El panorama
La última defensa sostenida de Job está construida con juramentos condicionales. No se limita a repetir que es inocente de los cargos de los amigos; nombra áreas donde la culpa podría comprobarse y acepta consecuencias si sus afirmaciones resultan falsas. El deseo, la honestidad, el matrimonio, los siervos, las viudas, los huérfanos, la riqueza, el culto, los enemigos, la hospitalidad, la influencia pública, el mal encubierto y la posesión de la tierra entran todos en el examen. La estructura importa porque no son confesiones disfrazadas. Job invita a una medición exacta. Responde además a las acusaciones de Elifaz con contrarreclamos concretos sobre alimentar, vestir, defender y escuchar a los vulnerables. El clímax es judicial: Job quiere un cargo escrito que pueda llevar abiertamente y responder paso a paso. Hasta su tierra y sus surcos pueden testificar contra él si fueron adquiridos injustamente. La defensa termina no silenciando testigos, sino exigiendo que se oiga a todo testigo posible.
En este capítulo
- Los ojos, los pasos y una balanza honesta Job 31:1-8
La defensa de Job comienza antes de la acción exterior, con la disciplina de la vista y del deseo.
- Ninguna exención privada para los poderosos Job 31:9-15
Job pone luego bajo juicio tanto la conducta sexual como el poder doméstico.
- La mano levantada en la puerta Job 31:16-23
Elifaz acusó a Job de desatender precisamente a las personas nombradas aquí, de modo que la defensa responde con contrarreclamos concretos.
- El oro y los cielos no ocupan el lugar de Dios Job 31:24-28
Job distingue la posesión de la confianza.
- El enemigo, el viajero y la falta oculta Job 31:29-34
El examen alcanza ahora la conducta hacia los enemigos, los extranjeros y la mirada pública.
- Incluso los surcos pueden testificar Job 31:35-40
El juramento alcanza su clímax formal con la exigencia de Job de un cargo escrito.

Las Escrituras junto al resumen
Job · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 40Job 31:1-8
Los ojos, los pasos y una balanza honesta
La defensa de Job comienza antes de la acción exterior, con la disciplina de la vista y del deseo. Un "pacto" con sus ojos significa que pone los límites morales en el nivel de la atención, y coloca luego todo su camino bajo el Dios que ve y cuenta sus pasos. La forma condicional repetida es esencial. El "si" introduce la posible ofensa, y sigue la consecuencia correspondiente. Son apuestas de integridad, no admisiones encubiertas. Job pide ser pesado en "balanzas de justicia", la clase de medición exacta que ha faltado en los argumentos de sus amigos. Ojos, corazón, pies y manos aparecen juntos de modo que el deseo interior y la conducta exterior no puedan dividirse en mundos morales separados. Si se halla engaño o un camino manchado, Job acepta una pérdida severa. No está presentando una autocomplacencia ligera. Expone los cimientos de su vida al examen e insiste en que el veredicto se base en lo que el examen halle y no en el tamaño de su catástrofe.

Estudio profundo
El pacto con sus ojos sitúa la responsabilidad moral antes del acto externo. Job no se limita a negar que lo hayan sorprendido en una mala conducta. Describe un límite que gobierna la atención y el deseo, y después coloca todo su camino bajo el Dios que cuenta sus pasos. Invoca ese escrutinio divino como fundamento del examen, incluso después de haberlo descrito repetidamente como aterrador.
La estructura condicional importa a lo largo de todo el capítulo. «Si» introduce una falta; después sigue la consecuencia correspondiente. No son confesiones disfrazadas con una gramática complicada. Job apuesta por la verdad de su afirmación y acepta responsabilidad si resulta falsa. La balanza equilibrada pide la cualidad que ha faltado en los argumentos de los amigos: un peso exacto y no una estimación derivada de la magnitud de su desastre.
Los ojos, el corazón, los pies y las manos hacen responsable a la persona entera. Un corazón desviado y unas manos manchadas no pueden separarse de su caminar. La pérdida propuesta de lo que sembró y de su descendencia o producción es igualmente severa. No es una felicitación despreocupada a sí mismo. Job somete los fundamentos de su vida a la verdad de su defensa.
