Personajes de la Biblia

Lea

La hermana mayor no amada, desposada por un engaño en la oscuridad, que dio a luz seis hijos y llamó al cuarto Alabanza.

También llamado Hija de Labán, madre de Judá y Leví

Lea es la hija mayor de Labán, de ojos delicados mientras su hermana Raquel es de lindo semblante y hermoso parecer. Jacob trabaja siete años por Raquel, y en la noche de bodas Labán le da a Lea en su lugar, velada y no reconocida hasta la mañana. La excusa de Labán es la costumbre, no debe darse la menor antes que la primogénita, y Jacob la conserva y toma a Raquel una semana después por siete años más de servicio. El texto es franco sobre el resultado: Jacob amó a Raquel más que a Lea, y el SEÑOR vio que Lea era menospreciada, y le dio hijos.

Los nombres de sus hijos son su diario. Rubén, el SEÑOR ha mirado mi aflicción, ahora me amará mi marido. Simeón, el SEÑOR oyó que yo era menospreciada. Leví, ahora se unirá mi marido conmigo. Judá, esta vez alabaré al SEÑOR. Tras una pausa compra una noche con Jacob a Raquel por las mandrágoras de su hijo y da a luz a Isacar, luego a Zabulón, ahora morará conmigo mi marido, y a una hija, Dina. Su sierva Zilpa da a luz a Gad y Aser por ella. Va con Jacob cuando huye de Labán, es colocada detrás de las siervas y delante de Raquel cuando él se encuentra con Esaú, y sobrevive a su hermana. Jacob la sepulta en Macpela con Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, el lugar donde él mismo pide yacer.

Dónde apareceGénesis 29 a 35

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Lea

Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de Lea

  1. 01

    Génesis 29:16-20

    Ojos delicados

    Labán tiene dos hijas. Lea es de ojos delicados, y Raquel de lindo semblante y hermoso parecer, y Jacob ama a Raquel y ofrece siete años de servicio por ella.

    Lea entra en el relato dentro de una comparación que ella no dispuso. Mayor y menor, ojos delicados y belleza, y después la frase decisiva: Jacob amaba a Raquel. El Libro de Génesis no llama fea a Lea. La expresión hebrea sobre sus ojos ya es bastante difícil como para convertirla en un juicio sobre toda su apariencia. Lo indudable es la preferencia. Jacob nombra a la mujer que desea, ofrece siete años y siente ligero ese tiempo por el amor que le tiene.

    No se registra aquí la reacción de Lea. Ese silencio importa. Su hermana es el motivo del acuerdo, su padre lo negocia y Lea pertenece a la familia, pero no a sus planes declarados. El pasaje ofrece una medida inolvidable del amor de Jacob: siete años que parecían días. Para Lea no aparece una promesa semejante.

    Versículo por versículo

    1. 29:16

      Las hermanas se presentan por orden de nacimiento antes de comparar su apariencia. No se indican sus edades.

    2. 29:17

      La expresión sobre los ojos de Lea no describe su carácter moral ni toda su apariencia.

    3. 29:18-20

      Jacob especifica que desea a Raquel, la hija menor. Él propone los siete años; Labán no los exige primero.

    Génesis 29:16-20

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 5 versículos

    29:16Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Rachêl.

    29:17Y los ojos de Lea eran tiernos, pero Rachêl era de lindo semblante y de hermoso parecer.

    29:18Y Jacob amó á Rachêl, y dijo: Yo te serviré siete años por Rachêl tu hija menor.

    29:19Y Labán respondió: Mejor es que te la dé á ti, que no que la dé á otro hombre: estáte conmigo.

    29:20Así sirvió Jacob por Rachêl siete años: y pareciéronle como pocos días, porque la amaba.

    Génesis 29:16-20: Ojos delicados
  2. 02

    Génesis 29:21-30

    La noche de bodas

    Labán reúne a los hombres para un banquete y por la noche lleva a Lea a Jacob, con Zilpa como sierva. A la mañana, he aquí que era Lea. Labán dice que no se hace así en su lugar, dar la menor antes que la mayor, y Jacob cumple la semana de ella y toma también a Raquel.

