El panorama
Ezequiel 34 convierte el fracaso del liderazgo de Israel en la inolvidable imagen de pastores que comen del rebaño que debían apacentar. Los deberes descuidados son específicos: no se fortaleció a las enfermas, no se vendó a las perniquebradas, no se trajo a las descarriadas, no se buscó a las perdidas. Jehová quita, pues, el rebaño de la boca de los pastores y declara repetidamente que él mismo buscará, reunirá, apacentará, sanará y dará reposo. El juicio alcanza también dentro del rebaño, donde los animales fuertes pisotean el pasto, enturbian el agua y empujan a los débiles. La restauración debe responder a dirigentes depredadores y a vecinos depredadores. Un solo pastor, el siervo David, es prometido sobre el pueblo reunido. El pacto de paz que sigue tiene clima, alimento, seguridad, yugos rotos y sueño sin temor, haciendo visible el cuidado restaurado en la vida ordinaria.
Verdad central
El Señor retira a los pastores que consumen su rebaño, juzga a las ovejas que hieren a otras y promete reunir a su pueblo bajo un solo pastor, su siervo David.

Las notas de estudio tienen su propia página
El análisis de cada movimiento, las palabras para rastrear, las notas versículo por versículo y los puntos donde los lectores difieren están escritos para quien estudia solo. Están en la página Reflexión Personal Profunda de este capítulo. Esta página es la lección.
Guía docente específica del capítulo
Estos puntos nacen del capítulo mismo. Ayudan a unir el mapa narrativo del Nivel 1, el análisis del Nivel 2 y el texto bíblico en una sola lección.
Comienza con la primera imagen del capítulo
Ezequiel 34:1: “Y FUÉ á mí palabra de Jehová, diciendo:”
Detente en el punto de cambio
Ezequiel 34:18: “¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que holléis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas sentadas, holléis…”
Mantén visible este recorrido de palabras
ovejas, Jehov, pastores, apacentar, tierra, Israel
Qué explicar, y en qué orden
Enseña el pasaje en este orden. Cada paso nombra los versículos en que se apoya, para que cada punto se muestre en el texto antes de aplicarlo.
Ezequiel 34:1-6
Pastores que se apacientan a sí mismos
Empieza explicando que «pastor» era la palabra común en el antiguo Oriente para un rey o gobernante; los reyes se llamaban pastores de su pueblo. Así que esta es una palabra para los gobernantes de Israel. Lee 34:2-4 y arma dos columnas en la pizarra: No hicisteis a la izquierda, con los cinco descuidos de 34:4, e Hicisteis a la derecha: comieron la leche, vistieron la lana, gobernaron con dureza. Luego lee 34:5-6: las ovejas esparcidas y «no hubo quien buscase, ni quien requiriese». Enséñalo primero porque todo el capítulo responde a estos cargos.
Ezequiel 34:7-10
Yo estoy contra los pastores
Lee 34:8 y nota el repetido «mis ovejas». Dios no es un espectador de cómo se trata a su pueblo. Luego lee 34:10. Explica «requeriré mis ovejas de su mano» como pedirles cuentas, y «yo libraré mis ovejas de sus bocas» como una imagen viva: los pastores se habían vuelto depredadores. Enseña este paso con brevedad pero con claridad, porque muestra que Dios quita a los malos pastores, y que el rebaño nunca fue de ellos.
Ezequiel 34:11-16
Yo, yo requeriré
Ahora llena la columna derecha de la pizarra con el título Yo haré. Lee 34:11-16 despacio y relaciona cada promesa con una falla de 34:4. Explica «el día del nublado y de la oscuridad» (34:12) como el día del desastre en que las ovejas fueron esparcidas, la caída de Jerusalén. Señala la reunión en la tierra, los buenos pastos y el descanso. Luego lee el final de 34:16, «mas á la gruesa y á la fuerte destruiré. Yo las apacentaré en juicio», que conduce al paso siguiente. Compara Lucas 15:4-7 con los adultos.
Ezequiel 34:17-22
Oveja contra oveja
Lee 34:17-22. Explica que Dios juzga «entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos», dentro del rebaño mismo. Representa la escena con dos vasos de agua: uno bebe hondo y luego revuelve barro en lo que queda. Explica que el problema no es solo que las fuertes toman más, sino que estropean lo que queda y apartan a las débiles. Enséñalo aquí, después de las promesas, porque la restauración quedaría incompleta si solo cambiaran los dirigentes. Dios juzga dentro de la comunidad (34:22).
