Esdras 3:3
Asentaron el altar sobre sus basas, bien que tenían miedo
La primera decisión de obra se toma bajo amenaza, y el relato nombra el miedo sin adornarlo.
Versículo por versículo
- 3:3
Sobre sus basas se refiere a las bases o al lugar establecido del altar; no afirma que sobreviviera cada piedra del altar anterior.
- 3:3
El versículo 6 distingue expresamente las ofrendas reanudadas de los cimientos del templo, que aún no se habían colocado.
- 3:3
Mañana y tarde señala las ofrendas diarias habituales, distintas de los sacrificios festivos descritos después.


















El altar ya está en servicio antes de que el templo tenga cimientos. El versículo 6 deja ese orden explícito. La restauración del culto no comienza con un edificio terminado al que después se le busca una actividad. La comunidad que ha regresado establece el altar en su lugar y reanuda las ofrendas de la mañana y la tarde mientras la obra mayor sigue pendiente.
El temor está en medio de la frase, no definitivamente atrás. Los pueblos vecinos son una causa presente de alarma. La Reina Valera lee la frase como concesiva, bien que tenían miedo; el hebreo ki admite también la lectura causal, en la que el miedo es el motivo de asentar el altar. En las dos lecturas el temor y el altar comparten la misma frase. El texto no anuncia primero que el territorio haya quedado seguro. Tampoco describe una batalla en este momento. Presenta a una comunidad que restablece el culto prescrito en las condiciones que realmente enfrenta. La repetición mañana y tarde da a esa restauración un ritmo diario, distinto de la fiesta de los tabernáculos mencionada a continuación. Habrá ofrendas festivas, pero las ordinarias ya han vuelto. El nuevo comienzo no se mide solamente en piedras colocadas, sino también en días que recuperan su antigua forma.