Recorrido versículo por versículo
- Job 31:1
La «virgen» es betulah, una joven soltera, y pensar en ella significa fijar la mirada. Un pacto suele hacerse entre dos partes; Job hace uno con una parte de su propio cuerpo. El primer punto de su defensa no es siquiera un acto, sino una mirada.
- Job 31:2
Galardón y heredad forman la pareja que Zofar usó en 20:29 para lo que Dios asigna al impío, y que Job usó en 27:13. Aquí Job pregunta qué parte recibiría de Dios en lo alto el hombre que se deja llevar por los ojos, y el versículo siguiente da la respuesta.
- Job 31:3
El «extrañamiento» es nekher, una calamidad que aliena, un desastre fuera de lo común. Los que obran iniquidad es la expresión fija de los Salmos para los malhechores (Salmos 5:5; 6:8). Job supone, como los amigos, que a esa gente le espera la ruina.
- Job 31:4
En 14:16 Job se quejó de que Dios le contaba los pasos y vigilaba su pecado. El conteo que antes se sentía como espionaje se presenta ahora como prueba. Si Dios ha contado cada paso, Dios sabe adónde iban.
- Job 31:5
La «mentira» es shav', vacío o falsedad, la palabra del mandamiento contra tomar el nombre de Dios en vano. Un pie que se apresura al engaño es la imagen de Proverbios 1:16, donde los pies corren al mal. Andar y apresurarse abarcan la deriva lenta y la carrera ansiosa.
- Job 31:6
En 6:2 Job deseó que su queja se pesara en balanza frente a la arena del mar. Ahora pide que se ponga en ella su propia integridad. Las «balanzas de justicia» son las pesas honradas que Levítico 19:36 exige a todo comerciante.
- Job 31:7
Un corazón que va tras los ojos es el peligro contra el que advierte Números 15:39, no seguir el propio corazón ni los propios ojos. Lo que se apega a las manos es en hebreo mum, la palabra del defecto que descalificaba a un animal para el sacrificio (Levítico 22:20), aquí una mancha de culpa pegada a la mano.
- Job 31:8
Sembrar para que otro coseche es una de las maldiciones del pacto en Levítico 26:16 y Deuteronomio 28:30. Las «verduras» pueden ser también cualquier producto que brota, así que la maldición puede caer sobre la cosecha más que sobre los hijos.
Job 31:1-8
Santa Biblia Reina Valera 19091HICE pacto con mis ojos: ¿cómo pues había yo de pensar en virgen?
2Porque ¿qué galardón [me daría] de arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente de las alturas?
3¿No hay quebrantamiento para el impío, y extrañamiento para los que obran iniquidad?
4¿No ve él mis caminos, y cuenta todos mis pasos?
5Si anduve con mentira, y si mi pie se apresuró á engaño,
6Péseme Dios en balanzas de justicia, y conocerá mi integridad.
7Si mis pasos se apartaron del camino, y si mi corazón se fué tras mis ojos, y si algo se apegó á mis manos,
8Siembre yo, y otro coma, y mis verduras sean arrancadas.
Job 31:9-15
Ninguna exención privada para los poderosos
Job pone luego bajo juicio tanto la conducta sexual como el poder doméstico. Acechar a la puerta del prójimo recuerda el adulterio encubierto descrito antes en el libro. La maldición recíproca que involucra a su propia mujer es lenguaje severo de juramento, y expone su casa a la violación si él violó la ajena. No es una instrucción de que tal castigo deba ejecutarse por manos humanas. La defensa se vuelve después hacia los siervos. Job imagina a un siervo o una sierva presentando una causa contra él y trata esa queja como algo de lo que tendría que responder ante Dios. Su condición de amo no borra la posición de ellos como personas con un caso. La razón va más hondo que el arreglo doméstico: el mismo Creador formó a Job y al siervo en el vientre. La condición compartida de criatura se vuelve argumento contra tratar la autoridad como exención privada. El poderoso sigue siendo responsable del modo en que el poder responde cuando habla el subordinado.

