Personajes de la Biblia

José

El soñador de la túnica de colores, vendido por sus hermanos, encarcelado por una mentira, elevado a gobernar Egipto, y el que dijo: vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien.

También llamado Zafnat-panea, el nombre que le dio Faraón; padre de Efraín y Manasés

José es el primer hijo de Raquel, nacido a Jacob en su vejez y amado más que todos sus hermanos, que lo ven y lo odian. A los diecisiete lleva a su padre malos informes de sus hermanos, viste una túnica de colores, y cuenta dos sueños en que gavillas y estrellas se inclinan ante él. Enviado a buscar a sus hermanos en Dotán, es despojado, echado a una cisterna, y vendido por veinte piezas de plata a una caravana rumbo a Egipto, mientras los hermanos mojan su túnica en sangre de cabrito para su padre. En Egipto dirige la casa de Potifar, rechaza a la esposa de Potifar, es encarcelado por su mentira, y dirige la cárcel. Interpreta los sueños del copero y del panadero de Faraón, es olvidado dos años, y luego es traído para interpretar los del propio Faraón: siete años de abundancia y siete de hambre. Faraón lo hace segundo del reino a los treinta.

Almacena grano durante la abundancia, y cuando el hambre trae a sus hermanos a comprar, él los conoce y ellos no lo conocen. Los prueba en dos viajes, acusándolos de espías, reteniendo a Simeón, exigiendo a Benjamín, y escondiendo su copa de plata en el costal de Benjamín. Cuando Judá se ofrece en lugar de Benjamín, José no puede contenerse, hace salir a los egipcios, y dice: yo soy José; ¿vive aún mi padre? Trae a toda la familia a Gosén, presenta a su padre a Faraón, compra todo Egipto para la corona durante el hambre, y recibe la bendición de Jacob sobre sus dos hijos. Tras la sepultura de Jacob calma el temor de sus hermanos: vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien. Muere a los ciento diez años, y sus huesos esperan en un ataúd en Egipto hasta que Moisés los saca y Josué los sepulta en Siquem.

Dónde apareceGénesis 37 a 50

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José

Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de José

  1. 01

    Génesis 30:22-24

    El primer hijo de Raquel

    Dios se acuerda de Raquel y ella da a luz un hijo, diciendo que Dios ha quitado su afrenta. Lo llama José, añádame el SEÑOR otro hijo.

    José aparece por primera vez sin túnica, sin sueño y sin decir una palabra. Lo presentan tres acciones cuyo sujeto es Dios: recordar, escuchar y abrir. Después de un capítulo donde los adultos han negociado noches con Jacob y mandrágoras, el cambio importa. El embarazo de Raquel no se atribuye al ingenio de la familia. El Libro del Génesis deja claro quién actuó.

    Las dos frases de Raquel miran en direcciones opuestas. Dios ha quitado su afrenta; el SEÑOR añadirá otro hijo. El nombre José recoge la segunda idea: el hijo que por fin tiene lleva en su nombre la petición de otro que todavía no ha llegado. No es un anuncio pulcro de que los problemas familiares terminaron. Es un nacimiento marcado por una larga privación, con espacio reservado ya para un hermano.

    Versículo por versículo

    1. 30:22

      Las negociaciones anteriores tratan sobre mandrágoras y noches con Jacob, en 30:14-16. Este versículo atribuye a Dios, no a las plantas, la apertura de la matriz de Raquel.

    2. 30:23

      Raquel describe su falta de hijos como una afrenta. El pasaje registra esa carga sin afirmar que su infertilidad anterior fuera castigo por algún pecado concreto.

    3. 30:24

      El otro hijo es Benjamín; su nacimiento y la muerte de Raquel se registran juntos en Génesis 35:16-19.

    Génesis 30:22-24

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 3 versículos

    30:22Y acordóse Dios de Rachêl, y oyóla Dios, y abrió su matriz.

    30:23Y concibió, y parió un hijo: y dijo: Quitado ha Dios mi afrenta:

    30:24Y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo.

    Génesis 30:22-24: El primer hijo de Raquel
  2. 02

    Génesis 37:1-11

    La túnica y los sueños

    Israel ama a José más que a todos sus hijos y le hace una túnica de colores. Sus hermanos lo odian y no pueden hablarle pacíficamente. Sueña con sus gavillas inclinándose ante la suya, y con el sol, la luna y once estrellas inclinándose ante él, y hasta su padre lo reprende, pero guarda el dicho.

    Lo primero que se rompe en esta casa es la conversación. Sus hermanos ya no pueden hablarle en paz. Cada vez que José lleva la túnica, la preferencia del padre queda a la vista; los sueños la colocan en un escenario mucho mayor. Hasta las gavillas se inclinan. El grano aparece antes de que el hambre le dé su terrible importancia.

    José cuenta los sueños, pero son sus hermanos quienes lo acusan de querer gobernar, y es su padre quien interpreta el sol y la luna. El pasaje no ofrece un monólogo privado donde José se felicite a sí mismo. Ofrece las reacciones de la familia, y no son iguales. Jacob lo reprende y después conserva lo dicho. Sus hermanos lo envidian. El padre que protesta sigue escuchando; los hermanos que comprenden la implicación ya han dejado de hablarle con amabilidad.

    Versículo por versículo

    1. 37:2

      José tiene diecisiete años aquí y treinta cuando recibe su cargo en Génesis 41:46. Esos trece años incluyen tanto el servicio doméstico como el encarcelamiento.

    2. 37:10

      Raquel ya ha muerto en Génesis 35:19. La madre del sueño plantea, por tanto, una dificultad interpretativa; el capítulo no identifica a una sustituta ni explica cada símbolo.

    3. 37:11

      Jacob conserva lo dicho, es decir, lo mantiene presente. Reprender a José no equivale a descartar por completo sus palabras.

    Génesis 37:1-11

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 11 versículos

    37:1Y HABITÓ Jacob en la tierra donde peregrinó su padre, en la tierra de Canaán.

    37:2Estas fueron las generaciones de Jacob. José, siendo de edad de diez y siete años apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha, y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre: y noticiaba José á su padre la mala fama de ellos.

    37:3Y amaba Israel á José más que á todos sus hijos, porque le había tenido en su vejez: y le hizo una ropa de diversos colores.

    37:4Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que á todos sus hermanos, aborrecíanle, y no le podían hablar pacíficamente.

    37:5Y soñó José un sueño, y contólo á sus hermanos; y ellos vinieron á aborrecerle más todavía.

    37:6Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:

    37:7He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban al mío.

    37:8Y respondiéronle sus hermanos: ¿Has de reinar tú sobre nosotros, ó te has de enseñorear sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más á causa de sus sueños y de sus palabras.

    37:9Y soñó aún otro sueño, y contólo á sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban á mí.

    37:10Y contólo á su padre y á sus hermanos: y su padre le reprendió, y díjole: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos, á inclinarnos á ti á tierra?

    37:11Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre paraba la consideración en ello.

  3. 03

    Génesis 37:12-36

    La cisterna de Dotán

    Enviado a Siquem a buscar a sus hermanos, los halla en Dotán. Le quitan la túnica, lo echan en una cisterna, y por palabra de Judá lo venden a ismaelitas por veinte piezas de plata. Mojan la túnica en sangre de cabrito, y Jacob lo llora como muerto. Los madianitas lo venden a Potifar.

    Se sientan a comer mientras su hermano sigue en el pozo. Al Libro del Génesis no le hace falta un adjetivo después de eso. Rubén pretende rescatarlo, pero la alternativa de Judá es venderlo: ser hermanos se convierte en su razón para no matar a José, no en su razón para dejarlo libre. La diferencia es atroz y perfectamente explícita.

    Después viene la prenda. El regalo especial del padre se moja en sangre de cabrito y regresa como prueba. Los hermanos no afirman que una fiera haya matado a José. Le piden a Jacob que identifique la túnica, y él mismo completa la conclusión. El hombre que engañó a su padre con pieles de cabrito y la ropa de otro hijo es engañado ahora mediante un cabrito y la ropa de un hijo. El parecido con Génesis 27 hiere sin convertir el duelo en una broma. Jacob reconoce la túnica. No reconoce el engaño.

    Versículo por versículo

    1. 37:24

      El pozo no tiene agua. El peligro inmediato proviene del abandono y de lo que hagan los hermanos, no de morir ahogado.

    2. 37:28

      Los pronombres relacionados con los mercaderes madianitas permiten distintas lecturas sobre quién saca físicamente a José y lo vende. Sin embargo, Génesis 45:4 atribuye expresamente la responsabilidad de la venta a sus hermanos.

    3. 37:32

      Los hermanos hablan de la túnica del hijo de su padre, no de su hermano. Sus palabras toman distancia del parentesco que Judá acaba de invocar.

    4. 37:36

      Potifar es capitán de la guardia. Génesis 40:3 relaciona la casa del capitán de la guardia con la prisión donde está José.

    Génesis 37:12-36: La cisterna de Dotán

    Génesis 37:12-36

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 25 versículos

    37:12Y fueron sus hermanos á apacentar las ovejas de su padre en Sichêm.

    37:13Y dijo Israel á José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Sichêm: ven, y te enviaré á ellos. Y él respondió: Heme aquí.

    37:14Y él le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y enviólo del valle de Hebrón, y llegó á Sichêm.

    37:15Y hallólo un hombre, andando él perdido por el campo, y preguntóle aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas?

    37:16Y él respondió: Busco á mis hermanos: ruégote que me muestres dónde pastan.

    37:17Y aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; y yo les oí decir: Vamos á Dothán. Entonces José fué tras de sus hermanos, y hallólos en Dothán.

    37:18Y como ellos lo vieron de lejos, antes que cerca de ellos llegara, proyectaron contra él para matarle.

    37:19Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador;

    37:20Ahora pues, venid, y matémoslo y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia le devoró: y veremos qué serán sus sueños.

    37:21Y como Rubén oyó esto, librólo de sus manos, y dijo: No lo matemos.

    37:22Y díjoles Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo [así] de sus manos, para hacerlo volver á su padre.

    37:23Y sucedió que, cuando llegó José á sus hermanos, ellos hicieron desnudar á José su ropa, la ropa de colores que tenía sobre sí;

    37:24Y tomáronlo, y echáronle en la cisterna; mas la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.

