La enfermedad y el granizo golpean Egipto

Éxodo 9

El panorama

Egipto ha sufrido varias plagas. Es el país que mantiene esclavizado a Israel, el pueblo de Dios. Faraón, su rey, ha hecho promesas bajo presión y las ha roto después del alivio. Moisés y Aarón, mensajeros de Dios, se presentan ahora ante él con nuevas advertencias. Muere el ganado, se extienden llagas dolorosas y se acerca una tormenta mortal. Algunos de los propios servidores del rey comienzan a actuar según la advertencia de Dios, aunque Faraón sigue resistiéndose a liberar al pueblo.

En este capítulo

Verdad central

Las plagas golpean animales, cuerpos y campos, mientras Faraón sigue resistiéndose pese a las advertencias claras y las oportunidades de proteger la vida.

Éxodo 9: La enfermedad y el granizo golpean Egipto
Escena del capítuloÉxodo 9

Las Escrituras junto al resumen

Éxodo · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 35

Éxodo 9:1-7

El ganado egipcio muere de enfermedad

Jehová exige que Moisés vuelva a pedir la libertad de Israel. Si Faraón sigue reteniéndolo, una enfermedad grave atacará al ganado que está en el campo. Se nombran caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas. Los animales de Israel quedarán a salvo y Dios fija la plaga para el día siguiente. Ocurre tal como se anunció. Faraón manda comprobarlo y descubre que no ha muerto ningún animal de los israelitas. La diferencia no le queda oculta. Aun con esta confirmación, su corazón sigue duro y se niega a liberar al pueblo.

Éxodo 9:1-7: El ganado egipcio muere de enfermedad
Escena del capítuloÉxodo 9

En la vida diaria

Una inspectora de ganado pone dos grupos de resultados de análisis ante un comerciante. Un grupo está enfermo; el rebaño protegido sigue sano. Él envía a un ayudante a comprobar los registros y luego rechaza el resultado confirmado porque contradice su decisión. La verificación no cambia su conducta. A diferencia de la inspectora, Moisés anuncia tanto la enfermedad como la protección del rebaño antes de que ocurra cualquiera de los dos resultados.

Observe

Éxodo 9:7 Faraón comprueba mediante mensajeros el estado del ganado israelita. Su negativa viene después de recibir pruebas de que la diferencia prometida realmente ocurrió.

Éxodo 9:1-7

Santa Biblia Reina Valera 1909

1ENTONCES Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los Hebreos, dice así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan;

2Porque si no lo quieres dejar ir, y los detuvieres aún,

3He aquí la mano de Jehová será sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con pestilencia gravísima:

4Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel.

5Y Jehová señaló tiempo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra.

6Y el día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno.

7Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se agravó, y no dejó ir al pueblo.

Éxodo 9:8-12

Las llagas dolorosas alcanzan a los magos

Los hermanos deben tomar ceniza de un horno. Moisés la arroja al cielo a la vista de Faraón. La ceniza se convierte en polvo fino y aparecen llagas dolorosas en personas y animales por todo Egipto. Los magos no pueden estar ante Moisés porque también están cubiertos de llagas. Ya no aparecen como rivales que realizan señales; sufren con todos los demás. Jehová endurece el corazón de Faraón y el rey no escucha. El dolor físico alcanza a sus especialistas sin cambiar su respuesta a los mensajeros de Dios.

Éxodo 9:8-12: Las llagas dolorosas alcanzan a los magos
Escena del capítuloÉxodo 9

En la vida diaria

Un encargado de una pista de hielo sale a guiar a los patinadores hacia la salida después de una fuga del sistema de refrigeración. Los vapores también lo enferman. Su ayudante lo conduce a la salida junto con los demás. Conocer el edificio no protege su cuerpo del peligro. Las llagas de Egipto llegan por un acto anunciado de Dios, no por un sistema de refrigeración averiado.

Observe

Éxodo 9:11 Los magos ni siquiera pueden estar de pie ante Moisés. Han pasado de copiar señales a compartir un sufrimiento que no pueden evitar.

