El panorama
Pablo ha instado a los creyentes a limitar su libertad por el bien de otra persona. Al escribir a la iglesia de Corinto, una ciudad griega, usa ahora su propio trabajo como ejemplo. Es apóstol, un mensajero que ha visto a Jesucristo, el Señor resucitado. Ese trabajo le da derecho a recibir sustento. Sin embargo, ha elegido no ejercerlo entre ellos. Explica su decisión, su flexibilidad con distintos oyentes y la disciplina que su llamado le exige.
En este capítulo
- El trabajador tiene derecho al sustento 1 Corintios 9:1-7
Pablo defiende su condición de apóstol.
- La Escritura respalda ese derecho 1 Corintios 9:8-14
Pablo acude, además de a ejemplos cotidianos, a la ley de Moisés, el dirigente que dio los mandatos de Dios.
- La recompensa es un mensaje gratuito 1 Corintios 9:15-18
Pablo insiste en que estas palabras no piden empezar a recibir esos beneficios.
- La adaptación sirve al oyente 1 Corintios 9:19-23
Aunque libre de dueño humano, Pablo se hace siervo de todos para ganar a más personas.
- El mensajero también necesita disciplina 1 Corintios 9:24-27
Pablo compara el llamado con atletas que entrenan para ganar un premio.
Verdad central
Pablo limita libremente derechos reales y disciplina su propia vida para que sus demandas personales no obstruyan el mensaje salvador que anuncia.

Las Escrituras junto al resumen
1 Corintios · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 271 Corintios 9:1-7
El trabajador tiene derecho al sustento
Pablo defiende su condición de apóstol. Es libre, ha visto a Jesús y señala la fe de los corintios como prueba de su trabajo en el Señor. Pregunta si carece del derecho a comer, beber o llevar a una esposa creyente como compañera de viaje. Otros apóstoles ejercen esos derechos, entre ellos Cefas, otro apóstol. ¿Por qué solo Pablo y Bernabé, su colaborador, deben mantenerse con otro trabajo? Los soldados, los cultivadores de viñas y los pastores reciben sustento de su labor. Sus ejemplos presentan el apoyo a un mensajero como un derecho razonable, no como una exigencia indebida.

En la vida diaria
Una profesora de música itinerante pide a la escuela anfitriona que cubra las comidas y el alojamiento, como hace con otros docentes visitantes. Enseñar allí tiene un costo real, aunque trabaje con dedicación. Recibir sustento no convertiría la clase en fraude. Pablo defiende los derechos de un apóstol antes de explicar por qué no los usa.
Observe
1 Corintios 9:2 La iglesia misma sirve como sello del apostolado de Pablo. Su vida en el Señor aporta una prueba local del papel que algunos cuestionan.
1 Corintios 9:1-7
Santa Biblia Reina Valera 19091¿NO soy apóstol? ¿no soy libre? ¿no he visto á Jesús el Señor nuestro? ¿no sois vosotros mi obra en el Señor?
2Si á los otros no soy apóstol, á vosotros ciertamente lo soy: porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor.
3Esta es mi respuesta á los que me preguntan.
4Qué, ¿no tenemos potestad de comer y de beber?
5¿No tenemos potestad de traer [con nosotros] una hermana mujer también como los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas?
6¿O sólo yo y Bernabé no tenemos potestad de no trabajar?
7¿Quién jamás peleó á sus expensas? ¿quién planta viña, y no come de su fruto? ¿ó quién apacienta el ganado, y no come de la leche del ganado?
1 Corintios 9:8-14
La Escritura respalda ese derecho
Pablo acude, además de a ejemplos cotidianos, a la ley de Moisés, el dirigente que dio los mandatos de Dios. No se debe impedir al buey que trabaja comer del grano que trilla. Pablo aplica el principio al trabajo humano hecho con esperanza de compartir su fruto. Quienes siembran dones espirituales pueden recibir legítimamente apoyo material. Los servidores del templo también reciben comida de las ofrendas. El Señor ha dispuesto que los trabajadores del evangelio vivan de su trabajo. Sin embargo, Pablo no ha usado este derecho entre los corintios. Ha asumido el costo en vez de poner un obstáculo al mensaje de Cristo.
En la vida diaria
Una trabajadora de la cosecha se detiene a comer de los cultivos que ha cuidado durante la temporada. El dueño de la finca no ha llamado valioso a su trabajo mientras le niega el alimento que lo sostiene. Compartir el fruto corresponde a la labor. El argumento de Pablo extiende ese principio al sustento material del ministerio del evangelio, incluso cuando un trabajador decide rechazarlo.
Observe
1 Corintios 9:12 Pablo distingue tener el derecho de ejercerlo. Rechazar el sustento es una decisión por el bien del mensaje, no una prueba de que recibirlo estaría mal.
1 Corintios 9:8-14
Santa Biblia Reina Valera 19098¿Digo esto según los hombres? ¿no dice esto también la ley?
9Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?
10¿O dícelo enteramente por nosotros? Pues por nosotros está escrito; porque con esperanza ha de arar el que ara; y el que trilla, con esperanza de recibir el fruto.
11Si nosotros os sembramos lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos lo vuestro carnal?
12Si otros tienen en vosotros esta potestad, ¿no más bien nosotros? Mas no hemos usado de esta potestad: antes lo sufrimos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.
13¿No sabéis que los que trabajan en el santuario, comen del santuario; y que los que sirven al altar, del altar participan?
14Así también ordenó el Señor á los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.
1 Corintios 9:15-18
La recompensa es un mensaje gratuito
Pablo insiste en que estas palabras no piden empezar a recibir esos beneficios. Preferiría perder la vida antes que perder su razón para ofrecer el mensaje gratuitamente. Predicar en sí no le da un motivo privado para presumir, pues se le ha impuesto la tarea. Rechazarla le traería desgracia. Con ganas o sin ellas, tiene un encargo que debe cumplir. La recompensa que elige es ofrecer gratuitamente la buena noticia de Cristo sin insistir en sus derechos. El lenguaje fuerte expresa cuánto importa este límite libremente elegido para la obra que se le ha confiado.

