Personajes de la Biblia

Raquel

La pastora a quien Jacob besó junto al pozo y por quien sirvió catorce años, que murió en el camino al dar a luz a su segundo hijo.

También llamado Hija de Labán, madre de José y Benjamín

Raquel es la hija menor de Labán, una pastora que llega al pozo de Harán con las ovejas de su padre el día en que llega Jacob. Él quita la piedra del pozo para ella, la besa y llora. Acuerda servir siete años por ella, y le parecen pocos días por el amor que le tiene. En la noche de bodas Labán sustituye a Lea, y Jacob toma a Raquel una semana después al precio de siete años más. Ella es amada y Lea no, y es estéril mientras Lea da a luz hijo tras hijo. Dice a Jacob: dame hijos, o si no, me muero, y él responde con enojo que no es Dios. Le entrega a su sierva Bilha, que da a luz a Dan y Neftalí, y cambia una noche con Jacob por las mandrágoras de Lea. Entonces Dios se acuerda de ella, y da a luz a José, nombrándolo por el hijo que espera le sea añadido.

Cuando la familia huye de Labán ella roba los ídolos de su padre y los esconde en la albarda del camello, sentándose sobre ellos mientras él registra la tienda. En el camino de regreso, cerca de Efrata, entra en parto difícil con su segundo hijo. Al salir su alma lo llama Benoni, hijo de mi dolor; Jacob lo llama Benjamín, hijo de la mano derecha. Jacob levanta un pilar sobre su sepultura, que el texto dice está allí hasta hoy, y todavía se señala en el camino a Belén. Es la única matriarca no sepultada en Macpela. Jeremías la oye llorar por sus hijos desde esa tumba, y Mateo la oye de nuevo cuando Herodes mata a los niños de Belén.

Dónde apareceGénesis 29 a 35

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Raquel

Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de Raquel

  1. 01

    Génesis 29:1-14

    El pozo de Harán

    Raquel llega con las ovejas de su padre mientras Jacob habla con los pastores. Él quita la piedra de la boca del pozo, abreva su rebaño, la besa, y alza su voz y llora. Le dice que es hijo de Rebeca, y ella corre a contarlo a su padre.

    Raquel aparece con una responsabilidad, no esperando que la admiren. Ella cuidaba las ovejas. Antes de describir su belleza, el Libro de Génesis presenta su trabajo: lleva al pozo el rebaño de su padre. Jacob ya está aconsejando a los pastores del lugar sobre sus horarios, aunque acaba de llegar. Entonces aparece Raquel, y el recién llegado deja de dar instrucciones y mueve él mismo la piedra.

    La frase que describe ese esfuerzo menciona tres veces a Labán, hermano de su madre. Este encuentro sigue unido a la familia que Jacob ha dejado atrás. Las ovejas, la joven y la bienvenida pertenecen al mundo de su madre. El beso y las lágrimas llegan antes de cualquier declaración de amor romántico. Raquel, por su parte, corre a contar lo ocurrido. Es ella quien introduce en la casa al desconocido del pozo.

    Versículo por versículo

    1. 29:9

      El versículo dice expresamente que Raquel cuidaba las ovejas; no indica su edad ni el tamaño del rebaño.

    2. 29:10

      La repetición del parentesco con la madre de Jacob destaca el vínculo familiar. El pasaje no explica cómo logró mover la piedra.

    3. 29:12

      Hermano significa aquí pariente, no hermano literal: Jacob se identifica enseguida como hijo de Rebeca.

    Génesis 29:1-14: El pozo de Harán

    Génesis 29:1-14

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 14 versículos

    29:1Y SIGUIÓ Jacob su camino, y fué á la tierra de los orientales.

    29:2Y miró, y vió un pozo en el campo: y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él; porque de aquel pozo abrevaban los ganados: y había una gran piedra sobre la boca del pozo.

    29:3Y juntábanse allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de sobre la boca del pozo, y abrevaban las ovejas; y volvían la piedra sobre la boca del pozo á su lugar.

    29:4Y díjoles Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos.

    29:5Y él les dijo: ¿Conocéis á Labán, hijo de Nachôr? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos.