    37:25Y sentáronse á comer pan: y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de Ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas y bálsamo y mirra, é iban á llevarlo á Egipto.

    37:26Entonces Judá dijo á sus hermanos: ¿Qué provecho el que matemos á nuestro hermano y encubramos su muerte?

    37:27Venid, y vendámosle á los Ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; que nuestro hermano es nuestra carne. Y sus hermanos acordaron con él.

    37:28Y como pasaban los Midianitas mercaderes, sacaron ellos á José de la cisterna, y trajéronle arriba, y le vendieron á los Ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron á José á Egipto.

    37:29Y Rubén volvió á la cisterna, y no halló á José dentro, y rasgó sus vestidos.

    37:30Y tornó á sus hermanos, y dijo: El mozo no parece; y yo, ¿adónde iré yo?

    37:31Entonces tomaron ellos la ropa de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la ropa con la sangre;

    37:32Y enviaron la ropa de colores y trajéronla á su padre, y dijeron: Esta hemos hallado, reconoce ahora si es ó no la ropa de tu hijo.

    37:33Y él la conoció, y dijo: La ropa de mi hijo es; alguna mala bestia le devoró; José ha sido despedazado.

    37:34Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso saco sobre sus lomos, y enlutóse por su hijo muchos días.

    37:35Y levantáronse todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso tomar consolación, y dijo: Porque yo tengo de descender á mi hijo enlutado hasta la sepultura. Y llorólo su padre.

    37:36Y los Midianitas lo vendieron en Egipto á Potiphar, eunuco de Faraón, capitán de los de la guardia.

  4. 04

    Génesis 39

    La casa de Potifar y la cárcel

    El SEÑOR está con José, y Potifar lo hace mayordomo de todo. La esposa de Potifar lo acosa a diario; él se niega, cómo haría yo este grande mal y pecaría contra Dios, y huye dejando su ropa. Por la mentira de ella es encarcelado, y el jefe de la cárcel entrega todos los presos en su mano.

    El SEÑOR estaba con José se dice de un hombre que todavía es propiedad de otro. Esa es la primera resistencia del capítulo a convertir la prosperidad en una palabra sencilla. José administra tan bien la casa que a Potifar solo le queda preocuparse por su comida. La comodidad del amo descansa sobre la capacidad del siervo. Eso no garantiza la seguridad del siervo.

    Las manos señalan el cambio. Todo se confía a la mano de José; después su ropa queda en la mano de la mujer. Una vez más, una prenda puede utilizarse para afirmar algo falso sobre él. La acusación insiste en que es un hebreo extranjero; el capítulo ha insistido en su lealtad. José pierde su posición antes que consentir en lo que llama pecado contra Dios.

    La prisión repite el esquema de la casa: favor, responsabilidad y trabajo que prospera. También sigue siendo una prisión. La presencia reiterada de Dios no borra los barrotes.

    Versículo por versículo

    1. 39:6

      Ni con él sabía de nada más que del pan que comía: Potifar ha delegado la administración de sus bienes, no ha transferido su propiedad a José.

    2. 39:10

      La presión se repite día tras día. La negativa de José incluye evitar estar con ella, no solo rechazar una propuesta aislada.

    3. 39:19

      Se menciona la ira de Potifar, pero no se identifica su objeto exacto. Afirmar que en secreto no creyó a su esposa va más allá del pasaje.

    4. 39:20

      Salmo 105:18 recuerda los grillos y el hierro en la aflicción de José. Tener responsabilidades en prisión no significa que no sufriera.

    Génesis 39: La casa de Potifar y la cárcel

    Génesis 39

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 23 versículos

    39:1Y LLEVADO José á Egipto, comprólo Potiphar, eunuco de Faraón, capitán de los de la guardia, varón Egipcio, de mano de los Ismaelitas que lo habían llevado allá.

    39:2Mas Jehová fué con José, y fué varón prosperado: y estaba en la casa de su señor el Egipcio.

    39:3Y vió su señor que Jehová era con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.

    39:4Así halló José gracia en sus ojos, y servíale; y él le hizo mayordomo de su casa, y entregó en su poder todo lo que tenía.

    39:5Y aconteció que, desde cuando le dió el encargo de su casa, y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del Egipcio á causa de José; y la bendición de Jehová fué sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo.

    39:6Y dejó todo lo que tenía en mano de José; ni con él sabía de nada más que del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia.

    39:7Y aconteció después de esto, que la mujer de su señor puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo.

    39:8Y él no quiso, y dijo á la mujer de su señor: He aquí que mi señor no sabe conmigo lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene:

    39:9No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino á ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?

    39:10Y fué que hablando ella á José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella,

    39:11Aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí en casa:

    39:12Y asiólo ella por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces dejóla él su ropa en las manos, y huyó, y salióse fuera.

    39:13Y acaeció que cuando vió ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huído fuera,

    39:14Llamó á los de casa, y hablóles diciendo: Mirad, nos ha traído un Hebreo, para que hiciese burla de nosotros: vino él á mí para dormir conmigo, y yo dí grandes voces;

    39:15Y viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dejó junto á mí su ropa, y huyó, y salióse fuera.

    39:16Y ella puso junto á sí la ropa de él, hasta que vino su señor á su casa.

    39:17Entonces le habló ella semejantes palabras, diciendo: El siervo Hebreo que nos trajiste, vino á mí para deshonrarme;

    39:18Y como yo alcé mi voz y grité, él dejó su ropa junto á mí, y huyó fuera.

    39:19Y sucedió que como oyó su señor las palabras que su mujer le hablara, diciendo: Así me ha tratado tu siervo; encendióse su furor.

    39:20Y tomó su señor á José, y púsole en la casa de la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la casa de la cárcel.

    39:21Mas Jehová fué con José, y extendió á él su misericordia, y dióle gracia en ojos del principal de la casa de la cárcel.

    39:22Y el principal de la casa de la cárcel entregó en mano de José todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que hacían allí, él lo hacía.

    39:23No veía el principal de la cárcel cosa alguna que en su mano estaba; porque Jehová era con él, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.

  5. 05

    Génesis 40

    El copero y el panadero

    El jefe de los coperos y el jefe de los panaderos de Faraón sueñan en la cárcel. José dice que las interpretaciones son de Dios, y les dice: el copero será restituido en tres días y el panadero colgado. Sucede como dijo. Pide al copero que se acuerde de él, y el copero lo olvida.

    Antes de interpretar los sueños, José observa los rostros. Son oficiales del faraón, pero la atención comienza con un siervo que nota la tristeza de dos hombres. Su insistencia en que las interpretaciones pertenecen a Dios no impide una petición muy práctica: que lo recuerden, hablen con el faraón y lo saquen de allí. La confianza en Dios y la protesta contra una prisión injusta caben en la misma conversación.

    El panadero habla solo después de escuchar que la primera interpretación es buena. Aun así, José le da una respuesta distinta. Ni el ambiente ni el precedente alentador cambian el significado que atribuye al sueño. Los dos hombres comparten cárcel, mañana e intervalo de tres días. No comparten desenlace.

    El capítulo cierra duplicando la omisión del copero: no se acordó de José, sino que lo olvidó. El oficial recuperó su copa. El hombre que explicó ese regreso conserva su celda.

    Versículo por versículo

    1. 40:1

      El copero del faraón es un funcionario de la corte, no un criado doméstico: el hombre que pone la copa en la mano del rey, como dice el versículo 13. No se especifican las faltas que llevaron a estos oficiales a prisión.

    2. 40:15

      La palabra hebrea bor, traducida como calabozo aquí, también designa el pozo de Génesis 37:24. José salió de un pozo para quedar encerrado en otro.

    3. 40:23

      Génesis 41:1 sitúa dos años completos después de este episodio. No afirma que todo el encarcelamiento de José durara solamente dos años.

    Génesis 40: El copero y el panadero

    Génesis 40

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 23 versículos

    40:1Y ACONTECIÓ después de estas cosas, que el copero del rey de Egipto y el panadero delinquieron contra su señor el rey de Egipto.

    40:2Y enojóse Faraón contra sus dos eunucos, contra el principal de los coperos, y contra el principal de los panaderos:

    40:3Y púsolos en prisión en la casa del capitán de los de la guardia, en la casa de la cárcel donde José estaba preso.

    40:4Y el capitán de los de la guardia dió cargo de ellos á José, y él les servía: y estuvieron días en la prisión.

    40:5Y ambos á dos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban arrestados en la prisión, vieron un sueño, cada uno su sueño en una misma noche, cada uno conforme á la declaración de su sueño.

    40:6Y vino á ellos José por la mañana, y mirólos, y he aquí que estaban tristes.

    40:7Y él preguntó á aquellos eunucos de Faraón, que estaban con él en la prisión de la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué parecen hoy mal vuestros semblantes?

    40:8Y ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo declare. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las declaraciones? Contádmelo ahora.

    40:9Entonces el principal de los coperos contó su sueño á José, y díjole: Yo soñaba que veía una vid delante de mí,

    40:10Y en la vid tres sarmientos; y ella como que brotaba, y arrojaba su flor, viniendo á madurar sus racimos de uvas:

    40:11Y que la copa de Faraón estaba en mi mano, y tomaba yo las uvas, y las exprimía en la copa de Faraón, y daba yo la copa en mano de Faraón.

    40:12Y díjole José: Esta es su declaración: Los tres sarmientos son tres días:

    40:13Al cabo de tres días Faraón te hará levantar cabeza, y te restituirá á tu puesto: y darás la copa á Faraón en su mano, como solías cuando eras su copero.

    40:14Acuérdate, pues, de mí para contigo cuando tuvieres ese bien, y ruégote que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí á Faraón, y me saques de esta casa:

    40:15Porque hurtado he sido de la tierra de los Hebreos; y tampoco he hecho aquí porqué me hubiesen de poner en la cárcel.

    40:16Y viendo el principal de los panaderos que había declarado para bien, dijo á José: También yo soñaba que veía tres canastillos blancos sobre mi cabeza;

    40:17Y en el canastillo más alto había de todas las viandas de Faraón, obra de panadero; y que las aves las comían del canastillo de sobre mi cabeza.

