El panorama
El Salmo 69 comienza con demasiada agua y no bastante aliento. El que habla se hunde en el cieno, clama hasta que su garganta se seca, y enfrenta un odio que dice no tener causa justa. Con todo, también confiesa su propia insensatez y su pecado, rehusando convertir la protesta en pretensión de inocencia completa. El oprobio se extiende por la familia y por la vida pública, el consuelo humano falla, e incluso la comida y la bebida se vuelven amargas. Las peticiones de juicio son severas, especialmente cuando se pide que la mesa de los enemigos se vuelva lazo, pero el salmo no termina ahí. El que habla, pobre y dolorido, anticipa un canto que animará a otros humildes porque Dios oye a los menesterosos y no menosprecia a los prisioneros. Se convoca a la creación a alabar, Sion es reedificada, y los descendientes reciben un lugar donde habitar. Una oración que abrió sin dónde apoyar el pie cierra con una heredad y un hogar.
Verdad central
Los Salmos 22 y 69 permiten que un sufriente justo hable desde el abandono, la burla, el peligro corporal, la acusación falsa y la vergüenza pública mientras sigue dirigiéndose a Dios, y ambos salmos avanzan más allá de la angustia hacia la vindicación, la alabanza y un círculo de adoración que se amplía.

Las notas de estudio tienen su propia página
El análisis de cada movimiento, las palabras para rastrear, las notas versículo por versículo y los puntos donde los lectores difieren están escritos para quien estudia solo. Están en la página Reflexión Personal Profunda de este capítulo. Esta página es la lección.
Guía docente específica del capítulo
Estos puntos nacen del capítulo mismo. Ayudan a unir el mapa narrativo del Nivel 1, el análisis del Nivel 2 y el texto bíblico en una sola lección.
Comienza con la primera imagen del capítulo
Salmos 69:1: “Al Músico principal: sobre Sosannim: Salmo de David. SÁLVAME, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma.”
Detente en el punto de cambio
Salmos 69:18: “Acércate á mi alma, redímela: líbrame á causa de mis enemigos.”
Mantén visible este recorrido de palabras
Dios, Porque, Jehov, sean, sobre, afrenta
Qué explicar, y en qué orden
Enseña el pasaje en este orden. Cada paso nombra los versículos en que se apoya, para que cada punto se muestre en el texto antes de aplicarlo.
Salmo 22:1-11
Dios mío dentro del por qué
Empieza con el grito del versículo 1 y di con claridad que es la oración de abandono más honesta de la Escritura, y que Jesús la oró en la cruz. Explica que el clamor de 22:1 es un gemido, un sonido de dolor. Luego muestra el ritmo de los versículos 1-11: queja, y luego Tú empero eres santo; otra queja, y luego el Dios que me sacó del vientre. Enséñalo primero porque muestra que el lamento sigue volviendo a lo que es verdad sobre Dios aun mientras describe lo que se siente como verdad. Reconoce que puede haber en la sala quien esté orando ahora el versículo 1.
Salmo 22:12-21
Toros, león, perros, huesos y vestidos
Lee los versículos 12-21 sin detenerte. Explica las imágenes de animales: fuertes toros de Basán, una tierra de ricos pastos, un león rapante y rugiente, perros, y los cuernos de bestias salvajes en el versículo 21. Luego muestra el lenguaje del cuerpo: escurrido como aguas, los huesos descoyuntados, el corazón como cera, la lengua pegada al paladar. Señala los versículos que los Evangelios vieron cumplidos en la crucifixión: las manos y los pies horadados, y los vestidos repartidos a suertes en Juan 19:23-24. Enséñalo con sobriedad; los detalles ya son bastante dolorosos sin dramatizarlos.
Salmo 22:22-31
El lamento se abre a una congregación
Ahora enseña el giro. El final del versículo 21, óyeme, ya prepara la respuesta, y desde el versículo 22 el salmo es alabanza. Explica cómo se ensancha el círculo: los hermanos, la congregación, la grande congregación, los pobres que comen y se sacian, todos los términos de la tierra, los poderosos, los que descienden al polvo, la posteridad que vendrá. Muestra Hebreos 2:11-12, donde Cristo nos llama hermanos con este versículo. Termina con su justicia que él hizo, en lo cual algunos oyen el eco de la palabra de Jesús: Consumado es.