    Labán explica la costumbre matrimonial del lugar después de la boda. Tuvo siete años para mencionar a la primogénita, pero la explicación llega por la mañana. Su respuesta habla de precedencia y pasa con notable soltura por encima de la sustitución. Jacob denuncia un engaño; Labán contesta como si el problema fuera de protocolo.

    En cuanto a Lea, la ausencia decisiva es su voz. El pasaje registra lo que Labán hizo con ella, lo que Jacob descubrió y lo que los hombres acordaron después. No presenta su consentimiento ni sus motivos íntimos. Convertirla en cómplice voluntaria excede la evidencia. Tampoco el segundo matrimonio la reduce a un inconveniente de trámite ya resuelto. Sigue siendo esposa de Jacob, y el versículo 30 declara las condiciones afectivas de esa unión: él amaba más a Raquel que a Lea. Labán ha resuelto el acuerdo. No ha resuelto la convivencia.

    Versículo por versículo

    1. 29:23-25

      Se mencionan la noche y la mañana; no se mencionan un velo, embriaguez ni los motivos de Lea.

    2. 29:26

      Labán presenta la prioridad de la primogénita como costumbre local. El pasaje no confirma de manera independiente cuán extendida estaba.

    3. 29:27-30

      Raquel es entregada después de la semana nupcial de Lea, no tras otros siete años de espera. El servicio adicional viene después.

    Génesis 29:21-30

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 10 versículos

    29:21Y dijo Jacob á Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo es cumplido, para que cohabite con ella.

    29:22Entonces Labán juntó á todos los varones de aquel lugar, é hizo banquete.

    29:23Y sucedió que á la noche tomó á Lea su hija, y se la trajo: y él entró á ella.

    29:24Y dió Labán su sierva Zilpa á su hija Lea por criada.

    29:25Y venida la mañana, he aquí que era Lea: y él dijo á Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿no te he servido por Rachêl? ¿por qué, pues, me has engañado?

    29:26Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor.

    29:27Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hicieres conmigo otros siete años.

    29:28E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla: y él le dió á Rachêl su hija por mujer.

    29:29Y dió Labán á Rachêl su hija por criada á su sierva Bilha.

    29:30Y entró también á Rachêl: y amóla también más que á Lea: y sirvió con él aún otros siete años.

    Génesis 29:21-30: La noche de bodas
  3. 03

    Génesis 29:31-35

    Cuatro hijos, cuatro nombres

    El SEÑOR ve que Lea es menospreciada y le da hijos. Rubén: el SEÑOR ha mirado mi aflicción. Simeón: el SEÑOR ha oído que yo era menospreciada. Leví: ahora se unirá mi marido conmigo. Judá: esta vez alabaré al SEÑOR. Entonces deja de dar a luz.

    Dios ve a Lea antes de que se diga que Jacob la mira de otra manera. Ese es el orden. Las palabras con que nombra a sus tres primeros hijos vuelven a la misma esperanza pendiente: su esposo la amará, su esposo se unirá a ella. Los hijos no aparecen como sustitutos del afecto. La propia Lea deja claro que tener descendencia y vivir un matrimonio amado no son lo mismo.

    La cuarta declaración cambia de centro. Ahora alabaré al SEÑOR. El nombre de Judá no incluye un intento declarado de obtener la respuesta de Jacob. El giro es real, pero no permite afirmar que Lea quedó libre de aquella necesidad para siempre: al nacer Zabulón, en Génesis 30:20, vuelve a hablar de su esposo. El Libro de Génesis deja que la alabanza y un dolor persistente ocupen la misma vida. No la acomoda para convertirla en moraleja.

    Versículo por versículo

    1. 29:31

      Aborrecida sigue a amaba más a Raquel que a Lea en el versículo 30. La comparación describe su desventaja sin volver irreal su aflicción.

    2. 29:32-33

      Lea explica los nombres de Rubén y Simeón mediante el ver y el oír de Dios. No se registra un cambio en Jacob.