    40:18Entonces respondió José, y dijo: Esta es su declaración: Los tres canastillos tres días son;

    40:19Al cabo de tres días quitará Faraón tu cabeza de sobre ti, y te hará colgar en la horca, y las aves comerán tu carne de sobre ti.

    40:20Y fué el tercero día el día del nacimiento de Faraón, é hizo banquete á todos sus sirvientes: y alzó la cabeza del principal de los coperos, y la cabeza del principal de los panaderos, entre sus servidores.

    40:21E hizo volver á su oficio al principal de los coperos; y dió él la copa en mano de Faraón.

    40:22Mas hizo ahorcar al principal de los panaderos, como le había declarado José.

    40:23Y el principal de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.

  6. 06

    Génesis 41:1-45

    Los sueños de Faraón

    Dos años después Faraón sueña con siete vacas gordas devoradas por siete flacas, y siete espigas llenas devoradas por siete delgadas. El copero se acuerda. José, afeitado y con ropa nueva, dice a Faraón que Dios le ha mostrado siete años de abundancia y siete de hambre, y aconseja guardar la quinta parte. Faraón lo pone sobre todo Egipto, le da su anillo, lino fino, un collar de oro, el segundo carro, un nombre nuevo y a Asenat.

    Pasan dos años completos; entonces sacan a José del calabozo a toda prisa. El ritmo cambia antes que su ropa. El faraón lo presenta como el hombre capaz de interpretar un sueño, y José corrige de inmediato la presentación: la respuesta no procede de él. No afirma que sea imposible obtenerla. Identifica otra fuente.

    Lo que sigue es más que una interpretación. José pasa de vacas y espigas a funcionarios, recaudación, depósitos locales y reservas contra una catástrofe. El sueño es seguro, pero la respuesta no consiste en quedarse inmóvil. La advertencia se convierte en una propuesta de administración. Egipto no necesita solamente a alguien que explique vacas hambrientas. Necesita a alguien que organice el alimento.

    La nueva ropa invierte pérdidas anteriores. Sus hermanos lo desnudaron; la esposa de Potifar retuvo su prenda; ahora el faraón lo viste de lino fino y pone autoridad en su mano. El anillo importa tanto como la vestidura. José no queda simplemente expuesto como figura de honor. Recibe una responsabilidad.

    Versículo por versículo

    1. 41:1

      Los dos años completos siguen a la restitución del copero en Génesis 40. Son una demora adicional, no todo el tiempo transcurrido desde la venta de José.

    2. 41:32

      José explica expresamente que la repetición del sueño confirma que Dios ha establecido el asunto y lo realizará pronto.

    3. 41:34

      La recaudación propuesta durante los años abundantes es una quinta parte. El grano se guarda bajo la autoridad del faraón como reserva, no solo como registro de la abundancia presente.

    4. 41:45

      Potifera, sacerdote de On y padre de Asenat, no es identificado como Potifar, capitán de la guardia. La semejanza entre nombres no demuestra que sean el mismo hombre.

    Génesis 41:1-45: Los sueños de Faraón

    Génesis 41:1-45

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 45 versículos

    41:1Y ACONTECIÓ que pasados dos años tuvo Faraón un sueño: Parecíale que estaba junto al río;

    41:2Y que del río subían siete vacas, hermosas á la vista, y muy gordas, y pacían en el prado:

    41:3Y que otras siete vacas subían tras ellas del río, de fea vista, y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas á la orilla del río:

    41:4Y que las vacas de fea vista y enjutas de carne devoraban á las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón.

    41:5Durmióse de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas subían de una sola caña:

    41:6Y que otras siete espigas menudas y abatidas del Solano, salían después de ellas:

    41:7Y las siete espigas menudas devoraban á las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño.

    41:8Y acaeció que á la mañana estaba agitado su espíritu; y envió é hizo llamar á todos los magos de Egipto, y á todos sus sabios: y contóles Faraón sus sueños, mas no había quien á Faraón los declarase.

    41:9Entonces el principal de los coperos habló á Faraón, diciendo: Acuérdome hoy de mis faltas:

    41:10Faraón se enojó contra sus siervos, y á mí me echó á la prisión de la casa del capitán de los de la guardia, á mí y al principal de los panaderos:

    41:11Y yo y él vimos un sueño una misma noche: cada uno soñó conforme á la declaración de su sueño.

    41:12Y estaba allí con nosotros un mozo Hebreo, sirviente del capitán de los de la guardia; y se lo contamos, y él nos declaró nuestros sueños, y declaró á cada uno conforme á su sueño.

    41:13Y aconteció que como él nos declaró, así fué: á mí me hizo volver á mi puesto, é hizo colgar al otro.

    41:14Entonces Faraón envió y llamó á José; é hiciéronle salir corriendo de la cárcel, y le cortaron el pelo, y mudaron sus vestidos, y vino á Faraón.

    41:15Y dijo Faraón á José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo declare; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para declararlos.

    41:16Y respondió José á Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que responda paz á Faraón.

    41:17Entonces Faraón dijo á José: En mi sueño parecíame que estaba á la orilla del río:

    41:18Y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado:

    41:19Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy fea traza; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en toda la tierra de Egipto en fealdad:

    41:20Y las vacas flacas y feas devoraban á las siete primeras vacas gruesas:

    41:21Y entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiesen entrado en ellas, porque su parecer era aún malo, como de primero. Y yo desperté.

    41:22Vi también soñando, que siete espigas subían en una misma caña llenas y hermosas;

    41:23Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del Solano, subían después de ellas:

    41:24Y las espigas menudas devoraban á las siete espigas hermosas: y helo dicho á los magos, mas no hay quien me lo declare.

    41:25Entonces respondió José á Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo: Dios ha mostrado á Faraón lo que va á hacer.

    41:26Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo.

    41:27También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del Solano, siete años serán de hambre.

    41:28Esto es lo que respondo á Faraón. Lo que Dios va á hacer, halo mostrado á Faraón.

    41:29He aquí vienen siete años de grande hartura en toda la tierra de Egipto:

    41:30Y levantarse han tras ellos siete años de hambre; y toda la hartura será olvidada en la tierra de Egipto; y el hambre consumirá la tierra;

    41:31Y aquella abundancia no se echará de ver á causa del hambre siguiente, la cual será gravísima.

    41:32Y el suceder el sueño á Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura á hacerla.

    41:33Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.

    41:34Haga [esto] Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la hartura;

    41:35Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y alleguen el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo.

    41:36Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años del hambre que serán en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.

    41:37Y el negocio pareció bien á Faraón, y á sus siervos.

    41:38Y dijo Faraón á sus siervos: ¿Hemos de hallar otro hombre como éste, en quien haya espíritu de Dios?

    41:39Y dijo Faraón á José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú:

    41:40Tú serás sobre mi casa, y por tu dicho se gobernará todo mi pueblo: solamente en el trono seré yo mayor que tú.

    41:41Dijo más Faraón á José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.

    41:42Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y púsolo en la mano de José, é hízole vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello;

    41:43E hízolo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: Doblad la rodilla: y púsole sobre toda la tierra de Egipto.

    41:44Y dijo Faraón á José: Yo Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.

    41:45Y llamó Faraón el nombre de José, Zaphnath-paaneah; y dióle por mujer á Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.

  7. 07

    Génesis 41:46-57

    Grano como la arena del mar

    Durante los siete años buenos recoge grano sin número. Le nacen Manasés y Efraín. Cuando llega el hambre, de todos los países vienen a Egipto a José a comprar.

    El grano vence al conteo antes de que el hambre venza a la cosecha. José reúne tanto que el registro deja de medirlo: una rara ocasión en que abandonar las cuentas demuestra una administración eficaz. Sin embargo, el almacenamiento es práctico, no meramente espectacular. El alimento de los campos vecinos se guarda en sus propias ciudades. La abundancia tiene domicilio.

    Los nombres de los hijos de José son más complejos que una celebración de su ascenso. Manasés habla de olvidar el trabajo penoso y la casa de su padre, pero la explicación misma demuestra que José todavía puede nombrar lo perdido. Efraín celebra la fecundidad y enseguida llama a Egipto la tierra de su aflicción. Palacio, esposa, hijos y autoridad no lo obligan a cambiar el nombre del lugar donde fue vendido y encarcelado. Su cargo ha cambiado. Su descripción de la tierra, no. El hombre que abre los depósitos lleva una historia familiar que las cuentas del grano no pueden registrar.

    Versículo por versículo

    1. 41:46

      José tiene treinta años cuando entra al servicio del faraón. El texto distingue su nombramiento formal de los años anteriores de esclavitud y encierro.

    2. 41:51

      La explicación del nombre Manasés lo relaciona con olvidar. La frase expresa alivio de la aflicción anterior, no una afirmación clínica de pérdida de memoria.

    3. 41:52

      Efraín se relaciona con la fecundidad. La expresión tierra de mi aflicción matiza el éxito sin negar que haya ocurrido.

    Génesis 41:46-57

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 12 versículos

    41:46Y era José de edad de treinta años cuando fué presentado delante de Faraón, rey de Egipto: y salió José de delante de Faraón, y transitó por toda la tierra de Egipto.

    41:47E hizo la tierra en aquellos siete años de hartura á montones.

    41:48Y él juntó todo el mantenimiento de los siete años que fueron en la tierra de Egipto, y guardó mantenimiento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el mantenimiento del campo de sus alrededores.

    41:49Y acopió José trigo como arena de la mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número.

    41:50Y nacieron á José dos hijos antes que viniese el [primer] año del hambre, los cuales le parió Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On.

    41:51Y llamó José el nombre del primogénito Manasés; porque Dios ([dijo]) me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.

    41:52Y el nombre del segundo llamólo Ephraim; porque Dios ([dijo]) me hizo fértil en la tierra de mi aflicción.

    41:53Y cumpliéronse los siete años de la hartura, que hubo en la tierra de Egipto.

    41:54Y comenzaron á venir los siete años del hambre, como José había dicho: y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan.

    41:55Y cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó á Faraón por pan. Y dijo Faraón á todos los Egipcios: Id á José, y haced lo que él os dijere.

    41:56Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía á los Egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto.

    41:57Y toda la tierra venía á Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.