Estudio profundo
Esperar a la puerta del vecino recuerda la descripción anterior del adulterio oculto en el capítulo 24. Job conoce de manera concreta la conducta que niega. La consecuencia amenazada que involucra a su esposa usa el severo lenguaje recíproco de un juramento, exponiendo su propio hogar a una violación si él ha violado el de otro. No es una instrucción para imponer esa consecuencia. El pasaje llama al adulterio una falta sujeta a juicio y representa sus efectos como un fuego consumidor.
La prueba siguiente trata de si los siervos podían presentar una causa contra su amo. Según Job, su autoridad en el hogar no cancela la condición de ellos como personas capaces de contender con él. Prevé que tendrá que responder ante Dios por la forma en que trató su causa.
La razón va por debajo del rango social hasta la creación. Quien formó a Job en el vientre también formó al siervo. Esa formación compartida se convierte en un argumento contra el trato arbitrario de la parte más poderosa. Este punto no requiere inventar una descripción de los arreglos legales del hogar. El propio texto da importancia moral a la queja de un siervo y hace responsable al amo por desestimarla.
Recorrido versículo por versículo
- Job 31:9
Ser «engañado» es pathah, ser seducido o atraído, el verbo de la seducción en Éxodo 22:16. Acechar a la puerta del prójimo recuerda al adúltero de 24:15 que aguarda la noche. Job pinta la secuencia entera, desde un corazón atraído hasta unos pies plantados ante la casa de otro.
- Job 31:10
Moler el grano en el molino de mano era la faena más baja de una casa, el trabajo de la sierva que está tras el molino (Éxodo 11:5), y la expresión puede ser también un eufemismo. Isaías 47:2 usa el moler para la humillación de una cautiva.
- Job 31:11
La «maldad» es zimmah, una lascivia deliberada o un plan perverso, usada en Levítico 18:17 y 20:14 para pecados sexuales graves. Que la castiguen los jueces significa que es asunto de tribunal, no un desliz privado para arreglarse en silencio.
- Job 31:12
El fuego quema «hasta el sepulcro», literalmente hasta Abadón, el lugar de la ruina nombrado en 26:6 y 28:22. Proverbios 6:27–29 usa la misma imagen del adulterio, el fuego en el seno que quema la ropa. Consume la propia cosecha del adúltero.
- Job 31:13
El verbo «pleitearan» es riv, entablar pleito, la palabra que Job usa para su propia causa contra Dios. Afirma haber concedido a sus siervos justo lo que ahora exige al cielo: una audiencia en la que la parte menor puede litigar contra la mayor.
- Job 31:14
Que Dios se levante pinta a Dios alzándose para juzgar, y que «visitara» es paqad, inspeccionar o pedir cuentas, como un rey inspecciona a sus funcionarios. En 7:18 Job se quejaba de que Dios visita al hombre cada mañana. Aquí admite que no tendría respuesta si tal visita descubriera una injusticia contra un siervo.
- Job 31:15
Proverbios 22:2 dice lo mismo en una sola línea: el rico y el pobre se encuentran, y a ambos los hizo Jehová. Malaquías 2:10 pregunta si no nos ha creado un mismo Dios. El verbo de formar en la matriz es el que Job usó de su propia hechura en 10:8–11.
Job 31:9-15
Santa Biblia Reina Valera 19099Si fué mi corazón engañado acerca de mujer, y si estuve acechando á la puerta de mi prójimo:
10Muela para otro mi mujer, y sobre ella otros se encorven.
11Porque es maldad é iniquidad, que han de castigar los jueces.
12Porque es fuego que devoraría hasta el sepulcro, y desarraigaría toda mi hacienda.
13Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, cuando ellos pleitearan conmigo,
14¿Qué haría yo cuando Dios se levantase? y cuando él visitara, ¿qué le respondería yo?
15El que en el vientre me hizo á mí, ¿no lo hizo á él? ¿y no nos dispuso uno mismo en la matriz?