    29:6Y él les dijo: ¿Tiene paz? Y ellos dijeron: Paz; y he aquí Rachêl su hija viene con el ganado.

    29:7Y él dijo: He aquí el día es aún grande; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, é id á apacentarlas.

    29:8Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los ganados, y remuevan la piedra de sobre la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.

    29:9Estando aún él hablando con ellos, Rachêl vino con el ganado de su padre, porque ella era la pastora.

    29:10Y sucedió que, como Jacob vió á Rachêl, hija de Labán hermano de su madre, y á las ovejas de Labán el hermano de su madre, llegóse Jacob, y removió la piedra de sobre la boca del pozo, y abrevó el ganado de Labán hermano de su madre.

    29:11Y Jacob besó á Rachêl, y alzó su voz, y lloró.

    29:12Y Jacob dijo á Rachêl como él era hermano de su padre, y como era hijo de Rebeca: y ella corrió, y dió las nuevas á su padre.

    29:13Y así que oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió á recibirlo, y abrazólo, y besólo, y trájole á su casa: y él contó á Labán todas estas cosas.

    29:14Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él el tiempo de un mes.

  2. 02

    Génesis 29:15-30

    Siete años, luego siete más

    Raquel es de lindo semblante y hermoso parecer, y Jacob la ama. Sirve siete años, recibe a Lea por la treta de Labán, y toma a Raquel tras la semana de Lea, con Bilha como sierva, por otros siete años de servicio. Ama a Raquel más que a Lea.

    Ser amada no convierte a Raquel en quien controla este acuerdo. Jacob la nombra en su propuesta, Labán responde y siguen años de trabajo. La respuesta de ella no queda registrada. Los siete años le parecen unos pocos días a él. Esa precisión importa: el Libro de Génesis describe cómo vive Jacob la espera, no cómo transcurren esos años para Raquel.

    Después de la sustitución, el acuerdo matrimonial suma otros siete años de servicio. Raquel no queda retenida durante todo ese plazo. Jacob termina la semana de bodas de Lea, recibe a Raquel como esposa y luego cumple el período adicional. Así, la cronología no se convierte en catorce años seguidos de noviazgo. Labán ha obtenido catorce años de trabajo a partir de una sola propuesta. Raquel finalmente se casa con Jacob dentro de una casa donde su hermana también es esposa de él. El amor de Jacob está claro. El matrimonio resultante no tiene nada de sencillo.

    Versículo por versículo

    1. 29:18

      Jacob especifica a Raquel, la hija menor; no propone elegir indistintamente entre las hermanas.

    2. 29:20

      La sensación de que el tiempo pasa rápido se atribuye expresamente al amor de Jacob. Aquí no se describen los sentimientos de Raquel.

    3. 29:27-30

      Cumplir su semana se refiere a la semana de bodas de Lea. El versículo 30 sitúa los siete años adicionales después del matrimonio con Raquel.

    Génesis 29:15-30

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 16 versículos

    29:15Entonces dijo Labán á Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me has de servir de balde? declárame qué será tu salario.

    29:16Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Rachêl.

    29:17Y los ojos de Lea eran tiernos, pero Rachêl era de lindo semblante y de hermoso parecer.

    29:18Y Jacob amó á Rachêl, y dijo: Yo te serviré siete años por Rachêl tu hija menor.

    29:19Y Labán respondió: Mejor es que te la dé á ti, que no que la dé á otro hombre: estáte conmigo.

    29:20Así sirvió Jacob por Rachêl siete años: y pareciéronle como pocos días, porque la amaba.

    29:21Y dijo Jacob á Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo es cumplido, para que cohabite con ella.

    29:22Entonces Labán juntó á todos los varones de aquel lugar, é hizo banquete.

    29:23Y sucedió que á la noche tomó á Lea su hija, y se la trajo: y él entró á ella.

    29:24Y dió Labán su sierva Zilpa á su hija Lea por criada.

    29:25Y venida la mañana, he aquí que era Lea: y él dijo á Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿no te he servido por Rachêl? ¿por qué, pues, me has engañado?

    29:26Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor.