  8. 08

    Génesis 42

    Espías sois

    Diez hermanos vienen a comprar y se inclinan ante él rostro a tierra. Él los conoce, se acuerda de los sueños, y les habla ásperamente, acusándolos de espías. Retiene a Simeón atado, envía al resto a casa con grano y su dinero devuelto en los costales, y exige que traigan a Benjamín. Ellos se dicen: verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano.

    Los hermanos dicen que uno ya no está al hermano que tienen delante. La frase resulta casi insoportable por lo corriente de su tono: un integrante ausente de la familia, mencionado como información de fondo ante un desconocido. José los reconoce, recuerda los sueños y les oculta su identidad. El capítulo ofrece esos hechos. No ofrece una explicación completa de cada prueba que dispone.

    El intérprete crea otra separación, menos visible. Los hermanos creen que José no entiende su confesión privada, así que hablan de la angustia y las súplicas del muchacho en el pozo. Génesis 37 no registró aquellos ruegos. Ahora, quienes se negaron a escucharlos los repiten al alcance del oído de José. Él se aparta y llora.

    Todavía retiene a Simeón, pero deja partir a los demás con grano para sus casas. Están presentes tanto la severidad como la provisión. Ninguna borra a la otra, y ninguna convierte sus lágrimas en actuación.

    Versículo por versículo

    1. 42:9

      La desnudez de la tierra se refiere a sus lugares expuestos o vulnerables, la clase de información que buscaría un enemigo invasor.

    2. 42:21

      Los hermanos recuerdan expresamente la angustia y las súplicas de José. Esos detalles proceden de su testimonio aquí, no de una reconstrucción imaginada de Génesis 37.

    3. 42:24

      El pasaje identifica a Simeón como rehén, pero no explica por qué José lo escoge. Atribuirle un papel concreto no registrado en el ataque original excede la evidencia.

    4. 42:37

      Rubén ofrece la vida de sus hijos como garantía. Jacob rechaza el viaje propuesto; el texto no presenta esa oferta como una solución eficaz.

    Génesis 42: Espías sois

    Génesis 42

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 38 versículos

    42:1Y VIENDO Jacob que en Egipto había alimentos, dijo á sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando?

    42:2Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no nos muramos.

    42:3Y descendieron los diez hermanos de José á comprar trigo á Egipto.

    42:4Mas Jacob no envió á Benjamín hermano de José con sus hermanos; porque dijo: No sea acaso que le acontezca algún desastre.

    42:5Y vinieron los hijos de Israel á comprar entre los que venían: porque había hambre en la tierra de Canaán.

    42:6Y José era el señor de la tierra, que vendía á todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de José, é inclináronse á él rostro por tierra.

    42:7Y José como vió á sus hermanos, conociólos; mas hizo que no los conocía, y hablóles ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán á comprar alimentos.

    42:8José, pues, conoció á sus hermanos; pero ellos no le conocieron.

    42:9Entonces se acordó José de los sueños que había tenido de ellos, y díjoles: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido.

    42:10Y ellos le respondieron: No, señor mío: mas tus siervos han venido á comprar alimentos.

    42:11Todos nosotros somos hijos de un varón: somos hombres de verdad: tus siervos nunca fueron espías.

    42:12Y él les dijo: No; á ver lo descubierto del país habéis venido.

    42:13Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro no parece.

    42:14Y José les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías:

    42:15En esto seréis probados: Vive Faraón que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor aquí viniere.

    42:16Enviad uno de vosotros, y traiga á vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad con vosotros: y si no, vive Faraón, que sois espías.

    42:17Y juntólos en la cárcel por tres días.

    42:18Y al tercer día díjoles José: Haced esto, y vivid: Yo temo á Dios:

    42:19Si sois hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento para el hambre de vuestra casa:

    42:20Pero habéis de traerme á vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así.

    42:21Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.

    42:22Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchasteis? He aquí también su sangre es requerida.

    42:23Y ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos.

    42:24Y apartóse él de ellos, y lloró: después volvió á ellos, y les habló, y tomó de entre ellos á Simeón, y aprisionóle á vista de ellos.

    42:25Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino: é hízose así con ellos.

    42:26Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y fuéronse de allí.

    42:27Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer á su asno en el mesón, vió su dinero que estaba en la boca de su costal.

    42:28Y dijo á sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aun helo aquí en mi saco. Sobresaltóseles entonces el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?

    42:29Y venidos á Jacob su padre en tierra de Canaán, contáronle todo lo que les había acaecido, diciendo:

    42:30Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como á espías de la tierra:

    42:31Y nosotros le dijimos: Somos hombres de verdad, nunca fuimos espías:

    42:32Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.

    42:33Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad,

    42:34Y traedme á vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de verdad: [así] os daré á vuestro hermano, y negociaréis en la tierra.

    42:35Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero: y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor.

    42:36Entonces su padre Jacob les dijo: Habéisme privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y á Benjamín le llevaréis: contra mí son todas estas cosas.

    42:37Y Rubén habló á su padre, diciendo: Harás morir á mis dos hijos, si no te lo volviere; entrégalo en mi mano, que yo lo volveré á ti.

    42:38Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros; que su hermano es muerto, y él solo ha quedado: y si le aconteciere [algún] desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor á la sepultura.

  9. 09

    Génesis 43-44

    Benjamín y la copa

    Los hermanos vuelven con Benjamín. José les da un banquete, los sienta por orden de edad, y da a Benjamín cinco veces más. Hace esconder su copa de plata en el costal de Benjamín y traer de vuelta a los hermanos. Judá se ofrece a quedar como esclavo en lugar de Benjamín para que su padre no muera.

    Benjamín recibe cinco porciones mientras los demás reciben una. El trato desigual vuelve a ser visible, pero esta comida no produce ningún estallido de envidia registrado. Los hermanos comieron una vez junto al pozo donde habían abandonado a un hermano. Ahora comen lo que ese hermano les proporciona, con otro hijo favorecido a la mesa. La semejanza establece las condiciones; no revela cada parte de la intención de José.

    La copa crea después una acusación que el lector sabe falsa. José ha ordenado esconderla. Cuando aparece, todos rasgan sus vestidos y todos regresan, aunque el mayordomo ha ofrecido libertad a los inocentes. Antes despojaron a un hermano y volvieron a casa sin él. Aquí se niegan a dejar a uno atrás. El cambio se expresa con el cuerpo antes de llegar al discurso de Judá.

    Finalmente, Judá ofrece su propia esclavitud en lugar de Benjamín. Quien propuso vender al primer hijo de Raquel se ofrece ahora para salvar al segundo. Incluso repite las palabras de Jacob sobre los dos hijos que le dio su esposa, aunque Judá es hijo de Lea. El antiguo favoritismo todavía se oye. Esta vez, Judá responde protegiendo al hermano favorecido y al padre que lo ama.

    Versículo por versículo

    1. 43:32

      José, sus hermanos y los egipcios comen por separado. Su alto cargo no ha eliminado todas las distinciones sociales de la mesa.

    2. 44:5

      La adivinación forma parte de la acusación preparada alrededor de la copa. El pasaje no describe a José realizando un rito de adivinación con ella.

    3. 44:13

      Todos rasgan sus vestidos y regresan juntos. Esa respuesta colectiva contrasta con el despojo de la túnica de José en Génesis 37:23.

    4. 44:20

      Muchacho no tiene que significar un niño pequeño. Génesis 46:21 incluye a los hijos de Benjamín entre la familia que entra en Egipto.

    5. 44:33

      Judá ofrece sustituir a Benjamín, no solo comportarse mejor. El contraste con su propuesta de Génesis 37:26-27 está en lo que acepta entregar.

    Génesis 43-44: Benjamín y la copa

    Génesis 43-44

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 68 versículos

    43:1Y EL hambre era grande en la tierra.

    43:2Y aconteció que como acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, díjoles su padre: Volved, [y] comprad para nosotros un poco de alimento.

    43:3Y respondió Judá, diciendo: Aquel varón nos protestó con ánimo resuelto, diciendo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.

    43:4Si enviares á nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento:

    43:5Pero si no le enviares, no descenderemos: porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.

    43:6Y dijo Israel: ¿Por qué me hicisteis tanto mal, declarando al varón que teníais más hermano?

    43:7Y ellos respondieron: Aquel varón nos preguntó expresamente por nosotros, y por nuestra parentela, diciendo: ¿Vive aún vuestro padre? ¿tenéis otro hermano? y declarámosle conforme á estas palabras. ¿Podíamos nosotros saber que había de decir: Haced venir á vuestro hermano?

    43:8Entonces Judá dijo á Israel su padre: Envía al mozo conmigo, y nos levantaremos é iremos, á fin que vivamos y no muramos nosotros, y tú, y nuestros niños.

    43:9Yo lo fío; á mí me pedirás cuenta de él: si yo no te lo volviere y lo pusiere delante de ti, seré para ti el culpante todos los días:

    43:10Que si no nos hubiéramos detenido, cierto ahora hubiéramos ya vuelto dos veces.

    43:11Entonces Israel su padre les respondió: Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros vasos, y llevad á aquel varón un presente, un poco de bálsamo, y un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras.

    43:12Y tomad en vuestras manos doblado dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales; quizá fué yerro.

    43:13Tomad también á vuestro hermano, y levantaos, y volved á aquel varón.

    43:14Y el Dios Omnipotente os dé misericordias delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y á este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo.

    43:15Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano doblado dinero, y á Benjamín; y se levantaron, y descendieron á Egipto, y presentáronse delante de José.

    43:16Y vió José á Benjamín con ellos, y dijo al mayordomo de su casa: Mete en casa á esos hombres, y degüella víctima, y aderéza[la]; porque estos hombres comerán conmigo al medio día.

    43:17E hizo el hombre como José dijo; y metió aquel hombre á los hombres en casa de José.

    43:18Y aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron metidos en casa de José, y decían: Por el dinero que fué vuelto en nuestros costales la primera vez nos han metido [aquí], para revolver contra nosotros, y dar sobre nosotros, y tomarnos por siervos á nosotros, y á nuestros asnos.

    43:19Y llegáronse al mayordomo de la casa de José, y le hablaron á la entrada de la casa.