Job 31:16-23
La mano levantada en la puerta
Elifaz acusó a Job de desatender precisamente a las personas nombradas aquí, de modo que la defensa responde con contrarreclamos concretos. Job niega haber negado lo que el pobre deseaba, haber hecho esperar en vano a la viuda, haber comido solo mientras el huérfano pasaba hambre, o haber permitido que alguien pereciera por falta de ropa. Su referencia a un cuidado de toda la vida presenta estos actos como patrón y no como actuación de último momento para rescatar su reputación. El vellón de sus ovejas da a la antigua riqueza un uso moral práctico: lo que poseía podía abrigar el cuerpo de otro. Luego el examen pasa a la influencia pública. Job niega haber alzado la mano contra el huérfano aun cuando sus contactos en la puerta pudieran haberlo ayudado a prevalecer. La maldición correspondiente cae sobre el brazo mismo que habría cometido el abuso. Dice que el temor del juicio divino lo refrenó donde el poder social podría haberlo protegido de toda consecuencia.

Estudio profundo
Los detalles responden ahora a Elifaz casi punto por punto. Los ojos desfallecidos de la viuda, el huérfano excluido de una comida y el cuerpo sin abrigo describen necesidades que Job afirma haber atendido. Al insistir en que este cuidado se remontaba a su juventud, lo presenta como una conducta establecida y no como una generosidad de emergencia practicada después de que su reputación fuera atacada. El lenguaje materno intensifica esa afirmación de preocupación de toda la vida; no es necesario convertirlo en una afirmación literal de acciones anteriores al nacimiento.
El vellón es una defensa especialmente concreta de su antigua riqueza. Las ovejas no solo se contaban como señales de prosperidad; su lana abrigaba a alguien que carecía de ropa. La afirmación de Job se refiere a lo que sus recursos hacían ante la necesidad ajena.
La mano levantada introduce el abuso de influencia. Contar con ayuda «en la puerta» habría permitido imponerse a un huérfano, pero Job niega haber usado esa ventaja. La maldición correspondiente recae sobre el mismo brazo que habría cometido la injusticia. El poder se examina en el punto en que podría actuar protegido por aliados influyentes. Job dice que lo contenía el juicio divino, no solamente el riesgo de quedar expuesto en público.
Recorrido versículo por versículo
- Job 31:16
Los ojos que desfallecen están gastados de esperar una ayuda que nunca llega, como en Lamentaciones 4:17. Job niega ser el hombre por cuyo camino una viuda esperó en vano.
- Job 31:17
El «bocado» es pat, un trozo de pan. Compartir la mesa era el corazón de la hospitalidad; Booz invita a Rut a mojar su bocado en el vinagre con sus segadores (Rut 2:14). Comer solo mientras un huérfano pasaba hambre sería una mezquindad aun sin ley que lo prohibiera.
- Job 31:18
El paréntesis interrumpe la lista para decir que este cuidado fue de toda la vida. La primera mitad puede leerse también “desde mi juventud me crió como un padre”, tomando a Dios como quien crió a Job. El texto impreso lo entiende como el huérfano criado por Job, y la viuda guiada por él.
- Job 31:19
El verbo de «pereciera» es el mismo de 29:13, el que se iba a perder. El versículo responde a la acusación de Elifaz en 22:6 de que Job desnudó a los desnudos con exactamente lo contrario: nadie sin abrigo quedó así mientras él pudiera verlo.
- Job 31:20
Los lomos, la parte del cuerpo que cubre un manto, aparecen bendiciéndolo: el cuerpo abrigado da las gracias que la boca quizá nunca dijera. El prólogo contaba siete mil ovejas en los rebaños de Job (1:3), y la lana no se quedaba toda en casa.
- Job 31:21
La puerta era el tribunal, donde Job tenía amigos entre los ancianos (29:7). Alzar la mano contra el huérfano puede ser una amenaza o un voto en la asamblea; en cualquier caso tenía apoyo para ganar. En 6:27 Job acusó a los amigos de eso mismo, de arrojarse sobre el huérfano.
- Job 31:22
La maldición se ajusta al delito miembro por miembro: el brazo que se alzó ha de caer del omóplato. La «canilla» es literalmente la caña, probablemente el hueso del brazo o la cavidad en que gira.
- Job 31:23
La «alteza» es se'eth, la majestad o exaltación de Dios, la palabra que Job lanzó a los amigos en 13:11. Job afirma haber vivido con el temor que les reprochó no tener. Ese temor le impidió usar la puerta contra los débiles.