Ezequiel 34:23-24
Un pastor, mi siervo David
Explica que David llevaba unos cuatro siglos muerto cuando Ezequiel escribió, así que esta es una promesa de un gobernante del linaje de David, o en el papel de David. Los cristianos la leen con Juan 10:11-16 y Lucas 1:32-33 como señalando a Jesús, el buen pastor e hijo de David. Algunos lectores judíos y cristianos han esperado a David mismo o a un rey davídico. Presenta estas lecturas. Luego subraya lo que el texto dice que hace el pastor: apacienta, y es príncipe bajo Jehová, que es su Dios.
Ezequiel 34:25-31
Un pacto de paz
Cierra con el pacto de paz. Lee 34:25-29 y escribe sus dones en la pizarra: seguridad frente a las fieras, lluvia a su tiempo, fruto, yugos quebrados, libertad de ser presa, alimento. Explica «una planta por nombre» (34:29) como una plantación famosa, quizá una tierra fértil. Luego lean juntos 34:30-31. Vuelve la fórmula del pacto, «ellos son mi pueblo, la casa de Israel», y el último versículo dice que las ovejas son hombres. Enséñalo al final porque lleva la parábola a casa: el cuidado de Dios por su pueblo es tan práctico como el de un pastor por sus ovejas.
Dónde se atascan los participantes
Las lecturas equivocadas que este pasaje suele provocar, y cómo responder a cada una desde el texto.
«Este capítulo trata solo de pastores y líderes de iglesia.»
Los pastores de Israel en 34:2 son ante todo sus gobernantes, los reyes y funcionarios que dirigían la nación. El principio alcanza a todo tipo de liderazgo, incluido el de la iglesia, y los maestros lo aplican allí con razón. Pero 34:17-22 también se dirige a las ovejas: carneros y machos cabríos que enturbian el agua y empujan a las débiles. Todo el que tiene algún poder sobre otros, en casa, en el trabajo o en una congregación, queda incluido. Usa casos inventados, y no invites acusaciones contra personas con nombre.
«Dios solo se ocupa de las ovejas fuertes y sanas.»
El capítulo lo da vuelta. Dios promete buscar «la perdida», ligar «la perniquebrada» y corroborar «la enferma» (34:16), y juzga a las fuertes que «acorneasteis con vuestros cuernos á todas las flacas» (34:21). Su atención va primero a las débiles. Esto importa pastoralmente: algunos en el grupo han sido apartados en iglesias o familias. Deja que oigan que Dios busca a los esparcidos y venda a los quebrados.
«David en 34:23 significa que el rey David volverá a la vida y reinará.»
A David se le llama «mi siervo David» y «príncipe en medio de ellos» (34:23-24), siglos después de su muerte. La mayoría de los lectores, judíos y cristianos, lo entienden como un gobernante del linaje de David que cumple el papel de David. Los cristianos lo ven cumplido en Jesús, que se llama a sí mismo el buen pastor (Juan 10:11) y a quien se le da el trono de David su padre (Lucas 1:32). Algunos esperan a David mismo en la restauración. Presenta las lecturas y muestra lo que el texto exige: un pastor que apacienta el rebaño bajo Jehová.
«El pacto de paz significa que el pueblo de Dios nunca enfrentará peligro ni dificultad.»
Las promesas de 34:25-29 se hacen al rebaño restaurado de Israel y describen la bendición plena del reinado de Dios. No son una garantía de que ningún creyente o congregación hoy escapará de la enfermedad, el peligro o la necesidad. Los cristianos las leen como cumplidas en parte ahora y plenamente en el siglo venidero. Enséñalas como el propósito firme de Dios para su pueblo, y sé delicado con quienes sufren y se preguntan por qué la promesa parece lejana.
Objetivos de aprendizaje
- Identificar el cuidado que los pastores de Israel no brindan en 34:2-6.
- Seguir las promesas del Señor de buscar y restaurar a su rebaño disperso.
- Explicar por qué el juicio incluye a las ovejas poderosas y también a los pastores.
- Describir la labor prometida del único pastor llamado David.
