Personajes de la Biblia

Jacob

El que agarró el talón, compró una primogenitura, robó una bendición, luchó con Dios junto a un río y fue renombrado Israel.

También llamado Israel; el padre de las doce tribus

Jacob es el mellizo menor de Isaac y Rebeca, nacido agarrado del talón de su hermano Esaú, y nombrado por ello. Antes del nacimiento Dios dijo a Rebeca que el mayor serviría al menor, y Jacob pasa la primera mitad de su vida haciendo que eso ocurra por su propio ingenio. Compra la primogenitura de Esaú por pan y guiso de lentejas, y con ayuda de su madre se viste con las ropas de Esaú y toma la bendición de su padre ciego. Esaú jura matarlo, y Jacob huye a Harán sin nada más que un cayado. En el camino duerme en Betel, ve una escalera al cielo con ángeles sobre ella, y oye a Dios darle la promesa de Abraham.

En Harán su tío Labán lo engaña a su vez, dándole a Lea en la oscuridad cuando ha trabajado siete años por Raquel. Trabaja siete más, y seis después por rebaños, y vuelve a casa con dos esposas, dos siervas, once hijos, una hija y grandes hatos. La noche antes de reencontrarse con Esaú lucha con un hombre hasta el alba en el vado de Jaboc, es tocado en la cadera y queda cojo, y recibe el nombre de Israel, el que lucha con Dios. Esaú corre a su encuentro y llora. El resto de su vida es duelo: Dina es violada en Siquem, Raquel muere al dar a luz a Benjamín, y su hijo favorito José es vendido por sus hermanos y dado por muerto. Veintidós años después sabe que José vive y gobierna Egipto, baja a él a los ciento treinta años, bendice a Faraón, bendice a cada uno de sus hijos, y muere a los ciento cuarenta y siete. Su cuerpo es llevado de vuelta a Macpela en gran procesión.

Dónde apareceGénesis 25 a 49

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Jacob

Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de Jacob

  1. 01

    Génesis 25:21-26

    Nacido agarrando un talón

    Los mellizos de Rebeca luchan en el vientre, y el SEÑOR le dice que el mayor servirá al menor. Esaú sale rojo y velludo; Jacob lo sigue con la mano en el talón de Esaú, y recibe su nombre por ello.

    Antes de que cualquiera de los hermanos reclame el primer lugar, Dios ya ha hablado. Isaac y Rebeca no tienen hijos, e Isaac le pide al SEÑOR que cambie esa situación. Cuando Rebeca queda embarazada, la lucha que siente dentro de ella la inquieta tanto que consulta a Dios. La respuesta va mucho más allá de un embarazo difícil. Esos hijos darán origen a dos pueblos, y el mayor servirá al menor. El orden de nacimiento no lo decidirá todo.

    El parto le da una forma sorprendente a ese anuncio. Esaú nace primero. Jacob sale después, agarrado al talón de su hermano. Su nombre guarda relación con ese talón, pero el pasaje no atribuye planes ni rencores al recién nacido. La lucha está en el texto; los pensamientos secretos del bebé, no. El Libro de Génesis presenta una promesa antes de describir las decisiones de los dos hombres. Pablo destaca ese momento en Romanos 9:10-12: el anuncio llegó antes de que los gemelos hicieran bien o mal. El lugar de Jacob no comenzó como un premio por buena conducta.

    Versículo por versículo

    1. 25:21

      Oró Isaac y aceptólo Jehová: el hebreo usa un mismo verbo, 'atar, para la súplica insistente de Isaac y para la respuesta del SEÑOR. Estéril indica que Rebeca no había podido tener hijos.

    2. 25:23

      Los dos pueblos se desarrollan a partir de Jacob y Esaú: Israel y Edom. Génesis 36:1 identifica expresamente a Esaú con Edom.

    3. 25:26

      Aquí el nombre de Jacob se relaciona con el hebreo aqeb, 'talón'. En Génesis 27:36, Esaú usa esa misma familia de palabras para acusarlo de haber ocupado su lugar.

    Génesis 25:21-26

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 6 versículos

    25:21Y oró Isaac á Jehová por su mujer, que era estéril; y aceptólo Jehová, y concibió Rebeca su mujer.

    25:22Y los hijos se combatían dentro de ella; y dijo: Si es así ¿para qué vivo yo? Y fué á consultar á Jehová.

    25:23Y respondióle Jehová: Dos gentes hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas: y el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor.

    25:24Y como se cumplieron sus días para parir, he aquí mellizos en su vientre.

    25:25Y salió el primero rubio, y todo él velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú.

    25:26Y después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú: y fué llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los parió.

    Génesis 25:21-26: Nacido agarrando un talón
  2. 02

    Génesis 25:27-34

    Pan y lentejas

    Jacob es un hombre tranquilo que habita en tiendas; Esaú, un cazador. Esaú vuelve desfallecido del campo y pide el guiso rojo. Jacob dice: véndeme en este día tu primogenitura, y Esaú la jura. Come, bebe, se levanta y se va, y el texto dice que menospreció su primogenitura.

    Jacob tiene la comida lista. Esaú tiene algo que Jacob quiere. La primogenitura es el lugar especial del hijo mayor dentro de la familia y su derecho en la herencia. No es el mismo acontecimiento que la bendición pronunciada por Isaac en el capítulo 27. Aquí los hermanos hacen una venta, y Jacob exige un juramento para cerrarla.

    Las diferencias entre ellos ya han dividido la casa. Esaú es un cazador hábil; Jacob permanece entre las tiendas. Isaac prefiere a Esaú y disfruta de su carne de caza, mientras que Rebeca prefiere a Jacob. Esaú llega agotado y habla como si el hambre hubiera vuelto inútiles sus derechos futuros. El pasaje reproduce sus palabras sin ofrecer un diagnóstico sobre lo cerca que está de morir. Jacob no le sirve la comida sin más. Le pone precio.

    El final se detiene lo suficiente para nombrar el menú: pan y guiso de lentejas. Esaú come, bebe, se levanta y se marcha. La comida es sencilla. El precio, no. El Libro de Génesis expresa su juicio con claridad: Esaú menospreció su primogenitura. Lo que él trata como algo desechable es precisamente lo que Jacob está decidido a conseguir.

    Versículo por versículo

    1. 25:27

      Diestro en la caza describe pericia, no astucia ni engaño. El hebreo tam, traducido como quieto, no significa tonto; puede expresar integridad o entereza, y es la palabra que hace a Job perfecto en Job 1:1.

    2. 25:29

      Guisó Jacob un potaje: comida de olla, nada más. El versículo 34 especifica que es un guisado de lentejas, de modo que no se trata de un plato raro ni lujoso.

    3. 25:33

      El juramento convierte esto en algo más que una frase de enojo a la hora de comer. Esaú jura y vende la primogenitura antes de recibir la comida.

    4. 25:34

      Hebreos 12:16 recuerda que Esaú vendió su primogenitura por una sola comida. La atención está en lo que entregó, no en la calidad de la cocina de Jacob.

    Génesis 25:27-34

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 8 versículos

    25:27Y crecieron los niños, y Esaú fué diestro en la caza, hombre del campo: Jacob empero era varón quieto, que habitaba en tiendas.

    25:28Y amó Isaac á Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba á Jacob.

    25:29Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo cansado,

    25:30Dijo á Jacob: Ruégote que me des á comer de eso bermejo, pues estoy muy cansado. Por tanto fué llamado su nombre Edom.

    25:31Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura.

    25:32Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy á morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?

    25:33Y dijo Jacob: Júrame[lo] en este día. Y él le juró, y vendió á Jacob su primogenitura.

    25:34Entonces Jacob dió á Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y levantóse, y fuése. Así menospreció Esaú la primogenitura.

    Génesis 25:27-34: Pan y lentejas
  3. 03

    Génesis 27:1-29

    La bendición robada

    Rebeca oye a Isaac prometer bendecir a Esaú tras una comida de caza. Cocina dos cabritos, viste a Jacob con las ropas de Esaú y pieles de cabrito, y lo envía. Isaac dice que la voz es la voz de Jacob pero las manos son las de Esaú, y lo bendice: sírvante pueblos, sé señor de tus hermanos.

    Isaac no puede ver a su hijo, así que el engaño trabaja sobre los sentidos que todavía conserva. Rebeca prepara la comida, entrega la ropa de Esaú y cubre las manos y el cuello de Jacob con pieles de cabrito. El gusto, el tacto y el olfato apoyan el disfraz. La voz, no. Los oídos de Isaac son el único testigo que todavía presenta una objeción.

    Esta bendición es más que una despedida cariñosa de un padre. Isaac pide buenas cosechas, autoridad sobre pueblos y una posición de mando en la familia. También emplea el lenguaje de bendición y maldición ligado a la promesa de Dios a Abraham. Rebeca quiere que Jacob la reciba antes de que vuelva Esaú. La primera preocupación que Jacob expresa es que su padre descubra el engaño y lo maldiga. El pasaje no disimula lo que sigue: se presenta como Esaú e introduce el nombre de Dios en la mentira al decir que el SEÑOR le facilitó la caza.

    Jacob recibe la bendición, pero eso no convierte sus falsedades en verdades. La elección previa del hijo menor por parte de Dios y el engaño de esta familia están presentes en el mismo pasaje. El Libro de Génesis no exige borrar uno para reconocer el otro.

    Versículo por versículo

    1. 27:9

      Dos buenos cabritos de las cabras: Rebeca usa su carne para la comida y, en el versículo 16, sus pieles para cubrir las manos de Jacob y la cerviz donde no tenía vello.

    2. 27:20

      Jacob afirma que el SEÑOR le facilitó la caza, pero el pasaje ha mostrado a Rebeca preparando cabritos. La afirmación forma parte de la mentira, no de la explicación que da el Libro de Génesis.

    3. 27:28

      Trigo traduce el hebreo dagan, el grano en general, y mosto es el vino nuevo. El rocío, la grosura de la tierra, el grano y el vino describen alimento y prosperidad dentro de una sociedad agrícola.

    4. 27:29

      El lenguaje de bendición y maldición recuerda Génesis 12:3. La promesa abarca más que una transferencia privada de bienes familiares.

    Génesis 27:1-29: La bendición robada

    Génesis 27:1-29

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 29 versículos

    27:1Y ACONTECIÓ que cuando hubo Isaac envejecido, y sus ojos se ofuscaron quedando sin vista, llamó á Esaú, su hijo el mayor, y díjole: Mi hijo. Y él respondió: Heme aquí.

    27:2Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte:

    27:3Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo, y cógeme caza;

    27:4Y hazme un guisado, como yo gusto, y tráeme[lo], y comeré; para que te bendiga mi alma antes que muera.

    27:5Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac á Esaú su hijo: y fuése Esaú al campo para coger la caza que había de traer.

    27:6Entonces Rebeca habló á Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído á tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo:

    27:7Tráeme caza, y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga delante de Jehová antes que yo muera.

    27:8Ahora pues, hijo mío, obedece á mi voz en lo que te mando;

    27:9Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como él gusta;

    27:10Y tú las llevarás á tu padre, y comerá, para que te bendiga antes de su muerte.

    27:11Y Jacob dijo á Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velloso, y yo lampiño:

    27:12Quizá me tentará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición.

    27:13Y su madre respondió: Hijo mío, sobre mí tu maldición: solamente obedece á mi voz, y ve y tráemelos.

    27:14Entonces él fué, y tomó, y trájolos á su madre: y su madre hizo guisados, como su padre gustaba.

    27:15Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú su hijo mayor, los preciosos, que ella tenía en casa, y vistió á Jacob su hijo menor:

    27:16E hízole vestir sobre sus manos, y sobre la cerviz donde no tenía vello, las pieles de los cabritos de las cabras;

    27:17Y entregó los guisados y el pan que había aderezado, en mano de Jacob su hijo.

    27:18Y él fué á su padre, y dijo: Padre mío: y él respondió: Heme aquí, ¿quién eres, hijo mío?

    27:19Y Jacob dijo á su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendiga tu alma.

    27:20Entonces Isaac dijo á su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan presto, hijo mío? Y él respondió: Porque Jehová tu Dios hizo que se encontrase delante de mí.

    27:21E Isaac dijo á Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú, ó no.

    27:22Y llegóse Jacob á su padre Isaac; y él le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, mas las manos, las manos de Esaú.

    27:23Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú: y le bendijo.

    27:24Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y él respondió: Yo soy.

    27:25Y dijo: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que te bendiga mi alma; y él se [la] acercó, y comió: trájole también vino, y bebió.

    27:26Y díjole Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío.

    27:27Y él se llegó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, y dijo: Mira, el olor de mi hijo como el olor del campo que Jehová ha bendecido:

    27:28Dios, pues, te dé del rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, y abundancia de trigo y de mosto.

    27:29Sírvante pueblos, y naciones se inclinen á ti: sé señor de tus hermanos, e inclínense á ti los hijos de tu madre: malditos los que te maldijeren, y benditos los que te bendijeren.

  4. 04

    Génesis 27:41-28:5

    Huida de Esaú

    Esaú resuelve matar a Jacob una vez muerto su padre. Rebeca dice a Jacob que vaya con Labán a Harán, e Isaac lo despide con una segunda bendición dada a sabiendas: el Dios omnipotente te dé la bendición de Abraham.

    Jacob ha conseguido la bendición, pero no puede quedarse en casa a disfrutarla sin peligro. Esaú planea matarlo después de la muerte de Isaac. Rebeca lo envía con su hermano Labán, pensando que el enojo se calmará en unos días. Su plan libra a un hijo del otro, pero aquellos días se convierten en veinte años con Labán, según Génesis 31:41. El Libro de Génesis no registra otro encuentro entre Jacob y Rebeca.

    El viaje también tiene un propósito matrimonial. Las esposas hititas de Esaú ya habían causado dolor a sus padres en Génesis 26:34-35. Isaac ahora le dice a Jacob que busque esposa entre los parientes de Rebeca, en vez de casarse con una mujer de Canaán. Esa preocupación existe antes de la huida; no aparece de repente como una explicación de último momento.