Salmo 69:1-12
Sin apoyo en el cieno
Pasa al Salmo 69. Explica el agua y el cieno de los versículos 1-3 como la sensación de hundirse sin dónde pararse, y el cansancio del versículo 3: la garganta enronquecida, los ojos que desfallecen. Luego lee las causas: enemigos sin causa, tener que pagar lo que no tomó, el extrañamiento de su propia familia, burlas por su ayuno y su cilicio, canciones de bebedores. Muestra que en el versículo 5 admite su propia locura, de modo que no pretende perfección. Luego enseña el versículo 9 como la clave de su sufrimiento, con Juan 2:17 y Romanos 15:3.
Salmo 69:13-28
Hiel, vinagre y una oración peligrosa
Enseña los versículos 13-21 como súplica: óyeme, sácame, acércate, y el clamor del versículo 20 por consoladores que nunca llegaron. Luego el versículo 21: hiel por comida y vinagre en su sed, lo cual los Evangelios registran en la cruz en Mateo 27:34 y 48. Después lee los versículos 22-28, la sección más difícil. Di con claridad que son oraciones pidiendo juicio sobre los perseguidores, dichas a Dios y no ejecutadas por mano propia. Explica que Pablo cita 69:22-23 en Romanos 11:9-10 y Pedro aplica 69:25 a Judas en Hechos 1:20. Enseña que el salmo entrega la venganza a Dios.
Salmo 69:29-36
Alabanza después de la inundación
Termina con el versículo 29: yo afligido y dolorido. Quien habla no se ha hecho fuerte con su enojo. Luego vienen la alabanza con cántico, que agrada a Jehová más que el sacrificio de un buey, los humildes que se gozan, Jehová que oye a los menesterosos y no menosprecia a sus prisioneros, los cielos, la tierra y los mares alabando, y Sión reedificada para los que aman su nombre. Enséñalo al final para que el grupo vea que el salmo atraviesa sus peticiones más oscuras y sale al otro lado, a la adoración. Cierra la lección poniendo el Salmo 22:24 al lado de 69:33.
Dónde se atascan los participantes
Las lecturas equivocadas que este pasaje suele provocar, y cómo responder a cada una desde el texto.
«Que Jesús cite el Salmo 22 significa que Dios lo abandonó realmente en todo sentido.»
Jesús oró «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mateo 27:46, citando 22:1) y cargó de verdad el peso del pecado y su separación. Las tradiciones cristianas explican este misterio de maneras distintas, y la lección no necesita resolverlas. Lo que el salmo mismo muestra es que el grito es una oración a mi Dios, y que el mismo salmo dice que Dios «no menospreció ni abominó la aflicción del pobre» (22:24). Enseña juntos el grito y la respuesta.
«Un cristiano nunca debería orar como en el Salmo 69:22-28.»
Estos versículos son oraciones honestas de alguien perseguido sin causa, que entrega el juicio a Dios en lugar de tomarlo en sus manos. No autorizan la venganza personal; Jesús nos manda bendecir a los que nos maldicen en Lucas 6:28, y Romanos 12:19 dice que la venganza pertenece a Dios. Orar el Salmo 69 puede ser la manera en que una persona herida entrega su enojo a Dios para no actuar según él. El Nuevo Testamento mismo cita estos versículos como juicio de Dios en Romanos 11 y Hechos 1.
«Si me siento abandonado por Dios, debo haber perdido la fe.»
El que sufre en el Salmo 22 se siente dejado y aun así llama a Dios «Dios mío», y sigue clamando de día y de noche en 22:2. El Salmo 69:3 dice «han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios»: espera aun estando agotado. Sentirse abandonado es parte de la experiencia del pueblo de Dios en la Escritura. Lleva ese sentimiento a Dios en oración, como hacen estos salmos, y busca a otros que puedan orar contigo.
«Estos salmos se escribieron sobre Jesús, así que no describen el sufrimiento de David.»
Ambos salmos llevan el título de salmos de David y describen un sufrimiento real, incluyendo en 69:5 su propia locura y sus delitos, cosa que no puede decirse de Cristo. Los escritores del Nuevo Testamento oyen en ellos un patrón que llega a su plenitud en Jesús: el justo que sufre, escarnecido y luego vindicado. Enseña la angustia de David como real, y luego muestra cómo los Evangelios ven a Cristo en ella.
Objetivos de aprendizaje
- Seguir el movimiento del Salmo 22 desde el desamparo y la burla hasta la oración respondida, la alabanza pública y la adoración mundial.