- Relacionar el pacto de paz con las protecciones concretas del pasaje.
- Distinguir el cuidado fiel de usar a una comunidad para el beneficio propio.
Preparación del docente
- Lea 33:21-33 antes del capítulo 34; sitúe esta promesa después de la noticia de que Jerusalén ha caído.
- Prepare dos columnas tituladas «Ellos no hicieron» y «Yo haré»; marque 34:4 y 11-16.
- Explique que la Reina Valera en 34:17 habla de «oveja y oveja» y de «carneros y machos cabríos», es decir, del rebaño; el versículo 31 identifica a las personas detrás de la imagen.
- Observe la destrucción de la gruesa y la fuerte en la Reina Valera de 34:16; lea el maltrato de los versículos 18-21 antes de interpretarla.
- Prepare un caso hipotético de liderazgo; no invite a hacer acusaciones contra personas nombradas ni pida a participantes heridos que expliquen sus experiencias.
Comprobación de evidencia e interpretación
Explícito
Localice cómo los dirigentes se alimentan a sí mismos y descuidan sus deberes en 34:2-6, la búsqueda del Señor en 34:11-16 y su pastor davídico prometido en 34:23-24.
Apoyado por las Escrituras
Compare Ezequiel 34:23 con Juan 10:11-16, donde Jesús se identifica como el buen pastor y habla de un solo rebaño y un solo pastor.
Inferencia sólida
Infiera que restaurar la comunidad requiere más que reemplazar dirigentes: 34:17-22 también confronta a las ovejas que ensucian el agua y empujan a las débiles.
Lectura posible o tradicional
Presente la lectura mesiánica cristiana de «David» junto con Lucas 1:32-33; reconozca que algunos esperan a David mismo y distinga cualquiera de las dos interpretaciones del nombre por sí solo.
Límite
No convierta 34:25-29 en una garantía de que todas las congregaciones actuales evitarán la enfermedad, el peligro o la escasez; la promesa concierne al pueblo restaurado del Señor.
Diálogo con orientación de respuesta
1. ¿Qué han tomado los pastores y qué han dejado de dar?
Qué contiene una buena respuesta
Tomaron todo lo que el rebaño podía dar y no dieron nada a cambio. «Coméis la leche, y os vestís de la lana: la gruesa degolláis, no apacentáis las ovejas» (34:3). Luego el versículo 4 enumera cinco fallas: «No corroborasteis las flacas, ni curasteis la enferma: no ligasteis la perniquebrada, ni tornasteis la amontada, ni buscasteis la perdida», y añade: «sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia». Una buena respuesta nombra lo que tomaron, los cinco cuidados descuidados y la dureza. Una respuesta débil se queda en llamarlos malos líderes, cosa demasiado vaga para enseñar algo.
Mostrar orientación para el docente
Relacione la grasa, la lana y la matanza de 34:3 con las cinco formas de cuidado desatendidas del versículo 4; exija algo más que «mal liderazgo».
2. ¿Cómo responde la repetición de «Yo haré» al anterior «ustedes no han»?
Qué contiene una buena respuesta
Dios mismo asume cada tarea que los pastores abandonaron. Pon 34:4 junto a 34:16: «Yo buscaré la perdida, y tornaré la amontada, y ligaré la perniquebrada, y corroboraré la enferma». La lista es casi la misma, en orden inverso. El versículo 11 la abre: «He aquí, yo, yo requeriré mis ovejas, y las reconoceré». Una buena respuesta ve la correspondencia deliberada y nota que ahora el pastor es Jehová mismo. Una respuesta débil lee los versículos de «yo» como consuelo general sin ver que responden a los cargos uno por uno.
Mostrar orientación para el docente
Relacione buscar, reunir, alimentar, vendar y fortalecer en 34:11-16 con las omisiones del versículo 4; observe quién asume ahora esas tareas.
3. ¿Por qué se dirige el Señor a carneros, machos cabríos y ovejas más fuertes?
Qué contiene una buena respuesta
Porque algunas ovejas dañaban a las otras. «¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que holléis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas sentadas, holléis además con vuestros pies las que quedan?» (34:18). Las débiles «comen lo hollado de vuestros pies» (34:19). Las fuertes «rempujasteis con el lado y con el hombro, y acorneasteis con vuestros cuernos á todas las flacas» (34:21). Una buena respuesta ve que la opresión venía de dentro del rebaño además de los dirigentes. Una respuesta débil culpa solo a los pastores.
