dios.
21Mas él, conminándolos, mandó que á nadie dijesen esto;
22Diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea desechado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día.
23Y decía á todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame.
24Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, éste la salvará.
25Porque ¿qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y se pierda él á sí mismo, ó corra peligro de sí?
26Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de este tal el Hijo del hombre se avergonzará cuando viniere en su gloria, y del Padre, y de los santos ángeles.
27Y os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el reino de Dios.
Lucas 9:28-36
La gloria no elimina la muerte venidera
Unos ocho días después, Jesús lleva a Pedro, Juan y Jacobo a un monte para orar. Su rostro cambia y su ropa resplandece. Moisés, quien dio la ley, y Elías aparecen en gloria y hablan de la muerte que él cumplirá en Jerusalem. Los seguidores tienen sueño, pero despiertan y los ven. Cuando los dos hombres se retiran, Pedro propone tres refugios sin comprender lo que dice. Una nube los cubre y sienten temor. Una voz identifica a Jesús como el Hijo amado y les manda escucharlo. Luego Jesús queda solo. Ellos no cuentan lo que han visto. La gloria que contemplan rodea una conversación sobre su próxima muerte.

En la vida diaria
Una restauradora de catedrales ve aparecer colores ocultos bajo capas de suciedad y reconoce el valor de la tabla desgastada. El hallazgo no elimina la difícil reparación pendiente; profundiza su comprensión del trabajo que viene. Escucha con más atención el plan del conservador. La gloria revelada de Jesús trata de su condición de Hijo divino y su muerte salvadora, no de una obra de arte restaurada.
Observe
Lucas 9:31 Los visitantes hablan de lo que Jesús cumplirá en Jerusalem. Su muerte no queda excluida de la gloria del monte, sino que se habla de ella en medio de esa gloria.
Lucas 9:28-36
Santa Biblia Reina Valera 190928Y aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó á Pedro y á Juan y á Jacobo, y subió al monte á orar.
29Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.
30Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;
31Que aparecieron en majestad, y hablaban de su salida, la cual había de cumplir en Jerusalem.
32Y Pedro y los que estaban con él, estaban cargados de sueño: y como despertaron, vieron su majestad, y á aquellos dos varones que estaban con él.
33Y aconteció, que apartándose ellos de él, Pedro dice á Jesús: Maestro, bien es que nos quedemos aquí: y hagamos tres pabellones, uno para ti, y uno para Moisés, y uno para Elías; no sabiendo lo que se decía.
34Y estando él hablando esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor, entrando ellos en la nube.
35Y vino una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; á él oid.
36Y pasada aquella voz, Jesús fué hallado solo: y ellos callaron; y por aquellos días no dijeron nada á nadie de lo que habían visto.
Lucas 9:37-50
La ayuda fallida y la rivalidad reciben corrección
Al bajar del monte, un padre suplica por su único hijo, a quien un espíritu provoca convulsiones y lastima. Los seguidores no pudieron liberarlo. Jesús reprende al espíritu, sana al muchacho y lo devuelve a su padre. Mientras la gente se maravilla, vuelve a advertir a sus seguidores que será entregado. Ellos no entienden y temen preguntar. Después discuten sobre quién es el mayor. Jesús coloca a un niño a su lado y dice que recibirlo en su nombre es recibirlo a él y a quien lo envió. El menor es grande. Cuando Juan cuenta que impidieron actuar a alguien ajeno al grupo que expulsaba demonios en nombre de Jesús, él les dice que no se lo impidan. El orgullo del grupo ha entendido mal la labor.