- Identificar las formas concretas de sufrimiento del Salmo 69, incluidos hundimiento, agotamiento, odio sin causa, afrenta, aislamiento, hiel y vinagre.
- Comparar cómo hablan los burladores en el Salmo 22:7-8 y cómo funcionan la afrenta y la acusación falsa en el Salmo 69.
- Explicar por qué ambos salmos siguen hablando a Dios aun cuando no se siente su cercanía.
- Identificar pasajes del Nuevo Testamento que citan explícitamente o retoman claramente líneas de los Salmos 22 y 69.
- Distinguir el contexto original de oración en el sufrimiento del cumplimiento mesiánico posterior sin tratar ninguno de los dos niveles como prescindible.
Preparación del docente
- Leer el Salmo 22 en dos grandes movimientos, versículos 1-21 y 22-31, y marcar el giro de las súplicas repetidas de cercanía a la declaración de que Dios ha escuchado.
- Marcar cada imagen corporal o animal del Salmo 22: gusano, toros, león, perros, agua derramada, huesos, corazón como cera, fuerza seca, manos y pies, vestiduras.
- Leer el Salmo 69 con una segunda lista para el sufrimiento social: odio sin causa, afrenta, extrañamiento, burla en la puerta, canciones de borrachos y ausencia de consoladores.
- Preparar los principales vínculos con el Nuevo Testamento: Mateo 27:35, 39-46; Juan 2:17; Juan 15:25; Juan 19:28-29; Romanos 15:3; Hebreos 2:12.
- Estar preparado para señalar la discusión textual sobre el Salmo 22:16.
Comprobación de evidencia e interpretación
Explícito
El Salmo 22 nombra abandono, burla, peligro corporal, enemigos, vestiduras y alabanza; el Salmo 69 añade ahogamiento, afrenta, hiel, vinagre y rescate.
Respaldado por las Escrituras
El Nuevo Testamento aplica directamente varias líneas de los Salmos 22 y 69 al sufrimiento de Jesús.
Inferencia sólida
El movimiento de ambos salmos sugiere claramente que el lamento fiel no es incredulidad.
Lectura posible o tradicional
El Salmo 22:16 tiene una conocida disputa textual.
Límite
Ninguno de los dos salmos exige que cada detalle tenga un solo referente ni autoriza el uso privado de las imprecaciones del Salmo 69.
Diálogo con orientación de respuesta
1. El Salmo 22 comienza con «Dios mío» dos veces antes de preguntar «por qué me has abandonado».
Qué contiene una buena respuesta
El salmo empieza: «DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado?» (22:1). El que sufre se siente abandonado y lo dice, pero se lo dice a Dios y lo llama Dios mío dos veces. Una buena respuesta ve que la relación se sostiene en la misma frase que describe su ausencia, y que el versículo 2 sigue orando de día y de noche. Jesús clamó estas palabras desde la cruz en Mateo 27:46. Una respuesta débil o suaviza el grito, como si en realidad no se sintiera desamparado, o lo trata como el fin de la fe en lugar de un acto de fe.
Mostrar orientación para el docente
El clamor es severo, pero permanece como oración; «Dios mío» conserva la relación aun cuando el sufriente describe el abandono que siente.
2. ¿Cómo usan los burladores del Salmo 22:7-8 la confianza del sufriente en el SEÑOR contra él?
Qué contiene una buena respuesta
Se burlan de la confianza misma: «Todos los que me ven, escarnecen de mí; estiran los labios, menean la cabeza», y dicen: «Remítese á Jehová, líbrelo; sálvele, puesto que en él se complacía» (22:7-8). Una respuesta sólida ve que la crueldad es teológica: convierten su fe en prueba contra él. Mateo 27:43 registra que los príncipes de los sacerdotes dijeron casi lo mismo al pie de la cruz: «Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere». Una respuesta débil no ve que el ataque apunta a la relación con Dios, no solo a su cuerpo.
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Los burladores convierten su propia confianza en un arma: transforman la confianza en el SEÑOR en la burla de que Dios debería librarlo ahora.
3. ¿Qué cambia en el Salmo 22:22 y hasta dónde se extiende finalmente la alabanza?
Qué contiene una buena respuesta
En el versículo 22 el lamento se vuelve alabanza: «Anunciaré tu nombre á mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré». La razón sigue en el versículo 24: Dios «no menospreció ni abominó la aflicción del pobre». Luego la alabanza se amplía a Israel, a la grande congregación, a los pobres que comen, a «todos los términos de la tierra» (22:27), a los poderosos y a los que descienden al polvo, y al «pueblo que naciere» (22:31). Una buena respuesta sigue los círculos hacia afuera. Hebreos 2:12 cita 22:22 de Cristo. Una respuesta débil se detiene en el alivio personal.