Mostrar orientación para el docente
Use 34:17-22: pisotear el pasto, enturbiar el agua y empujar a las enfermas hace que el rebaño sea inseguro desde dentro, no solo desde fuera.
4. ¿Qué responsabilidades corresponden al pastor llamado David?
Qué contiene una buena respuesta
Apacentar y gobernar bajo Dios. «Y despertaré sobre ellas un pastor, y él las apacentará; á mi siervo David: él las apacentará, y él les será por pastor» (34:23). El versículo 24 añade: «Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos». El rebaño sigue siendo de Dios, «mis ovejas», y el pastor es siervo de Dios. Una buena respuesta nota la palabra apacentar, repetida, y el título de príncipe en lugar de un gobernante que se sirve a sí mismo. Una respuesta débil hace de David un sustituto de Dios en lugar de su siervo designado.
Mostrar orientación para el docente
Lea 34:23-24 para identificar la alimentación y el gobierno principesco; distinga que el rebaño pertenece al Señor del servicio del pastor.
5. ¿Qué hace que el pacto de paz sea más que una sensación agradable?
Qué contiene una buena respuesta
Tiene contenido concreto. Dios «haré cesar de la tierra las malas bestias; y habitarán en el desierto seguramente, y dormirán en los bosques» (34:25). Habrá «lluvias de bendición» (34:26), fruto y cosecha (34:27), y libertad cuando Dios quiebre «las coyundas de su yugo» (34:27). Ya no serán presa, «y no habrá quien espante» (34:28), ni serán «consumidos de hambre» (34:29). Una buena respuesta enumera seguridad, lluvia, cosecha, libertad y comida. Una respuesta débil reduce la paz a una sensación tranquila por dentro.
Mostrar orientación para el docente
Reúna la seguridad, la tierra fructífera, los yugos rotos, el alimento y la libertad de ser presa en 34:25-29; mantenga concretas las promesas.
6. ¿Cómo impide el versículo final una lectura sentimental acerca de animales?
Qué contiene una buena respuesta
Dice claramente quiénes son las ovejas. «Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice el Señor Jehová» (34:31). Todo lo dicho sobre huesos quebrados y ovejas perdidas trata de personas. Una buena respuesta lleva la imagen del pastoreo de vuelta a la vida humana: gente real descuidada, esparcida y empujada a un lado, y un Dios que la busca. Una respuesta débil se queda en la imagen del campo y olvida que el pasaje trata de cómo los dirigentes y los vecinos tratan a los seres humanos.
Mostrar orientación para el docente
Señale 34:31: el rebaño representa a personas que pertenecen a Dios; traslade las heridas y la restauración de nuevo a la comunidad humana.
Aplicación responsable
Corazón y hábitos
Pida a los participantes que reescriban una prioridad egoísta de un dirigente hipotético usando un deber desatendido de 34:4; permita una respuesta escrita sin autobiografía.
Relaciones y comunidad
Use el agua enturbiada de 34:18-19 para examinar cómo un grupo privilegiado puede arruinar recursos compartidos para quienes llegan después.
Cuidado que se puede comprobar
Pida a los grupos que diseñen tres prácticas observables de cuidado a partir de 34:11-16; distingan buscar a los ausentes de simplemente contar a los ya presentes.
Planes de sesión
Dos duraciones de la misma lección. La breve conserva la lectura, el diálogo central y una respuesta; la larga da su propio tiempo a las confusiones y a la aplicación.
45 minutos
Quiénes son los pastores
Explica pastor como gobernante. Lee 34:1-3 y haz parte de la pregunta uno.
Dos columnas
Lee 34:4-10. Arma la columna No hicisteis y termina la pregunta uno.
Yo haré
Lee 34:11-16. Arma la columna Yo haré y haz la pregunta dos y la confusión dos.
Ovejas y machos cabríos
Lee 34:17-22. Haz la pregunta tres y la confusión uno.
Un pastor y la paz
Lee 34:23-31. Haz las preguntas cuatro, cinco y seis.
Hoja
Lean juntos el versículo clave y reparte la hoja.