En la vida diaria
El miembro más joven de una orquesta ayuda a una recién llegada a encontrar su asiento mientras los músicos veteranos discuten sobre quién merece el puesto central. El director agradece al ayudante y acepta la colaboración útil de un músico visitante ajeno al grupo habitual. Servir importa más que el rango o pertenecer al círculo más cercano. Jesús une esta enseñanza a la acogida divina y la liberación de espíritus.
Observe
Lucas 9:48 El niño está junto a Jesús mientras él habla. Recibir a alguien de poca categoría se convierte en la prueba de recibir a aquel a quien consideran grande.
Lucas 9:37-50
Santa Biblia Reina Valera 190937Y aconteció al día siguiente, que apartándose ellos del monte, gran compañía les salió al encuentro.
38Y he aquí, un hombre de la compañía clamó, diciendo: Maestro, ruégote que veas á mi hijo; que es el único que tengo:
39Y he aquí un espíritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza y hace echar espuma, y apenas se aparta de él quebrantándole.
40Y rogué á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.
41Y respondiendo Jesús, dice: ¡Oh generación infiel y perversa! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros, y os sufriré? Trae tu hijo acá.
42Y como aun se acercaba, el demonio le derribó y despedazó: mas Jesús increpó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo volvió á su padre.
43Y todos estaban atónitos de la grandeza de Dios. Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo á sus discípulos:
44Poned vosotros en vuestros oídos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres.
45Mas ellos no entendían esta palabra, y les era encubierta para que no la entendiesen; y temían preguntarle de esta palabra.
46Entonces entraron en disputa, cuál de ellos sería el mayor.
47Mas Jesús, viendo los pensamientos del corazón de ellos, tomó un niño, y púsole junto á sí,
48Y les dice: Cualquiera que recibiere este niño en mi nombre, á mí recibe; y cualquiera que me recibiere á mí, recibe al que me envió; porque el que fuere el menor entre todos vosotros, éste será el grande.
49Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto á uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.
50Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
Lucas 9:51-56
Una acogida rechazada no justifica la venganza
Al acercarse el tiempo de ser llevado arriba, Jesús decide ir a Jerusalem. Envía mensajeros por delante a una aldea samaritana, entre un pueblo con distintas tradiciones de culto y relaciones tensas con el suyo. Los aldeanos se niegan a recibirlo porque se dirige a Jerusalem. Jacobo y Juan preguntan si deben hacer caer fuego del cielo como hizo Elías. Jesús los reprende porque no comprenden el espíritu de su obra. Ha venido a salvar vidas, no a destruirlas. Se van a otra aldea. El rechazo cambia su alojamiento, pero no convierte su misión en un acto de venganza.

En la vida diaria
La organizadora de la gira de un coro recibe una negativa hostil de un salón al que habían pedido alojar al grupo. Algunos miembros, enfadados, proponen humillar públicamente a los anfitriones. Ella cierra el mensaje y reserva otro local, sin dejar que el rechazo se convierta en una disputa. Jesús rechaza una petición de juicio mortal desde el cielo, no solo una discusión por internet.
Observe
Lucas 9:56 Ir a otra aldea es el resultado práctico de la reprensión de Jesús. Sigue adelante con su propósito sin castigar a quienes se niegan a recibirlo.
Lucas 9:51-56
Santa Biblia Reina Valera 190951Y aconteció que, como se cumplió el tiempo en que había de ser recibido arriba, él afirmó su rostro para ir á Jerusalem.
52Y envió mensajeros delante de sí, los cuales fueron y entraron en una ciudad de los Samaritanos, para prevenirle.
53Mas no le recibieron, porque era su traza de ir á Jerusalem.
54Y viendo [esto] sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo Elías?
55Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;
56Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron á otra aldea.
Lucas 9:57-62
Seguirlo no puede quedar para después
Tres conversaciones muestran el costo de seguir a Jesús. A alguien que promete ir a cualquier parte, le dice que los animales tienen lugares de descanso, mientras él no tiene hogar donde apoyar la cabeza. Otro quiere primero enterrar a su padre. Jesús responde con severidad que deje a los muertos enterrar a sus muertos y vaya a anunciar el reino de Dios. No se explica la situación familiar exacta. Un tercero pide despedirse en casa. Jesús compara la atención dividida con arar mirando hacia atrás. Estas respuestas dejan claras la urgencia y el costo. Seguirlo no puede quedar como un plan que espera hasta resolver todas las demás obligaciones.

En la vida diaria
Un nuevo tripulante de un bote de rescate llega a la salida con la promesa de servir, pero vuelve una y otra vez a tareas en tierra que pueden esperar. El patrón le pide que mire hacia el bote y ocupe su puesto, porque la llamada está ocurriendo ahora. El compromiso debe convertirse en una decisión presente. La exigencia de Jesús alcanza los deberes familiares y una vida sin estabilidad, no un solo turno de emergencia.
Observe
Lucas 9:62 La imagen del arado termina hablando de ser apto para el reino de Dios. Mirar atrás representa una dirección dividida, no una prohibición de recordar a los seres queridos.
Lucas 9:57-62
Santa Biblia Reina Valera 190957Y aconteció que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré donde quiera que fueres.
58Y le dijo Jesús: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza.
59Y dijo á otro: Sígueme. Y él dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre á mi padre.
60Y Jesús le dijo: Deja los muertos que entierren á sus muertos; y tú, ve, y anuncia el reino de Dios.
61Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; mas déjame que me despida primero de los que están en mi casa.
62Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Lucas 9:1 comienza con “Y JUNTANDO á sus doce discípulos, les dió virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades.”
Dónde cambia el capítulo
Lucas 9:25 forma un giro natural: “Porque ¿qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y se pierda él á sí mismo, ó corra peligro de sí?”
La nota final
Lucas 9:62 deja al lector con “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras dijo, para, ellos, porque, Hijo, todos ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- tetrarca
- Gobernante de una región que ejercía su autoridad bajo el dominio romano.
- viandas
- Alimentos preparados o provisiones que sirven para comer.
- pabellones
- Refugios o tiendas que Pedro propone construir en el monte.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