Éxodo 9:8-12

Santa Biblia Reina Valera 1909

8Y Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y espárzala Moisés hacia el cielo delante de Faraón:

9Y vendrá á ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, el cual originará sarpullido que cause tumores apostemados en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto.

10Y tomaron la ceniza del horno, y pusiéronse delante de Faraón, y esparcióla Moisés hacia el cielo; y vino un sarpullido que causaba tumores apostemados así en los hombres como en las bestias.

11Y los magos no podían estar delante de Moisés á causa de los tumores, porque hubo sarpullido en los magos y en todos los Egipcios.

12Y Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó; como Jehová lo había dicho á Moisés.

Éxodo 9:13-21

Una advertencia ofrece refugio del granizo

Dios envía por medio de Moisés una advertencia temprana: Faraón debe liberar a su pueblo. Dios podría haberlo destruido ya, pero mantenerlo en su puesto dará a conocer el poder de Dios. Al día siguiente llegará una granizada sin igual. Moisés dice a Faraón que ponga bajo techo a trabajadores y animales antes de que el granizo los mate. Los servidores que temen a Dios atienden la advertencia y buscan refugio. Otros los dejan en el campo. La advertencia permite responder antes del golpe, incluso a los egipcios que sirven al rey.

Éxodo 9:13-21: Una advertencia ofrece refugio del granizo
Escena del capítuloÉxodo 9

En la vida diaria

Varios mozos de cuadra oyen por radio una alerta de tormenta grave. Uno lleva enseguida a los caballos y al personal bajo techo; otro deja abiertas las puertas y sigue trabajando. Ambos reciben la misma advertencia, pero solo uno cambia el trabajo de la tarde. Refugiarse depende de tomar en serio el mensaje. La advertencia de Moisés anuncia el juicio de Dios, no el pronóstico de un servicio meteorológico.

Observe

Éxodo 9:20 Algunos servidores de Faraón temen lo suficiente la palabra de Jehová como para actuar. La respuesta egipcia no es uniforme, ni siquiera entre quienes sirven al rey.

Éxodo 9:13-21

Santa Biblia Reina Valera 1909

13Entonces Jehová dijo á Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los Hebreos, dice así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirva.

14Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas á tu corazón, sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.

15Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte á ti y á tu pueblo de pestilencia, y serás quitado de la tierra.

16Y á la verdad yo te he puesto para declarar en ti mi potencia, y que mi Nombre sea contado en toda la tierra.

17¿Todavía te ensalzas tú contra mi pueblo, para no dejarlos ir?

18He aquí que mañana á estas horas yo haré llover granizo muy grave, cual nunca fué en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.

19Envía, pues, á recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre ó animal que se hallare en el campo, y no fuere recogido á casa, el granizo descenderá sobre él, y morirá.

20De los siervos de Faraón el que temió la palabra de Jehová, hizo huir sus criados y su ganado á casa:

21Mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo.

Éxodo 9:22-26

El granizo destroza árboles y cultivos

Moisés extiende su vara hacia el cielo y Dios envía truenos, granizo y fuego que recorre el suelo. Egipto no ha conocido una tormenta así desde que existe como nación. Todo lo expuesto en el campo recibe el golpe: personas, animales, plantas y árboles. El peligro anunciado se convierte en una realidad devastadora. Gosén, donde vive Israel, no recibe granizo. El relato no trata la destrucción como un espectáculo vacío. Están en juego vidas y alimentos. La región protegida vuelve a mostrar una diferencia visible entre Egipto bajo juicio y el pueblo que Dios quiere sacar.

Éxodo 9:22-26: El granizo destroza árboles y cultivos
Escena del capítuloÉxodo 9

En la vida diaria

Los cultivadores de flores miran desde la ventana de un refugio cómo el granizo aplasta los tulipanes del valle. Cuentan los espacios vacíos donde sus compañeros se han puesto a salvo y esperan noticias de las fincas expuestas. Las hileras aplastadas significan ventas y salarios perdidos. Una tormenta común no tiene un límite anunciado que proteja a un pueblo como aquí se protege a Gosén.