    3. 29:34

      Leví se relaciona con unirse. Tres hijos no han eliminado la necesidad de expresar esa esperanza.

    4. 29:35

      Dejó de dar a luz señala una pausa, no infertilidad definitiva; Génesis 30:17-21 registra nuevos nacimientos.

    Génesis 29:31-35

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 5 versículos

    29:31Y vió Jehová que Lea era aborrecida, y abrió su matriz: pero Rachêl era estéril.

    29:32Y concibió Lea, y parió un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ya que ha mirado Jehová mi aflicción; ahora por tanto me amará mi marido.

    29:33Y concibió otra vez, y parió un hijo, y dijo: Por cuanto oyó Jehová que yo era aborrecida, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.

    29:34Y concibió otra vez, y parió un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he parido tres hijos: por tanto, llamó su nombre Leví.

    29:35Y concibió otra vez, y parió un hijo, y dijo: Esta vez alabaré á Jehová: por esto llamó su nombre Judá: y dejó de parir.

    Génesis 29:31-35: Cuatro hijos, cuatro nombres
  4. 04

    Génesis 30:9-13

    Los hijos de Zilpa

    Cuando deja de dar a luz, Lea entrega a Zilpa a Jacob, y Zilpa da a luz a Gad, vino la ventura, y a Aser, para dicha mía, porque las mujeres me dirán dichosa.

    Lea ya tiene cuatro hijos, pero esta competencia no reconoce una meta. Raquel ha entregado a Bilha a Jacob; ahora Lea entrega a Zilpa. La repetición importa más que una simple cuenta de nacimientos. Ambas hermanas buscan afirmarse en la casa mediante mujeres cuyos deseos no se registran. Zilpa da a luz; Lea pone los nombres. El texto conserva esa diferencia aunque los niños aumenten la familia vinculada a Lea.

    Al nacer Aser, las palabras miran hacia afuera. Las mujeres me llamarán dichosa. Antes, Lea hablaba del amor que esperaba de su esposo. Ahora habla del reconocimiento de otras mujeres. Su declaración de felicidad no informa que los afectos de Jacob hayan cambiado. La bendición pública está en sus palabras. La pregunta privada sigue sin respuesta.

    Versículo por versículo

    1. 30:9

      La acción nace de una pausa en los partos de Lea, no de una declaración de esterilidad permanente.

    2. 30:10-12

      Zilpa aparece expresamente como madre de ambos hijos. El pasaje no registra ninguna palabra suya.

    3. 30:13

      Hijas designa aquí a otras mujeres que llamarán dichosa a Lea, no a hijas que ella ya hubiera tenido.

    Génesis 30:9-13

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 5 versículos

    30:9Y viendo Lea que había dejado de parir, tomó á Zilpa su sierva, y dióla á Jacob por mujer.

    30:10Y Zilpa, sierva de Lea, parió á Jacob un hijo.

    30:11Y dijo Lea: Vino la ventura. Y llamó su nombre Gad.

    30:12Y Zilpa, la sierva de Lea, parió otro hijo á Jacob.

    30:13Y dijo Lea: Para dicha mía; porque las mujeres me dirán dichosa: y llamó su nombre Aser.

    Génesis 30:9-13: Los hijos de Zilpa
  5. 05

    Génesis 30:14-21

    Las mandrágoras

    Rubén halla mandrágoras en la siega del trigo y las trae a su madre. Raquel las pide, y Lea responde: ¿es poco que hayas tomado mi marido? Hacen un trato, y Lea sale al encuentro de Jacob por la tarde: llégate a mí, porque a la verdad te he alquilado. Da a luz a Isacar, luego a Zabulón, luego a Dina.

    Jacob vuelve del campo y descubre que su noche ya está negociada. La mujer que antes fue llevada a él por su padre ahora sale a recibirlo y declara las condiciones. La dureza de Lea tiene un origen visible: cuando Raquel pide las plantas, ella responde que ya le ha quitado al marido. Esa es la descripción que Lea hace de su matrimonio. El Libro de Génesis la coloca junto a la preferencia de Jacob sin fingir que ambas perspectivas coinciden.