    El cambio más importante está en la bendición de Isaac. Esta vez sabe perfectamente quién tiene delante. Menciona la bendición de Abraham: descendientes y la tierra que Dios dio a su abuelo. Sin ropa prestada. Sin pieles de cabrito. Jacob parte con una promesa recibida abiertamente, aunque también escapa del peligro que su engaño ayudó a provocar.

    Versículo por versículo

    1. 27:41

      Esaú espera la muerte de Isaac, pero una expectativa no es un anuncio de fallecimiento. La muerte de Isaac se registra en Génesis 35:28-29.

    2. 27:44

      Los pocos días son el cálculo de Rebeca, no una promesa de Dios de que la ausencia será breve. Génesis 31:41 establece que Jacob pasó veinte años con Labán.

    3. 28:2

      Labán es hermano de Rebeca y, por tanto, tío materno de Jacob. El viaje lo lleva con familiares conocidos, no con una familia elegida al azar.

    4. 28:4

      La bendición de Abraham incluye descendientes y tierra. Isaac se la concede a Jacob sabiendo quién es, a diferencia de lo ocurrido en el capítulo 27.

    Génesis 27:41-28:5

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 11 versículos

    27:41Y aborreció Esaú á Jacob por la bendición con que le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré á Jacob mi hermano.

    27:42Y fueron dichas á Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor: y ella envió y llamó á Jacob su hijo menor, y díjole: He aquí, Esaú tu hermano se consuela acerca de ti [con la idea] de matarte.

    27:43Ahora pues, hijo mío, obedece á mi voz; levántate, y húyete á Labán mi hermano, á Harán;

    27:44Y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue;

    27:45Hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti, y se olvide de lo que le has hecho: yo enviaré entonces, y te traeré de allá: ¿por qué seré privada de vosotros ambos en un día?

    27:46Y dijo Rebeca á Isaac: Fastidio tengo de mi vida, á causa de las hijas de Heth. Si Jacob toma mujer de las hijas de Heth, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?

    28:1ENTONCES Isaac llamó á Jacob, y bendíjolo, y mandóle diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán.

    28:2Levántate, ve á Padan-aram, á casa de Bethuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.

    28:3Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar, y te multiplique, hasta venir á ser congregación de pueblos;

    28:4Y te dé la bendición de Abraham, y á tu simiente contigo, para que heredes la tierra de tus peregrinaciones, que Dios dió á Abraham.

    28:5Así envió Isaac á Jacob, el cual fué á Padan-aram, á Labán, hijo de Bethuel Arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y de Esaú.

  5. 05

    Génesis 28:10-22

    Betel

    Duerme a la intemperie con una piedra por cabecera y sueña con una escalera apoyada en la tierra que llega al cielo, los ángeles de Dios subiendo y bajando, y el SEÑOR en lo alto repitiendo la promesa de tierra, descendencia y presencia. Despierta con temor, levanta la piedra, llama al lugar Betel, y promete el diezmo.

    Jacob no sube por la escalera. Esa imagen tan conocida puede ocultar el centro del sueño. Él permanece acostado en el suelo, mientras los ángeles se mueven entre la tierra y el cielo y Dios habla. El hombre que ha dejado la casa de su padre descubre que no ha quedado fuera del alcance de Dios.

    La promesa reúne tierra, descendientes, bendición para todas las familias de la tierra y un regreso seguro. También se vuelve muy personal: Dios acompañará a Jacob durante el viaje. Nada indica que Jacob se haya ganado estas palabras por escoger un lugar santo para dormir. Se detiene porque el sol se ha puesto. Solo después reconoce lo que ese sitio significa.

    A la mañana siguiente, la piedra que estuvo junto a su cabeza se convierte en un monumento, y Jacob derrama aceite sobre ella. Llama al lugar Betel, 'casa de Dios'. Todavía no hay ningún edificio. En su voto pide lo más básico: comida, ropa y volver en paz a la casa de su padre. Algunos lectores ven una negociación en esas palabras; otros, una respuesta de confianza. El orden es claro en ambos casos. Dios hace la promesa antes de que Jacob haga el voto.

    Versículo por versículo

    1. 28:12

      La palabra hebrea sullam, aquí una escala, aparece solo en este versículo de la Biblia hebrea. También se ha propuesto una escalera ancha o escalinata como descripción de su forma.

    2. 28:17

      ¡Cuán terrible es este lugar!: terrible expresa aquí temor reverente. Jacob reacciona a la presencia de Dios; no está diciendo que el lugar sea malvado.

    3. 28:19

      Betel significa 'casa de Dios'; el pasaje conserva también el antiguo nombre de la ciudad, Luz. El nuevo nombre recuerda el encuentro que Jacob ha reconocido.

    4. 28:20-22

      La forma condicional del voto se ha entendido como una negociación o como una respuesta a la promesa divina. El pasaje no dice que Dios exigiera ese voto como pago por su protección.

    Génesis 28:10-22

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 13 versículos

    28:10Y salió Jacob de Beer-seba, y fué á Harán;

    28:11Y encontró con un lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto: y tomó de las piedras de aquel paraje y puso á su cabecera, y acostóse en aquel lugar.

    28:12Y soñó, y he aquí una escala que estaba [apoyada] en tierra, y su cabeza tocaba en el cielo: y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.

    28:13Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac: la tierra en que estás acostado te la daré á ti y á tu simiente.

    28:14Y será tu simiente como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, y al aquilón, y al mediodía; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

    28:15Y he aquí, yo soy contigo, y te guardaré por donde quiera que fueres, y te volveré á esta tierra; porque no te dejaré hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho.

    28:16Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.

    28:17Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.

    28:18Y levantóse Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y alzóla por título, y derramó aceite encima de ella.

    28:19Y llamó el nombre de aquel lugar Beth-el, bien que Luz era el nombre de la ciudad primero.

    28:20E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,

    28:21Y si tornare en paz á casa de mi padre, Jehová será mi Dios,

    28:22Y esta piedra que he puesto por título, será casa de Dios: y de todo lo que me dieres, el diezmo lo he de apartar para ti.

  6. 06

    Génesis 29:1-30

    Siete años por Raquel

    Junto a un pozo en Harán quita la piedra para Raquel, la besa y llora. Sirve a Labán siete años por ella, y le parecen pocos días. En la noche de bodas Labán le da a Lea en su lugar. No se hace así en nuestro lugar, dice Labán, dar la menor antes que la mayor. Jacob sirve siete más.

    Siete años pueden parecer cortos, y una sola mañana puede cambiarlo todo. Jacob conoce a Raquel cuando ella cuida las ovejas de su padre. Es sobrina de su madre, y Labán es el tío al que ha venido a buscar. Jacob acepta trabajar siete años para casarse con ella. El Libro de Génesis afirma que la ama: por ese amor, los años le parecen unos pocos días.

    Labán le entrega a Lea en su lugar. Cuando Jacob protesta, Labán explica que la hija mayor debe casarse antes que la menor. Tiene una explicación. No ofrece una disculpa. La regla familiar aparece en la conversación después de que Jacob ha terminado el trabajo, no cuando hicieron el acuerdo. El hombre que se hizo pasar por su hermano mayor recibe ahora a la hermana mayor en lugar de la menor.

    El orden de los hechos importa. Jacob no espera otros siete años para casarse con Raquel. Completa la semana de bodas de Lea, recibe a Raquel como esposa y después trabaja los siete años adicionales. Al terminar el capítulo, las dos hermanas están casadas con él, pero no reciben el mismo amor. Los años extra resuelven el acuerdo laboral con Labán. No resuelven la vida familiar.

    Versículo por versículo

    1. 29:12

      Hermano de su padre usa hermano en el sentido amplio de pariente. Jacob aclara de inmediato que es hijo de Rebeca, por lo que es sobrino de Labán.

    2. 29:17

      El significado de la descripción hebrea de los ojos de Lea se debate. No afirma claramente que fuera ciega o fea, y la belleza de Raquel no autoriza ninguna de esas conclusiones.

    3. 29:23-25

      El pasaje dice que Labán llevó a Lea al anochecer y que Jacob la reconoció por la mañana. No explica el error afirmando que Jacob estuviera borracho o que Lea llevara un velo.

    4. 29:27-30

      Se trata de la semana de bodas de Lea, seguida del matrimonio con Raquel y otros siete años de servicio. Oseas 12:12 recuerda después el trabajo de Jacob por una esposa.

    Génesis 29:1-30: Siete años por Raquel

    Génesis 29:1-30

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 30 versículos

    29:1Y SIGUIÓ Jacob su camino, y fué á la tierra de los orientales.

    29:2Y miró, y vió un pozo en el campo: y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él; porque de aquel pozo abrevaban los ganados: y había una gran piedra sobre la boca del pozo.

    29:3Y juntábanse allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de sobre la boca del pozo, y abrevaban las ovejas; y volvían la piedra sobre la boca del pozo á su lugar.

    29:4Y díjoles Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos.

    29:5Y él les dijo: ¿Conocéis á Labán, hijo de Nachôr? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos.

    29:6Y él les dijo: ¿Tiene paz? Y ellos dijeron: Paz; y he aquí Rachêl su hija viene con el ganado.

    29:7Y él dijo: He aquí el día es aún grande; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, é id á apacentarlas.

    29:8Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los ganados, y remuevan la piedra de sobre la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.

    29:9Estando aún él hablando con ellos, Rachêl vino con el ganado de su padre, porque ella era la pastora.

    29:10Y sucedió que, como Jacob vió á Rachêl, hija de Labán hermano de su madre, y á las ovejas de Labán el hermano de su madre, llegóse Jacob, y removió la piedra de sobre la boca del pozo, y abrevó el ganado de Labán hermano de su madre.

    29:11Y Jacob besó á Rachêl, y alzó su voz, y lloró.

    29:12Y Jacob dijo á Rachêl como él era hermano de su padre, y como era hijo de Rebeca: y ella corrió, y dió las nuevas á su padre.

    29:13Y así que oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió á recibirlo, y abrazólo, y besólo, y trájole á su casa: y él contó á Labán todas estas cosas.

    29:14Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él el tiempo de un mes.

    29:15Entonces dijo Labán á Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me has de servir de balde? declárame qué será tu salario.

    29:16Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Rachêl.

    29:17Y los ojos de Lea eran tiernos, pero Rachêl era de lindo semblante y de hermoso parecer.

    29:18Y Jacob amó á Rachêl, y dijo: Yo te serviré siete años por Rachêl tu hija menor.

    29:19Y Labán respondió: Mejor es que te la dé á ti, que no que la dé á otro hombre: estáte conmigo.

    29:20Así sirvió Jacob por Rachêl siete años: y pareciéronle como pocos días, porque la amaba.

    29:21Y dijo Jacob á Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo es cumplido, para que cohabite con ella.

    29:22Entonces Labán juntó á todos los varones de aquel lugar, é hizo banquete.

    29:23Y sucedió que á la noche tomó á Lea su hija, y se la trajo: y él entró á ella.

    29:24Y dió Labán su sierva Zilpa á su hija Lea por criada.

    29:25Y venida la mañana, he aquí que era Lea: y él dijo á Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿no te he servido por Rachêl? ¿por qué, pues, me has engañado?

    29:26Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor.

    29:27Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hicieres conmigo otros siete años.

    29:28E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla: y él le dió á Rachêl su hija por mujer.

    29:29Y dió Labán á Rachêl su hija por criada á su sierva Bilha.

    29:30Y entró también á Rachêl: y amóla también más que á Lea: y sirvió con él aún otros siete años.

  7. 07

    Génesis 29:31-30:24

    Once hijos y una hija

    Lea da a luz a Rubén, Simeón, Leví y Judá. Raquel, estéril, entrega a Bilha, que da a luz a Dan y Neftalí; Lea entrega a Zilpa, que da a luz a Gad y Aser; Lea da a luz a Isacar, Zabulón y Dina. Entonces Dios se acuerda de Raquel, y ella da a luz a José.

    Los nombres de los hijos hacen mucho más que llenar una lista familiar. Lea los pone mientras habla de su dolor, de la atención de Dios y de su esperanza de que Jacob la ame. Al nacer Judá, sus palabras se vuelven alabanza. Ese momento es real, pero el pasaje no afirma que todos sus anhelos hayan desaparecido.

    En esta casa hay cuatro madres. Lea tiene seis hijos varones y a Dina. Bilha, sierva de Raquel, tiene dos hijos, y Zilpa, sierva de Lea, otros dos. Finalmente Raquel tiene a José. Son once hijos varones; Benjamín no nace hasta el capítulo 35. Las siervas están bajo la autoridad de sus señoras, no negocian en igualdad de condiciones un acuerdo familiar moderno. Mientras tanto, las hermanas convierten los nacimientos en una rivalidad abierta. Hasta una noche con Jacob se negocia a cambio de mandrágoras, unas plantas que Raquel desea.

    Sin embargo, el Libro de Génesis no atribuye los embarazos a las plantas. Dios escucha a Lea; Dios se acuerda de Raquel y le permite concebir. Acordarse no significa que ella se hubiera borrado de su memoria. La expresión señala que actúa a su favor. El nacimiento de José cierra la sección con alivio y con otra petición. Raquel ya tiene un hijo. Lo nombra mientras pide uno más.

    Versículo por versículo

    1. 29:31

      Lea era aborrecida, dice el versículo 31, cuando el versículo 30 acaba de decir que Jacob amaba más a Raquel. El contraste describe a la menos amada, sin volver inofensivo ese trato desigual.

    2. 29:35

      El nombre de Judá se relaciona con la alabanza de Lea al SEÑOR. Sus primeras tres explicaciones de nombres también mencionan su relación con Jacob; esta se centra en alabar.

    3. 30:14-17

      Las mandrágoras se intercambian por una noche con Jacob. El siguiente embarazo se atribuye a que Dios escuchó a Lea, no a un poder medicinal declarado de las plantas.

    4. 30:21

      Dina es la hija cuyo nacimiento se menciona aquí. Eso no demuestra que Jacob no tuviera otras hijas; Génesis 37:35 habla después de sus hijas en plural.

    Génesis 29:31-30:24: Once hijos y una hija

    Génesis 29:31-30:24

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 29 versículos

    29:31Y vió Jehová que Lea era aborrecida, y abrió su matriz: pero Rachêl era estéril.