Observe

Éxodo 9:26 La breve noticia de que Gosén no recibe granizo aparece junto a una destrucción extensa. La promesa anterior de Dios de hacer una distinción sigue visible mientras las plagas empeoran.

Éxodo 9:22-26

Santa Biblia Reina Valera 1909

22Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.

23Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y el fuego discurría por la tierra; y llovió Jehová granizo sobre la tierra de Egipto.

24Hubo pues granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fué habitada.

25Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo hirió el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país.

26Solamente en la tierra de Gosén, donde los hijos de Israel estaban, no hubo granizo.

Éxodo 9:27-35

Faraón confiesa y luego niega la libertad

Faraón llama a los hermanos y admite que él y su pueblo actúan mal, mientras Jehová es justo. Pide a Moisés que ore y promete la libertad. Moisés acepta orar fuera de la ciudad, pero dice que el rey y sus servidores todavía no temen a Dios. La tormenta ha destruido el lino y la cebada; sobreviven el trigo y el centeno, que crecen más tarde. Moisés extiende las manos en oración y la tormenta cesa. Entonces Faraón y sus servidores vuelven a endurecer sus corazones. Lo que él reconoce de palabra no se convierte en obediencia cuando pasa el peligro.

Éxodo 9:27-35: Faraón confiesa y luego niega la libertad
Escena del capítuloÉxodo 9

En la vida diaria

Un conductor sin seguro admite su culpa junto a la carretera y promete pagar las reparaciones. Cuando una grúa retira su coche dañado y la gente se dispersa, deja de responder a las llamadas del otro conductor. Sus palabras eran claras mientras duró la presión. Ahora se ve la debilidad de su promesa de reparación. La confesión de Faraón se refiere al pecado contra Dios y a la libertad de personas esclavizadas.

Observe

Éxodo 9:32 Algunos cultivos permanecen porque aún no han crecido. La tierra está muy dañada, pero el relato señala con cuidado que quedan alimentos expuestos a nuevas pérdidas.

Éxodo 9:27-35

Santa Biblia Reina Valera 1909

27Entonces Faraón envió á llamar á Moisés y á Aarón, y les dijo: He pecado esta vez: Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos.

28Orad á Jehová: y cesen los truenos de Dios y el granizo; y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.

29Y respondióle Moisés: En saliendo yo de la ciudad extenderé mis manos á Jehová, [y] los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra.

30Mas yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia del Dios Jehová.

31El lino, pues, y la cebada fueron heridos; porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña.

32Mas el trigo y el centeno no fueron heridos; porque eran tardíos.

33Y salido Moisés de con Faraón de la ciudad, extendió sus manos á Jehová, y cesaron los truenos y el granizo; y la lluvia no cayó más sobre la tierra.

34Y viendo Faraón que la lluvia había cesado y el granizo y los truenos, perseveró en pecar, y agravó su corazón, él y sus siervos.

35Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir á los hijos de Israel; como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.

Detalles que vale la pena notar

35versículos en esta lectura
5movimientos principales
1preguntas en el texto bíblico

La imagen inicial

Éxodo 9:1 comienza con “ENTONCES Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los Hebreos, dice así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan;”

Dónde cambia el capítulo

Éxodo 9:17 forma un giro natural: “¿Todavía te ensalzas tú contra mi pueblo, para no dejarlos ir?”

La nota final

Éxodo 9:35 deja al lector con “Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir á los hijos de Israel; como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.”

Un recorrido de palabras por el capítulo

Las palabras Jehov, granizo, Mois, tierra, Fara, Egipto ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.

Palabras del texto bíblico explicadas

pestilencia
Enfermedad grave que se extiende y causa muchas muertes.
apostemados
Con hinchazones llenas de pus, que producen dolor en la piel.
espigada
En la etapa de crecimiento en que la planta ya tiene espigas.

Escucha y mira junto al pasaje

Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.

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Fuente: eBible.org · spaRV1909 · obtenido 2026-09-20