31:4Y envió Jacob, y llamó á Rachêl y á Lea al campo á sus ovejas,
31:5Y díjoles: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como ayer y antes de ayer: mas el Dios de mi padre ha sido conmigo.
31:6Y vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido á vuestro padre:
31:7Y vuestro padre me ha engañado, y me ha mudado el salario diez veces: pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.
31:8Si él decía así: Los pintados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían pintados: y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados.
31:9Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y diómelo á mí.
31:10Y sucedió que al tiempo que las ovejas se recalentaban, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían á las hembras [eran] listados, pintados y abigarrados.
31:11Y díjome el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí.
31:12Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás todos los machos que cubren á las ovejas listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.
31:13Yo soy el Dios de Beth-el, donde tú ungiste el título, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora, y sal de esta tierra, y vuélvete á la tierra de tu naturaleza.
31:14Y respondió Rachêl y Lea, y dijéronle: ¿Tenemos ya parte ni heredad en la casa de nuestro padre?
31:15¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio?
31:16Porque toda la riqueza que Dios ha quitado á nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos: ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.
Lea entra en el relato dentro de una comparación que ella no dispuso. Mayor y menor, ojos delicados y belleza, y después la frase decisiva: Jacob amaba a Raquel. El Libro de Génesis no llama fea a Lea. La expresión hebrea sobre sus ojos ya es bastante difícil como para convertirla en un juicio sobre toda su apariencia. Lo indudable es la preferencia. Jacob nombra a la mujer que desea, ofrece siete años y siente ligero ese tiempo por el amor que le tiene.
No se registra aquí la reacción de Lea. Ese silencio importa. Su hermana es el motivo del acuerdo, su padre lo negocia y Lea pertenece a la familia, pero no a sus planes declarados. El pasaje ofrece una medida inolvidable del amor de Jacob: siete años que parecían días. Para Lea no aparece una promesa semejante.