    29:27Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hicieres conmigo otros siete años.

    29:28E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla: y él le dió á Rachêl su hija por mujer.

    29:29Y dió Labán á Rachêl su hija por criada á su sierva Bilha.

    29:30Y entró también á Rachêl: y amóla también más que á Lea: y sirvió con él aún otros siete años.

  3. 03

    Génesis 30:1-8

    Dame hijos, o si no, me muero

    Viendo que no da hijos, Raquel envidia a su hermana y dice: dame hijos, o si no, me muero. Se enciende la ira de Jacob: ¿soy yo acaso Dios? Ella le entrega a Bilha, que da a luz a Dan, me juzgó Dios, y a Neftalí, con luchas de Dios he contendido con mi hermana, y he vencido.

    Raquel tiene el amor de Jacob, y el capítulo no finge que eso resuelva todo. Su envidia se nombra sin rodeos. También el enojo de él. A su exigencia de tener hijos para no morir le responde una afirmación sobre el poder de Dios; pero una respuesta teológicamente correcta no vuelve tierna la conversación. A diferencia de la oración de Isaac por Rebeca en Génesis 25:21, aquí no se registra ninguna oración de Jacob.

    Bilha da a luz, mientras Raquel interpreta los nacimientos. Dios me ha juzgado. He vencido. Son palabras de Raquel, y la distinción importa: el Libro de Génesis registra su declaración de victoria sin convertir la competencia familiar en un concurso divino con marcador oficial. Los dos hijos de Bilha entran en la casa con nombres elegidos por Raquel. La mujer que apareció cuidando ovejas ahora mide su posición frente a su hermana mediante hijos que otra mujer ha dado a luz.

    Versículo por versículo

    1. 30:1-2

      La envidia de Raquel y el enojo de Jacob son explícitos; atribuirles otros motivos o pensamientos privados añadiría información al pasaje.

    2. 30:3

      Dar a luz sobre las rodillas de Raquel vincula al hijo de Bilha con la posición que Raquel reclama en la familia. No se describe el procedimiento físico exacto.

    3. 30:6

      Dan se relaciona con el verbo juzgar o vindicar. La afirmación de que Dios ha escuchado pertenece a las palabras de Raquel al ponerle nombre.

    4. 30:8

      Neftalí se asocia con la lucha. Raquel identifica a su hermana como rival y se declara vencedora.

    Génesis 30:1-8

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 8 versículos

    30:1Y VIENDO Rachêl que no daba hijos á Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía á Jacob: Dame hijos, ó si no, me muero.

    30:2Y Jacob se enojaba contra Rachêl, y decía: ¿Soy yo en lugar de Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?

    30:3Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; entra á ella, y parirá sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.

    30:4Así le dió á Bilha su sierva por mujer; y Jacob entró á ella.

    30:5Y concibió Bilha, y parió á Jacob un hijo.

    30:6Y dijo Rachêl: Juzgóme Dios, y también oyó mi voz, y dióme un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan.

    30:7Y concibió otra vez Bilha, la sierva de Rachêl, y parió el hijo segundo á Jacob.

    30:8Y dijo Rachêl: Con luchas de Dios he contendido con mi hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Nephtalí.

    Génesis 30:1-8: Dame hijos, o si no, me muero
  4. 04

    Génesis 30:14-15

    Las mandrágoras

    Pide a Lea las mandrágoras que halló Rubén, y cuando Lea objeta que ya le ha quitado el marido, Raquel cambia la compañía de Jacob esa noche por ellas.

    La mujer que exigió hijos a Jacob ahora pide con cortesía a su hermana algo encontrado en el campo. Dame, te ruego. El cambio de tono no acaba con la rivalidad. Raquel quiere las mandrágoras; Lea responde como una mujer que considera que ya le han quitado a su marido. Cada hermana habla desde una carencia que la posición de la otra vuelve dolorosamente visible.

    Raquel ofrece la compañía de Jacob esa noche a cambio. El breve acuerdo no establece una distribución permanente de las noches ni una norma doméstica que autorice a Raquel a asignarlas. Sí muestra una negociación directa entre las hermanas, con el marido ausente de la conversación. Las mandrágoras pasan en una dirección; el acuerdo para esa noche, en la otra. El trato no trae una reconciliación escondida.