    29:32Y concibió Lea, y parió un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ya que ha mirado Jehová mi aflicción; ahora por tanto me amará mi marido.

    29:33Y concibió otra vez, y parió un hijo, y dijo: Por cuanto oyó Jehová que yo era aborrecida, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.

    29:34Y concibió otra vez, y parió un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he parido tres hijos: por tanto, llamó su nombre Leví.

    29:35Y concibió otra vez, y parió un hijo, y dijo: Esta vez alabaré á Jehová: por esto llamó su nombre Judá: y dejó de parir.

    30:1Y VIENDO Rachêl que no daba hijos á Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía á Jacob: Dame hijos, ó si no, me muero.

    30:2Y Jacob se enojaba contra Rachêl, y decía: ¿Soy yo en lugar de Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?

    30:3Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; entra á ella, y parirá sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.

    30:4Así le dió á Bilha su sierva por mujer; y Jacob entró á ella.

    30:5Y concibió Bilha, y parió á Jacob un hijo.

    30:6Y dijo Rachêl: Juzgóme Dios, y también oyó mi voz, y dióme un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan.

    30:7Y concibió otra vez Bilha, la sierva de Rachêl, y parió el hijo segundo á Jacob.

    30:8Y dijo Rachêl: Con luchas de Dios he contendido con mi hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Nephtalí.

    30:9Y viendo Lea que había dejado de parir, tomó á Zilpa su sierva, y dióla á Jacob por mujer.

    30:10Y Zilpa, sierva de Lea, parió á Jacob un hijo.

    30:11Y dijo Lea: Vino la ventura. Y llamó su nombre Gad.

    30:12Y Zilpa, la sierva de Lea, parió otro hijo á Jacob.

    30:13Y dijo Lea: Para dicha mía; porque las mujeres me dirán dichosa: y llamó su nombre Aser.

    30:14Y fué Rubén en tiempo de la siega de los trigos, y halló mandrágoras en el campo, y trájolas á Lea su madre: y dijo Rachêl á Lea: Ruégote que me des de las mandrágoras de tu hijo.

    30:15Y ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido, sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? y dijo Rachêl: Pues dormirá contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.

    30:16Y cuando Jacob volvía del campo á la tarde, salió Lea á él, y le dijo: A mí has de entrar, porque á la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y durmió con ella aquella noche.

    30:17Y oyó Dios á Lea: y concibió, y parió á Jacob el quinto hijo.

    30:18Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto dí mi sierva á mi marido: por eso llamó su nombre Issachâr.

    30:19Y concibió Lea otra vez, y parió el sexto hijo á Jacob.

    30:20Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dote: ahora morará conmigo mi marido, porque le he parido seis hijos: y llamó su nombre Zabulón.

    30:21Y después parió una hija, y llamó su nombre Dina.

    30:22Y acordóse Dios de Rachêl, y oyóla Dios, y abrió su matriz.

    30:23Y concibió, y parió un hijo: y dijo: Quitado ha Dios mi afrenta:

    30:24Y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo.

  8. 08

    Génesis 30:25-31:55

    Dejando a Labán

    Jacob pide volver a casa. Acuerda tomar solo lo manchado y pintado de los rebaños, y con las varas en los abrevaderos sus rebaños se multiplican. Los hijos de Labán murmuran, Dios dice a Jacob que vuelva, y parte en secreto con sus esposas y hatos. Labán lo persigue, busca sus ídolos robados, y los dos hacen pacto en un majano llamado Galaad y Mizpa.

    El salario de Jacob no se queda quieto porque Labán cambia las condiciones. Después del nacimiento de José, Jacob pide marcharse, pero acepta seguir trabajando a cambio de ciertos animales con manchas. Labán retira los que ya tienen esas marcas. Jacob coloca ramas peladas en los bebederos y separa los animales más fuertes de los débiles para la cría. El pasaje describe esas acciones, pero no ofrece una lección moderna de genética. El sueño que Jacob cuenta después atribuye el resultado a Dios, que ha visto cómo lo trata Labán.

    La partida se decide en familia. Jacob habla a solas con Raquel y Lea; ambas dicen que su padre las trata como extrañas y ha consumido lo que les correspondía. Aceptan irse. Sin embargo, Raquel toma en secreto los dioses familiares de Labán. Jacob lo ignora cuando declara que quien los tenga debe morir. Labán busca mientras Raquel permanece sentada sobre los objetos escondidos y dice que no puede levantarse porque está menstruando. La búsqueda fracasa. Un hombre que busca a sus dioses no consigue que su hija se ponga de pie.

    La discusión saca a la luz veinte años de trabajo: calor de día, heladas de noche, falta de sueño y pérdidas cobradas a Jacob. Labán todavía llama suyos a las hijas, los nietos y los rebaños. Dios le ha advertido que no dañe a Jacob. El conflicto termina con un montón de piedras y límites jurados. El acuerdo no demuestra que la confianza haya vuelto. Pone límites precisamente donde la confianza ha fallado.

    Versículo por versículo

    1. 30:37-43

      Se describen tanto las ramas como la selección de animales, pero no un mecanismo biológico que una la madera pelada con las manchas del pelaje. Génesis 31:10-12 presenta el sueño de Jacob sobre la intervención divina.

    2. 31:19

      Las imágenes son dioses domésticos, llamados teraphim en hebreo. El pasaje no revela el motivo de Raquel ni afirma que poseerlos transfiriera legalmente una herencia.

    3. 31:32

      Jacob declara la pena de muerte sin saber que Raquel ha tomado las imágenes. El Libro de Génesis deja clara su ignorancia antes de que comience la búsqueda.

    4. 31:41

      Jacob divide los veinte años en catorce por las dos hijas y seis por el ganado. No son veinte años adicionales después del servicio por sus matrimonios.

    5. 31:49-52

      Mizpa se relaciona con vigilar. Aquí la vigilancia de Dios se refiere al maltrato de las hijas y al cruce hostil del límite, no solo al recuerdo cariñoso entre personas separadas.

    Génesis 30:25-31:55: Dejando a Labán

    Génesis 30:25-31:55

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 74 versículos

    30:25Y aconteció, cuando Rachêl hubo parido á José, que Jacob dijo á Labán: Envíame, é iré á mi lugar, y á mi tierra.

    30:26Dame mis mujeres y mis hijos, por las cuales he servido contigo, y déjame ir; pues tú sabes los servicios que te he hecho.

    30:27Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, [y quédate]; experimentado he que Jehová me ha bendecido por tu causa.

    30:28Y dijo: Señálame tu salario, que yo lo daré.

    30:29Y él respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo;

    30:30Porque poco tenías antes de mi venida, y ha crecido en gran número; y Jehová te ha bendecido con mi llegada: y ahora ¿cuándo tengo de hacer yo también por mi propia casa?

    30:31Y él dijo: ¿Qué te daré? Y respondió Jacob: No me des nada: si hicieres por mí esto, volveré á apacentar tus ovejas.

    30:32Yo pasaré hoy por todas tus ovejas, poniendo aparte todas las reses manchadas y de color vario, y todas las reses de color oscuro entre las ovejas, y las manchadas y de color vario entre las cabras; y esto será mi salario.

    30:33Así responderá por mí mi justicia mañana, cuando me viniere mi salario delante de ti: toda la que no fuere pintada ni manchada en las cabras y de color oscuro en las ovejas [mías], se me ha de tener por de hurto.

    30:34Y dijo Labán: Mira, ojalá fuese como tú dices.

    30:35Y apartó aquel día los machos de cabrío rayados y manchados; y todas las cabras manchadas y de color vario, y toda res que tenía en sí algo de blanco, y todas las de color oscuro entre las ovejas, y púsolas en manos de sus hijos;

    30:36Y puso tres días de camino entre sí y Jacob: y Jacob apacentaba las otras ovejas de Labán.

    30:37Y tomóse Jacob varas de álamo verdes, y de avellano, y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas.

    30:38Y puso las varas que había mondado en las pilas, delante del ganado, en los abrevaderos del agua donde venían á beber las ovejas, las cuales se recalentaban viniendo á beber.

    30:39Y concebían las ovejas delante de las varas, y parían borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores.

    30:40Y apartaba Jacob los corderos, y poníalos con su rebaño, los listados, y todo lo que era oscuro en el hato de Labán. Y ponía su hato aparte, y no lo ponía con las ovejas de Labán.

    30:41Y sucedía que cuantas veces se recalentaban las tempranas, Jacob ponía las varas delante de las ovejas en las pilas, para que concibiesen á la vista de las varas.

    30:42Y cuando venían las ovejas tardías, no las ponía: así eran las tardías para Labán, y las tempranas para Jacob.

    30:43Y acreció el varón muy mucho, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos.

    31:1Y OÍA él las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre; y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta grandeza.

    31:2Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como ayer y antes de ayer.

    31:3También Jehová dijo á Jacob: Vuélvete á la tierra de tus padres, y á tu parentela; que yo seré contigo.

    31:4Y envió Jacob, y llamó á Rachêl y á Lea al campo á sus ovejas,

    31:5Y díjoles: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como ayer y antes de ayer: mas el Dios de mi padre ha sido conmigo.

    31:6Y vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido á vuestro padre:

    31:7Y vuestro padre me ha engañado, y me ha mudado el salario diez veces: pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.

    31:8Si él decía así: Los pintados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían pintados: y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados.

    31:9Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y diómelo á mí.

    31:10Y sucedió que al tiempo que las ovejas se recalentaban, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían á las hembras [eran] listados, pintados y abigarrados.

    31:11Y díjome el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí.

    31:12Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás todos los machos que cubren á las ovejas listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.

    31:13Yo soy el Dios de Beth-el, donde tú ungiste el título, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora, y sal de esta tierra, y vuélvete á la tierra de tu naturaleza.

    31:14Y respondió Rachêl y Lea, y dijéronle: ¿Tenemos ya parte ni heredad en la casa de nuestro padre?

    31:15¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio?

    31:16Porque toda la riqueza que Dios ha quitado á nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos: ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.

    31:17Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos.

    31:18Y puso en camino todo su ganado, y toda su hacienda que había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse á Isaac su padre en la tierra de Canaán.

    31:19Y Labán había ido á trasquilar sus ovejas: y Rachêl hurtó los ídolos de su padre.

    31:20Y recató Jacob el corazón de Labán Arameo, en no hacerle saber que se huía.

    31:21Huyó, pues, con todo lo que tenía; y levantóse, y pasó el río, y puso su rostro al monte de Galaad.

    31:22Y fué dicho á Labán al tercero día como Jacob se había huído.

    31:23Entonces tomó á sus hermanos consigo, y fué tras él camino de siete días, y alcanzóle en el monte de Galaad.

    31:24Y vino Dios á Labán Arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables á Jacob descomedidamente.

    31:25Alcanzó pues Labán á Jacob, y éste había fijado su tienda en el monte: y Labán plantó[la] con sus hermanos en el monte de Galaad.

    31:26Y dijo Labán á Jacob: ¿Qué has hecho, que me hurtaste el corazón, y has traído á mis hijas como prisioneras de guerra?

    31:27¿Por qué te escondiste para huir, y me hurtaste, y no me diste noticia, para que yo te enviara con alegría y con cantares, con tamborín y vihuela?

    31:28Que aun no me dejaste besar mis hijos y mis hijas. Ahora locamente has hecho.

    31:29Poder hay en mi mano para haceros mal: mas el Dios de vuestro padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables á Jacob descomedidamente.

    31:30Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?

    31:31Y Jacob respondió, y dijo á Labán: Porque tuve miedo; pues dije, que quizá me quitarías por fuerza tus hijas.

    31:32En quien hallares tus dioses, no viva: delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tuviere tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que Rachêl los había hurtado.

    31:33Y entró Labán en la tienda de Jacob, y en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló, y salió de la tienda de Lea, y vino á la tienda de Rachêl.

    31:34Y tomó Rachêl los ídolos, y púsolos en una albarda de un camello, y sentóse sobre ellos: y tentó Labán toda la tienda, y no los halló.

    31:35Y ella dijo á su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.

    31:36Entonces Jacob se enojó, y regañó con Labán; y respondió Jacob y dijo á Labán: ¿Qué prevaricación es la mía? ¿cuál es mi pecado, que con tanto ardor has venido en seguimiento mío?

    31:37Pues que has tentado todos mis muebles, ¿qué has hallado de todas las alhajas de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y tuyos, y juzguen entre nosotros ambos.

    31:38Estos veinte años he estado contigo: tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas.

    31:39Nunca te traje lo arrebatado por las fieras; yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, de mi mano lo requerías.

    31:40De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño se huía de mis ojos.

    31:41Así he estado veinte años en tu casa: catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado; y has mudado mi salario diez veces.

    31:42Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham, y el temor de Isaac, no fuera conmigo, de cierto me enviarías ahora vacío: vió Dios mi aflicción y el trabajo de mis manos, y reprendióte anoche.

    31:43Y respondió Labán, y dijo á Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy á estas mis hijas, ó á sus hijos que ellas han parido?

    31:44Ven pues ahora, y hagamos alianza yo y tú; y sea en testimonio entre mí y entre ti.

    31:45Entonces Jacob tomó una piedra, y levantóla por título.

    31:46Y dijo Jacob á sus hermanos: Coged piedras. Y tomaron piedras é hicieron un majano; y comieron allí sobre aquel majano.

    31:47Y llamólo Labán Jegar Sahadutha: y lo llamó Jacob Galaad.

    31:48Porque Labán dijo: Este majano es testigo hoy entre mí y entre ti; por eso fué llamado su nombre Galaad;

    31:49Y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye Jehová entre mí y entre ti, cuando nos apartáremos el uno del otro.

    31:50Si afligieres mis hijas, ó si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios es testigo entre mí y entre ti.

    31:51Dijo más Labán á Jacob: He aquí este majano, y he aquí este título, que he erigido entre mí y ti.

    31:52Testigo sea este majano, y testigo sea este título, que ni yo pasaré contra ti este majano, ni tú pasarás contra mí este majano ni este título, para mal.

    31:53El Dios de Abraham, y el Dios de Nachôr juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por el temor de Isaac su padre.

    31:54Entonces Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó á sus hermanos á comer pan: y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte.