Job 31:16-23
Santa Biblia Reina Valera 190916Si estorbé el contento de los pobres, é hice desfallecer los ojos de la viuda;
17Y si comí mi bocado solo, y no comió de él el huérfano;
18(Porque desde mi mocedad creció conmigo como con padre, y desde el vientre de mi madre fuí guía de la viuda;)
19Si he visto que pereciera alguno sin vestido, y al menesteroso sin cobertura;
20Si no me bendijeron sus lomos, y del vellón de mis ovejas se calentaron;
21Si alcé contra el huérfano mi mano, aunque viese que me ayudarían en la puerta;
22Mi espalda se caiga de mi hombro, y mi brazo sea quebrado de mi canilla.
23Porque temí el castigo de Dios, contra cuya alteza yo no tendría poder.
Job 31:24-28
El oro y los cielos no ocupan el lugar de Dios
Job distingue la posesión de la confianza. Tenía oro, pero niega haberle dicho jamás al oro que fuera su esperanza o su seguridad. La riqueza se vuelve moralmente distinta cuando se le asigna el papel de seguridad última. La misma distinción gobierna el sol y la luna. Verlos en su brillo no es en sí la ofensa; el peligro está en un corazón secretamente seducido hacia la adoración y en un gesto exterior que exprese esa lealtad. Job llama a tal conducta una negación del Dios soberano. El esplendor creado, sea la riqueza de abajo o los cielos de arriba, no puede ocupar propiamente el lugar del Creador. Esta parte del juramento alcanza hacia atrás el desafío inicial del Libro de Job. La acusación de entonces trataba el servicio de Job a Dios como posiblemente dependiente de los beneficios recibidos. Job jura ahora que la prosperidad misma no era su dios y que la abundancia material no constituía el fundamento último de su lealtad.

Estudio profundo
El oro puede convertirse en algo más que una posesión cuando se le habla como fuente de confianza. Job distingue entre haber tenido riqueza y asignarle el papel de seguridad definitiva. La misma distinción gobierna las líneas siguientes sobre los cielos. Ver brillar el sol o avanzar la luna resplandeciente no constituye por sí mismo la falta; un corazón seducido en secreto y un gesto de homenaje completan el movimiento que Job niega.
El beso enviado por medio de la mano da una expresión externa a la lealtad interior. Job lo trata como una negación del Dios de lo alto, aunque el objeto admirado se encuentre muy por encima de la vida humana. Por tanto, el pasaje no confunde la grandeza creada con la identidad del Creador. Tanto la riqueza de abajo como el esplendor de arriba pueden recibir una confianza mal dirigida. Estas cláusulas añaden una dimensión importante a la defensa: la prosperidad que Satanás había considerado la razón por la que Job servía a Dios no era, según el juramento de Job, ni su dios ni el fundamento definitivo de su lealtad.
Recorrido versículo por versículo
- Job 31:24
Elifaz prometió en 22:24–25 que, si Job se volvía, Dios sería su oro. Job responde que el oro nunca fue su dios. Salmos 52:7 nombra al hombre que confió en la multitud de sus riquezas, y Job niega ser ese hombre.
- Job 31:25
Que su mano hallase mucho es casi la jactancia contra la que advierte Deuteronomio 8:17, la de atribuir la riqueza al poder de la propia mano. Job no niega ser rico; niega haberse adjudicado el mérito o la alegría que corresponden a Dios.
- Job 31:26
La luna que «iba hermosa» es la luna en majestuosa procesión por el cielo, un espectáculo que atrajo culto en todo el mundo antiguo. Deuteronomio 4:19 advierte contra ser impulsado a adorar al sol, la luna y las estrellas al alzar los ojos hacia ellos.
- Job 31:27
El corazón que «se engañó» usa de nuevo pathah, el verbo del versículo 9 para un corazón seducido por una mujer. La idolatría se pinta como una seducción. Besar era un acto de homenaje a un ídolo (1 Reyes 19:18; Oseas 13:2), y besar la mano hacia un astro enviaba ese homenaje a través de la distancia.
- Job 31:28
El participio «negado» es kichesh, mentir o ser infiel. Por segunda vez una ofensa se llama asunto de jueces, y la ley de Israel trataba el culto al sol y la luna como causa capital (Deuteronomio 17:2–5). Job lo llama traición contra el Dios de lo alto.