    Versículo por versículo

    1. 30:14

      Rubén encuentra las mandrágoras durante la cosecha del trigo y se las lleva a Lea. Raquel no las encuentra ni las compra por su cuenta.

    2. 30:15

      Raquel propone una noche a cambio de las mandrágoras. El pasaje no proporciona un calendario permanente para los matrimonios de las hermanas.

    Génesis 30:14-15

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 2 versículos

    30:14Y fué Rubén en tiempo de la siega de los trigos, y halló mandrágoras en el campo, y trájolas á Lea su madre: y dijo Rachêl á Lea: Ruégote que me des de las mandrágoras de tu hijo.

    30:15Y ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido, sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? y dijo Rachêl: Pues dormirá contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.

    Génesis 30:14-15: Las mandrágoras
  5. 05

    Génesis 30:22-24

    Dios se acordó de Raquel

    Dios se acuerda de ella, la oye y le concede hijos. Da a luz un hijo y dice: Dios ha quitado mi afrenta, y lo llama José, añádame el SEÑOR otro hijo.

    Esta frase no contiene condiciones de negociación. Dios se acordó de Raquel, la escuchó y abrió su matriz. Después de las discusiones, la competencia de nombres y el intercambio de mandrágoras, los verbos pertenecen a Dios. Raquel no ha conseguido por fin un precio más favorable para tener un hijo. El Libro de Génesis sitúa la acción decisiva en otro lugar.

    Sus primeras palabras tras el nacimiento miran hacia atrás: Dios ha quitado mi afrenta. El nombre elegido mira hacia adelante: que el SEÑOR añada otro hijo. El nombre de José reúne una llegada y una petición. Sería demasiado fácil llamar a eso ingratitud, o afirmar que la larga espera ha dejado a Raquel completamente satisfecha. Ninguno de esos juicios aparece en el pasaje. Reconoce lo que le ha sido quitado y pide lo que todavía no ha llegado. El niño en sus brazos recibe un nombre que apunta más allá de él mismo.

    Versículo por versículo

    1. 30:22

      El versículo une el recuerdo de Dios con escuchar y actuar. No sugiere que Dios hubiera perdido de vista a Raquel por descuido.

    2. 30:23

      Afrenta es la descripción de Raquel de su condición anterior, no una declaración de que no tener hijos sea una falta moral.

    3. 30:24

      La expresión hebrea tiene fuerza de deseo o petición, y así la conserva el versículo: Añádame Jehová otro hijo. Es una súplica, no una predicción.

    Génesis 30:22-24

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 3 versículos

    30:22Y acordóse Dios de Rachêl, y oyóla Dios, y abrió su matriz.

    30:23Y concibió, y parió un hijo: y dijo: Quitado ha Dios mi afrenta:

    30:24Y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo.

    Génesis 30:22-24: Dios se acordó de Raquel
  6. 06

    Génesis 31:14-35

    Los ídolos robados

    Raquel y Lea acuerdan dejar a su padre. Raquel roba los ídolos de Labán sin que Jacob lo sepa. Cuando Labán los alcanza y registra cada tienda, ella se sienta sobre la albarda del camello con los ídolos dentro y dice que no puede levantarse, porque está con la costumbre de las mujeres. Él no los halla.

    Raquel sale de la casa de su padre con una queja y con los dioses de él. Ambas cosas están en el pasaje; no se explica la relación entre ellas. En su respuesta junto con Lea, acusa a Labán de venderlas y consumir su dinero. El robo de las imágenes se registra por separado. El Libro de Génesis no le atribuye un discurso que justifique tomarlas, ya sea para adorarlas, reclamar una herencia, protestar o cualquier otro propósito.