    43:20Y dijeron: Ay, señor mío, nosotros en realidad de verdad descendimos al principio á comprar alimentos:

    43:21Y aconteció que como vinimos al mesón y abrimos nuestros costales, he aquí el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y hémoslo vuelto en nuestras manos.

    43:22Hemos también traído en nuestras manos otro dinero para comprar alimentos: nosotros no sabemos quién haya puesto nuestro dinero en nuestros costales.

    43:23Y él respondió: Paz á vosotros, no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dió el tesoro en vuestros costales: vuestro dinero vino á mí. Y sacó á Simeón á ellos.

    43:24Y metió aquel varón á aquellos hombres en casa de José: y dióles agua, y lavaron sus pies: y dió de comer á sus asnos.

    43:25Y ellos prepararon el presente entretanto que venía José al medio día, porque habían oído que allí habían de comer pan.

    43:26Y vino José á casa, y ellos le trajeron el presente que tenían en su mano dentro de casa, é inclináronse á él hasta tierra.

    43:27Entonces les preguntó él cómo estaban, y dijo: ¿Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? ¿vive todavía?

    43:28Y ellos respondieron: Bien va á tu siervo nuestro padre; aun vive. Y se inclinaron, é hicieron reverencia.

    43:29Y alzando él sus ojos vió á Benjamín su hermano, hijo de su madre, y dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío.

    43:30Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas á causa de su hermano, y procuró donde llorar: y entróse en su cámara, y lloró allí.

    43:31Y lavó su rostro, y salió fuera, y reprimióse, y dijo: Poned pan.

    43:32Y pusieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los Egipcios que con él comían: porque los Egipcios no pueden comer pan con los Hebreos, lo cual es abominación á los Egipcios.

    43:33Y sentáronse delante de él, el mayor conforme á su mayoría, y el menor conforme á su menoría; y estaban aquellos hombres atónitos [mirándose] el uno al otro.

    43:34Y él tomó viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de Benjamín era cinco veces como cualquiera de las de ellos. Y bebieron, y alegráronse con él.

    44:1Y MANDÓ José al mayordomo de su casa, diciendo: Hinche los costales de aquestos varones de alimentos, cuanto pudieren llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal:

    44:2Y pondrás mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con el dinero de su trigo. Y él hizo como dijo José.

    44:3Venida la mañana, los hombres fueron despedidos con sus asnos.

    44:4Habiendo ellos salido de la ciudad, [de la] que aun no se habían alejado, dijo José á su mayordomo: Levántate, y sigue á esos hombres; y cuando los alcanzares, diles: ¿Por qué habéis vuelto mal por bien?

    44:5¿No es ésta en la que bebe mi señor, y por la que suele adivinar? habéis hecho mal en lo que hicisteis.

    44:6Y como él los alcanzó, díjoles estas palabras.

    44:7Y ellos le respondieron: ¿Por qué dice mi señor tales cosas? Nunca tal hagan tus siervos.

    44:8He aquí, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales, te lo volvimos á traer desde la tierra de Canaán; ¿cómo, pues, habíamos de hurtar de casa de tu señor plata ni oro?

    44:9Aquel de tus siervos en quien fuere hallada [la copa], que muera, y aun nosotros seremos siervos de mi señor.

    44:10Y él dijo: También ahora sea conforme á vuestras palabras; aquél en quien se hallare, será mi siervo, y vosotros seréis sin culpa.

    44:11Ellos entonces se dieron prisa, y derribando cada uno su costal en tierra, abrió cada cual el costal suyo.

    44:12Y buscó; desde el mayor comenzó, y acabó en el menor; y la copa fué hallada en el costal de Benjamín.

    44:13Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y cargó cada uno su asno, y volvieron á la ciudad.

    44:14Y llegó Judá con sus hermanos á casa de José, que aun estaba allí, y postráronse delante de él en tierra.

    44:15Y díjoles José: ¿Qué obra es esta que habéis hecho? ¿no sabéis que un hombre como yo sabe adivinar?

    44:16Entonces dijo Judá: ¿Qué diremos á mi señor? ¿qué hablaremos? ¿ó con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos: he aquí, nosotros somos siervos de mi señor, nosotros, y también aquél en cuyo poder fué hallada la copa.

    44:17Y él respondió: Nunca yo tal haga: el varón en cuyo poder fué hallada la copa, él será mi siervo; vosotros id en paz á vuestro padre.

    44:18Entonces Judá se llegó á él, y dijo: Ay señor mío, ruégote que hable tu siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues que tú eres como Faraón.

    44:19Mi señor preguntó á sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre ó hermano?

    44:20Y nosotros respondimos á mi señor: Tenemos un padre anciano, y un mozo que le nació en su vejez, pequeño [aún]; y un hermano suyo murió, y él quedó solo de su madre, y su padre lo ama.

    44:21Y tú dijiste á tus siervos: Traédmelo, y pondré mis ojos sobre él.

    44:22Y nosotros dijimos á mi señor: El mozo no puede dejar á su padre, porque si le dejare, su padre morirá.

    44:23Y dijiste á tus siervos: Si vuestro hermano menor no descendiere con vosotros, no veáis más mi rostro.

    44:24Aconteció pues, que como llegamos á mi padre tu siervo, contámosle las palabras de mi señor.

    44:25Y dijo nuestro padre: Volved á comprarnos un poco de alimento.

    44:26Y nosotros respondimos: No podemos ir: si nuestro hermano fuere con nosotros, iremos; porque no podemos ver el rostro del varón, no estando con nosotros nuestro hermano el menor.

    44:27Entonces tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabéis que dos me parió mi mujer;

    44:28Y el uno salió de conmigo, y pienso de cierto que fué despedazado, y hasta ahora no le he visto;

    44:29Y si tomareis también éste de delante de mí, y le aconteciere [algún] desastre, haréis descender mis canas con dolor á la sepultura.

    44:30Ahora, pues, cuando llegare yo á tu siervo mi padre, y el mozo no fuere conmigo, como su alma está ligada al alma de él,

    44:31Sucederá que cuando no vea al mozo, morirá: y tus siervos harán descender las canas de tu siervo nuestro padre con dolor á la sepultura.

    44:32Como tu siervo salió por fiador del mozo con mi padre, diciendo: Si no te lo volviere, entonces yo seré culpable para mi padre todos los días;

    44:33Ruégote por tanto que quede ahora tu siervo por el mozo por siervo de mi señor, y que el mozo vaya con sus hermanos.

    44:34Porque ¿cómo iré yo á mi padre sin el mozo? No podré, por no ver el mal que sobrevendrá á mi padre.

  10. 10

    Génesis 45

    Yo soy José

    José no puede contenerse. Hace salir a todos los egipcios, llora a gritos, y dice: yo soy José; ¿vive aún mi padre? No os entristezcáis de haberme vendido acá, porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Se echa sobre el cuello de Benjamín, besa a todos sus hermanos, y envía carros por su padre.

    José puede vaciar la habitación, pero no puede encerrar el sonido. Los egipcios lo oyen llorar. La distancia cuidadosamente administrada de los capítulos anteriores se derrumba, y el gobernador se identifica no solo por su nombre, sino por el acto que lo trajo hasta allí: es el hermano que vendieron. La reconciliación comienza sin modificar ese hecho.

    Su afirmación reiterada de que Dios lo envió atribuye a la venta un propósito que supera la intención de los vendedores; no convierte lo que hicieron en un gesto bondadoso. El propósito que nombra es conservar vidas durante el hambre. La explicación toma enseguida forma material: un lugar donde vivir y la promesa de alimentar a la familia. La teología de José viene acompañada de provisiones.

    Después aparece una frase tranquila entre lágrimas y regalos reales: sus hermanos hablaron con él. Génesis 37 inició la ruptura señalando que no podían hablarle en paz. Aquí vuelve a ser posible conversar. La recuperación del habla cotidiana es uno de los grandes acontecimientos del capítulo.

    Versículo por versículo

    1. 45:6

      Ni habrá arada ni siega: el hambre impide incluso labrar la tierra, de modo que se pierden a la vez el principio y el final del año agrícola.

    2. 45:8

      Padre del faraón describe una posición de consejo y autoridad, no un parentesco biológico.

    3. 45:15

      La conversación recuperada invierte la ruptura verbal de Génesis 37:4. El texto registra una relación en la que se puede hablar otra vez, no solo un cambio de categoría de José.

    4. 45:26-27

      Jacob primero no cree el informe; luego ve los carros y recobra el ánimo. La evidencia visible respalda ahora una noticia verdadera sobre José, a diferencia de la túnica ensangrentada.

    Génesis 45: Yo soy José

    Génesis 45

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 28 versículos

    45:1NO podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de conmigo á todos. Y no quedó nadie con él, al darse á conocer José á sus hermanos.

    45:2Entonces se dió á llorar á voz en grito; y oyeron los Egipcios, y oyó también la casa de Faraón.

    45:3Y dijo José á sus hermanos: Yo soy José: ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él.

    45:4Entonces dijo José á sus hermanos: Llegaos ahora á mí. Y ellos se llegaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano el que vendisteis para Egipto.

    45:5Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; que para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros:

    45:6Que ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aun quedan cinco años en que ni habrá arada ni siega.

    45:7Y Dios me envió delante de vosotros, para que vosotros quedaseis en la tierra, y para daros vida por medio de grande salvamento.

    45:8Así pues, no me enviasteis vosotros acá, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón, y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.

    45:9Daos priesa, id á mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven á mí, no te detengas:

    45:10Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes.

    45:11Y allí te alimentaré, pues aun quedan cinco años de hambre, porque no perezcas de pobreza tú y tu casa, y todo lo que tienes:

    45:12Y he aquí, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín, que mi boca os habla.

    45:13Haréis pues saber á mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto: y daos priesa, y traed á mi padre acá.

    45:14Y echóse sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello.

    45:15Y besó á todos sus hermanos, y lloró sobre ellos: y después sus hermanos hablaron con él.

    45:16Y oyóse la noticia en la casa de Faraón, diciendo: Los hermanos de José han venido. Y plugo en los ojos de Faraón y de sus siervos.

    45:17Y dijo Faraón á José: Di á tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias, é id, volved á la tierra de Canaán;

    45:18Y tomad á vuestro padre y vuestras familias, y venid á mí, que yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto y comeréis la grosura de la tierra.