    La frase decisiva, sin embargo, no trata de las mandrágoras. Dios escuchó a Lea. Ella entrega las plantas y concibe; el texto atribuye la concepción a la respuesta divina, no a un remedio. Con Zabulón vuelve la esperanza conocida: ahora mi marido habitará conmigo. Seis hijos, y la frase todavía espera respuesta.

    Versículo por versículo

    1. 30:14-16

      La cosecha del trigo y el anochecer sitúan la escena. No se indica la edad de Rubén.

    2. 30:17-18

      La paga enlaza el acuerdo de Lea con la explicación del nombre Isacar. Ella también relaciona esa paga con haber entregado a Zilpa.

    3. 30:20

      Ahora morará conmigo mi marido: así se relaciona Zabulón con habitar, aunque el verbo hebreo, zabal, también se entiende como honrar. Ambas lecturas atañen al lugar de Lea ante su esposo.

    4. 30:21

      El nacimiento de Dina se registra sin una explicación del nombre comparable a las que acompañan a los hijos varones.

    Génesis 30:14-21

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 8 versículos

    30:14Y fué Rubén en tiempo de la siega de los trigos, y halló mandrágoras en el campo, y trájolas á Lea su madre: y dijo Rachêl á Lea: Ruégote que me des de las mandrágoras de tu hijo.

    30:15Y ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido, sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? y dijo Rachêl: Pues dormirá contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.

    30:16Y cuando Jacob volvía del campo á la tarde, salió Lea á él, y le dijo: A mí has de entrar, porque á la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y durmió con ella aquella noche.

    30:17Y oyó Dios á Lea: y concibió, y parió á Jacob el quinto hijo.

    30:18Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto dí mi sierva á mi marido: por eso llamó su nombre Issachâr.

    30:19Y concibió Lea otra vez, y parió el sexto hijo á Jacob.

    30:20Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dote: ahora morará conmigo mi marido, porque le he parido seis hijos: y llamó su nombre Zabulón.

    30:21Y después parió una hija, y llamó su nombre Dina.

    Génesis 30:14-21: Las mandrágoras
  6. 06

    Génesis 31:4-16

    Dejando a su padre

    Jacob llama a Raquel y a Lea al campo y les dice que Dios le ha mandado volver. Responden juntas: ¿tenemos acaso parte o heredad en la casa de nuestro padre? Nos vendió y ha consumido nuestro dinero. Todo lo que Dios te ha dicho, hazlo.

    Por una vez, Raquel y Lea dan la misma respuesta. Los años de rivalidad no les han impedido reconocer el mismo trato de su padre. Nos ha vendido. No es una acusación de Jacob puesta en boca de ellas; el pasaje la presenta como su juicio compartido. Las hijas de Labán se consideran extranjeras en su casa, mujeres de quienes él obtuvo valor sin dejarles la seguridad que esperaban.

    Por eso, Lea no participa en la salida simplemente como alguien arrastrada por la decisión de su esposo. Jacob convoca a ambas mujeres, expone sus razones y recibe su acuerdo. Ellas también identifican los bienes en disputa como pertenecientes a sus hijos. Las mujeres antes divididas por la formación de una familia hablan ahora juntas sobre el futuro de esa familia. La casa paterna ya no es el lugar que reconocen como hogar.

    Versículo por versículo

    1. 31:4

      Ambas hermanas son llamadas al campo. No se registra aquí una intervención individual de Lea.

    2. 31:7

      Los diez cambios de salario forman parte de la queja de Jacob; el pasaje no enumera diez contratos distintos.

    3. 31:14-15

      Vendido y consumido son expresiones de las hermanas. El texto no detalla el acuerdo de herencia que esperaban.

    4. 31:16

      Su conformidad une el bienestar de sus hijos con la obediencia a la instrucción divina recibida por Jacob.

