El panorama
El pueblo ha preguntado dónde está el juicio de Dios. Por medio de Malaquías, su mensajero, él responde que un mensajero preparará el camino y que el Señor vendrá a su templo. Esa llegada trae purificación y una acusación directa contra la injusticia. Dios llama a su pueblo a volver, señala los dones que han retenido y promete una tierra fértil cuando respondan. Algunos todavía dicen que servirlo es inútil. Otros lo honran, y él dice que sus palabras y su fidelidad no quedan olvidadas.
En este capítulo
- El Señor que viene purifica y juzga Malaquías 3:1-5
Dios enviará un mensajero para preparar su camino; luego el Señor y mensajero del pacto vendrá al templo.
- La fidelidad de Dios deja abierta la vuelta Malaquías 3:6-7
El Señor dice que no cambia, y por eso los hijos de Jacob, su pueblo descendiente de aquel antepasado, no han sido consumidos.
- Dios señala los dones retenidos y promete bendición Malaquías 3:8-12
Dios acusa a todo el pueblo de robarle al retener las porciones exigidas y las ofrendas.
- Dios recuerda a quienes lo honran Malaquías 3:13-18
Dios acusa al pueblo de hablar con desafío.
Verdad central
La venida de Dios deja al descubierto el mal y lo elimina, mientras su fidelidad inmutable llama al pueblo a volver y preserva a quienes lo honran.

Las Escrituras junto al resumen
Malaquías · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 18Malaquías 3:1-5
El Señor que viene purifica y juzga
Dios enviará un mensajero para preparar su camino; luego el Señor y mensajero del pacto vendrá al templo. Su llegada no es una simple tranquilidad sin consecuencias. Como el fuego que refina y el jabón fuerte que lava, limpiará a los hijos de Leví, el linaje sacerdotal. Entonces podrán presentar ofrendas justas, y Judá y Jerusalem, el pueblo y su ciudad, volverán a ofrecer dones que Dios recibe con agrado. También dará testimonio contra la hechicería, el adulterio, los juramentos falsos, los salarios retenidos y la opresión de viudas, huérfanos y extranjeros. Su falta de respeto a Dios se manifiesta en daños concretos. La llegada esperada exige afrontar y eliminar el mal.

En la vida diaria
Una supervisora de calidad vuelve a un taller y prueba el metal ya marcado como listo. La marca no impide que las piezas defectuosas regresen al horno. Solo saldrán con su aprobación las piezas en buen estado. Malaquías promete que el Señor purificará a los sacerdotes y juzgará el mal moral, no una prueba de objetos que no pueden elegir su conducta.
Observe
Malaquías 3:5 La lista incluye salarios impagados y derechos negados junto a otras faltas graves. La falta de respeto a Dios se ve en el trato que reciben las personas vulnerables.
Malaquías 3:1-5
Santa Biblia Reina Valera 19091HE aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí: y luego vendrá á su templo el Señor á quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, á quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.
2¿Y quién podrá sufrir el tiempo de su venida? ó ¿quién podrá estar cuando él se mostrará? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.
3Y sentarse ha para afinar y limpiar la plata: porque limpiará los hijos de Leví, los afinará como á oro y como á plata; y ofrecerán á Jehová ofrenda con justicia.
4Y será suave á Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalem, como en los días pasados, y como en los años antiguos.
5Y llegarme he á vosotros á juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros; y contra los que juran mentira, y los que detienen el salario del jornalero, de la viuda, y del huérfano, y los que hacen agravio al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.
Malaquías 3:6-7
La fidelidad de Dios deja abierta la vuelta
El Señor dice que no cambia, y por eso los hijos de Jacob, su pueblo descendiente de aquel antepasado, no han sido consumidos. Se han apartado de sus mandatos desde generaciones anteriores. Él los llama a volver y promete volverse hacia ellos. Responden preguntando en qué necesitan volver. Su pregunta revela cuánto les falta para reconocer la ruptura. La constancia de Dios los ha preservado, pero no aprueba su rumbo. La invitación sigue abierta porque él es fiel, mientras el pueblo aún debe afrontar la conducta que él señalará.