    La búsqueda depende de una diferencia decisiva de información. Raquel sabe dónde están las imágenes. Jacob ignora que ella las robó, pero declara que no vivirá quien las tenga. Labán registra las tiendas mientras los objetos que llama sus dioses están debajo del asiento de su hija. Ella invoca la costumbre de las mujeres, y la búsqueda fracasa. El pasaje no confirma si esa afirmación es verdadera. El dato final es más sencillo: no encontró las imágenes. Raquel ha burlado la búsqueda sin que el capítulo justifique el robo.

    Versículo por versículo

    1. 31:15

      Nos vendió y consumió nuestro dinero son las acusaciones de las hermanas contra Labán. No deben convertirse en un pago documentado que el texto nunca describe.

    2. 31:19

      Las imágenes son teraphim, objetos de culto doméstico. No se declara el propósito de Raquel al robarlas.

    3. 31:32

      Jacob pronuncia su declaración sin saber que Raquel cometió el robo. El relato posterior de su muerte no identifica esa declaración como la causa.

    4. 31:34-35

      El aparejo del camello es su equipo de montar, no un mueble de la casa. Raquel alega la costumbre de las mujeres para permanecer sentada.

    Génesis 31:14-35: Los ídolos robados

    Génesis 31:14-35

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 22 versículos

    31:14Y respondió Rachêl y Lea, y dijéronle: ¿Tenemos ya parte ni heredad en la casa de nuestro padre?

    31:15¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio?

    31:16Porque toda la riqueza que Dios ha quitado á nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos: ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.

    31:17Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos.

    31:18Y puso en camino todo su ganado, y toda su hacienda que había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse á Isaac su padre en la tierra de Canaán.

    31:19Y Labán había ido á trasquilar sus ovejas: y Rachêl hurtó los ídolos de su padre.

    31:20Y recató Jacob el corazón de Labán Arameo, en no hacerle saber que se huía.

    31:21Huyó, pues, con todo lo que tenía; y levantóse, y pasó el río, y puso su rostro al monte de Galaad.

    31:22Y fué dicho á Labán al tercero día como Jacob se había huído.

    31:23Entonces tomó á sus hermanos consigo, y fué tras él camino de siete días, y alcanzóle en el monte de Galaad.

    31:24Y vino Dios á Labán Arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables á Jacob descomedidamente.

    31:25Alcanzó pues Labán á Jacob, y éste había fijado su tienda en el monte: y Labán plantó[la] con sus hermanos en el monte de Galaad.

    31:26Y dijo Labán á Jacob: ¿Qué has hecho, que me hurtaste el corazón, y has traído á mis hijas como prisioneras de guerra?

    31:27¿Por qué te escondiste para huir, y me hurtaste, y no me diste noticia, para que yo te enviara con alegría y con cantares, con tamborín y vihuela?

    31:28Que aun no me dejaste besar mis hijos y mis hijas. Ahora locamente has hecho.

    31:29Poder hay en mi mano para haceros mal: mas el Dios de vuestro padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables á Jacob descomedidamente.

    31:30Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?

    31:31Y Jacob respondió, y dijo á Labán: Porque tuve miedo; pues dije, que quizá me quitarías por fuerza tus hijas.

    31:32En quien hallares tus dioses, no viva: delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tuviere tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que Rachêl los había hurtado.

    31:33Y entró Labán en la tienda de Jacob, y en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló, y salió de la tienda de Lea, y vino á la tienda de Rachêl.

    31:34Y tomó Rachêl los ídolos, y púsolos en una albarda de un camello, y sentóse sobre ellos: y tentó Labán toda la tienda, y no los halló.

    31:35Y ella dijo á su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.

  7. 07

    Génesis 33:1-2, 7

    La última de la fila

    Cuando Esaú se acerca, Jacob pone a Raquel y a José al final, detrás de las siervas y de Lea, el lugar más seguro. Se acercan los últimos y se inclinan.

    La posición de Raquel en la comitiva hace visible la preferencia de Jacob sin que él diga una palabra al respecto. Primero van las siervas con sus hijos, después Lea con los suyos, y al final Raquel con José. Ante la llegada de cuatrocientos hombres, esta madre y este hijo quedan más atrás que los demás. No es una distribución igual del riesgo.

