El panorama
Llega un cuestionamiento a Jesús, el maestro y sanador. Sus seguidores han comido sin un lavado ritual. Él responde poniendo al descubierto una costumbre que permite desatender a los padres, y luego explica que la impureza moral nace del corazón. Lejos del entorno conocido, una mujer cananea, perteneciente a otro pueblo, ruega por su hija. Su fe recibe elogios y sanación. Más multitudes encuentran restauración del cuerpo, y Jesús se niega a despedir a personas hambrientas sin comida para el regreso.
En este capítulo
- Una costumbre religiosa no puede anular el cuidado de los padres Mateo 15:1-9
Escribas y fariseos, maestros y miembros de un grupo religioso estricto, llegan de Jerusalem, la ciudad principal.
- El corazón origina el mal que contamina Mateo 15:10-20
Jesús dice a la multitud que lo que entra en la boca no vuelve moralmente impura a una persona; lo que sale sí lo hace.
- Una madre persiste y su hija queda sana Mateo 15:21-28
Cerca de Tiro y Sidón, ciudades costeras fuera del entorno habitual, una mujer cananea pide a Jesús que libere a su hija atormentada por un demonio.
- Los cuerpos restaurados llevan a alabar a Dios Mateo 15:29-31
Jesús vuelve cerca del mar de Galilea, el lago del norte, y se sienta en una montaña.
- La compasión provee comida para el regreso Mateo 15:32-39
Jesús dice que la multitud lleva tres días allí y no tiene comida.
Verdad central
Jesús sitúa la impureza en el corazón y no en un lavado externo, mientras su misericordia responde a la fe persistente y a las necesidades concretas de las multitudes.

Las Escrituras junto al resumen
Mateo · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 39Mateo 15:1-9
Una costumbre religiosa no puede anular el cuidado de los padres
Escribas y fariseos, maestros y miembros de un grupo religioso estricto, llegan de Jerusalem, la ciudad principal. Preguntan por qué los discípulos comen sin seguir una costumbre heredada de lavarse las manos. Jesús pregunta por qué su propia costumbre quebranta el mandato de Dios de honrar a los padres. Permiten que alguien declare sus recursos como un regalo para Dios y use esa afirmación para evitar ayudar a su padre o madre. Así, la tradición deja sin fuerza el mandamiento. Jesús recuerda a Isaías, un profeta anterior que describió labios que ofrecen honra mientras los corazones siguen lejos. Enseñar reglas humanas como exigencias de Dios no hace verdadero el culto.

En la vida diaria
La administradora de un fideicomiso nota que un donante ha marcado fondos como caritativos mientras usa esa etiqueta para eludir el apoyo prometido a un padre anciano. El propósito de apariencia sagrada se ha vuelto una defensa del abandono. Ella pregunta qué hace en realidad ese acuerdo. Jesús juzga una tradición por el mandato de Dios, no como una administradora que aplica las condiciones de un fideicomiso financiero.
Observe
Mateo 15:6 El regalo declarado elimina la ayuda que de otro modo recibiría un padre. Jesús examina la costumbre por su efecto sobre el mandato de honrar, no por lo religiosa que suena.
Mateo 15:1-9
Santa Biblia Reina Valera 19091ENTONCES llegaron á Jesús ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo:
2¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los ancianos? porque no se lavan las manos cuando comen pan.
3Y él respondiendo, les dijo: ¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
4Porque Dios mandó, diciendo: Honra al padre y á la madre, y, El que maldijere al padre ó á la madre, muera de muerte.
5Mas vosotros decís: Cualquiera que dijere al padre ó á la madre: [Es ya] ofrenda mía [á Dios] todo aquello con que pudiera valerte;
6No deberá honrar á su padre ó á su madre [con socorro]. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.
7Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo:
8Este pueblo de labios me honra; mas su corazón lejos está de mí.
9Mas en vano me honran, enseñando doctrinas [y] mandamientos de hombres.