    45:19Y tú manda: Haced esto: tomaos de la tierra de Egipto carros para vuestros niños y vuestras mujeres; y tomad á vuestro padre, y venid.

    45:20Y no se os dé nada de vuestras alhajas, porque el bien de la tierra de Egipto será vuestro.

    45:21E hiciéronlo así los hijos de Israel: y dióles José carros conforme á la orden de Faraón, y suministróles víveres para el camino.

    45:22A cada uno de todos ellos dió mudas de vestidos, y á Benjamín dió trescientas piezas de plata, y cinco mudas de vestidos.

    45:23Y á su padre envió esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de trigo, y pan y comida, para su padre en el camino.

    45:24Y despidió á sus hermanos, y fuéronse. Y él les dijo: No riñáis por el camino.

    45:25Y subieron de Egipto, y llegaron á la tierra de Canaán á Jacob su padre.

    45:26Y diéronle las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y su corazón se desmayó; pues no los creía.

    45:27Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo él los carros que José enviaba para llevarlo, el espíritu de Jacob su padre revivió.

    45:28Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía: iré, y le veré antes que yo muera.

  11. 11

    Génesis 46:28-47:12

    Su padre en Gosén

    Va a Gosén, se echa sobre el cuello de Jacob y llora largamente. Presenta a cinco hermanos y luego a su padre a Faraón, y establece a la familia en lo mejor de la tierra, en Ramesés, y los alimenta con pan.

    El carro que señala el rango de José se convierte en transporte para el encuentro de un hijo con su padre. La posición pública sigue allí, pero el detalle que sostiene la escena es el abrazo prolongado. José llora largo rato sobre el cuello de Jacob. El Libro del Génesis mide el encuentro por su duración, no por la dignidad que José logra conservar.

    Sus preparativos para la familia también son reveladores. No les enseña a fingir que son egipcios. Deben declarar su oficio, aunque los pastores sean considerados abominación por los egipcios. Su diferencia forma parte del argumento para establecerse en Gosén.

    Ante el faraón, el anciano inmigrante que necesita ayuda bendice al rey dos veces. La autoridad de José consigue tierra y alimento, pero Jacob no llega a la corte como alguien que no tiene nada que dar. El pasaje regresa de la ceremonia a las bocas alimentadas. José mantiene la casa conforme a sus niños. El gobernador de Egipto está atendiendo a la familia de su padre.

    Versículo por versículo

    1. 46:28

      Judá es enviado por delante para orientar a la familia hacia Gosén. Esta función práctica sigue a su ofrecimiento de ocupar el lugar de Benjamín en Génesis 44.

    2. 46:34

      La afirmación sobre los pastores es la explicación que da Génesis. No permite concluir que los egipcios nunca poseyeran o cuidaran animales; el ganado del propio faraón aparece en 47:6.

    3. 47:6

      Hombres eficaces traduce el hebreo anshei chayil, el mismo de Éxodo 18:21 para los jueces que escoge Moisés: hombres capaces, aptos para encargarse del ganado del faraón.

    4. 47:11

      El texto proporciona el nombre Ramesés, pero este versículo no identifica al faraón de José ni establece la fecha de su reinado.

    Génesis 46:28-47:12: Su padre en Gosén

    Génesis 46:28-47:12

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 19 versículos

    46:28Y envió á Judá delante de sí á José, para que le viniese á ver á Gosén; y llegaron á la tierra de Gosén.

    46:29Y José unció su carro y vino á recibir á Israel su padre á Gosén; y se manifestó á él, y echóse sobre su cuello, y lloró sobre su cuello bastante.

    46:30Entonces Israel dijo á José: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, pues aun vives.

    46:31Y José dijo á sus hermanos, y á la casa de su padre: Subiré y haré saber á Faraón, y diréle: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido á mí;

    46:32Y los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres ganaderos: y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tenían.

    46:33Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿cuál es vuestro oficio?

    46:34Entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra mocedad hasta ahora, nosotros y nuestros padres; á fin que moréis en la tierra de Gosén, porque los Egipcios abominan todo pastor de ovejas.

    47:1Y JOSÉ vino, é hizo saber á Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus ovejas y sus vacas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán, y he aquí, están en la tierra de Gosén.

    47:2Y de los postreros de sus hermanos tomó cinco varones, y presentólos delante de Faraón.

    47:3Y Faraón dijo á sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Y ellos respondieron á Faraón: Pastores de ovejas son tus siervos, así nosotros como nuestros padres.

    47:4Dijeron además á Faraón: Por morar en esta tierra hemos venido; porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canaán: por tanto, te rogamos ahora que habiten tus siervos en la tierra de Gosén.

    47:5Entonces Faraón habló á José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido á ti;

    47:6La tierra de Egipto delante de ti está; en lo mejor de la tierra haz habitar á tu padre y á tus hermanos; habiten en la tierra de Gosén; y si entiendes que hay entre ellos hombres eficaces, ponlos por mayorales del ganado mío.

    47:7Y José introdujo á su padre, y presentólo delante de Faraón; y Jacob bendijo á Faraón.

    47:8Y dijo Faraón á Jacob: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida?

    47:9Y Jacob respondió á Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado á los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación.

    47:10Y Jacob bendijo á Faraón, y salióse de delante de Faraón.

    47:11Así José hizo habitar á su padre y á sus hermanos, y dióles posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Rameses como mandó Faraón.

    47:12Y alimentaba José á su padre y á sus hermanos, y á toda la casa de su padre, de pan, hasta la boca del niño.

  12. 12

    Génesis 47:13-26

    Egipto comprado para Faraón

    Mientras el hambre aprieta toma el dinero del pueblo, luego su ganado, luego su tierra y a ellos mismos por pan, trasladándolos a las ciudades, y establece la ley de que la quinta parte de cada cosecha es de Faraón. Solo la tierra de los sacerdotes queda exenta.

    La población dice que José le ha salvado la vida. José dice que los ha comprado, junto con sus tierras, para el faraón. Ambas afirmaciones pertenecen al pasaje, y ninguna debe borrarse para hacer más cómoda la otra. El grano conserva a las personas mientras dinero, ganado, tierra y servicio personal pasan al control real. La petición ocurre bajo la presión del hambre, no en una temporada de opciones normales.

    El arreglo de José sí contempla el futuro del cultivo: proporciona semilla y deja cuatro partes de la cosecha para sembrar y alimentar a las casas. La quinta va al faraón, y la obligación se vuelve permanente. La emergencia modifica la propiedad más allá de la emergencia.

    Los sacerdotes quedan exceptuados porque el faraón ya les proporciona una asignación. Ese detalle explica por qué un grupo conserva su tierra mientras los demás no pueden. El Libro del Génesis registra el mecanismo, la excepción y el agradecimiento del pueblo. No disuelve la transferencia de poder en una descripción alegre de depósitos llenos.

    Versículo por versículo

    1. 47:14

      El dinero entra en la casa del faraón. El versículo no dice que José se apropie de los ingresos como riqueza privada.

    2. 47:18

      El segundo año sigue al año del intercambio de ganado por alimento. No se identifica de manera segura como el segundo año de toda la hambruna.

    3. 47:22

      Los sacerdotes conservan la tierra porque su asignación real les proporciona alimento. La excepción se explica mediante una provisión ya existente.

    4. 47:24-26

      La quinta parte equivale al veinte por ciento de la cosecha; las otras cuatro sostienen la siembra y el consumo doméstico. El versículo 26 describe una obligación continua, no un pago único.

    Génesis 47:13-26: Egipto comprado para Faraón

    Génesis 47:13-26

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 14 versículos

    47:13Y no había pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave; por lo que desfalleció de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canaán.

    47:14Y recogió José todo el dinero que se halló en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, por los alimentos que de él compraban; y metió José el dinero en casa de Faraón.

    47:15Y acabado el dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán, vino todo Egipto á José diciendo: Danos pan: ¿por qué moriremos delante de ti, por haberse acabado el dinero?

    47:16Y José dijo: Dad vuestros ganados, y yo os daré por vuestros ganados, si se ha acabado el dinero.

    47:17Y ellos trajeron sus ganados á José; y José les dió alimentos por caballos, y por el ganado de las ovejas, y por el ganado de las vacas, y por asnos: y sustentólos de pan por todos sus ganados aquel año.

    47:18Y acabado aquel año, vinieron á él el segundo año, y le dijeron: No encubriremos á nuestro señor que el dinero ciertamente se ha acabado; también el ganado es [ya] de nuestro señor; nada ha quedado delante de nuestro señor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra.

    47:19¿Por qué moriremos delante de tus ojos, así nosotros como nuestra tierra? Cómpranos á nosotros y á nuestra tierra por pan, y seremos nosotros y nuestra tierra siervos de Faraón: y danos simiente para que vivamos y no muramos, y no sea asolada la tierra.

    47:20Entonces compró José toda la tierra de Egipto para Faraón; pues los Egipcios vendieron cada uno sus tierras, porque se agravó el hambre sobre ellos: y la tierra vino á ser de Faraón.

    47:21Y al pueblo hízolo pasar á las ciudades desde el un cabo del término de Egipto hasta el otro cabo.

    47:22Solamente la tierra de los sacerdotes no compró, por cuanto los sacerdotes tenían ración de Faraón, y ellos comían su ración que Faraón les daba: por eso no vendieron su tierra.

    47:23Y José dijo al pueblo: He aquí os he hoy comprado y á vuestra tierra para Faraón: ved aquí simiente, y sembraréis la tierra.

    47:24Y será que de los frutos daréis el quinto á Faraón, y las cuatro partes serán vuestras para sembrar las tierras, y para vuestro mantenimiento, y de los que están en vuestras casas, y para que coman vuestros niños.

    47:25Y ellos respondieron: La vida nos has dado: hallemos gracia en ojos de mi señor, y seamos siervos de Faraón.

    47:26Entonces José lo puso por fuero hasta hoy sobre la tierra de Egipto, [señalando] para Faraón el quinto; excepto sólo la tierra de los sacerdotes, que no fué de Faraón.