    Eso no significa que Jacob envíe a todos adelante para ponerse a salvo. El versículo intermedio lo sitúa delante de la familia entera, y Esaú responde con un abrazo, no con un ataque. Cuando finalmente se acercan Raquel y José, se inclinan como los demás. La posición favorecida de ella no la exime del encuentro familiar. El capítulo le asigna un lugar y una acción, pero no registra palabras suyas ni lo que pensaba al estar allí.

    Versículo por versículo

    1. 33:1-2

      Raquel y José quedan al final, pero el versículo 3 sitúa a Jacob delante de toda la familia.

    2. 33:7

      Al acercarse, el versículo 7 nombra a José antes que a Raquel, invirtiendo el orden del versículo 2. No explica el cambio ni dice que José protegiera a su madre.

    Génesis 33:1-2, 7

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 3 versículos

    33:1Y ALZANDO Jacob sus ojos miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él: entonces repartió él los niños entre Lea y Rachêl y las dos siervas.

    33:2Y puso las siervas y sus niños delante; luego á Lea y á sus niños; y á Rachêl y á José los postreros.

    33:7Y llegóse Lea con sus niños, é inclináronse: y después llegó José y Rachêl, y también se inclinaron.

    Génesis 33:1-2, 7: La última de la fila
  8. 08

    Génesis 35:16-20

    Benoni, Benjamín

    De camino desde Betel, a poca distancia de Efrata, entra en parto difícil. La partera dice: no temas, también tendrás este hijo. Al salir su alma lo llama Benoni. Su padre lo llama Benjamín. Es sepultada en el camino de Efrata, y Jacob levanta un pilar sobre su sepultura.

    El consuelo de la partera es verdadero, y no basta para salvar a Raquel. También este será un hijo. Ha llegado el hijo adicional que pidió al nombrar a José, pero esas palabras se refieren al niño, no prometen que su madre sobrevivirá. El Libro de Génesis no suaviza la diferencia. Su alma partía, porque murió.

    Dos nombres se encuentran en el nacimiento. Raquel lo llama Benoni, hijo de mi dolor; Jacob lo llama Benjamín, hijo de la mano derecha. El último nombre pronunciado por ella conserva el costo de esta llegada, mientras que el que llevará después procede del padre. El pasaje no explica el razonamiento íntimo de Jacob ni ofrece una causa médica más allá del parto difícil. Luego pasa del nacimiento al entierro y a una columna. La mujer conocida junto a un pozo queda junto a un camino, con un hijo vivo y una sepultura señalada.

    Versículo por versículo

    1. 35:17

      También este hijo recuerda la petición de Raquel de tener otro hijo en Génesis 30:24; el consuelo no asegura que ella se recuperará.

    2. 35:18

      En hebreo, Benoni significa hijo de mi dolor, y Benjamín, hijo de la mano derecha. Explicar el motivo de Jacob excede lo declarado.

    3. 35:19-20

      Aquí Efrata se identifica con Belén. Primera de Samuel 10:2 también recuerda la sepultura de Raquel, pero relacionar todos los datos geográficos con un sitio moderno preciso es discutido.

    Génesis 35:16-20

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 5 versículos

    35:16Y partieron de Beth-el, y había aún como media legua de tierra para llegar á Ephrata, cuando parió Rachêl, y hubo trabajo en su parto.

    35:17Y aconteció, que como había trabajo en su parir, díjole la partera: No temas, que también tendrás este hijo.

    35:18Y acaeció que al salírsele el alma, (pues murió) llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín.

    35:19Así murió Rachêl, y fué sepultada en el camino de Ephrata, la cual es Beth-lehem.

    35:20Y puso Jacob un título sobre su sepultura: este es el título de la sepultura de Rachêl hasta hoy.

    Génesis 35:16-20: Benoni, Benjamín
  9. 09

    Génesis 46:19-22; 48:7

    Recordada por Jacob

    El censo de los que bajan a Egipto enumera a los hijos de Raquel, mujer de Jacob, José y Benjamín, con sus hijos. Años después Jacob, moribundo, dice a José sin que le pregunten: se me murió Raquel en la tierra de Canaán, y la sepulté allí en el camino de Efrata.