Job 31:24-28
Santa Biblia Reina Valera 190924Si puse en oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza [eres] tú;
25Si me alegré de que mi hacienda se multiplicase, y de que mi mano hallase mucho;
26Si he mirado al sol cuando resplandecía, y á la luna cuando iba hermosa,
27Y mi corazón se engañó en secreto, y mi boca besó mi mano:
28Esto también fuera maldad juzgada; porque habría negado al Dios soberano.
Job 31:29-34
El enemigo, el viajero y la falta oculta
El examen alcanza ahora la conducta hacia los enemigos, los extranjeros y la mirada pública. Job niega haberse alegrado cuando fue destruido alguien que lo odiaba, y dice que refrenó su boca de convertir la ruina ajena en maldición. Ese reclamo difiere notablemente del cuadro de Elifaz sobre el justo que se ríe del impío caído. La seriedad moral ante el mal no es lo mismo que el deleite en la destrucción de alguien. Sigue la hospitalidad. Cualquiera que sea la dificultad en torno a la redacción exacta sobre los hombres de su tienda, la línea siguiente es sencilla: el viajero no tuvo que dormir en la calle porque Job abrió su puerta. La última prueba concierne al encubrimiento. Algunas lecturas entienden esconder la transgresión "como Adán", mientras otras entienden el encubrimiento humano en general. De cualquier modo, Job niega haber protegido una ofensa oculta refugiándose tras su reputación, el temor a la multitud o la seguridad de su propia puerta. Toda su postura es la contraria: examinadme públicamente.
Estudio profundo
La prueba relativa a un enemigo va más allá de la conducta hacia quienes podrían devolver un favor. Job niega haberse alegrado cuando alguien que lo odiaba sufrió destrucción y menciona el dominio de su propia boca. Esto presenta una conducta justa distinta de la risa ante los malvados que Elifaz describió en el capítulo 22. La defensa de Job no consiste en que nunca reconociera la maldad, sino en que la ruina ajena no era para él ocasión de maldecir.
La expresión sobre los hombres de su tienda en el versículo 31 es difícil, pero la línea siguiente afirma claramente la hospitalidad: los viajeros no tenían que dormir en la calle. La puerta abierta del hogar contrasta entonces con la posibilidad de quedarse dentro para ocultar una falta al escrutinio público.
Una lectura entiende la comparación como ocultar la transgresión como Adán. La Reina Valera la entiende de manera más general, «como los hombres», es decir, como el encubrimiento humano. En cualquiera de las lecturas, Job niega proteger una falta secreta mediante un silencio nacido del temor a la multitud. Exige un examen en lugar de organizar una retirada respetable para eludirlo.
Recorrido versículo por versículo
- Job 31:29
Proverbios 24:17 manda no alegrarse cuando cae el enemigo, y Éxodo 23:4–5 exige devolver el buey extraviado del enemigo. Regocijarse cuando el mal lo halló es exultar con gozo maligno. Job afirma haber reprimido esa satisfacción.
- Job 31:30
No entregar al pecado el paladar recuerda el veredicto de 2:10, que en todo esto no pecó Job con sus labios. Job maldijo el día en que nació (3:1), pero dice que nunca lanzó una maldición sobre la vida de quien lo odiaba, aun cuando pudiera parecer merecida.
- Job 31:31
El versículo es difícil, pero una lectura común toma a los de la casa como testigos de la generosidad de Job: “¿quién hallará a alguien que no se haya saciado de su carne?”. Los hombres de su tienda podían atestiguar que ningún huésped salía con hambre de su mesa.
- Job 31:32
El «extranjero» es el ger, el viajero sin parientes en el lugar. Lot insistió en que dos forasteros entraran en su casa cuando ellos ofrecieron pasar la noche en la calle (Génesis 19:2), y Abraham corrió desde la puerta de su tienda a recibir huéspedes (Génesis 18:1–5). Job reclama la misma puerta abierta.
- Job 31:33
El seno era el pliegue del manto por encima del cinto, usado como bolsillo; lo que se escondía allí se llevaba pegado al cuerpo y fuera de la vista. Job niega haber guardado un secreto culpable metido entre la ropa mientras mostraba al mundo un rostro limpio.