    Génesis 31:4-16

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 13 versículos

    31:4Y envió Jacob, y llamó á Rachêl y á Lea al campo á sus ovejas,

    31:5Y díjoles: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como ayer y antes de ayer: mas el Dios de mi padre ha sido conmigo.

    31:6Y vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido á vuestro padre:

    31:7Y vuestro padre me ha engañado, y me ha mudado el salario diez veces: pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.

    31:8Si él decía así: Los pintados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían pintados: y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados.

    31:9Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y diómelo á mí.

    31:10Y sucedió que al tiempo que las ovejas se recalentaban, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían á las hembras [eran] listados, pintados y abigarrados.

    31:11Y díjome el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí.

    31:12Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás todos los machos que cubren á las ovejas listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.

    31:13Yo soy el Dios de Beth-el, donde tú ungiste el título, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora, y sal de esta tierra, y vuélvete á la tierra de tu naturaleza.

    31:14Y respondió Rachêl y Lea, y dijéronle: ¿Tenemos ya parte ni heredad en la casa de nuestro padre?

    31:15¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio?

    31:16Porque toda la riqueza que Dios ha quitado á nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos: ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.

  7. 07

    Génesis 33:1-7

    En medio de la fila

    Al ver venir a Esaú, Jacob pone primero a las siervas y sus hijos, a Lea y los suyos después, y a Raquel y José al final. Lea y sus hijos se acercan y se inclinan ante Esaú.

    La casa tiene un orden visible: primero las siervas, después Lea, al final Raquel. No hace falta un discurso para mostrar que la antigua preferencia aún tiene consecuencias prácticas. Los hijos de Lea quedan delante de Raquel y José mientras se acercan cuatrocientos hombres. Pero el detalle siguiente impide una acusación descuidada contra Jacob: él pasó delante de todos. No se queda a salvo detrás de las mujeres. Avanza y se inclina.

    Cuando Esaú pregunta por los niños, Jacob los llama un regalo de la gracia de Dios, sin separar a los favorecidos de los menos favorecidos. Lea se adelanta con los suyos y se inclina como los demás. El orden desigual no ha desaparecido, pero la presentación tampoco convierte a sus hijos en una familia inferior. Pertenecen al don que Jacob reconoce. Lea ocupa el centro de la fila, no un lugar fuera de la casa.

    Versículo por versículo

    1. 33:1-2

      El orden de los tres grupos es explícito. El pasaje no registra lo que Lea pensó de su posición.

    2. 33:3

      Jacob se adelanta a los tres grupos y se inclina siete veces.

    3. 33:5

      Jacob describe al conjunto de los niños como un regalo que Dios le ha concedido por gracia.

    4. 33:7

      Lea se acerca con sus hijos; no se registra ninguna intervención verbal suya.

    Génesis 33:1-7

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 7 versículos

    33:1Y ALZANDO Jacob sus ojos miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él: entonces repartió él los niños entre Lea y Rachêl y las dos siervas.

    33:2Y puso las siervas y sus niños delante; luego á Lea y á sus niños; y á Rachêl y á José los postreros.

    33:3Y él pasó delante de ellos, é inclinóse á tierra siete veces, hasta que llegó á su hermano.

    33:4Y Esaú corrió á su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron.

    33:5Y alzó sus ojos, y vió las mujeres y los niños, y dijo: ¿Qué te tocan éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado á tu siervo.

    33:6Y se llegaron las siervas, ellas y sus niños, é inclináronse.

    33:7Y llegóse Lea con sus niños, é inclináronse: y después llegó José y Rachêl, y también se inclinaron.

    Génesis 33:1-7: En medio de la fila
  8. 08

    Génesis 34:1

    La madre de Dina

    Dina, la hija de Lea, sale a ver a las hijas del país, y es tomada por Siquem. El capítulo que sigue lo pelean sus hermanos de padre y madre, Simeón y Leví.