    31:55Y levantóse Labán de mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y retrocedió y volvióse á su lugar.

  9. 09

    Génesis 32:1-21

    Preparándose para ver a Esaú

    Los mensajeros informan que Esaú viene con cuatrocientos hombres. Jacob divide su campamento en dos, ora la oración de un hombre asustado que recuerda la promesa, menor soy que todas las misericordias, y envía por delante manadas de animales como presente.

    Cuatrocientos hombres vienen con Esaú. El informe le da a Jacob una cifra, no una explicación de las intenciones de su hermano, y Jacob siente miedo. Divide a la familia para que un grupo pueda escapar si atacan al otro. El hombre que acaba de ver a los ángeles de Dios todavía toma el peligro en serio.

    Su oración es muy directa. Repite la orden divina de volver, recuerda la promesa de muchos descendientes y reconoce que no merece la bondad que ya ha recibido. Antes cruzó ese río con un bastón; ahora tiene personas y animales suficientes para dos campamentos. El cambio es enorme. No por eso se siente a salvo de Esaú.

    Después vienen los regalos, un rebaño tras otro, separados por cierta distancia. Jacob manda que los siervos llamen señor a Esaú y presenten a Jacob como su siervo. Los títulos invierten la posición que buscó en la bendición de Isaac. Espera que los regalos sucesivos suavicen el encuentro. El Libro de Génesis explica su intención sin dejarla a la imaginación: quiere que Esaú lo reciba bien. Los animales siguen adelante. Él se queda atrás esa noche.

    Versículo por versículo

    1. 32:2

      Mahanaim significa 'dos campamentos'. El nombre corresponde al lugar donde Jacob encuentra a los ángeles, antes de dividir su propia casa en dos grupos.

    2. 32:6-7

      El informe dice que Esaú lleva cuatrocientos hombres, pero no que haya ordenado atacar. El miedo de Jacob es explícito; el propósito actual de Esaú, no.

    3. 32:10

      El bastón y los dos campamentos son la comparación que hace Jacob entre su pobreza anterior y su abundancia presente. Reconoce que la bondad divina supera lo que merece.

    4. 32:20

      Jacob declara que los regalos buscan aplacar a Esaú, es decir, calmar su enojo y obtener una buena acogida. El pasaje no los llama una compra del perdón.

    Génesis 32:1-21: Preparándose para ver a Esaú

    Génesis 32:1-21

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 21 versículos

    32:1Y JACOB se fué su camino, y saliéronle al encuentro ángeles de Dios.

    32:2Y dijo Jacob cuando los vió: El campo de Dios es este: y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.

    32:3Y envió Jacob mensajeros delante de sí á Esaú su hermano, á la tierra de Seir, campo de Edom.

    32:4Y mandóles diciendo: Así diréis á mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y detenídome hasta ahora;

    32:5Y tengo vacas, y asnos, y ovejas, y siervos y siervas; y envío á decirlo á mi señor, por hallar gracia en tus ojos.

    32:6Y los mensajeros volvieron á Jacob, diciendo: Vinimos á tu hermano Esaú, y él también viene á recibirte, y cuatrocientos hombres con él.

    32:7Entonces Jacob tuvo gran temor, y angustióse; y partió el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos cuadrillas;

    32:8Y dijo: Si viniere Esaú á la una cuadrilla y la hiriere, la otra cuadrilla escapará.

    32:9Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete á tu tierra y á tu parentela, y yo te haré bien;

    32:10Menor soy que todas las misericordias, y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; que con mi bordón pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos cuadrillas.

    32:11Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga quizá, y me hiera la madre con los hijos.

    32:12Y tú has dicho: Yo te haré bien, y pondré tu simiente como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.

    32:13Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino á la mano un presente para su hermano Esaú:

    32:14Doscientas cabras y veinte machos de cabrío, doscientas ovejas y veinte carneros,

    32:15Treinta camellas paridas, con sus hijos, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos.

    32:16Y entrególo en mano de sus siervos, cada manada de por sí; y dijo á sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada.

    32:17Y mandó al primero, diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrare, y te preguntare, diciendo: ¿De quién eres? ¿y adónde vas? ¿y para quién es esto que llevas delante de ti?

    32:18Entonces dirás: Presente es de tu siervo Jacob, que envía á mi señor Esaú; y he aquí también él viene tras nosotros.

    32:19Y mandó también al segundo, y al tercero, y á todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme á esto hablaréis á Esaú, cuando le hallareis.

    32:20Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro: quizá le seré acepto.

    32:21Y pasó el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento.

  10. 10

    Génesis 32:22-32

    Peniel

    Solo en el vado de Jaboc, un varón lucha con él hasta que raya el alba, toca el encaje de su muslo y se lo descoyunta. Jacob no lo suelta sin una bendición. El varón pregunta su nombre y le da otro: Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Jacob llama al lugar Peniel: vi a Dios cara a cara.

    Jacob hace cruzar el arroyo a su familia y pasa la noche luchando por una bendición. Al principio, su oponente es llamado un hombre. Sin embargo, basta que toque la cadera de Jacob para dislocarla, y Jacob declara después que ha visto a Dios cara a cara. No es un pasaje en el que alguien demuestra tener músculos más fuertes que los de Dios.

    El intercambio gira alrededor de un nombre. Ante Isaac, Jacob dijo ser Esaú. Aquí responde con su propio nombre. Entonces recibe el nombre de Israel, acompañado de una explicación que lo relaciona con luchar con Dios y con los hombres. La bendición que pide no llega por vestirse con ropa ajena. La recibe siendo reconocido como él mismo.

    El lugar pasa a llamarse Peniel, 'rostro de Dios', porque Jacob se asombra de haber conservado la vida. El amanecer no borra el costo de la noche. Sale con la cadera lesionada, y el capítulo relaciona esa herida con una práctica alimentaria de los hijos de Israel. La bendición permanece. La cojera también.

    Versículo por versículo

    1. 32:24

      El pasaje comienza con 'un hombre', mientras que el versículo 30 habla de ver a Dios y Oseas 12:4 menciona un ángel. Identificarlo específicamente como Cristo es una interpretación cristiana, no un nombre dado aquí.

    2. 32:28

      La explicación del nombre Israel destaca la lucha de Jacob con Dios y con los hombres. El Libro de Génesis sigue usando Jacob e Israel después, incluso cuando Dios lo llama en 46:2.

    3. 32:30

      Peniel significa 'rostro de Dios'. Las palabras de Jacob destacan tanto el encuentro como su asombro por haber sobrevivido.

    4. 32:32

      El versículo explica la costumbre israelita de no comer el tendón asociado con la cadera herida. No dice que Jacob recibiera una prohibición general de comer carne.

    Génesis 32:22-32

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 11 versículos

    32:22Y levantóse aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.

    32:23Tomólos pues, y pasólos el arroyo, é hizo pasar lo que tenía.

    32:24Y quedóse Jacob solo, y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

    32:25Y como vió que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y descoyuntóse el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

    32:26Y dijo: Déjame, que raya el alba. Y él dijo: No te dejaré, si no me bendices.

    32:27Y él le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

    32:28Y él dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel: porque has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido.

    32:29Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y él respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Y bendíjolo allí.

    32:30Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel: porque vi á Dios cara á cara, y fué librada mi alma.

    32:31Y salióle el sol pasado que hubo á Peniel; y cojeaba de su anca.

    32:32Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo: porque tocó á Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo.

    Génesis 32:22-32: Peniel
  11. 11

    Génesis 33

    Esaú corre a su encuentro

    Jacob se inclina siete veces al acercarse. Esaú corre, lo abraza, se echa sobre su cuello y lo besa, y lloran. Jacob insiste en su presente: he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios. Se separan, Esaú hacia Seir, Jacob a Sucot y luego a Siquem.

    Esaú corre, pero no para golpearlo. Abraza a Jacob, lo besa y llora con él. Esa es la respuesta real a los cuatrocientos hombres que tanto miedo le causaron. Jacob se ha inclinado siete veces y ha pasado delante de su familia. El saludo que recibe es más cálido de lo que todos sus preparativos podían garantizar.

    Sus palabras no son iguales. Jacob llama repetidamente señor a Esaú y se presenta como siervo. Esaú lo llama hermano. Cuando pregunta por los animales, Jacob explica que el regalo busca su favor. Esaú primero lo rechaza porque tiene suficiente; Jacob insiste y llama bendición al presente. Después de una disputa por una bendición tomada, aparece una bendición ofrecida.

    Jacob compara el rostro favorable de Esaú con ver el rostro de Dios, uniendo este encuentro con Peniel. No está afirmando que Esaú sea divino. Está describiendo la acogida recibida. Luego se separan, y Jacob avanza al ritmo de los niños y de los animales que están criando. Hay paz, pero las dos casas no se convierten en una. Finalmente, Jacob compra tierra cerca de Siquem y levanta un altar. Su llegada tiene ya un lugar concreto, además de una promesa.

    Versículo por versículo

    1. 33:2-3

      Raquel y José permanecen al fondo del grupo familiar, pero Jacob va delante de todos. Son dos detalles distintos, y los dos cuentan.

    2. 33:10

      La comparación con el rostro de Dios se refiere a la buena acogida de Esaú. También recuerda el nombre de Peniel y su explicación en Génesis 32:30.

    3. 33:17

      Sucot significa 'cabañas' o refugios. El versículo relaciona ese nombre con los refugios que Jacob construye para sus animales.

    4. 33:19-20

      Juan 4:5-6 relaciona después la tierra y el pozo de Jacob con esta región. Génesis registra aquí la compra del terreno y el altar, pero no describe la excavación del pozo.

    Génesis 33: Esaú corre a su encuentro

    Génesis 33

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 20 versículos

    33:1Y ALZANDO Jacob sus ojos miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él: entonces repartió él los niños entre Lea y Rachêl y las dos siervas.

    33:2Y puso las siervas y sus niños delante; luego á Lea y á sus niños; y á Rachêl y á José los postreros.

    33:3Y él pasó delante de ellos, é inclinóse á tierra siete veces, hasta que llegó á su hermano.

    33:4Y Esaú corrió á su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron.

    33:5Y alzó sus ojos, y vió las mujeres y los niños, y dijo: ¿Qué te tocan éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado á tu siervo.

    33:6Y se llegaron las siervas, ellas y sus niños, é inclináronse.

    33:7Y llegóse Lea con sus niños, é inclináronse: y después llegó José y Rachêl, y también se inclinaron.

    33:8Y él dijo: ¿Qué te propones con todas estas cuadrillas que he encontrado? Y él respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor.

    33:9Y dijo Esaú: Harto tengo yo, hermano mío: sea para ti lo que es tuyo.

    33:10Y dijo Jacob: No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia en tus ojos, toma mi presente de mi mano, pues que así he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios; y hazme placer.

    33:11Toma, te ruego, mi dádiva que te es traída; porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay [aquí] es mío. Y porfió con él, y tomóla.

    33:12Y dijo: Anda, y vamos; y yo iré delante de ti.

    33:13Y él le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.

    33:14Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco á poco al paso de la hacienda que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue á mi señor á Seir.

    33:15Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y él dijo: ¿Para qué esto? halle yo gracia en los ojos de mi señor.

    33:16Así se volvió Esaú aquel día por su camino á Seir.

    33:17Y Jacob se partió á Succoth, y edificó allí casa para sí, é hizo cabañas para su ganado: por tanto llamó el nombre de aquel lugar Succoth.

    33:18Y vino Jacob sano á la ciudad de Sichêm, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad.

    33:19Y compró una parte del campo, donde tendió su tienda, de mano de los hijos de Hamor, padre de Sichêm, por cien piezas de moneda.

    33:20Y erigió allí un altar, y llamóle: El Dios de Israel.

  12. 12

    Génesis 34

    Dina en Siquem

    Siquem hijo de Hamor toma a Dina y luego pide casarse con ella. Los hijos de Jacob responden con engaño, exigiendo que los hombres de la ciudad se circunciden, y al tercer día Simeón y Leví los matan a todos. Jacob dice: me habéis turbado en hacerme abominable a los moradores de la tierra.

    El deseo de Siquem de casarse con Dina no borra lo que le ha hecho. El capítulo dice primero que la tomó y la violó sexualmente. Solo después describe su apego y su petición de matrimonio. Presentar el pasaje como un romance invertiría ese orden y ocultaría la violencia.

    Las negociaciones pronto incluyen tierra, comercio y matrimonios entre ambos grupos. Los hermanos de Dina responden con engaño. Exigen que los hombres de la ciudad se circunciden y convierten la señal corporal del pacto con Dios en una forma de dejar vulnerable a toda una población. Al tercer día, Simeón y Leví matan a los varones y sacan a Dina de la casa de Siquem. Otros hijos saquean la ciudad y se llevan cautivas a mujeres y niños. La violencia contra una integrante de la familia se responde con violencia contra una comunidad entera.

    Jacob protesta porque el ataque ha puesto en peligro a su pequeña casa entre los pueblos vecinos. Sus hijos responden con su propia acusación sobre el trato recibido por su hermana. El capítulo no resuelve fácilmente el conflicto entre ambas respuestas. Tampoco registra palabras de Dina durante las negociaciones ni después. Los hombres discuten por ella, negocian por ella y matan por ella. Su propia voz no aparece.

    Versículo por versículo

    1. 34:2

      La deshonró señala una violación grave, no una simple falta contra las costumbres de cortejo. Las palabras posteriores sobre el amor no eliminan la agresión anterior.

    2. 34:13-17

      La circuncisión es la señal corporal del pacto en Génesis 17:10-14. Aquí los hermanos exigen esa práctica con engaño para preparar el ataque.

    3. 34:25-26

      Simeón y Leví son hermanos de Dina por parte de padre y madre, Lea. El versículo 26 sitúa a Dina en la casa de Siquem cuando la sacan.

    4. 34:30-31

      Jacob habla aquí del peligro de las represalias, mientras sus hijos defienden su respuesta. Génesis 49:5-7 hace explícita después su condena de aquella violencia.

    Génesis 34: Dina en Siquem

    Génesis 34

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 31 versículos

    34:1Y SALIÓ Dina la hija de Lea, la cual había ésta parido á Jacob, á ver las hijas del país.