- Job 31:34
Éxodo 23:2 prohíbe seguir a la multitud para hacer el mal, y este es el miedo que está detrás de esa ley: la muchedumbre y el desprecio de los clanes. Un hombre que se sentaba en la puerta (29:7) no podía quedarse en casa sin que se notara. Job dice que nunca se refugió tras su puerta para evitar quedar expuesto.
Job 31:29-34
Santa Biblia Reina Valera 190929Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, y me regocijé cuando le halló el mal;
30(Que ni aun entregué al pecado mi paladar, pidiendo maldición para su alma;)
31Cuando mis domésticos decían: ¡Quién nos diese de su carne! nunca nos hartaríamos.
32El extranjero no tenía fuera la noche; mis puertas abría al caminante.
33Si encubrí, como los hombres mis prevaricaciones, escondiendo en mi seno mi iniquidad;
34Porque quebrantaba á la gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó, y callé, y no salí de mi puerta:
Job 31:35-40
Incluso los surcos pueden testificar
El juramento alcanza su clímax formal con la exigencia de Job de un cargo escrito. Detrás de la palabra sobre su "deseo" está la idea de una marca o firma, apropiada para un hombre que quiere su caso fijado en forma examinable. Una acusación escrita sería mejor que insinuaciones que se rehacen alrededor de cada nuevo síntoma de su sufrimiento. Job dice que llevaría el documento abiertamente y respondería por el número de sus pasos. Luego hasta su tierra es convocada como testigo posible. Los surcos pueden clamar si él consumió su fruto injustamente o adquirió propiedad al costo de la vida de sus antiguos dueños. La posesión no silencia la historia de cómo se obtuvo la posesión. La maldición correspondiente es agrícola: abrojos en lugar de trigo y espinas en lugar de cebada. El aviso de que "acábanse las palabras de Job" cierra su discurso sostenido del debate, no toda palabra futura que pronunciará. Termina invitando al testimonio, no suprimiéndolo.
Estudio profundo
La defensa llega a su culminación formal con el deseo de Job de ser oído y de recibir una acusación escrita. Detrás de la palabra de la Reina Valera «impresión» está tav, una palabra hebrea para una marca o firma, apropiada para la afirmación formal de su caso. El «proceso» que su adversario le hiciera puede entenderse aquí como el documento que expone la causa del adversario, una acusación escrita y no una petición de un nuevo volumen de las Escrituras. Job dice que lo llevaría sobre su hombro, atado en lugar de corona, y le contaría el número de sus pasos. Una acusación que pueda examinarse sería preferible a acusaciones que cambian continuamente de forma alrededor de su sufrimiento.
El último testigo es la tierra. Se imagina a los surcos clamando contra él si su producto se ha consumido sin pago o si sus dueños han sido privados de la vida. Por tanto, la propiedad no queda muda simplemente porque Job la posea. Su adquisición y su uso siguen abiertos al examen moral. La maldición responde a la explotación con un cultivo frustrado: maleza en lugar de grano.
La nota final pone fin a la intervención extensa de Job en el debate, no a toda palabra futura suya. Hablará brevemente en los capítulos 40 y 42. Aquí, sin embargo, su larga defensa ha terminado. No termina con una confesión de las acusaciones de sus amigos ni con la afirmación de que su campo no puede hablar. Termina con la disposición a dejar que se escuche al campo.
Recorrido versículo por versículo
- Job 31:35
Su «adversario» es literalmente “el hombre de mi pleito”, la parte contraria. El lector sabe algo que Job ignora: quien planteó la cuestión acerca de él en el cielo fue el adversario, el satán, de 1:6–12. Job nunca ha visto ese pliego de cargos.
- Job 31:36
Un documento de cargo llevado al hombro o atado a la cabeza era señal de honor; Isaías 22:22 pone la llave de la casa de David sobre el hombro de un mayordomo. Job llevaría el acta de acusación como un funcionario lleva su insignia, tan seguro está de que no contiene nada cierto.