    Dina aparece aquí como hija de Lea, no solamente como una niña más en la casa de Jacob. El nombre materno la sitúa entre los hijos ya nacidos y nombrados. Salió a ver a las hijas del país describe su propósito; no dicta un juicio moral por salir de casa. La violencia que declara el versículo siguiente pertenece a las acciones de Siquem, no a una acusación que este versículo formule contra Dina. Lea no habla en el capítulo. El texto da su relación con la hija agredida, pero no su reacción. Ese silencio marca un límite para el comentario, no un permiso para inventar las palabras de una madre.

    Versículo por versículo

    1. 34:1

      El nombre hebreo Dina se relaciona con juicio; Génesis 30:21 registra su nacimiento sin explicar el nombre.

    2. 34:1

      No se indica la edad de Dina ni un consejo de Lea. Salió no demuestra permiso paterno ni desobediencia.

    Génesis 34:1

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 1 versículo

    34:1Y SALIÓ Dina la hija de Lea, la cual había ésta parido á Jacob, á ver las hijas del país.

    Génesis 34:1: La madre de Dina
  9. 09

    Génesis 49:31

    Sepultada con los patriarcas

    Jacob, moribundo, nombra a los que están en la cueva de Macpela: Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y allí sepulté a Lea. Ha muerto antes de que la familia baje a Egipto, y su lugar está junto a su marido.

    La frase pasa de allí sepultaron a allí sepulté. Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, después Lea, recordada en primera persona por el hombre que la enterró. El Libro de Génesis no ha ofrecido un relato separado de su muerte. Coloca este dato dentro de las instrucciones de Jacob para su propio entierro, en la cueva familiar comprada por Abraham. El lugar de Lea allí no es una deducción; Jacob lo declara.

    Eso no demuestra que su preferencia amorosa se invirtiera al final ni permite añadir una reconciliación no registrada. Establece algo distinto y sustancial: Lea pertenece al grupo de los antepasados sepultados allí, y Jacob pide reunirse con ellos en ese lugar. La mujer presentada mediante una comparación termina esta parte del registro con un sitio que ninguna comparación puede quitarle.

    Versículo por versículo

    1. 49:31

      Los versículos cercanos identifican el lugar como Macpela, la cueva que Abraham compró en Génesis 23.

    2. 49:31

      El versículo no indica fecha, edad ni circunstancias de la muerte de Lea.

    3. 49:31

      El entierro de Raquel junto al camino se registra en Génesis 35:19 y se recuerda en 48:7; los dos lugares no son intercambiables.

    Génesis 49:31

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 1 versículo

    49:31Allí sepultaron á Abraham y á Sara su mujer; allí sepultaron á Isaac y á Rebeca su mujer; allí también sepulté yo á Lea.

    Génesis 49:31: Sepultada con los patriarcas

Las personas, los lugares y el resto de las Escrituras.

Leer de cerca a Lea

Las personas con las que trató

Jacob es el marido que quería a su hermana. La conserva, le da hijos, y nunca se dice que la amara; lo más cerca que llega el texto es cuando ella lo alquila por una noche y él va. Sus hijos son donde termina la vida de él. Cuando los bendice en Génesis 49 son los hijos de Lea los que reciben las palabras más largas, la caída de Rubén, la ira de Simeón y Leví, y el cetro de Judá. Él elige ser sepultado junto a ella, no junto a Raquel, cuya tumba está en el camino cerca de Belén.

Raquel es la hermana cuya belleza define a Lea por contraste, y su rivalidad por los hijos llena dos capítulos. Raquel envidia a Lea sus hijos; Lea acusa a Raquel de quitarle el marido. Sin embargo, cuando Jacob las llama a ambas al campo, responden a una voz contra su padre, y no hay registro de riña después de la muerte de Raquel. Labán usa a Lea como pieza de trueque para sacar siete años más de trabajo a Jacob, y el juicio de ella sobre él es suyo: nos vendió.

Sus hijos la sostienen. Rubén le trae las mandrágoras. Simeón y Leví vengan a Dina. Judá, nombrado por la alabanza, se vuelve el hermano que se ofrece por Benjamín. Zilpa, su sierva, es tratada como extensión de ella, de modo que Gad y Aser cuentan como de Lea en la suma.