  13. 13

    Génesis 48

    Jacob bendice a sus hijos

    Al saber que su padre está enfermo, José lleva a Manasés y Efraín. Jacob los adopta como suyos, cruza las manos para poner la derecha sobre Efraín, los bendice en nombre del Dios que lo mantuvo toda su vida y del Ángel que lo libró, y da a José una parte más que a sus hermanos.

    José, nada menos, protesta cuando un hijo menor queda por delante de uno mayor. La familia no se ha vuelto sencilla porque José comprenda ya su propio lugar. Coloca cuidadosamente a los muchachos; Jacob cruza deliberadamente las manos. La vista debilitada recuerda la bendición de Isaac en Génesis 27, pero esta vez el anciano no está siendo engañado. Sus manos saben exactamente lo que hacen.

    Ambos hijos reciben bendición. Manasés no queda descartado, y la rama de José obtiene dos lugares entre los hijos de Jacob mediante la adopción. El capítulo dice que Jacob bendijo a José y enseguida presenta las palabras pronunciadas sobre Efraín y Manasés. La bendición del padre le llega por medio de sus hijos.

    La sepultura de Raquel interrumpe brevemente los preparativos. Quien está disponiendo tierras, descendencia y precedencia todavía nombra el lugar donde murió la madre de José. No son simples asignaciones tribales. Pertenecen a una familia con una tumba junto al camino. Las manos están cruzadas. Las bendiciones no están confundidas.

    Versículo por versículo

    1. 48:5

      Jacob coloca a Efraín y Manasés junto a Rubén y Simeón como hijos propios. Primera de Crónicas 5:1-2 explica que la primogenitura pasó a los hijos de José, mientras el gobierno vino por Judá.

    2. 48:12

      La referencia a las rodillas no demuestra que sean niños pequeños. Nacieron antes del hambre, y Jacob lleva ya diecisiete años en Egipto.

    3. 48:14

      Adrede, dice la Reina Valera: las manos cruzadas responden a una decisión, no a un accidente causado por la mala vista.

    4. 48:20

      Hebreos 11:21 recuerda expresamente la bendición de Jacob sobre los dos hijos de José como un acto de fe.

    5. 48:22

      La afirmación de Jacob sobre tomar tierra con espada y arco no tiene en Génesis un relato correspondiente de una batalla suya. Su referencia histórica precisa sigue siendo discutida.

    Génesis 48: Jacob bendice a sus hijos

    Génesis 48

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 22 versículos

    48:1Y SUCEDIÓ después de estas cosas el haberse dicho á José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo sus dos hijos Manasés y Ephraim.

    48:2Y se hizo saber á Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene á ti. Entonces se esforzó Israel, y sentóse sobre la cama;

    48:3Y dijo á José: El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo,

    48:4Y díjome: He aquí, yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de pueblos: y daré esta tierra á tu simiente después de ti por heredad perpetua.

    48:5Y ahora tus dos hijos Ephraim y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese á ti á la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos:

    48:6Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades.

    48:7Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Rachêl en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo á Ephrata; y sepultéla allí en el camino de Ephrata, que es Bethlehem.

    48:8Y vió Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos?

    48:9Y respondió José á su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Allégalos ahora á mí, y los bendeciré.

    48:10Y los ojos de Israel estaban tan agravados de la vejez, que no podía ver. Hízoles, pues, llegar á él, y él los besó y abrazó.

    48:11Y dijo Israel á José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también tu simiente.

    48:12Entonces José los sacó de entre sus rodillas, é inclinóse á tierra.

    48:13Y tomólos José á ambos, Ephraim á su diestra, á la siniestra de Israel; y á Manasés á su izquierda, á la derecha de Israel; é hízoles llegar á él.

    48:14Entonces Israel extendió su diestra, y púsola sobre la cabeza de Ephraim, que era el menor, y su siniestra sobre la cabeza de Manasés, colocando [así] sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito.

    48:15Y bendijo á José, y dijo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham é Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día,

    48:16El Angel que me liberta de todo mal, bendiga á estos mozos: y mi nombre sea llamado en ellos, y el nombre de mis padres Abraham é Isaac: y multipliquen en gran manera en medio de la tierra.

    48:17Entonces viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Ephraim, causóle esto disgusto; y asió la mano de su padre, para mudarla de sobre la cabeza de Ephraim á la cabeza de Manasés.

    48:18Y dijo José á su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu diestra sobre su cabeza.

    48:19Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé: también él vendrá á ser un pueblo, y será también acrecentado; pero su hermano menor será más grande que él, y su simiente será plenitud de gentes.

    48:20Y bendíjolos aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Póngate Dios como á Ephraim y como á Manasés. Y puso á Ephraim delante de Manasés.

    48:21Y dijo Israel á José: He aquí, yo muero, mas Dios será con vosotros, y os hará volver á la tierra de vuestros padres.

    48:22Y yo te he dado á ti una parte sobre tus hermanos, la cual tomé yo de mano del Amorrheo con mi espada y con mi arco.

  14. 14

    Génesis 49:22-26

    Rama fructífera

    La bendición de Jacob sobre José: rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro; le causaron amargura los arqueros, mas su arco se mantuvo poderoso, por las manos del Fuerte de Jacob. Las bendiciones de tu padre serán sobre la cabeza del que fue apartado de entre sus hermanos.

    El muro no contiene las ramas. La bendición de Jacob comienza con vida que rebasa un límite y cambia de pronto a la imagen de un hombre atacado. Ser fructífero no ha significado carecer de enemigos. El arco firme tampoco describe a José vengándose: el énfasis está en la fuerza de los brazos que resisten, fortalecidos por el poderoso Dios de Jacob.

    Después, la bendición parece reunir el paisaje entero alrededor de ese hijo: el cielo arriba, el abismo debajo, pechos y matriz, colinas y coronilla. La vida de José ha estado ocupada en mantener vivos a otros; la bendición se llena de fuentes de vida. La descripción final, separado de sus hermanos, conserva la distinción que ha marcado su existencia sin explicarla únicamente como pérdida. El hijo expulsado queda dentro de una bendición suficientemente amplia para desbordar su muro.

    Versículo por versículo

    1. 49:23

      Los arqueros pertenecen a las imágenes de la bendición. El pasaje no identifica una campaña militar literal de José ni nombra a cada agresor representado.

    2. 49:24

      La fortaleza se atribuye al poderoso Dios de Jacob. La formulación condensada sobre el pastor y la piedra admite distintas interpretaciones; no debe ampliarse hasta identificar sin reservas a José con un título divino.

    3. 49:26

      Separado traduce nazir, palabra que designa a alguien apartado o distinguido. Aquí no se afirma que José hiciera el voto nazareo específico regulado en Números 6.

    4. 49:26

      José designa posteriormente a sus descendientes como conjunto: Ezequiel 37:16-19 vincula su vara con Efraín, y Apocalipsis 7:8 enumera una tribu de José. Esos usos no son nuevos episodios de la vida del individuo.

    Génesis 49:22-26

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 5 versículos

    49:22Ramo fructífero José, ramo fructífero junto á fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro.

    49:23Y causáronle amargura, y asaeteáronle, y aborreciéronle los archeros:

    49:24Mas su arco quedó en fortaleza, y los brazos de sus manos se corroboraron por las manos del Fuerte de Jacob, (de allí el pastor, y la piedra de Israel,)

    49:25Del Dios de tu padre, el cual te ayudará, y del Omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones del seno y de la matriz.

    49:26Las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores: hasta el término de los collados eternos serán sobre la cabeza de José, y sobre la mollera del Nazareo de sus hermanos.

    Génesis 49:22-26: Rama fructífera
  15. 15

    Génesis 50:1-21

    Dios lo encaminó a bien

    Llora sobre su padre, lo hace embalsamar, y lo lleva a Macpela con toda la corte de Egipto. Cuando sus hermanos temen su venganza y caen ante él, llora de nuevo: ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para mantener en vida a mucho pueblo. Los consuela y les habla al corazón.

    Egipto ofrece a Jacob un gran duelo, pero no se convierte en su lugar de sepultura. El rango de José permite una procesión impresionante; el juramento exigido por su padre determina el destino. Incluso aquí, la autoridad sirve a una obligación que José no inventó. La cueva de Canaán importa más que el tamaño de la escolta.

    Después del entierro, los hermanos temen que la muerte del padre haya eliminado su protección. Su mensaje afirma que Jacob ordenó el perdón, pero los discursos anteriores junto a su lecho no registran esa instrucción. El texto no confirma su origen. Las lágrimas de José sí quedan registradas sin incertidumbre. La familia ha vivido reunida en Egipto, pero la antigua venta todavía determina lo que los hermanos esperan de él.

    José no responde llamando bueno al mal. Distingue la intención de ellos de la intención de Dios y nombra el resultado: muchas personas conservadas con vida. Luego promete alimento para ellos y sus niños. La renuncia a vengarse no queda en una frase magnífica. Se convierte en responsabilidad sostenida por quienes le tenían miedo.

    Versículo por versículo

    1. 50:3

      Los cuarenta días corresponden al embalsamamiento y los setenta al duelo egipcio. El versículo no exige sumarlos en un período único de ciento diez días.

    2. 50:13

      Jacob es sepultado en la cueva de Macpela. La sepultura posterior de José está en Siquem, según Josué 24:32; no deben confundirse ambos lugares.

    3. 50:16-17

      Los hermanos transmiten una instrucción de Jacob que no aparece registrada en otra parte. Declararla indudablemente auténtica o inventada supera lo que el pasaje establece.

    4. 50:21

      La alimentación es un compromiso repetido: Génesis 45:11 la promete, 47:12 la registra y este versículo la renueva después de la muerte de Jacob.

    Génesis 50:1-21: Dios lo encaminó a bien

    Génesis 50:1-21

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 21 versículos

    50:1ENTONCES se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y besólo.

    50:2Y mandó José á sus médicos familiares que embalsamasen á su padre: y los médicos embalsamaron á Israel.

    50:3Y cumpliéronle cuarenta días, porque así cumplían los días de los embalsamados, y lloráronlo los Egipcios setenta días.

    50:4Y pasados los días de su luto, habló José á los de la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia en vuestros ojos, os ruego que habléis en oídos de Faraón, diciendo:

    50:5Mi padre me conjuró diciendo: He aquí yo muero; en mi sepulcro que yo cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás; ruego pues que vaya yo ahora, y sepultaré á mi padre, y volveré.