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La voz pasa a declarar el nombre de Dios entre los hermanos y a alabar en la congregación.
4. El Salmo 69 usa agua y lodo antes de usar lenguaje de tribunal o burla.
Qué contiene una buena respuesta
El salmo empieza en el agua: «SÁLVAME, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie» (69:1-2). Solo después vienen los que lo aborrecen sin causa (69:4) y la burla a la puerta (69:12). Una respuesta sólida ve que el agua pinta el estar abrumado, sin dónde apoyar el pie, antes de que se dé explicación alguna, que es como a menudo se siente la angustia. Una respuesta débil toma el agua como un ahogo literal o corre a los enemigos y pierde la verdad emocional del comienzo.
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Los versículos 1-2 representan la falta de suelo firme, el lodo profundo y las aguas desbordadas.
5. ¿Cómo relaciona el Salmo 69:9 el celo por la casa de Dios con la afrenta, y dónde retoma el Nuevo Testamento cada mitad del versículo?
Qué contiene una buena respuesta
«Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí» (69:9). Su amor por la casa de Dios lo ha convertido en blanco; los insultos dirigidos a Dios caen sobre él. Juan 2:17 recuerda la primera mitad cuando Jesús purifica el templo, y Romanos 15:3 cita la segunda para mostrar que Cristo no se agradó a sí mismo. Una buena respuesta nombra los dos usos. Una respuesta débil no ve que la vergüenza del que sufre viene de su lealtad a Dios, no de su propio mal.
Mostrar orientación para el docente
Juan 2:17 cita el celo por tu casa, mientras que Romanos 15:3 cita las afrentas de quienes te afrentaron.
6. Ambos salmos contienen sufrimiento severo, pero ambos terminan más allá del individuo.
Qué contiene una buena respuesta
El Salmo 22 termina con las naciones adorando y con la promesa de que anunciarán «al pueblo que naciere, su justicia que él hizo» (22:31). El Salmo 69, después de sus duras peticiones, termina con alabanza: «Alabaré yo el nombre de Dios con cántico» (69:30), con los humildes que se gozan, y con Dios que guarda a Sión para que «los que aman su nombre habitarán en ella» (69:36). Una respuesta sólida ve que ambos que sufren se vuelven bendición para otros; su dolor no se desperdicia. Una respuesta débil trata los finales como añadidos e ignora cómo la comunidad gana con el rescate de uno.
Mostrar orientación para el docente
El Salmo 22 alcanza a la congregación, las naciones, las personas prósperas y moribundas, y las generaciones futuras.
Aplicación responsable
Dejar que el lamento use sustantivos
Usar los dos salmos para mejorar una oración hipotética que solo dice que las cosas están difíciles.
No confundir la queja con el alejamiento
Usar el Salmo 22:1-5 y el Salmo 69:13-18 para mostrar cómo una oración puede expresar distancia divina sin dejar de apelar a la santidad, la misericordia, la verdad y la fidelidad pasada de Dios.
Seguir el sufrimiento hasta la alabanza pública
Usar las secciones finales de alabanza de ambos salmos para que una lección sobre el sufrimiento llegue al testimonio comunitario sin pasar apresuradamente por el lamento.
Planes de sesión
Dos duraciones de la misma lección. La breve conserva la lectura, el diálogo central y una respuesta; la larga da su propio tiempo a las confusiones y a la aplicación.
45 minutos
El grito
Lee 22:1-2 y Mateo 27:45-46. Haz la pregunta uno y deja un momento de silencio.
Los que se burlan
Lee 22:6-18 y haz la pregunta dos con Mateo 27:39-43. Nota los vestidos y Juan 19:24.
La congregación
Lee 22:22-31 y haz la pregunta tres. Trata brevemente la confusión uno.
Cieno y celo
Lee 69:1-9 y haz las preguntas cuatro y cinco con Juan 2:17.
La oración difícil y el final
Lee 69:20-36. Trata con cuidado la confusión dos y luego haz la pregunta seis.
Respuesta
Lean juntos el versículo clave e invita a cada persona a llevar a Dios en silencio una carga pesada antes de que ores.