En la vida diaria
Una voluntaria de la defensa pública acepta un caso exigente como su deber. Luego rechaza un honorario opcional para que el cliente no encuentre otra barrera. El trabajo todavía le cuesta. Su satisfacción está en mantener abierto el acceso. La tarea confiada a Pablo es el evangelio, y su recompensa elegida es ofrecerlo gratis.
Observe
1 Corintios 9:18 La recompensa que Pablo nombra es la oportunidad de predicar gratuitamente. No niega sus derechos; valora el beneficio que nace de renunciar a ellos.
1 Corintios 9:15-18
Santa Biblia Reina Valera 190915Mas yo de nada de esto me aproveché: ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque tengo por mejor morir, antes que nadie haga vana [esta] mi gloria.
16Pues bien que anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!
17Por lo cual, si lo hago de voluntad, premio tendré; mas si por fuerza, la dispensación me ha sido encargada.
18¿Cuál, pues, es mi merced? Que predicando el evangelio, ponga el evangelio de Cristo de balde, para no usar mal de mi potestad en el evangelio.
1 Corintios 9:19-23
La adaptación sirve al oyente
Aunque libre de dueño humano, Pablo se hace siervo de todos para ganar a más personas. Con los judíos respeta su entorno bajo la ley. Con quienes no tienen esa ley, no impone el mismo patrón externo. Sin embargo, sigue sujeto a Dios por la ley de Cristo, no sin límites morales. Se acerca a los débiles en su debilidad. Esta flexibilidad busca salvar a algunos, no complacer a cada público por ganancia personal. Lo hace por la buena noticia y para compartir su bendición con quienes la reciben.
En la vida diaria
Una profesora de alfabetización comunitaria cambia el formato de sus clases entre una aldea agrícola y un albergue urbano. Los ejemplos, el horario y el ritmo se ajustan a los oyentes. Aprender a leer sigue siendo la meta. Sirve al acceso de ellos, no a su rutina preferida. Pablo se adapta dentro de la ley de Cristo para llevar el mensaje de salvación, no solo una habilidad transferible.
Observe
1 Corintios 9:21 Pablo niega expresamente vivir sin ley ante Dios. Adaptarse a los oyentes no significa abandonar la lealtad a Cristo ni considerar aceptable toda práctica.
1 Corintios 9:19-23
Santa Biblia Reina Valera 190919Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos por ganar á más.
20Heme hecho á los Judíos como Judío, por ganar á los Judíos; á los que están sujetos á la ley (aunque yo no sea sujeto á la ley) como sujeto á la ley, por ganar á los que están sujetos á la ley;
21A los que son sin ley, como si yo fuera sin ley, (no estando yo sin ley de Dios, mas en la ley de Cristo) por ganar á los que estaban sin ley.
22Me he hecho á los flacos flaco, por ganar á los flacos: á todos me he hecho todo, para que de todo punto salve á algunos.
23Y esto hago por causa del evangelio, por hacerme juntamente participante de él.
1 Corintios 9:24-27
El mensajero también necesita disciplina
Pablo compara el llamado con atletas que entrenan para ganar un premio. Practican el dominio propio por una corona que se marchita, mientras los creyentes buscan una que no se pierde. Él corre con una meta y lucha como quien golpea un blanco real, no el aire vacío. Disciplina su cuerpo y lo somete a control. Predicar a otros no lo exime del peligro de fallar él mismo la prueba. El punto es un servicio enfocado y gobernado, no el odio al propio cuerpo. Su vida debe seguir de acuerdo con el mensaje que anima a otros a recibir.

En la vida diaria
Una entrenadora de maratón se levanta antes del amanecer para su propio entrenamiento después de fijar el mismo plan a sus corredores. La experiencia dando consejos no la lleva hasta la meta. Debe controlar su ritmo, comida y descanso para la carrera en que también participa. La disciplina de Pablo sirve a un llamado imperecedero, no a una medalla deportiva.
Observe
1 Corintios 9:27 Pablo se incluye en la advertencia. La autoridad para predicar no libra al mensajero de necesitar una fidelidad disciplinada.
1 Corintios 9:24-27
Santa Biblia Reina Valera 190924¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos á la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred de tal manera que [lo] obtengáis.
25Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene: y ellos, á la verdad, para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible.
26Así que, yo de esta manera corro, no como á cosa incierta; de esta manera peleo, no como quien hiere el aire:
27Antes hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que, habiendo predicado á otros, yo mismo venga á ser reprobado.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
1 Corintios 9:1 comienza con “¿NO soy apóstol? ¿no soy libre? ¿no he visto á Jesús el Señor nuestro? ¿no sois vosotros mi obra en el Señor?”
Dónde cambia el capítulo
1 Corintios 9:13 forma un giro natural: “¿No sabéis que los que trabajan en el santuario, comen del santuario; y que los que sirven al altar, del altar participan?”
La nota final
1 Corintios 9:27 deja al lector con “Antes hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que, habiendo predicado á otros, yo mismo venga á ser reprobado.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras evangelio, como, esta, nosotros, potestad, esto ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- expensas
- Gastos que alguien debe pagar para realizar una actividad.
- dispensación
- Responsabilidad confiada a alguien para llevar a cabo una tarea.
- de balde
- Sin cobrar un precio a quien recibe algo.
Escucha y mira junto al pasaje
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