    34:2Y vióla Sichêm, hijo de Hamor Heveo, príncipe de aquella tierra, y tomóla, y echóse con ella, y la deshonró.

    34:3Mas su alma se apegó á Dina la hija de Lea, y enamoróse de la moza, y habló al corazón de la joven.

    34:4Y habló Sichêm á Hamor su padre, diciendo: Tómame por mujer esta moza.

    34:5Y oyó Jacob que había [Sichêm] amancillado á Dina su hija: y estando sus hijos con su ganado en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen.

    34:6Y dirigióse Hamor padre de Sichêm á Jacob, para hablar con él.

    34:7Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y se ensañaron mucho, porque hizo vileza en Israel echándose con la hija de Jacob, lo que no se debía haber hecho.

    34:8Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Sichêm se ha apegado á vuestra hija; ruégoos que se la deis por mujer.

    34:9Y emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras.

    34:10Y habitad con nosotros; porque la tierra estará delante de vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella posesión.

    34:11Sichêm también dijo á su padre y á sus hermanos: Halle yo gracia en vuestros ojos, y daré lo que me dijereis.

    34:12Aumentad á cargo mío mucho dote y dones, que yo daré cuanto me dijereis, y dadme la moza por mujer.

    34:13Y respondieron los hijos de Jacob á Sichêm y á Hamor su padre con engaño; y parlaron, por cuanto había amancillado á Dina su hermana.

    34:14Y dijéronles: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana á hombre que tiene prepucio; porque entre nosotros es abominación.

    34:15Mas con esta condición os haremos placer: si habéis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón;

    34:16Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo.

    34:17Mas si no nos prestareis oído para circuncidaros, tomaremos nuestra hija, y nos iremos.

    34:18Y parecieron bien sus palabras á Hamor y á Sichêm, hijo de Hamor.

    34:19Y no dilató el mozo hacer aquello, porque la hija de Jacob le había agradado: y él era el más honrado de toda la casa de su padre.

    34:20Entonces Hamor y Sichêm su hijo vinieron á la puerta de su ciudad, y hablaron á los varones de su ciudad, diciendo:

    34:21Estos varones son pacíficos con nosotros, y habitarán en el país, y traficarán en él: pues he aquí la tierra es bastante ancha para ellos: nosotros tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos las nuestras.

    34:22Mas con esta condición nos harán estos hombres el placer de habitar con nosotros, para que seamos un pueblo: si se circuncidare en nosotros todo varón, así como ellos son circuncidados.

    34:23Sus ganados, y su hacienda y todas sus bestias, serán nuestras: solamente convengamos con ellos, y habitarán con nosotros.

    34:24Y obedecieron á Hamor y á Sichêm su hijo todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron á todo varón, á cuantos salían por la puerta de su ciudad.

    34:25Y sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, los dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad animosamente, y mataron á todo varón.

    34:26Y á Hamor y á Sichêm su hijo los mataron á filo de espada: y tomaron á Dina de casa de Sichêm, y saliéronse.

    34:27Y los hijos de Jacob vinieron á los muertos, y saquearon la ciudad; por cuanto habían amancillado á su hermana.

    34:28Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo,

    34:29Y toda su hacienda; se llevaron cautivos á todos sus niños y sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa.

    34:30Entonces dijo Jacob á Simeón y á Leví: Habéisme turbado con hacerme abominable á los moradores de aquesta tierra, el Cananeo y el Pherezeo; y teniendo yo pocos hombres, juntarse han contra mí, y me herirán, y seré destruído yo y mi casa.

    34:31Y ellos respondieron: ¿Había él de tratar á nuestra hermana como á una ramera?

  13. 13

    Génesis 35

    De vuelta a Betel; muere Raquel

    Dios le dice que suba a Betel. Entierra los dioses de la casa bajo una encina en Siquem y edifica un altar. Dios se aparece de nuevo, confirma el nombre Israel y la promesa. En el camino Raquel muere al dar a luz a Benjamín y es sepultada cerca de Belén. Jacob llega hasta Isaac en Hebrón y lo sepulta con Esaú.

    El regreso a Betel empieza dejando cosas atrás. Jacob ordena a su casa quitar los dioses extranjeros, lavarse y cambiarse de ropa antes de ir al lugar donde Dios lo encontró durante su huida. Entierra los objetos y los aretes cerca de Siquem. No es solo una visita a un sitio querido. Es una ruptura con un culto que no puede ocupar un lugar junto a ese altar.

    Dios vuelve a llamarlo Israel y repite la promesa de descendientes, reyes y tierra. Sin embargo, el capítulo coloca esa promesa entre varias muertes. Débora, la nodriza de Rebeca, es enterrada bajo una encina. Raquel muere al dar a luz a Benjamín, el duodécimo hijo. La muerte de Isaac cierra el capítulo. La bendición no convierte a esta familia en una casa sin funerales.

    Raquel llama al recién nacido Benoni, 'hijo de mi dolor'; Jacob lo llama Benjamín, 'hijo de la mano derecha'. Una piedra levantada señala su tumba, como otra señala las palabras de Dios en Betel. Entre estos hechos, Rubén se acuesta con Bilha, concubina de su padre, una mujer con una posición matrimonial secundaria. Israel se entera, y Génesis 49:4 vuelve a nombrar la falta. El capítulo conserva la promesa, el duelo y el daño familiar sin fingir que uno de ellos anula a los demás.

    Versículo por versículo

    1. 35:2-4

      La familia entrega dioses extranjeros y aretes, pero el pasaje no identifica cada objeto con las imágenes robadas por Raquel. La entrega abarca más que un inventario de aquel robo.

    2. 35:18

      Benoni significa 'hijo de mi dolor', y Benjamín, 'hijo de la mano derecha'. El texto presenta ambos nombres sin revelar la razón íntima de Jacob para cambiarlos.

    3. 35:22

      La breve afirmación de que Israel se enteró no significa que aprobara el acto de Rubén. Génesis 49:4 y 1 Crónicas 5:1 muestran sus consecuencias duraderas.

    4. 35:26

      La lista termina con una referencia colectiva a Padan-aram, aunque los versículos 16-19 sitúan el nacimiento de Benjamín en Canaán. Ese resumen no cambia el lugar que el capítulo acaba de señalar.

    5. 35:29

      Esaú y Jacob entierran juntos a Isaac. El deber compartido recuerda a Isaac e Ismael enterrando a Abraham en Génesis 25:9.

    Génesis 35: De vuelta a Betel; muere Raquel

    Génesis 35

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 29 versículos

    35:1Y DIJO Dios á Jacob: Levántate, sube á Beth-el, y estáte allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.

    35:2Entonces Jacob dijo á su familia y á todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.

    35:3Y levantémonos, y subamos á Beth-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado.

    35:4Así dieron á Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarzillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina, que estaba junto á Sichêm.

    35:5Y partiéronse, y el terror de Dios fué sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no siguieron tras los hijos de Jacob.

    35:6Y llegó Jacob á Luz, que está en tierra de Canaán, (esta es Beth-el) él y todo el pueblo que con él estaba;

    35:7Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-Beth-el, porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano.

    35:8Entonces murió Débora, ama de Rebeca, y fué sepultada á las raíces de Beth-el, debajo de una encina: y llamóse su nombre Allon-Bacuth.

    35:9Y aparecióse otra vez Dios á Jacob, cuando se había vuelto de Padan-aram, y bendíjole.

    35:10Y díjole Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre: y llamó su nombre Israel.

    35:11Y díjole Dios: Yo soy el Dios Omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederá de ti, y reyes saldrán de tus lomos:

    35:12Y la tierra que yo he dado á Abraham y á Isaac, la daré á ti: y á tu simiente después de ti daré la tierra.

    35:13Y fuése de él Dios, del lugar donde con él había hablado.

    35:14Y Jacob erigió un título en el lugar donde había hablado con él, un título de piedra, y derramó sobre él libación, y echó sobre él aceite.

    35:15Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Beth-el.

    35:16Y partieron de Beth-el, y había aún como media legua de tierra para llegar á Ephrata, cuando parió Rachêl, y hubo trabajo en su parto.

    35:17Y aconteció, que como había trabajo en su parir, díjole la partera: No temas, que también tendrás este hijo.

    35:18Y acaeció que al salírsele el alma, (pues murió) llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín.

    35:19Así murió Rachêl, y fué sepultada en el camino de Ephrata, la cual es Beth-lehem.

    35:20Y puso Jacob un título sobre su sepultura: este es el título de la sepultura de Rachêl hasta hoy.

    35:21Y partió Israel, y tendió su tienda de la otra parte de Migdaleder.

    35:22Y acaeció, morando Israel en aquella tierra, que fué Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó á entender Israel. Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce:

    35:23Los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob, y Simeón, y Leví, y Judá, é Issachâr, y Zabulón.

    35:24Los hijos de Rachêl: José, y Benjamín.

    35:25Y los hijos de Bilha, sierva de Rachêl: Dan, y Nephtalí.

    35:26Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad, y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.

    35:27Y vino Jacob á Isaac su padre á Mamre, á la ciudad de Arba, que es Hebrón, donde habitaron Abraham é Isaac.

    35:28Y fueron los días de Isaac ciento ochenta años.

    35:29Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fué recogido á sus pueblos, viejo y harto de días; y sepultáronlo Esaú y Jacob sus hijos.

  14. 14

    Génesis 37

    La túnica, y la sangre en ella

    Israel ama a José más que a todos sus hijos y le hace una túnica de colores. Los hermanos venden a José y traen la túnica mojada en sangre de cabrito. Jacob rasga sus vestidos: la túnica de mi hijo es, alguna mala bestia lo devoró. Rehúsa todo consuelo y dice que descenderá enlutado al sepulcro.

    La ropa es auténtica. La conclusión, falsa. Eso vuelve tan eficaz el engaño de los hermanos. Mojan la túnica de José en sangre de cabrito y le piden a Jacob que la identifique. Él reconoce la prenda y aporta la explicación de que un animal salvaje mató a su hijo. Ellos no necesitan describir una muerte que nunca presenciaron.

    El problema empezó antes de la sangre. Jacob favorece abiertamente a José, como el favoritismo dividió su propia casa de niño. José tiene diecisiete años, lleva a su padre un mal informe sobre sus hermanos y recibe sueños en los que la familia se inclina ante él. Jacob reprende el segundo sueño, pero guarda aquellas palabras. No las descarta sin más.

    Los hermanos venden a José, y la túnica vuelve a casa sin él. Jacob rasga su ropa, se viste de tela de duelo y rechaza el consuelo. Sus hijos participan en el intento de consolarlo mientras la verdad sigue oculta. El pasaje deja que el dolor dure; no corre hacia el éxito futuro de José para reducir el peso de esta pérdida. Jacob cree que bajará a la sepultura de luto. Su hijo vive, pero él todavía no lo sabe.

    Versículo por versículo

    1. 37:2

      José tiene diecisiete años en este momento. Esa edad corresponde al período anterior a su esclavitud, no a su posterior ascenso en Egipto.

    2. 37:3

      Una ropa de diversos colores, dice el versículo, pero el diseño exacto del hebreo kethoneth passim se debate. La misma expresión aparece en la ropa de colores de las hijas vírgenes de los reyes en 2 Samuel 13:18-19.

    3. 37:32

      En el mensaje sobre la túnica, los hermanos llaman a José 'tu hijo'. Piden identificar la prenda sin afirmar directamente que vieron morir a José.

    4. 37:35

      Detrás de sepultura está el hebreo Sheol, la morada de los muertos. Jacob cree que José fue despedazado, de modo que sus palabras no exigen la existencia de una tumba conocida donde ambos puedan ser sepultados.

    Génesis 37: La túnica, y la sangre en ella

    Génesis 37

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 36 versículos

    37:1Y HABITÓ Jacob en la tierra donde peregrinó su padre, en la tierra de Canaán.

    37:2Estas fueron las generaciones de Jacob. José, siendo de edad de diez y siete años apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha, y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre: y noticiaba José á su padre la mala fama de ellos.

    37:3Y amaba Israel á José más que á todos sus hijos, porque le había tenido en su vejez: y le hizo una ropa de diversos colores.

    37:4Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que á todos sus hermanos, aborrecíanle, y no le podían hablar pacíficamente.

    37:5Y soñó José un sueño, y contólo á sus hermanos; y ellos vinieron á aborrecerle más todavía.

    37:6Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:

    37:7He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban al mío.

    37:8Y respondiéronle sus hermanos: ¿Has de reinar tú sobre nosotros, ó te has de enseñorear sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más á causa de sus sueños y de sus palabras.

    37:9Y soñó aún otro sueño, y contólo á sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban á mí.

    37:10Y contólo á su padre y á sus hermanos: y su padre le reprendió, y díjole: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos, á inclinarnos á ti á tierra?

    37:11Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre paraba la consideración en ello.

    37:12Y fueron sus hermanos á apacentar las ovejas de su padre en Sichêm.

    37:13Y dijo Israel á José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Sichêm: ven, y te enviaré á ellos. Y él respondió: Heme aquí.

    37:14Y él le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y enviólo del valle de Hebrón, y llegó á Sichêm.

    37:15Y hallólo un hombre, andando él perdido por el campo, y preguntóle aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas?

    37:16Y él respondió: Busco á mis hermanos: ruégote que me muestres dónde pastan.

    37:17Y aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; y yo les oí decir: Vamos á Dothán. Entonces José fué tras de sus hermanos, y hallólos en Dothán.

    37:18Y como ellos lo vieron de lejos, antes que cerca de ellos llegara, proyectaron contra él para matarle.

    37:19Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador;

    37:20Ahora pues, venid, y matémoslo y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia le devoró: y veremos qué serán sus sueños.

    37:21Y como Rubén oyó esto, librólo de sus manos, y dijo: No lo matemos.

    37:22Y díjoles Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo [así] de sus manos, para hacerlo volver á su padre.

    37:23Y sucedió que, cuando llegó José á sus hermanos, ellos hicieron desnudar á José su ropa, la ropa de colores que tenía sobre sí;

    37:24Y tomáronlo, y echáronle en la cisterna; mas la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.

    37:25Y sentáronse á comer pan: y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de Ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas y bálsamo y mirra, é iban á llevarlo á Egipto.