    El registro familiar se detiene en una relación: los hijos de Raquel, mujer de Jacob. Esa expresión no borra los otros matrimonios, que el mismo registro incluye. Da a Raquel una identificación particular incluso dentro de una lista concentrada en los descendientes. Catorce personas pertenecen a su rama, pero ella no dio a luz a catorce hijos. La cuenta incluye a José, Benjamín y los hijos de ambos.

    Luego, durante la adopción de los dos hijos de José en el capítulo 48, la lista cede el lugar a un recuerdo. Raquel murió junto a mí. Jacob recuerda el viaje, la distancia que faltaba y el lugar del entierro. No explica el recuerdo como una disculpa por haberla enterrado lejos de Macpela ni deshace aquel entierro. Su muerte sigue ligada a un tramo concreto del camino. Los nietos nacidos en Egipto están ante él, y la mujer que nunca vio sus vidas allí recibe un lugar en la misma conversación que los incorpora a su herencia.

    Versículo por versículo

    1. 46:19

      La expresión mujer de Jacob destaca a Raquel sin declarar inexistentes o ajenas a la familia a Lea, Bilha o Zilpa.

    2. 46:22

      Los catorce son José y Benjamín, los dos hijos de José y los diez de Benjamín en los versículos 19-21. Es el total de una rama, no los partos de Raquel.

    3. 48:7

      El recuerdo sigue a la adopción de Efraín y Manasés en 48:5-6. Rut 4:11 nombra después a Raquel y Lea juntas como edificadoras de la casa de Israel.

    Génesis 46:19-22; 48:7

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 5 versículos

    46:19Y los hijos de Rachêl, mujer de Jacob: José y Benjamín.

    46:20Y nacieron á José en la tierra de Egipto Manasés y Ephraim, los que le parió Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On.

    46:21Y los hijos de Benjamín fueron Bela, y Bechêr y Asbel, y Gera, y Naamán, y Ehi, y Ros y Muppim, y Huppim, y Ard.

    46:22Estos fueron los hijos de Rachêl, que nacieron á Jacob: [en] todas, catorce almas.

    48:7Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Rachêl en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo á Ephrata; y sepultéla allí en el camino de Ephrata, que es Bethlehem.

    Génesis 46:19-22; 48:7: Recordada por Jacob

Las personas, los lugares y el resto de las Escrituras.

Leer de cerca a Raquel

Las personas con las que trató

El amor de Jacob por ella es el punto fijo de la historia, desde el beso en el pozo hasta el recuerdo en el lecho de muerte en Egipto. No lo hace tierno con ella: cuando exige hijos responde con enojo, y el texto nunca lo registra consolándola. Pero sirve catorce años por ella, la protege con más cuidado ante Esaú, y levanta un pilar sobre su tumba con sus propias manos. Sus hijos heredan su corazón. José recibe la túnica y los sueños, Benjamín la negativa a ser enviado a Egipto, y ambos la bendición de manos cruzadas y la doble porción.

Lea es la hermana a la que envidia y eclipsa. Raquel tiene el amor de Jacob y Lea tiene los hijos, y los dos capítulos de partos son una contienda entre ellas peleada con siervas y mandrágoras. Raquel llama a Neftalí por su lucha con su hermana. Sin embargo, cuando Jacob pregunta si dejarán a Labán, las hermanas responden a una, y el texto no da señal de que la riña sobreviviera a su muerte.

Labán es el padre que la vendió por trabajo y cuyos ídolos ella tomó. Si los robó por su valor, por un derecho a la herencia, o porque aún medio creía en ellos, Génesis no lo dice, y el posterior entierro de los dioses ajenos por Jacob bajo la encina de Siquem es la única secuela. Bilha es su sierva y su sustituta, y los hijos de Bilha se cuentan como de Raquel.

Génesis 29
Génesis 29

La tumba en el camino

La muerte de Raquel se cuenta en pocos versículos y es uno de los pasajes más tristes de Génesis. Había dicho: dame hijos, o si no, me muero, y muere dando el segundo. Su nombre para él, hijo de mi dolor, es sustituido por el de Jacob, hijo de la mano derecha, y el niño crece con ambos. Jacob no la lleva a Macpela; la sepulta donde cayó y marca el lugar, y Samuel después dice a Saúl que el sepulcro de Raquel está en el límite de Benjamín, el territorio de su hijo.