Mateo 15:10-20
El corazón origina el mal que contamina
Jesús dice a la multitud que lo que entra en la boca no vuelve moralmente impura a una persona; lo que sale sí lo hace. Los discípulos le dicen que los fariseos se han ofendido. Él advierte que se arrancará lo que el Padre no haya plantado y que los guías ciegos llevan a otros a un hoyo. Pedro, uno de los discípulos, pide una explicación. Jesús contrasta la digestión con el corazón, del cual surgen pensamientos dañinos, asesinatos, faltas sexuales, robos, falso testimonio y ofensas contra Dios. Estas cosas contaminan a una persona. Comer sin el lavado en disputa no lo hace. El asunto es la contaminación moral, no un consejo contra la higiene común.
En la vida diaria
Una orientadora escolar oye a un alumno defender mensajes crueles señalando su uniforme impecable y sus modales cuidadosos en clase. La rutina exterior no ha quitado la intención detrás de sus palabras. Ella aborda la crueldad elegida y no la apariencia pulida. Jesús habla de impureza moral ante Dios, no solo de normas de conducta dentro de una escuela.
Observe
Mateo 15:19 La lista de males comienza dentro del corazón antes de convertirse en actos externos. Las manos limpias no resuelven lo que una persona elige pensar, decir y hacer.
Mateo 15:10-20
Santa Biblia Reina Valera 190910Y llamando á sí las gentes, les dijo: Oid, y entended:
11No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
12Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron?
13Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.
14Dejadlos: son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.
15Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola.
16Y Jesús dijo: ¿Aun también vosotros sois sin entendimiento?
17¿No entendéis aún, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina?
18Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.
19Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.
20Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre.
Mateo 15:21-28
Una madre persiste y su hija queda sana
Cerca de Tiro y Sidón, ciudades costeras fuera del entorno habitual, una mujer cananea pide a Jesús que libere a su hija atormentada por un demonio. Lo llama Hijo de David, el heredero real prometido. Al principio él guarda silencio, y los discípulos quieren que la despida. Él señala su misión a las ovejas perdidas de Israel, el pueblo de Dios. Ella se arrodilla y pide ayuda. Su respuesta compara dar el pan de los hijos a los perros, una imagen dura del límite. Ella acepta la imagen, pero pide las migajas caídas. Jesús alaba su gran fe y concede su petición. Su hija sana de inmediato. El relato no explica su silencio inicial.

En la vida diaria
Una defensora que trata con una clínica especializada sigue buscando ayuda para una niña cuya necesidad queda fuera de la zona habitual del servicio. Reconoce la prioridad indicada y pregunta si aun así la ayuda puede llegar a este caso. La negativa no ha silenciado la necesidad de la niña. Jesús sana de inmediato y alaba la fe de la madre, no el éxito de una defensora al negociar recursos clínicos limitados.
Observe
Mateo 15:27 La mujer responde dentro de la propia imagen de Jesús en vez de abandonar su ruego. Encuentra espacio para la misericordia sin afirmar que primero haya que quitarles su lugar a los hijos.
Mateo 15:21-28
Santa Biblia Reina Valera 190921Y saliendo Jesús de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidón.
22Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio.
23Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despáchala, pues da voces tras nosotros.
24Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel.
25Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme.
26Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.
27Y ella dijo: Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.
28Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora.
Mateo 15:29-31
Los cuerpos restaurados llevan a alabar a Dios
Jesús vuelve cerca del mar de Galilea, el lago del norte, y se sienta en una montaña. Las multitudes llevan personas que no pueden caminar, ver o hablar, junto con quienes tienen miembros dañados y otras necesidades. Las ponen ante él, y él las sana. Los testigos ven restaurados el habla, el movimiento y la vista, y dan gloria al Dios de Israel, el pueblo al que se dirigió la misión anterior. El breve relato reúne muchas clases de pérdida corporal en una escena de cuidado. Los más fuertes no tienen prioridad. Las personas que necesitan ayuda para llegar a él también reciben sanación.