    37:26Entonces Judá dijo á sus hermanos: ¿Qué provecho el que matemos á nuestro hermano y encubramos su muerte?

    37:27Venid, y vendámosle á los Ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; que nuestro hermano es nuestra carne. Y sus hermanos acordaron con él.

    37:28Y como pasaban los Midianitas mercaderes, sacaron ellos á José de la cisterna, y trajéronle arriba, y le vendieron á los Ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron á José á Egipto.

    37:29Y Rubén volvió á la cisterna, y no halló á José dentro, y rasgó sus vestidos.

    37:30Y tornó á sus hermanos, y dijo: El mozo no parece; y yo, ¿adónde iré yo?

    37:31Entonces tomaron ellos la ropa de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la ropa con la sangre;

    37:32Y enviaron la ropa de colores y trajéronla á su padre, y dijeron: Esta hemos hallado, reconoce ahora si es ó no la ropa de tu hijo.

    37:33Y él la conoció, y dijo: La ropa de mi hijo es; alguna mala bestia le devoró; José ha sido despedazado.

    37:34Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso saco sobre sus lomos, y enlutóse por su hijo muchos días.

    37:35Y levantáronse todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso tomar consolación, y dijo: Porque yo tengo de descender á mi hijo enlutado hasta la sepultura. Y llorólo su padre.

    37:36Y los Midianitas lo vendieron en Egipto á Potiphar, eunuco de Faraón, capitán de los de la guardia.

  15. 15

    Génesis 42-43

    Hambruna y Benjamín

    En la hambruna envía a diez hijos a Egipto por grano pero retiene a Benjamín. Vuelven sin Simeón y con la exigencia de llevar a Benjamín. Me habéis privado de mis hijos, dice. Cuando se acaba el grano deja ir a Benjamín: si he de ser privado de mis hijos, séalo.

    Jacob puede comprar grano en Egipto, pero el precio del siguiente viaje parece ser Benjamín. El hambre ha dejado a la familia sin suficiente comida. Cuando los hijos mayores llegan a Egipto, encuentran a José sin reconocerlo. Él sí los reconoce, los acusa de espionaje y exige que traigan al menor para confirmar sus palabras. Simeón queda preso.

    De vuelta en casa, el dinero que aparece en sus costales hace que el peligro parezca todavía mayor. Jacob cuenta a José como muerto, a Simeón como perdido y a Benjamín como amenazado. Su afirmación de que todo está contra él expresa lo que alcanza a ver, no todo lo que ocurre. Benjamín no es su único hijo vivo. Es el único hijo de Raquel que Jacob cree que queda. Rubén ofrece la muerte de sus propios dos hijos si no devuelve a Benjamín: más posibles funerales para un padre afligido, no tranquilidad. Judá, en cambio, se compromete personalmente. Ser fiador significa responder por el regreso seguro de otra persona.

    Cuando se acaba la comida, Jacob envía a Benjamín con regalos, dinero adicional y una oración por la misericordia del Dios Todopoderoso. En Egipto liberan a Simeón, sientan a los hermanos por orden de nacimiento y sirven a Benjamín cinco veces más comida. Otro hijo favorecido está ante ellos, pero el pasaje no registra celos durante la cena. Jacob no ve esa mesa. Su parte consiste en dejar ir a Benjamín sin saber cómo terminará la visita.

    Versículo por versículo

    1. 42:23

      Un intérprete separa a José de sus hermanos, por lo que ellos ignoran que entiende su idioma. Reconocen su culpa sin saber que él comprende lo que dicen.

    2. 42:36

      La afirmación de Jacob de que todo está contra él nace de información incompleta. El capítulo ya ha mostrado que José vive y dirige el encuentro.

    3. 43:9

      La promesa hace a Judá personalmente responsable de Benjamín. Génesis 44:32-34 lo muestra cumpliendo ese compromiso al ofrecerse en lugar de su hermano.

    4. 43:34

      La porción es la ración enviada desde la mesa del anfitrión, una señal pública de honor. Benjamín recibe cinco veces más que cualquiera de sus hermanos, y todos lo ven.

    Génesis 42-43: Hambruna y Benjamín

    Génesis 42-43

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 72 versículos

    42:1Y VIENDO Jacob que en Egipto había alimentos, dijo á sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando?

    42:2Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no nos muramos.

    42:3Y descendieron los diez hermanos de José á comprar trigo á Egipto.

    42:4Mas Jacob no envió á Benjamín hermano de José con sus hermanos; porque dijo: No sea acaso que le acontezca algún desastre.

    42:5Y vinieron los hijos de Israel á comprar entre los que venían: porque había hambre en la tierra de Canaán.

    42:6Y José era el señor de la tierra, que vendía á todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de José, é inclináronse á él rostro por tierra.

    42:7Y José como vió á sus hermanos, conociólos; mas hizo que no los conocía, y hablóles ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán á comprar alimentos.

    42:8José, pues, conoció á sus hermanos; pero ellos no le conocieron.

    42:9Entonces se acordó José de los sueños que había tenido de ellos, y díjoles: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido.

    42:10Y ellos le respondieron: No, señor mío: mas tus siervos han venido á comprar alimentos.

    42:11Todos nosotros somos hijos de un varón: somos hombres de verdad: tus siervos nunca fueron espías.

    42:12Y él les dijo: No; á ver lo descubierto del país habéis venido.

    42:13Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro no parece.

    42:14Y José les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías:

    42:15En esto seréis probados: Vive Faraón que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor aquí viniere.

    42:16Enviad uno de vosotros, y traiga á vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad con vosotros: y si no, vive Faraón, que sois espías.

    42:17Y juntólos en la cárcel por tres días.

    42:18Y al tercer día díjoles José: Haced esto, y vivid: Yo temo á Dios:

    42:19Si sois hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento para el hambre de vuestra casa:

    42:20Pero habéis de traerme á vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así.

    42:21Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.

    42:22Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchasteis? He aquí también su sangre es requerida.

    42:23Y ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos.

    42:24Y apartóse él de ellos, y lloró: después volvió á ellos, y les habló, y tomó de entre ellos á Simeón, y aprisionóle á vista de ellos.

    42:25Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino: é hízose así con ellos.

    42:26Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y fuéronse de allí.

    42:27Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer á su asno en el mesón, vió su dinero que estaba en la boca de su costal.

    42:28Y dijo á sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aun helo aquí en mi saco. Sobresaltóseles entonces el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?

    42:29Y venidos á Jacob su padre en tierra de Canaán, contáronle todo lo que les había acaecido, diciendo:

    42:30Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como á espías de la tierra:

    42:31Y nosotros le dijimos: Somos hombres de verdad, nunca fuimos espías:

    42:32Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.

    42:33Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad,

    42:34Y traedme á vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de verdad: [así] os daré á vuestro hermano, y negociaréis en la tierra.

    42:35Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero: y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor.

    42:36Entonces su padre Jacob les dijo: Habéisme privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y á Benjamín le llevaréis: contra mí son todas estas cosas.

    42:37Y Rubén habló á su padre, diciendo: Harás morir á mis dos hijos, si no te lo volviere; entrégalo en mi mano, que yo lo volveré á ti.

    42:38Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros; que su hermano es muerto, y él solo ha quedado: y si le aconteciere [algún] desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor á la sepultura.

    43:1Y EL hambre era grande en la tierra.

    43:2Y aconteció que como acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, díjoles su padre: Volved, [y] comprad para nosotros un poco de alimento.

    43:3Y respondió Judá, diciendo: Aquel varón nos protestó con ánimo resuelto, diciendo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.

    43:4Si enviares á nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento:

    43:5Pero si no le enviares, no descenderemos: porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.

    43:6Y dijo Israel: ¿Por qué me hicisteis tanto mal, declarando al varón que teníais más hermano?

    43:7Y ellos respondieron: Aquel varón nos preguntó expresamente por nosotros, y por nuestra parentela, diciendo: ¿Vive aún vuestro padre? ¿tenéis otro hermano? y declarámosle conforme á estas palabras. ¿Podíamos nosotros saber que había de decir: Haced venir á vuestro hermano?

    43:8Entonces Judá dijo á Israel su padre: Envía al mozo conmigo, y nos levantaremos é iremos, á fin que vivamos y no muramos nosotros, y tú, y nuestros niños.

    43:9Yo lo fío; á mí me pedirás cuenta de él: si yo no te lo volviere y lo pusiere delante de ti, seré para ti el culpante todos los días:

    43:10Que si no nos hubiéramos detenido, cierto ahora hubiéramos ya vuelto dos veces.

    43:11Entonces Israel su padre les respondió: Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros vasos, y llevad á aquel varón un presente, un poco de bálsamo, y un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras.

    43:12Y tomad en vuestras manos doblado dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales; quizá fué yerro.

    43:13Tomad también á vuestro hermano, y levantaos, y volved á aquel varón.

    43:14Y el Dios Omnipotente os dé misericordias delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y á este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo.

    43:15Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano doblado dinero, y á Benjamín; y se levantaron, y descendieron á Egipto, y presentáronse delante de José.

    43:16Y vió José á Benjamín con ellos, y dijo al mayordomo de su casa: Mete en casa á esos hombres, y degüella víctima, y aderéza[la]; porque estos hombres comerán conmigo al medio día.

    43:17E hizo el hombre como José dijo; y metió aquel hombre á los hombres en casa de José.

    43:18Y aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron metidos en casa de José, y decían: Por el dinero que fué vuelto en nuestros costales la primera vez nos han metido [aquí], para revolver contra nosotros, y dar sobre nosotros, y tomarnos por siervos á nosotros, y á nuestros asnos.

    43:19Y llegáronse al mayordomo de la casa de José, y le hablaron á la entrada de la casa.

    43:20Y dijeron: Ay, señor mío, nosotros en realidad de verdad descendimos al principio á comprar alimentos:

    43:21Y aconteció que como vinimos al mesón y abrimos nuestros costales, he aquí el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y hémoslo vuelto en nuestras manos.

    43:22Hemos también traído en nuestras manos otro dinero para comprar alimentos: nosotros no sabemos quién haya puesto nuestro dinero en nuestros costales.

    43:23Y él respondió: Paz á vosotros, no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dió el tesoro en vuestros costales: vuestro dinero vino á mí. Y sacó á Simeón á ellos.

    43:24Y metió aquel varón á aquellos hombres en casa de José: y dióles agua, y lavaron sus pies: y dió de comer á sus asnos.

    43:25Y ellos prepararon el presente entretanto que venía José al medio día, porque habían oído que allí habían de comer pan.

    43:26Y vino José á casa, y ellos le trajeron el presente que tenían en su mano dentro de casa, é inclináronse á él hasta tierra.

    43:27Entonces les preguntó él cómo estaban, y dijo: ¿Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? ¿vive todavía?

    43:28Y ellos respondieron: Bien va á tu siervo nuestro padre; aun vive. Y se inclinaron, é hicieron reverencia.

    43:29Y alzando él sus ojos vió á Benjamín su hermano, hijo de su madre, y dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío.

    43:30Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas á causa de su hermano, y procuró donde llorar: y entróse en su cámara, y lloró allí.

    43:31Y lavó su rostro, y salió fuera, y reprimióse, y dijo: Poned pan.

    43:32Y pusieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los Egipcios que con él comían: porque los Egipcios no pueden comer pan con los Hebreos, lo cual es abominación á los Egipcios.

    43:33Y sentáronse delante de él, el mayor conforme á su mayoría, y el menor conforme á su menoría; y estaban aquellos hombres atónitos [mirándose] el uno al otro.

    43:34Y él tomó viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de Benjamín era cinco veces como cualquiera de las de ellos. Y bebieron, y alegráronse con él.

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    Génesis 45:25-46:7

    José vive aún

    Los hermanos vuelven con la noticia de que José vive y es señor de Egipto. El corazón de Jacob se afligía, luego revive al ver los carros. En Beerseba Dios habla de noche: no temas descender a Egipto, allí te pondré por gran nación. Va con toda su casa.

    Al principio, las palabras no bastan. Los hijos anuncian que José vive y gobierna en Egipto, pero Jacob no logra creerles. Entonces ve los carros que José ha enviado. Una prenda lo convenció antes de que su hijo había muerto; ahora una comitiva ayuda a convencerlo de que vive.

    La respuesta de Jacob sitúa el reencuentro en su verdadera dimensión. No celebra un ascenso familiar en la corte de Faraón. Quiere ver a José antes de morir. La mudanza sacará a toda la casa de Canaán, la tierra que se le ha prometido tantas veces, y por eso importa la parada en Beerseba. Allí ofrece sacrificios al Dios de Isaac y recibe una respuesta directa sobre el viaje.

    Dios le dice que no tema bajar a Egipto, promete hacer de él una gran nación allí y asegura que lo acompañará. Egipto no queda fuera del alcance del Dios que lo encontró en Betel. La promesa de que José pondrá su mano sobre los ojos de Jacob lleva el futuro a un gesto íntimo al morir. El viaje le dará más que noticias de un hijo vivo. Le devolverá la cercanía del hijo mismo.

    Versículo por versículo

    1. 45:26-27

      La reacción del corazón de Jacob describe su conmoción, no su muerte. El versículo siguiente dice que su espíritu revive al oír las palabras de José y ver los carros.

    2. 46:1

      Beerseba ya figura como lugar de adoración y seguridad divina en la vida de Isaac, en Génesis 26:23-25. El sacrificio de Jacob nombra expresamente al Dios de su padre.

    3. 46:4

      La mano de José sobre los ojos de Jacob señala su presencia al morir su padre. Es una promesa de cuidado personal, no solo de protección política.

    4. 46:7

      Viajan hijos y nietos, no solo Jacob. El traslado explica cómo la familia que lleva el nombre de Israel llega a vivir en Egipto.

    Génesis 45:25-46:7

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 11 versículos

    45:25Y subieron de Egipto, y llegaron á la tierra de Canaán á Jacob su padre.

    45:26Y diéronle las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y su corazón se desmayó; pues no los creía.

    45:27Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo él los carros que José enviaba para llevarlo, el espíritu de Jacob su padre revivió.

    45:28Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía: iré, y le veré antes que yo muera.