    50:6Y Faraón dijo: Ve, y sepulta á tu padre, como él te conjuró.

    50:7Entonces José subió á sepultar á su padre; y subieron con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto,

    50:8Y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre: solamente dejaron en la tierra de Gosén sus niños, y sus ovejas y sus vacas.

    50:9Y subieron también con él carros y gente de á caballo, é hízose un escuadrón muy grande.

    50:10Y llegaron hasta la era de Atad, que está á la otra parte del Jordán, y endecharon allí con grande y muy grave lamentación: y José hizo á su padre duelo por siete días.

    50:11Y viendo los moradores de la tierra, los Cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los Egipcios: por eso fué llamado su nombre Abelmizraim, que está á la otra parte del Jordán.

    50:12Hicieron, pues, sus hijos con él, según les había mandado:

    50:13Pues lleváronlo sus hijos á la tierra de Canaán, y le sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que había comprado Abraham con el mismo campo, para heredad de sepultura, de Ephrón el Hetheo, delante de Mamre.

    50:14Y tornóse José á Egipto, él y sus hermanos, y todos los que subieron con él á sepultar á su padre, después que le hubo sepultado.

    50:15Y viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.

    50:16Y enviaron á decir á José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo:

    50:17Así diréis á José: Ruégote que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron: por tanto ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.

    50:18Y vinieron también sus hermanos, y postráronse delante de él, y dijeron: Henos aquí por tus siervos.

    50:19Y respondióles José: No temáis: ¿estoy yo en lugar de Dios?

    50:20Vosotros pensasteis mal sobre mí, mas Dios lo encaminó á bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida á mucho pueblo.

    50:21Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré á vosotros y á vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.

  16. 16

    Génesis 50:22-26

    Ciento diez años

    Ve a los hijos de Efraín hasta la tercera generación. Al morir, dice a sus hermanos que Dios ciertamente los visitará y los sacará a la tierra que juró, y les toma juramento de llevar sus huesos. Es embalsamado y puesto en un ataúd en Egipto.

    El Libro del Génesis termina no con José en un trono, sino con José en un ataúd en Egipto. Su larga vida y las generaciones nacidas a su alrededor son cumplimientos reales; no convierten a Egipto en la tierra jurada a Abraham, Isaac y Jacob. Puede morir allí sin declarar que el destino de la familia haya cambiado.

    José organizó un viaje inmediato para sepultar a su padre. Para sus propios huesos, compromete a la familia con una partida futura. La diferencia importa: sus restos deben viajar con el pueblo cuando Dios lo saque. Hasta sus instrucciones funerarias pertenecen a algo mayor que su éxito personal.

    Hebreos 11:22 escoge esta disposición sobre sus huesos como ejemplo concreto de la fe de José, no los sueños ni el nombramiento junto al faraón. El último objeto de su vida registrada se puede transportar. Egipto contiene su ataúd, pero su juramento señala un viaje que lo rebasa.

    Versículo por versículo

    1. 50:23

      Los descendientes recibidos sobre las rodillas de José indican cercanía e incorporación a su vida familiar. El versículo menciona tanto a los hijos de Maquir, por Manasés, como a descendientes de Efraín.

    2. 50:24

      La visita prometida de Dios significa una intervención para sacar a la familia, no un encuentro casual. José la vincula expresamente con el juramento sobre la tierra de sus antepasados.

    3. 50:25

      Éxodo 13:19 registra que Moisés lleva los huesos de José y repite el juramento. Josué 24:32 registra la sepultura en Siquem, completando el viaje señalado.

    Génesis 50:22-26

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 5 versículos

    50:22Y estuvo José en Egipto, él y la casa de su padre: y vivió José ciento diez años.

    50:23Y vió José los hijos de Ephraim hasta la tercera generación: también los hijos de Machîr, hijo de Manasés, fueron criados sobre las rodillas de José.

    50:24Y José dijo á sus hermanos: Yo me muero; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de aquesta tierra á la tierra que juró á Abraham, á Isaac, y á Jacob.

    50:25Y conjuró José á los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.

    50:26Y murió José de edad de ciento diez años; y embalsamáronlo, y fué puesto en un ataúd en Egipto.

    Génesis 50:22-26: Ciento diez años

Las personas, los lugares y el resto de las Escrituras.

Leer de cerca a José

Las personas con las que trató

Su padre lo ama abiertamente y eso le cuesta todo. La túnica, el favoritismo y los sueños hacen que sus hermanos lo odien, y los veintidós años de duelo de Jacob son el precio de ese amor. Cuando se encuentran en Gosén José llora sobre el cuello de su padre largamente, y Jacob dice que ya puede morir. José es el hijo que cierra los ojos de su padre, como Dios prometió en Beerseba, y quien lo sepulta en Canaán.

Sus hermanos son diez hombres que lo vendieron y un muchacho que no. Prueba a los diez para saber si han cambiado, y el discurso de Judá le dice que sí. Los perdona dos veces, una en el capítulo 45 y otra en el 50, y ambas veces el perdón es teológico antes que personal: Dios me envió, Dios lo encaminó. Benjamín, su único hermano de padre y madre, es aquel por quien llora primero y a quien da cinco porciones. Rubén intentó salvarlo en la cisterna; Judá lo vendió y luego se ofreció; Simeón es a quien mantiene atado.

Los egipcios son Potifar, que confió en él; la esposa de Potifar, que mintió sobre él; el jefe de la cárcel, que confió en él de nuevo; el copero, que lo olvidó; y Faraón, que le dio todo. Su esposa Asenat es hija de un sacerdote de On, así que sus hijos son medio egipcios y Jacob los adopta en Israel de todos modos. Es el único patriarca a cuya esposa la historia nunca lo muestra hablando.

Génesis 37
Génesis 37

Los sueños

La vida de José se ordena en torno a tres pares de sueños: los dos suyos, los del copero y el panadero, y los dos de Faraón. Dice del segundo par: ¿no son de Dios las interpretaciones?, y del tercero: no está en mí, Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón. El muchacho que contó sus sueños a sus hermanos se ha vuelto el hombre que da a Dios el crédito de leerlos. Sus propios sueños se cumplen en el capítulo 42 cuando sus hermanos se inclinan rostro a tierra ante él, y el texto dice que se acordó de los sueños que había tenido acerca de ellos. Es la primera persona de las Escrituras a quien Dios guía por sueños en vez de por palabra directa, y Dios nunca le habla en voz alta.

Génesis 37

Lo que vino antes y lo que siguió

Detrás de José está la esterilidad de Raquel y su oración por otro hijo, y la casa dividida de Jacob en que una esposa era amada. Delante de él está todo el libro de Éxodo, que abre con un rey que no conocía a José, y los cuatrocientos años en que su familia se vuelve nación. Moisés saca sus huesos de Egipto, viajan por el desierto con el arca, y Josué los sepulta en Siquem en la parcela que compró Jacob, cerca del pozo que aún lleva su nombre, donde Jesús se sentó con la samaritana.

Sus dos hijos se vuelven las tribus más grandes del norte. Josué es de Efraín, y también Jeroboam y los gobernantes del reino del norte, al que los profetas llaman simplemente Efraín o José. Su política en el hambre, que hizo de la tierra y el pueblo de Egipto propiedad de Faraón, se cuenta sin comentario, y los lectores la han debatido desde entonces.

Génesis 38

Donde el resto de las Escrituras vuelve a él

El Salmo 105 vuelve a contar su historia como obra de Dios: envió un varón delante de ellos, a José, que fue vendido por siervo, cuyos pies afligieron con grillos, hasta la hora en que se cumplió su palabra. La bendición de Moisés en Deuteronomio 33 da a José lo más precioso de los cielos y de la tierra y la gracia del que habitó en la zarza, y llama a Efraín y Manasés sus diez millares y sus millares. La visión de Ezequiel de los dos palos unidos hace de José el nombre del norte reunido con Judá.

El discurso de Esteban en Hechos 7 se detiene en José más que en cualquier figura salvo Moisés: los patriarcas, movidos por envidia, lo vendieron a Egipto, pero Dios estaba con él. Hebreos 11 elige un momento de toda su vida para alabar, el mandato sobre sus huesos, porque mostró que creía la promesa de una tierra que nunca vería en vida. Apocalipsis cuenta a la tribu de José entre los sellados. La iglesia ha leído al hermano rechazado que se volvió salvador de su pueblo y proveedor de pan para las naciones como retrato anticipado de Cristo, y las palabras vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, como el Romanos 8:28 del Antiguo Testamento.

Génesis 38
Génesis 38

Por qué importa

José es la razón de que Israel esté en Egipto, y por tanto la razón de que haya un Éxodo. Dios dice a Jacob en Beerseba que allí lo hará una gran nación, y es la posición de José la que da a la familia Gosén, lo mejor de la tierra, para crecer durante cuatrocientos años. Su propia lectura de su vida, Dios me envió delante de vosotros para preservar vida, es la declaración más plena de la Biblia de que el mal humano y el propósito divino pueden correr por los mismos hechos sin excusar el mal. Nada en su historia es milagroso. Solo hay sueños, interpretaciones y providencia.

Recibe la doble porción de la primogenitura: 1 Crónicas dice que la primogenitura de Rubén fue dada a los hijos de José, y la adopción de Efraín y Manasés por Jacob hace de José dos tribus entre las doce. Josué, Gedeón, Samuel y Jeroboam vienen de su casa, y el reino del norte es llamado José y Efraín por los profetas. Esteban cuenta su historia en Hechos 7 como el patrón de un hermano rechazado por los suyos y exaltado entre los gentiles, y los lectores cristianos desde la iglesia primitiva han visto en el hijo vendido, falsamente acusado y exaltado una figura de Cristo. Hebreos recuerda un acto de fe: al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos.

3 canciones

La música

Todas las canciones del catálogo cuyo pasaje cae dentro de estos capítulos.

  1. Génesis 37:1-38:30

    El Soñador en el Pozo

  2. Génesis 39:1-41:57

    De la Prisión al Trono

  3. Génesis 42:1-50:26

    Lo Pensaron Para Mal

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