En la vida diaria
Un orientador de vivienda mantiene la plaza acordada para un residente que evita repetidamente las reuniones de apoyo. Cuando lo llaman a volver, pregunta por qué necesita cambiar algo. La plaza reservada demuestra compromiso sin hacer inofensiva su evasión. Malaquías funda la supervivencia de Israel en la fidelidad inmutable de Dios, no en la capacidad de un orientador para mantener una oferta.
Observe
Malaquías 3:6 El carácter inmutable de Dios se presenta como la razón por la que el pueblo permanece. Su existencia continuada prueba la fidelidad de él, no que hayan cumplido todos los mandatos.
Malaquías 3:6-7
Santa Biblia Reina Valera 19096Porque yo Jehová, no me mudo; y así vosotros, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
7Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Tornaos á mí, y yo me tornaré á vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de tornar?
Malaquías 3:8-12
Dios señala los dones retenidos y promete bendición
Dios acusa a todo el pueblo de robarle al retener las porciones exigidas y las ofrendas. Preguntan cómo, y él les dice que lleven la cantidad completa al depósito para que haya alimento en su casa. En este mandato concreto, los invita a poner a prueba su promesa de bendición abundante. Frenará la plaga que devora las cosechas, y las vides conservarán su fruto hasta que esté listo. Otras naciones llamarán bendita a su tierra. La promesa se refiere a la tierra y al deber de este pueblo bajo el pacto de Dios. No es una promesa de riqueza personal para cualquiera que dé dinero.

En la vida diaria
Una tesorera de una granja compartida abre depósitos de grano casi vacíos mientras los miembros admiten haber retenido las porciones prometidas para las comidas comunes. Devolver las partes completas vuelve a dar alimento a la cocina. El deber formaba parte de pertenecer al grupo, no era una compra opcional de favor. Malaquías también promete que Dios protegerá la cosecha, no ganancias que una tesorera pueda garantizar a partir de los aportes.
Observe
Malaquías 3:10 El depósito debe proporcionar alimento en la casa de Dios. El mandato tiene un propósito comunitario expreso, en vez de presentar el don como un plan privado de inversión.
Malaquías 3:8-12
Santa Biblia Reina Valera 19098¿Robará el hombre á Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? Los diezmos y las primicias.
9Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.
10Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
11Increparé también por vosotros al devorador, y no os corromperá el fruto de la tierra; ni vuestra vid en el campo abortará, dice Jehová de los ejércitos.
12Y todas las gentes os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.
Malaquías 3:13-18
Dios recuerda a quienes lo honran
Dios acusa al pueblo de hablar con desafío. Han llamado inútil servirlo porque los orgullosos parecen felices y los malvados prosperan. Sin embargo, quienes respetan al Señor hablan entre sí, y él escucha. Ante él se escribe un libro para recordarlos. Los llama su tesoro y promete preservarlos como un padre preserva al hijo que lo sirve. Un día hará visible la diferencia entre el servicio fiel y la maldad. El éxito actual no es el veredicto final. Dios oye la fe discreta igual que la afirmación ruidosa de que él no presta atención.

En la vida diaria
Una coordinadora de voluntarios ve que los nombres de colaboradores constantes faltan en una lista pública de premios y abre el registro de servicio. Su trabajo quedó registrado aunque los aplausos fueran para otros. Lee las fechas antes de decidir a quién honrar. Malaquías promete la distinción final de Dios entre el servicio y la maldad, no un reconocimiento que dependa de los registros de una coordinadora.
Observe
Malaquías 3:16 Las palabras entre quienes honran a Dios llegan a sus oídos. Sus palabras reciben atención aunque no se presenten como una actuación ante un público.
Malaquías 3:13-18
Santa Biblia Reina Valera 190913Vuestras palabras han prevalecido contra mí, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?
14Habéis dicho: Por demás es servir á Dios; ¿y qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos tristes delante de Jehová de los ejércitos?
15Decimos pues ahora, que bienaventurados los soberbios, y también que los que hacen impiedad son los prosperados: bien que tentaron á Dios, escaparon.
16Entonces los que temen á Jehová hablaron cada uno á su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fué escrito libro de memoria delante de él para los que temen á Jehová, y para los que piensan en su nombre.
17Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día que yo tengo de hacer: y perdonarélos como el hombre que perdona á su hijo que le sirve.
18Entonces os tornaréis, y echaréis de ver la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve á Dios y el que no le sirve.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Malaquías 3:1 comienza con “HE aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí: y luego vendrá á su templo el Señor á quien vosotros buscáis, y el ángel del…”
Dónde cambia el capítulo
Malaquías 3:8 forma un giro natural: “¿Robará el hombre á Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? Los diezmos y las primicias.”
La nota final
Malaquías 3:18 deja al lector con “Entonces os tornaréis, y echaréis de ver la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve á Dios y el que no le sirve.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras Jehov, vosotros, rcitos, como, dice, porque ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- jabón de lavadores
- Jabón fuerte que usaban quienes lavaban y preparaban las telas.
- jornalero
- Trabajador que recibe un salario por cada jornada de trabajo.
- diezmos
- Décima parte que se debía entregar para sostener el culto a Dios.
- alfolí
- Depósito donde se guardaba el grano destinado al servicio de la casa de Dios.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