90 minutos
Buenos y malos pastores
Pide al grupo que describa a un buen pastor, entrenador, padre o jefe, y a uno malo. Guarda ambas listas.
Los cargos
Lee 34:1-10. Arma la columna izquierda y haz la pregunta uno.
Dios busca
Lee 34:11-16 con Lucas 15:4-7. Arma la columna derecha y haz la pregunta dos y la confusión dos.
Agua enturbiada
Lee 34:17-22 y representa los vasos de agua. Haz la pregunta tres y la confusión uno.
Mi siervo David
Lee 34:23-24 con Juan 10:11-16. Haz la pregunta cuatro y la confusión tres.
El pacto de paz
Lee 34:25-31. Haz las preguntas cinco y seis y la confusión cuatro.
Aplicación
Trabajen la aplicación sobre un cuidado que se puede verificar: tres prácticas observables desde 34:11-16.
Hoja y oración
Lean juntos el versículo clave y oren por los dirigentes y por los perdidos y quebrados.
Adaptar la lección
Niños
Trae una oveja de juguete y escóndela en algún lugar del salón. Di a los niños que algunos pastores no cuidaban a sus ovejas, pero Dios dijo: yo mismo buscaré a mis ovejas perdidas. Deja que la busquen. Lee 34:16 con sencillez. Hablen de cómo ayudar a alguien que queda fuera. Deja fuera el lenguaje de matanza de 34:3 y la destrucción de la gruesa y la fuerte.
Jóvenes
Pregunta qué hace que un líder valga la pena seguir. Lee 34:2-4 y anota lo que hicieron los malos pastores. Luego lee 34:18-21 y pregunta dónde los fuertes empujan a otros a un lado en la escuela o en las redes. Lee 34:23 con Juan 10:11 y hablen de Jesús como el buen pastor. Deja que propongan una forma de cuidar a alguien que está esparcido.
Adultos
Dedica tiempo a pastor como lenguaje real y a la historia de los reyes de Judá. Conversen sobre la responsabilidad de los dirigentes y la de los fuertes dentro de una comunidad. Lee 34:23-24 con Juan 10 y presenta las lecturas de David. Conversen sobre lo concreto del pacto de paz. Usa casos inventados y evita nombrar dirigentes actuales.
Uno a uno
Pregunta si la persona alguna vez se sintió apartada, perdida o quebrada en una iglesia o familia. Si es así, lean 34:11-16 despacio y deja que se oiga la búsqueda de Dios. Si dirige a otros, lean 34:4 y pregunta qué tarea descuidada podría retomar. Lean 34:31 y oren juntos.
Laboratorio de canciones y videos
Usa los medios después de leer el pasaje. Una canción o un video puede interpretar, resumir o dramatizar el texto, por lo que debe compararse con las Escrituras.
- Antes: lee el pasaje exacto y nombra su movimiento central.
- Durante: observa qué palabras, personas, hechos o emociones destaca el artista.
- Después: identifica qué aclara el medio, qué omite y qué debe comprobarse en el texto.
Hoja para llevar
Una página para que los participantes se la lleven. El botón de imprimir imprime solo esta sección.
Ezequiel 34:1–31
El pasaje en breve
Dios habló contra los dirigentes de Israel, los pastores, porque se cuidaban a sí mismos y no al rebaño. No sanaban a la enferma, no vendaban a la quebrada ni buscaban a la perdida, y gobernaban con dureza. Por eso Dios dijo que él mismo buscaría a sus ovejas, las reuniría, las apacentaría y las sanaría. También juzgaría a las ovejas fuertes que empujaban a las débiles. Prometió un pastor, su siervo David, y un pacto de paz. Las ovejas son su pueblo.
Un versículo para guardar
Yo buscaré la perdida, y tornaré la amontada, y ligaré la perniquebrada, y corroboraré la enferma: mas á la gruesa y á la fuerte destruiré. Yo las apacentaré en juicio.
Ezequiel 34:16 · Santa Biblia Reina Valera 1909
Preguntas para llevar
¿Qué cinco cosas dejaron de hacer los pastores en 34:4?
¿Qué promete hacer Dios en 34:11-16?
¿Cómo hacían algunas ovejas la vida difícil a las demás (34:18-21)?
Esta semana
Busca esta semana a una persona que haya quedado fuera o haya sido apartada, y acércate a ella.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