- Job 31:37
En el versículo 4 Dios cuenta los pasos de Job; aquí Job se ofrece a recitarlos él mismo. Ir «como príncipe» es nagid, un jefe, alguien que avanza con la cabeza alta. Se acercaría a su juez no arrastrándose sino erguido, la postura que no mantendrá cuando Dios hable de verdad (40:4).
- Job 31:38
La tierra que clama recuerda Génesis 4:10, donde la sangre de Abel clama a Dios desde el suelo. Que lloren los surcos es literalmente que “lloran juntos”. Se pensaba que la tierra sabía lo que se hacía sobre ella y que podía testificar.
- Job 31:39
Comer «sin dinero» es no pagar el producto o el trabajo, el agravio que Jeremías 22:13 condena en quien se sirve de su prójimo sin pagarle. Afligir el alma de los dueños, hasta quitarles la vida, es el crimen de la viña de Nabot (1 Reyes 21), tierra adquirida matando a su dueño.
- Job 31:40
Los abrojos recuerdan la maldición sobre la tierra en Génesis 3:18, y la palabra de las «espinas» es bo'shah, una hierba hedionda, de una raíz que significa apestar. La línea final se parece a Salmos 72:20, que da por terminadas las oraciones de David, una nota que marca el fin de una colección.
Job 31:35-40
Santa Biblia Reina Valera 190935¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi impresión [es] que el Omnipotente testificaría por mí, aunque mi adversario me hiciera el proceso.
36Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, y me lo ataría en lugar de corona.
37Yo le contaría el número de mis pasos, y como príncipe me llegaría á él.
38Si mi tierra clama contra mí, y lloran todos sus surcos;
39Si comí su sustancia sin dinero, ó afligí el alma de sus dueños;
40En lugar de trigo me nazcan abrojos, y espinas en lugar de cebada. Acábanse las palabras de Job.
Preguntas para mantener presentes durante la lectura
- Sigue al hablante, las imágenes, líneas paralelas, preguntas y movimiento emocional.
- Observa dónde el sufrimiento o la tensión impiden una respuesta fácil.
- Lee los dichos como sabiduría para discernir, no como promesas mecánicas fuera de contexto.
Primero el texto
Donde difieren los lectores
El resumen comienza con lo que dice el pasaje y cómo se relacionan sus partes. No supone que una denominación ya haya resuelto cada pregunta. Toda dependencia de una tradición, teoría literaria o reconstrucción histórica se identifica con claridad.
El texto bíblico aparece primero. Las conclusiones interpretativas se identifican, y las diferencias se presentan cuando ayudan a explicar por qué las comunidades serias no siempre llegan a la misma respuesta.
Las notas interpretativas comparativas de este capítulo están en preparación. Hasta que las notas revisadas estén listas, esta página separa el texto bíblico del resumen y la aplicación sin afirmar que todos los lectores serios coinciden en cada cuestión.
Preguntas bajo la superficie
- ¿Qué parte de Job 31 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?
- ¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?
- ¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Job 31?
- ¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?
Preguntas para una reflexión personal seria
Estas preguntas son deliberadamente abiertas. Permanece con la tensión del pasaje, responde con sinceridad y vuelve a la Escritura antes de llegar a una conclusión.
Observa sin apresurarte
¿Qué parte de Job 31 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?
¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?
¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Job 31 se desarrolla mediante sus propias voces, acciones, afirmaciones y consecuencias?
¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?
Examina tu interior con sinceridad
¿Con qué persona, respuesta, temor o deseo del pasaje te identificas más en este momento?
¿Qué suposición tuya acerca de Dios, de otras personas o de ti mismo pone a prueba este texto?
¿Qué parte preferirías suavizar, evitar o explicar demasiado rápido? ¿Qué podría revelar esa reacción?
Si esta Escritura pudiera hacerte una pregunta directa, ¿cuál crees que sería?
Responde con sabiduría y valor
¿Qué necesitarías recordar, confesar, lamentar, agradecer o confiar después de leer este pasaje?
¿Cómo podría otra persona fiel leer esta situación de manera diferente sin ignorar el texto?
¿Qué respuesta obediente sería costosa, incómoda o lenta, pero todavía fiel a la Escritura?
¿Qué pregunta llevarás a la oración esta semana y qué versículos mantendrás delante de ti?
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