    46:1Y PARTIÓSE Israel con todo lo que tenía, y vino á Beer-seba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.

    46:2Y habló Dios á Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí.

    46:3Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender á Egipto, porque yo te pondré allí en gran gente.

    46:4Yo descenderé contigo á Egipto, y yo también te haré volver: y José pondrá su mano sobre tus ojos.

    46:5Y levantóse Jacob de Beer-seba; y tomaron los hijos de Israel á su padre Jacob, y á sus niños, y á sus mujeres, en los carros que Faraón había enviado para llevarlo.

    46:6Y tomaron sus ganados, y su hacienda que había adquirido en la tierra de Canaán, y viniéronse á Egipto, Jacob, y toda su simiente consigo;

    46:7Sus hijos, y los hijos de sus hijos consigo; sus hijas, y las hijas de sus hijos, y á toda su simiente trajo consigo á Egipto.

    Génesis 45:25-46:7: José vive aún
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    Génesis 46:28-47:12

    El encuentro con José; la bendición a Faraón

    José va a Gosén, se echa sobre el cuello de su padre y llora largamente. Jacob dice: muera yo ahora, ya que he visto tu rostro. Ante Faraón llama sus años pocos y malos, ciento treinta, y bendice al rey dos veces.

    Antes de presentarse ante Faraón, Jacob es sencillamente un padre abrazado a su hijo. José sale a encontrarlo en Gosén y llora sobre su cuello durante largo rato. Jacob dice que ya puede morir, porque ha visto vivo a José. Sus palabras expresan un reencuentro cumplido, no el final inmediato del viaje familiar.

    La casa todavía necesita dónde vivir y alimentar a sus animales. José prepara a sus hermanos para que expliquen su oficio con sinceridad: son pastores, como sus padres. Gosén ofrece espacio para esa forma de vida. El pasaje dice que los egipcios sienten rechazo por los pastores, pero Faraón también tiene ganado y quiere hombres capaces que lo cuiden. Eso impide reducir el asunto a que los egipcios nunca criaban animales.

    Luego el anciano bendice al rey, tanto al llegar como al despedirse. Faraón pregunta su edad; Jacob describe sus años como una peregrinación, una vida transcurrida como extranjero. Sus 130 años son pocos frente a los 175 de Abraham y los 180 de Isaac. Al llamarlos malos, habla de años difíciles y dolorosos, no de que cada año fuera un delito. Necesita alimento y pastos, pero no llega sin nada que ofrecer. Egipto puede darle tierra para sus rebaños. Jacob tiene una bendición para el rey de Egipto.

    Versículo por versículo

    1. 46:28

      Judá es enviado por delante para orientar la llegada a Gosén. Su función sigue a la responsabilidad que asumió por Benjamín en los capítulos 43-44.

    2. 46:34

      El rechazo egipcio hacia los pastores aparece junto al ganado que pertenece a Faraón en 47:6. El propio pasaje impide convertir ese rechazo en la afirmación de que Egipto no criaba animales.

    3. 47:6

      Hombres eficaces significa hombres capaces para el trabajo. Faraón ofrece responsabilidad sobre su ganado a los miembros adecuados de la familia.

    4. 47:9

      Malos puede describir aquí días de sufrimiento o dificultad. Jacob compara la duración y dureza de su vida con las de sus padres, no solo el número de cumpleaños.

    Génesis 46:28-47:12: El encuentro con José; la bendición a Faraón

    Génesis 46:28-47:12

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 19 versículos

    46:28Y envió á Judá delante de sí á José, para que le viniese á ver á Gosén; y llegaron á la tierra de Gosén.

    46:29Y José unció su carro y vino á recibir á Israel su padre á Gosén; y se manifestó á él, y echóse sobre su cuello, y lloró sobre su cuello bastante.

    46:30Entonces Israel dijo á José: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, pues aun vives.

    46:31Y José dijo á sus hermanos, y á la casa de su padre: Subiré y haré saber á Faraón, y diréle: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido á mí;

    46:32Y los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres ganaderos: y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tenían.

    46:33Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿cuál es vuestro oficio?

    46:34Entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra mocedad hasta ahora, nosotros y nuestros padres; á fin que moréis en la tierra de Gosén, porque los Egipcios abominan todo pastor de ovejas.

    47:1Y JOSÉ vino, é hizo saber á Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus ovejas y sus vacas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán, y he aquí, están en la tierra de Gosén.

    47:2Y de los postreros de sus hermanos tomó cinco varones, y presentólos delante de Faraón.

    47:3Y Faraón dijo á sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Y ellos respondieron á Faraón: Pastores de ovejas son tus siervos, así nosotros como nuestros padres.

    47:4Dijeron además á Faraón: Por morar en esta tierra hemos venido; porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canaán: por tanto, te rogamos ahora que habiten tus siervos en la tierra de Gosén.

    47:5Entonces Faraón habló á José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido á ti;

    47:6La tierra de Egipto delante de ti está; en lo mejor de la tierra haz habitar á tu padre y á tus hermanos; habiten en la tierra de Gosén; y si entiendes que hay entre ellos hombres eficaces, ponlos por mayorales del ganado mío.

    47:7Y José introdujo á su padre, y presentólo delante de Faraón; y Jacob bendijo á Faraón.

    47:8Y dijo Faraón á Jacob: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida?

    47:9Y Jacob respondió á Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado á los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación.

    47:10Y Jacob bendijo á Faraón, y salióse de delante de Faraón.

    47:11Así José hizo habitar á su padre y á sus hermanos, y dióles posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Rameses como mandó Faraón.

    47:12Y alimentaba José á su padre y á sus hermanos, y á toda la casa de su padre, de pan, hasta la boca del niño.

  18. 18

    Génesis 48

    Manos cruzadas sobre los hijos de José

    Moribundo, adopta a Efraín y Manasés como suyos y los bendice con las manos cruzadas, la derecha sobre el menor, aunque José intenta corregirlo. Sabe lo que hace: el menor será mayor. Da a José una parte más que a sus hermanos.

    José coloca a sus hijos en el orden correcto. Jacob cruza las manos de todos modos. Manasés, el mayor, está donde debería descansar naturalmente la mano derecha de Jacob, y Efraín queda a la izquierda. Jacob da a propósito al menor el lugar favorecido. Cuando José intenta corregirlo, el anciano insiste en que sabe lo que hace.

    Antes de ese gesto ocurre algo todavía mayor. Jacob recibe a sus dos nietos como hijos propios, al nivel de Rubén y Simeón. Tendrán partes de la herencia familiar con sus propios nombres, dando a José un lugar doble a través de ellos. Rubén y Simeón no desaparecen de la familia. Cambian las líneas de herencia porque dos nietos reciben la posición de hijos.

    Los ojos débiles de Jacob recuerdan los de Isaac en el capítulo 27, pero esta bendición no se roba mediante una identidad falsa. Sabe quién es el menor y aun así lo pone primero. También describe a Dios como quien lo ha alimentado toda su vida. La palabra hebrea expresa el cuidado de un pastor. El hombre que llamó difíciles a sus años también puede decir que recibió cuidado durante ellos. Recuerda a Raquel, bendice a ambos nietos y habla del regreso a la tierra después de su muerte. Su vista falla. Su comprensión de la promesa, no.

    Versículo por versículo

    1. 48:5

      Recibir a Efraín y Manasés como hijos les da un lugar propio en la herencia familiar. Primera de Crónicas 5:1 relaciona expresamente a los hijos de José con la primogenitura.

    2. 48:15

      El verbo hebreo traducido como me mantiene se usa para el trabajo de pastorear. Jacob describe el cuidado de Dios con el lenguaje del oficio que él ha ejercido durante décadas.

    3. 48:19

      A Manasés también se le promete grandeza. Dar a Efraín el lugar mayor no equivale a negar toda bendición al nieto mayor.

    4. 48:22

      Es difícil identificar la porción tomada con espada y arco con un hecho registrado por separado. El pasaje no autoriza a aprobar el ataque de Simeón y Leví, condenado por Jacob en Génesis 49:5-7.

    Génesis 48: Manos cruzadas sobre los hijos de José

    Génesis 48

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 22 versículos

    48:1Y SUCEDIÓ después de estas cosas el haberse dicho á José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo sus dos hijos Manasés y Ephraim.

    48:2Y se hizo saber á Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene á ti. Entonces se esforzó Israel, y sentóse sobre la cama;

    48:3Y dijo á José: El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo,

    48:4Y díjome: He aquí, yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de pueblos: y daré esta tierra á tu simiente después de ti por heredad perpetua.

    48:5Y ahora tus dos hijos Ephraim y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese á ti á la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos:

    48:6Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades.

    48:7Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Rachêl en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo á Ephrata; y sepultéla allí en el camino de Ephrata, que es Bethlehem.

    48:8Y vió Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos?

    48:9Y respondió José á su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Allégalos ahora á mí, y los bendeciré.

    48:10Y los ojos de Israel estaban tan agravados de la vejez, que no podía ver. Hízoles, pues, llegar á él, y él los besó y abrazó.

    48:11Y dijo Israel á José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también tu simiente.

    48:12Entonces José los sacó de entre sus rodillas, é inclinóse á tierra.

    48:13Y tomólos José á ambos, Ephraim á su diestra, á la siniestra de Israel; y á Manasés á su izquierda, á la derecha de Israel; é hízoles llegar á él.

    48:14Entonces Israel extendió su diestra, y púsola sobre la cabeza de Ephraim, que era el menor, y su siniestra sobre la cabeza de Manasés, colocando [así] sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito.

    48:15Y bendijo á José, y dijo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham é Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día,

    48:16El Angel que me liberta de todo mal, bendiga á estos mozos: y mi nombre sea llamado en ellos, y el nombre de mis padres Abraham é Isaac: y multipliquen en gran manera en medio de la tierra.

    48:17Entonces viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Ephraim, causóle esto disgusto; y asió la mano de su padre, para mudarla de sobre la cabeza de Ephraim á la cabeza de Manasés.

    48:18Y dijo José á su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu diestra sobre su cabeza.

    48:19Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé: también él vendrá á ser un pueblo, y será también acrecentado; pero su hermano menor será más grande que él, y su simiente será plenitud de gentes.

    48:20Y bendíjolos aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Póngate Dios como á Ephraim y como á Manasés. Y puso á Ephraim delante de Manasés.

    48:21Y dijo Israel á José: He aquí, yo muero, mas Dios será con vosotros, y os hará volver á la tierra de vuestros padres.

    48:22Y yo te he dado á ti una parte sobre tus hermanos, la cual tomé yo de mano del Amorrheo con mi espada y con mi arco.

  19. 19

    Génesis 49

    La bendición de los doce

    Reúne a sus hijos y les dice lo que les ha de acontecer en los postreros días: Rubén inestable, Simeón y Leví esparcidos, Judá el león con el cetro hasta que venga Siloh, José rama fructífera, Benjamín lobo. Les encarga sepultarlo en Macpela, recoge sus pies en la cama, y muere.

    Una bendición no siempre es un elogio. Jacob reúne a sus hijos para hablar de su futuro, y sus primeras palabras descartan cualquier expectativa de alabanzas fáciles. La posición de Rubén como primogénito no lo protege de las consecuencias de entrar en el lecho de su padre. Simeón y Leví oyen nombrar su violencia, no disfrazarla de lealtad familiar. Jacob maldice su ira y anuncia que serán dispersados en Israel.

    El discurso mira más allá de esos hombres, hacia las tribus que descenderán de ellos. Judá recibe el león y el cetro, el bastón del gobernante. Las palabras para Zabulón apuntan a barcos y costas. El asno fuerte de Isacar carga el peso del trabajo. La pequeña serpiente de Dan puede derribar a un jinete; Gad sufre ataques y responde. Aser tiene comida abundante, Neftalí la imagen de una cierva libre y buenas palabras, y Benjamín la de un lobo que reparte el botín. La rama fructífera de José es atacada por arqueros, pero su fuerza depende del Poderoso de Jacob. Son futuros distintos, no doce copias de una promesa. En medio de ellos, Jacob se detiene para expresar que espera la salvación del SEÑOR.

    Después pide un entierro muy concreto. No solo Canaán, sino la cueva comprada por Abraham, donde descansan las generaciones anteriores. Menciona también que Lea está enterrada allí. Sus palabras han abarcado pueblos y generaciones; terminan en una tumba familiar. Jacob recoge los pies en la cama y muere, después de dejar palabras que llegan más allá de su vida.

    Versículo por versículo

    1. 49:4

      La falta recuerda lo que Rubén hizo con Bilha en Génesis 35:22. Primera de Crónicas 5:1 también la presenta como la razón de que perdiera la primogenitura.

    2. 49:5-7

      Jacob condena la ira feroz de Simeón y Leví, recordando Siquem en el capítulo 34. Maldice su enojo y furia, no el hecho de que Dina fuera su hermana.

    3. 49:10

      El significado de 'Shiloh' se debate: puede entenderse como título o como una expresión sobre aquel a quien corresponde gobernar. El lenguaje real es claro, pero ninguna derivación debe presentarse como indiscutible.

    4. 49:9-10

      Apocalipsis 5:5 identifica a Jesús como el León de la tribu de Judá. Ese título posterior retoma las imágenes del león y del gobierno presentes aquí.

    5. 49:18

      La declaración de Jacob sobre esperar la salvación interrumpe sus palabras a los hijos. Es un giro hacia la oración dentro de la bendición, no el nombre de otro hijo.

    6. 49:31

      Aquí Génesis afirma expresamente que Jacob enterró a Lea en la cueva de sus antepasados. La sepultura de Raquel junto al camino, en el capítulo 35, está en otro lugar.

    Génesis 49: La bendición de los doce

    Génesis 49

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 33 versículos

    49:1Y LLAMÓ Jacob á sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los postreros días.

    49:2Juntaos y oid, hijos de Jacob; y escuchad á vuestro padre Israel.

    49:3Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; principal en dignidad, principal en poder.

    49:4Corriente como las aguas, no seas el principal; por cuanto subiste al lecho de tu padre: entonces te envileciste, subiendo á mi estrado.

    49:5Simeón y Leví, hermanos: armas de iniquidad sus armas.