Génesis 29
Génesis 30

Los nombres

Génesis registra la razón de una madre para casi cada nombre, y los de Lea van en secuencia. Los tres primeros tratan de su marido: me amará, oyó que era menospreciada, se unirá conmigo. El cuarto no trata de Jacob en absoluto. Esta vez alabaré al SEÑOR, y lo llama Judá. Entonces el texto dice que dejó de dar a luz, como si algo se hubiera resuelto.

Cuando vuelve a dar a luz el patrón regresa, Dios me ha dado mi recompensa, Dios me ha dado una buena dote, ahora morará conmigo mi marido. No deja de querer lo que se le negó. Pero el nombre del medio, el hijo de la alabanza, es aquel por quien corre la línea de David, y los lectores han tomado el orden de sus nombres como un pequeño mapa de un alma que aprende adónde mirar.

Génesis 30

Lo que vino antes y lo que siguió

Lea entra en la historia porque Jacob huyó a casa de su padre tras robar la bendición de Esaú. El hombre que engañó a su padre ciego es engañado por un velo en la oscuridad, y la sustitución de una hermana mayor por una menor es el espejo de su propia treta. Génesis deja hablar a la ironía.

Después de ella, las tribus que dio a luz dan forma a la nación. Rubén pierde la primogenitura por acostarse con Bilha, y pasa a los hijos de José; la dispersión de Leví se vuelve sacerdocio; la tribu de Judá da a Israel su casa real y su nombre en el exilio, los judíos. Isacar y Zabulón se asientan en el norte, alrededor del mar de Galilea, y la promesa de Isaías de luz para Zabulón se cita cuando Jesús comienza a predicar allí. La historia de Dina es la razón de que Simeón y Leví sean maldecidos en la bendición de Jacob.

Génesis 31

Donde el resto de las Escrituras vuelve a ella

Lea se nombra una vez fuera de Génesis, en la bendición a la puerta de Belén cuando Booz toma a Rut: el SEÑOR haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel. Ese versículo se dice en el pueblo de Judá, sobre el matrimonio que producirá a David, y cuenta a Lea como edificadora de Israel sin reserva.

Sus hijos están en todas partes. La genealogía de Mateo 1 va de Jacob a Judá y sus hermanos y baja hasta Cristo, y Apocalipsis llama al Cordero el León de la tribu de Judá. Hebreos 7 argumenta que el sacerdocio de Cristo no es el de Leví, y al hacerlo trata a ambas tribus, sacerdote y rey, como de Lea. Su nombre está detrás de todas.

Génesis 31

Por qué importa

Lea es la madre de la mitad de Israel. Seis de las doce tribus salen de su cuerpo y dos más por su sierva, y entre sus hijos están Leví, de quien vienen los sacerdotes, y Judá, de quien vienen David y Cristo. La esposa que nunca fue elegida es la antepasada del Mesías, y el texto lo siembra en el nombre que da a su cuarto hijo: Judá, alabanza. Los vecinos de Rut bendicen a la esposa de Booz como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel, y ponen el nombre de la hermana no amada en segundo lugar, pero lo dejan.

Su historia es la imagen más clara de la Biblia de Dios viendo a quien es pasado por alto. No es rescatada de su matrimonio ni se le da el corazón de su marido, pero el SEÑOR vio que era menospreciada y respondió con hijos, y es ella quien acaba en la tumba familiar. Sus nombres para sus hijos trazan un movimiento de pedir ser amada a simplemente alabar, y por eso los lectores han hallado en ella un patrón de oración que deja de negociar. El episodio de las mandrágoras, la noche comprada, y la rivalidad con Raquel se cuentan sin suavizar, y se la recuerda sin una sola palabra de queja registrada contra su marido.

2 canciones

La música

Todas las canciones del catálogo cuyo pasaje cae dentro de estos capítulos.

  1. Génesis 29:1-31:55

    Veinte Años en Harán

  2. Génesis 32:1-36:40

    Ya No Jacob

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