Esa tumba se vuelve imagen profética. Cuando los exiliados son llevados al norte pasando Ramá, Jeremías oye a Raquel llorar por sus hijos y negarse al consuelo porque perecieron. La promesa que sigue es uno de los grandes retornos de las Escrituras: los hijos volverán a su propia tierra. Mateo oye el mismo llanto en Belén cuando Herodes mata a los niños, y la iglesia lo ha leído desde entonces como el dolor de las madres de Israel reunido en una sola voz.

Génesis 29
Génesis 30

Lo que vino antes y lo que siguió

La escena del pozo de Raquel sigue a la de Rebeca, y el lector debe notar el eco: una esposa hallada junto a un pozo, una carrera para avisar a la familia, un enlace hecho con la parentela de Abraham. Es también el momento en que el engañador Jacob empieza a ser engañado, pues el amor que muestra en el pozo es con lo que Labán negociará.

Después de ella, José y Benjamín llevan la historia. El descenso de José a Egipto, su ascenso y la reconciliación llenan el último cuarto de Génesis, y Benjamín es la pieza en su prueba a los hermanos. Sus descendientes incluyen a Josué de Efraín, que dirige la conquista, a Samuel y Saúl de Benjamín, a Jeroboam de Efraín, que divide el reino, y a Pablo, que nombra su tribu como Benjamín. Los profetas llaman Efraín al reino del norte, de modo que la casa de Raquel y la casa de Lea se vuelven las dos mitades del Israel dividido.

Génesis 31

Donde el resto de las Escrituras vuelve a ella

Rut 4:11 la pone primera entre las mujeres que edificaron la casa de Israel. 1 Samuel 10:2 usa su sepulcro como referencia en la unción de Saúl. Jeremías 31:15 le da la voz de la nación enlutada, y Mateo 2:18 lleva ese versículo a Belén. Toda otra mención es por sus hijos: la tribu de Benjamín, la casa de José, y el nombre Efraín que representa a todo el norte.

Los lectores cristianos la han emparejado a menudo con Lea como las dos vocaciones del creyente, la amada y la fecunda, y los catorce años de servicio de Jacob se han tomado desde la iglesia primitiva como imagen de cómo el amor aligera el trabajo. Sus propias palabras son pocas y agudas: dame hijos, o si no, me muero; Dios ha quitado mi afrenta; añádame el SEÑOR otro hijo. Lo hizo, y le costó la vida.

Génesis 31

Por qué importa

Raquel es la esposa que Jacob amó, y toda la forma de Génesis 29 a 50 se desprende de ese amor: el dolor de Lea, la rivalidad por los hijos, el favoritismo de Jacob hacia José, y su negativa a dejar ir a Benjamín. Es la madre de las dos tribus que después ocupan el norte y el sur del centro de la tierra prometida, Efraín y Manasés por José y Benjamín en su propio nombre, y José es el hijo que salva a la familia en Egipto. Jacob, moribundo, dice a José que cuenta a Efraín y Manasés como suyos por causa de Raquel, y la doble porción de la primogenitura pasa por ella y no por Lea.

Su voz la sobrevive. Jeremías 31 oye a Raquel llorar en Ramá por hijos que ya no son, y le da la respuesta de Dios: reprime del llanto tu voz, porque salario hay para tu trabajo, y volverán de la tierra del enemigo. Mateo lo cita cuando Herodes mata a los niños de Belén, de modo que la madre que murió de parto en ese camino se vuelve la voz de toda madre enlutada en las Escrituras. A la puerta de Belén los ancianos bendicen a Rut con su nombre primero: como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel.

2 canciones

La música

Todas las canciones del catálogo cuyo pasaje cae dentro de estos capítulos.

  1. Génesis 29:1-31:55

    Veinte Años en Harán

  2. Génesis 32:1-36:40

    Ya No Jacob

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