    49:6En su secreto no entre mi alma, ni mi honra se junte en su compañía; que en su furor mataron varón, y en su voluntad arrancaron muro.

    49:7Maldito su furor, que fué fiero; y su ira, que fué dura: yo los apartaré en Jacob, y los esparciré en Israel.

    49:8Judá, alabarte han tus hermanos: tu mano en la cerviz de tus enemigos: los hijos de tu padre se inclinarán á ti.

    49:9Cachorro de león Judá: de la presa subiste, hijo mío: encorvóse, echóse como león, así como león viejo; ¿quién lo despertará?

    49:10No será quitado el cetro de Judá, y el legislador de entre sus piés, hasta que venga Shiloh; y á él se congregarán los pueblos.

    49:11Atando á la vid su pollino, y á la cepa el hijo de su asna, lavó en el vino su vestido, y en la sangre de uvas su manto:

    49:12Sus ojos bermejos del vino, y los dientes blancos de la leche.

    49:13Zabulón en puertos de mar habitará, y será para puerto de navíos; y su término hasta Sidón.

    49:14Issachâr, asno huesudo echado entre dos tercios:

    49:15Y vió que el descanso era bueno, y que la tierra era deleitosa; y bajó su hombro para llevar, y sirvió en tributo.

    49:16Dan juzgará á su pueblo, como una de las tribus de Israel.

    49:17Será Dan serpiente junto al camino, cerasta junto á la senda, que muerde los talones de los caballos, y hace caer por detrás al cabalgador de ellos.

    49:18Tu salud esperé, oh Jehová.

    49:19Gad, ejército lo acometerá; mas él acometerá al fin.

    49:20El pan de Aser será grueso, y él dará deleites al rey.

    49:21Nephtalí, sierva dejada, que dará dichos hermosos.

    49:22Ramo fructífero José, ramo fructífero junto á fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro.

    49:23Y causáronle amargura, y asaeteáronle, y aborreciéronle los archeros:

    49:24Mas su arco quedó en fortaleza, y los brazos de sus manos se corroboraron por las manos del Fuerte de Jacob, (de allí el pastor, y la piedra de Israel,)

    49:25Del Dios de tu padre, el cual te ayudará, y del Omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones del seno y de la matriz.

    49:26Las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores: hasta el término de los collados eternos serán sobre la cabeza de José, y sobre la mollera del Nazareo de sus hermanos.

    49:27Benjamín, lobo arrebatador: á la mañana comerá la presa, y á la tarde repartirá los despojos.

    49:28Todos estos fueron las doce tribus de Israel: y esto fué lo que su padre les dijo, y bendíjolos; á cada uno por su bendición los bendijo.

    49:29Mandóles luego, y díjoles: Yo voy á ser reunido con mi pueblo: sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Ephrón el Hetheo;

    49:30En la cueva que está en el campo de Macpela, que está delante de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Ephrón el Hetheo, para heredad de sepultura.

    49:31Allí sepultaron á Abraham y á Sara su mujer; allí sepultaron á Isaac y á Rebeca su mujer; allí también sepulté yo á Lea.

    49:32La compra del campo y de la cueva que está en él, fué de los hijos de Heth.

    49:33Y como acabó Jacob de dar órdenes á sus hijos, encogió sus pies en la cama, y espiró: y fué reunido con sus padres.

  20. 20

    Génesis 50:1-14

    Llevado a casa

    José llora sobre él y lo hace embalsamar; Egipto lo llora setenta días. Una gran compañía de oficiales egipcios y toda la casa de Jacob suben a Canaán, hacen duelo siete días en la era de Atad, y lo sepultan en la cueva de Macpela con Abraham e Isaac.

    Jacob sale de Egipto con una comitiva digna de un hombre al que el país ha aprendido a honrar, pero no sale vivo. José cae sobre el rostro de su padre, llora y lo besa. Luego encarga a médicos que conserven el cuerpo. El duelo público y la larga procesión no sustituyen ese primer momento privado entre padre e hijo.

    José pide permiso para cumplir el juramento de entierro. Faraón lo concede, y funcionarios egipcios viajan con la familia de Jacob. El grupo es tan grande que llama la atención de los habitantes de Canaán, quienes dan al lugar de duelo un nombre relacionado con los egipcios que ven allí. Sin embargo, el destino no es una tumba real egipcia. Los hijos llevan a Jacob a Macpela, la cueva comprada por Abraham y señalada en las instrucciones de su padre.

    El regreso tiene un alcance preciso. Los niños y los rebaños se quedan en Gosén, y los dolientes vuelven a Egipto después del entierro. Todavía no es la salida de los descendientes de Israel de Egipto. Es el retorno de un padre a la tierra prometida a su familia. La promesa de Génesis 46:4 tiene aquí una expresión inmediata y corporal, mientras la familia sigue en el extranjero. Egipto lo honra. Canaán lo recibe.

    Versículo por versículo

    1. 50:2-3

      El embalsamamiento conserva el cuerpo y permite el viaje a Canaán. Los cuarenta días de tratamiento y los setenta de duelo no deben sumarse automáticamente como 110 días; el pasaje no afirma que fueran períodos separados y sucesivos.

    2. 50:5

      José apela al juramento que su padre exigió en Génesis 47:29-31. Pide cumplir esa obligación y luego regresar a Egipto.

    3. 50:13

      Jacob es enterrado en Macpela; Josué 24:32 sitúa el entierro posterior de José en Siquem. Hechos 7:15-16 reúne la sepultura de los antepasados con detalles distintos de compra y lugar, cuya relación con estos pasajes se debate.

    4. 50:14

      Los dolientes regresan a Egipto, donde han quedado los niños y los animales. Génesis 47:28 fija la edad de Jacob al morir en 147 años, después de diecisiete años en Egipto.

    Génesis 50:1-14

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 14 versículos

    50:1ENTONCES se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y besólo.

    50:2Y mandó José á sus médicos familiares que embalsamasen á su padre: y los médicos embalsamaron á Israel.

    50:3Y cumpliéronle cuarenta días, porque así cumplían los días de los embalsamados, y lloráronlo los Egipcios setenta días.

    50:4Y pasados los días de su luto, habló José á los de la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia en vuestros ojos, os ruego que habléis en oídos de Faraón, diciendo:

    50:5Mi padre me conjuró diciendo: He aquí yo muero; en mi sepulcro que yo cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás; ruego pues que vaya yo ahora, y sepultaré á mi padre, y volveré.

    50:6Y Faraón dijo: Ve, y sepulta á tu padre, como él te conjuró.

    50:7Entonces José subió á sepultar á su padre; y subieron con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto,

    50:8Y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre: solamente dejaron en la tierra de Gosén sus niños, y sus ovejas y sus vacas.

    50:9Y subieron también con él carros y gente de á caballo, é hízose un escuadrón muy grande.

    50:10Y llegaron hasta la era de Atad, que está á la otra parte del Jordán, y endecharon allí con grande y muy grave lamentación: y José hizo á su padre duelo por siete días.

    50:11Y viendo los moradores de la tierra, los Cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los Egipcios: por eso fué llamado su nombre Abelmizraim, que está á la otra parte del Jordán.

    50:12Hicieron, pues, sus hijos con él, según les había mandado:

    50:13Pues lleváronlo sus hijos á la tierra de Canaán, y le sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que había comprado Abraham con el mismo campo, para heredad de sepultura, de Ephrón el Hetheo, delante de Mamre.

    50:14Y tornóse José á Egipto, él y sus hermanos, y todos los que subieron con él á sepultar á su padre, después que le hubo sepultado.

Las personas, los lugares y el resto de las Escrituras.

Leer de cerca a Jacob

Las personas con las que trató

Esaú es el hermano al que agravió dos veces y temió durante veinte años. El guiso y la bendición robada son obra de Jacob, y la historia no los excusa, pero también registra que Dios había elegido al menor antes de que naciera ninguno. Cuando se reencuentran Esaú es generoso y Jacob es cauteloso, inclinándose siete veces y llamándolo señor, y se separan como vecinos más que como hermanos. Se ven una vez más para sepultar a Isaac.

Sus padres se dividen por él. Rebeca lo ama y planea el engaño; Isaac ama a Esaú pero termina bendiciendo a Jacob a sabiendas y despidiéndolo con la bendición de Abraham. Jacob nunca vuelve a ver a su madre. Labán es el espejo que se le pone delante: un hablador suave que sustituye a una hermana por otra en la oscuridad, cambia su salario diez veces y lo persigue para acusarlo de robo. Jacob le responde con el único discurso largo que hace sobre sí mismo, veinte años de calor de día y helada de noche.

Lea y Raquel son las esposas que no eligió en el orden en que las eligió. Ama a Raquel, y el texto dice que Lea era menospreciada, y Dios abre el vientre de Lea por ello. La rivalidad entre las hermanas produce sus doce hijos y buena parte de la miseria de su casa. De los hijos, José es al que ama abiertamente, Benjamín al que no puede soltar, Rubén el que pierde el lugar del primogénito, Simeón y Leví aquellos cuya ira maldice, y Judá el que se ofrece como fiador por Benjamín y recibe el cetro.

Génesis 25
Génesis 25

Las dos noches

La vida de Jacob gira en torno a dos noches a solas con Dios. En Betel es un fugitivo con una piedra por cabecera, y Dios baja por la escalera hacia él sin que lo pida, con promesas que no ha hecho nada por ganar. Su respuesta es un voto con condiciones: si Dios fuere conmigo, el SEÑOR será mi Dios. Está negociando incluso aquí.

En Peniel, veinte años después, es un hombre rico aterrado de su hermano, y esta vez el extraño lo ataca. Lucha toda la noche, queda lisiado, y deja de luchar y empieza a aferrarse. El nombre que recibe no es premio por vencer. Marca al hombre que por fin ha aprendido a sostenerse en lugar de arrebatar. Se aleja cojeando hacia el amanecer, e Israel no ha dejado de recordar que el tendón se encogió. Oseas junta las dos noches: en el seno materno tomó por el calcañar a su hermano, y con su fuerza venció al ángel, y en Betel le halló.

Génesis 26

Lo que vino antes y lo que siguió

La promesa llegó a Abraham como hombre solo, pasó a Isaac como hijo único, y con Jacob se volvió nación. Detrás de él están el oráculo a Rebeca, la exclusión de Ismael, y el patrón del menor elegido sobre el mayor, que él repite con sus propios nietos cuando cruza las manos. Delante de él, todo el libro de Éxodo comienza con su nombre, estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto, y su bajada a Gosén con setenta almas es la razón de que haya un pueblo que sacar cuatrocientos años después.

Sus bendiciones en Génesis 49 son la primera profecía de la historia tribal, y la bendición de Moisés en Deuteronomio 33 les responde. El cetro de Judá, la doble porción de José por Efraín y Manasés, la dispersión de Leví que se vuelve sacerdocio, y la fiereza de Benjamín se despliegan por Jueces, Samuel y Reyes. Sus huesos vuelven a casa antes que su pueblo, y José, siguiendo su ejemplo, pide lo mismo.

Génesis 26
Génesis 26

Donde el resto de las Escrituras vuelve a él

Jacob se nombra más de trescientas veces fuera de Génesis, casi siempre como el pueblo más que como el hombre. Los Salmos llaman a Dios el Dios de Jacob y a su pueblo la descendencia de Jacob. Isaías se dirige a Jacob mi siervo, Israel a quien escogí. Oseas 12 vuelve a contar su vida en cinco versículos como sermón a sus descendientes. Malaquías abre con a Jacob amé, y a Esaú aborrecí, y Pablo edifica Romanos 9 sobre ese versículo y el oráculo a Rebeca: el propósito de Dios conforme a la elección permanece, no por las obras sino por el que llama.

Jesús dice a Natanael que verá el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y descender sobre el Hijo del Hombre, haciéndose a sí mismo la escalera de Betel. La samaritana habla con él junto al pozo de Jacob. Hebreos 11 cuenta a Jacob entre los que habitaron en tiendas como herederos de la promesa, y lo recuerda moribundo, bendiciendo a cada uno de los hijos de José, adorando apoyado sobre el extremo de su bordón. El discurso de Esteban y las genealogías de Mateo y Lucas lo llevan al Nuevo Testamento como padre de los patriarcas y antepasado de Cristo.

Génesis 26
Génesis 27

Por qué importa

Jacob es el hombre de quien la nación toma su nombre. Cada vez que las Escrituras dicen Israel están diciendo su nuevo nombre, y las doce tribus son sus doce hijos. Dios se llama a sí mismo el Dios de Jacob más de cuarenta veces, y la frase el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob es como se presentó a Moisés. La promesa que corrió por un solo hijo en cada generación, Isaac y no Ismael, Jacob y no Esaú, se ensancha con él a toda una familia, y sus bendiciones en el lecho de muerte en Génesis 49 son el primer mapa de lo que será cada tribu, incluido el cetro que no se apartará de Judá hasta que venga Siloh.

Es también la imagen más clara de la Biblia de la gracia obrando en un hombre poco prometedor. Engaña, es engañado, negocia con Dios en Betel, y solo en Peniel, cojo y aferrado, dice: no te dejaré, si no me bendices. Oseas lee esa noche como el punto de giro: venció al ángel, y prevaleció; lloró, y le rogó. Pablo usa a Jacob y Esaú para enseñar la elección, a Jacob amé, y Hebreos lo recuerda adorando apoyado sobre el extremo de su bordón, bendiciendo a los hijos de José con las manos cruzadas. Jesús dijo a Natanael que vería el cielo abierto y a los ángeles subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre, que es la escalera de Jacob con Cristo como escalón.

7 canciones

La música

Todas las canciones del catálogo cuyo pasaje cae dentro de estos capítulos.

  1. Génesis 23:1-25:18

    Guiada al Pozo

  2. Génesis 25:19-28:22

    La Bendición y la Escalera

  3. Génesis 29:1-31:55

    Veinte Años en Harán

  4. Génesis 32:1-36:40

    Ya No Jacob

  5. Génesis 37:1-38:30

    El Soñador en el Pozo

  6. Génesis 39:1-41:57

    De la Prisión al Trono

  7. Génesis 42:1-50:26

    Lo Pensaron Para Mal

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