En la vida diaria
Una coordinadora de transporte accesible ve a los vecinos traer personas que no pueden recorrer la empinada ruta hacia un servicio de atención temporal. La reunión existe porque otros hacen lugar a quienes tienen movilidad o vista limitadas. Ella mantiene el acceso centrado en sus necesidades. Mateo describe a Jesús restaurando por completo los cuerpos, no solo el acceso ni un tratamiento de resultados inciertos.
Observe
Mateo 15:30 Los enfermos son traídos y colocados a los pies de Jesús. La ayuda práctica de otros hace posible que se acerquen, de modo que la multitud incluye a personas que no pueden llegar por sus propias fuerzas.
Mateo 15:29-31
Santa Biblia Reina Valera 190929Y partido Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea: y subiendo al monte, se sentó allí.
30Y llegaron á él muchas gentes, que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos [enfermos]: y los echaron á los pies de Jesús, y los sanó:
31De manera que se maravillaban las gentes, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, y ver los ciegos: y glorificaron al Dios de Israel.
Mateo 15:32-39
La compasión provee comida para el regreso
Jesús dice que la multitud lleva tres días allí y no tiene comida. No quiere que las personas se desmayen al volver a casa. Los discípulos preguntan dónde hallar suficiente pan en un lugar tan apartado. Él pregunta qué tienen: siete panes y unos pocos peces pequeños. Después de sentar a la multitud, da gracias a Dios, parte la comida y la entrega por medio de los discípulos. Todos comen lo suficiente, y sobran siete cestas de trozos. Se cuentan cuatro mil hombres, además de mujeres y niños. Jesús los despide y navega a Magdalá, otra región junto al lago. Se ha atendido su necesidad de un regreso seguro.

En la vida diaria
Una auxiliar de un autobús de larga distancia ve que los pasajeros varados se han saltado varias comidas. Revisa las provisiones antes de salir. Llegar al destino no es la única preocupación; necesitan fuerzas para el viaje. Ella empieza a repartir lo que hay. Jesús alimenta a miles con una provisión pequeña y deja cestas de sobras, no unas reservas que una auxiliar pueda alargar racionándolas con cuidado.
Observe
Mateo 15:32 Desmayarse en el camino es un riesgo que Jesús menciona. Su preocupación alcanza la partida y los límites físicos de las personas, no solo el tiempo que pasan escuchándolo de cerca.
Mateo 15:32-39
Santa Biblia Reina Valera 190932Y Jesús llamando á sus discípulos, dijo: Tengo lástima de la gente, que ya [hace] tres días [que] perseveran conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos ayunos no quiero, porque no desmayen en el camino.
33Entonces sus discípulos le dicen: ¿Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos á tan gran compañía?
34Y Jesús les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos.
35Y mandó á las gentes que se recostasen sobre la tierra.
36Y tomando los siete panes y los peces, haciendo gracias, partió y dió á sus discípulos; y los discípulos á la gente.
37Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobró de los pedazos, siete espuertas llenas.
38Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin las mujeres y los niños.
39Entonces, despedidas las gentes, subió en el barco: y vino á los términos de Magdalá.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Mateo 15:1 comienza con “ENTONCES llegaron á Jesús ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo:”
Dónde cambia el capítulo
Mateo 15:17 forma un giro natural: “¿No entendéis aún, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina?”
La nota final
Mateo 15:39 deja al lector con “Entonces, despedidas las gentes, subió en el barco: y vino á los términos de Magdalá.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras dijo, disc, ENTONCES, pulos, respondiendo, diciendo ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- tradición de los ancianos
- Costumbres religiosas heredadas que habían enseñado dirigentes de generaciones anteriores.
- letrina
- Lugar destinado a expulsar los desechos del cuerpo.
- espuertas
- Cestas grandes usadas para recoger y llevar cosas, aquí los trozos de comida.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