90 minutos
Cuando Dios se siente lejos
Pregunta, sin exigir respuestas, si alguien se ha sentido alguna vez desamparado. Lee 22:1-2 y Mateo 27:46.
Dios mío dentro del por qué
Lee 22:1-11 y haz la pregunta uno. Trata la confusión tres pensando en quien esté luchando.
La cruz en el salmo
Lee 22:12-21 y la crucifixión en Mateo 27:35-46 y Juan 19:23-24. Haz la pregunta dos y la confusión uno.
La alabanza se ensancha
Lee 22:22-31 y Hebreos 2:11-12. Haz la pregunta tres. Dibuja círculos que se amplían en la pizarra.
Hundiéndose
Lee 69:1-12 y haz la pregunta cuatro. Luego haz la pregunta cinco con Juan 2:13-17 y Romanos 15:1-3.
La oración por juicio
Lee despacio 69:13-28. Nota el vinagre de 69:21 y Mateo 27:34. Trata las confusiones dos y cuatro, con Romanos 12:17-21.
Alabanza después de la inundación
Lee 69:29-36 y haz la pregunta seis. Pon 22:24 al lado de 69:33.
Hoja y oración
Lean juntos el versículo clave. Invita a quien quiera oración a quedarse, y cierra orando 22:24.
Adaptar la lección
Niños
No leas los versículos más crudos. Usa 22:1, 22:24 y 69:30. Pregunta a los niños si alguna vez se han sentido solos o como si nadie los escuchara. Diles que Jesús oró este salmo en la cruz cuando sufría por nosotros, y que Dios lo oyó. Enseña 22:24 con palabras sencillas: Dios no se aparta de las personas que sufren. Termina con un canto de alabanza, como en 69:30.
Jóvenes
Empieza con la experiencia de sentirse abandonado o ridiculizado, y lee 22:7-8 y 69:12. Pregunta qué se siente cuando alguien se burla de lo que crees. Muestra los paralelos con la crucifixión en Mateo 27 y deja que descubran cuántos son. Trata 69:22-28 con honestidad: ¿está bien decirle a Dios que estás enojado con quienes te hieren? Prepárate para acompañar después a cualquiera que esté sufriendo acoso.
Adultos
Da tiempo al uso de estos salmos en los relatos de la pasión y en Hebreos 2, Romanos 11 y 15, Juan 2 y Hechos 1. Conversen sobre la teología y el uso pastoral de las imprecaciones sin resolverlo demasiado rápido. Permite que los adultos en duelo, deprimidos o distanciados de su familia, como en 69:8, oigan que su experiencia está en la Escritura. Cierra con la alabanza que se ensancha en 22:27-31.
Uno a uno
Pregunta si alguna vez se ha sentido como en 22:1 o en 69:2. No corras hacia los finales. Lee el versículo con el que se identifica y quédate en él. Luego lee 22:24 como palabra de Dios para él. Si está enojado con alguien, déjale orar el Salmo 69 con honestidad delante de Dios y hablen de entregarle a él la venganza. Ofrécete a orar de nuevo con él.
Laboratorio de canciones y videos
Usa los medios después de leer el pasaje. Una canción o un video puede interpretar, resumir o dramatizar el texto, por lo que debe compararse con las Escrituras.
- Antes: lee el pasaje exacto y nombra su movimiento central.
- Durante: observa qué palabras, personas, hechos o emociones destaca el artista.
- Después: identifica qué aclara el medio, qué omite y qué debe comprobarse en el texto.
Hoja para llevar
Una página para que los participantes se la lleven. El botón de imprimir imprime solo esta sección.
Salmos 22 and 69
El pasaje en breve
Los Salmos 22 y 69 son oraciones de un justo que sufre, escarnecido, rechazado y abrumado. El Salmo 22 empieza con el grito que Jesús oró en la cruz, Dios mío, Dios mío, por qué me has dejado, y describe burla, dolor, y manos y pies horadados; luego se vuelve alabanza que llega a todas las naciones y a las generaciones futuras. El Salmo 69 clama desde aguas profundas y cieno, habla del celo por la casa de Dios y del vinagre dado a beber, entrega el juicio a Dios y termina en acción de gracias.
Un versículo para guardar
Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó á él, oyóle.
Salmos 22:24 · Santa Biblia Reina Valera 1909
Preguntas para llevar
¿Por qué crees que Jesús oró en la cruz las primeras palabras del Salmo 22?
¿Qué dice 22:24 sobre cómo ve Dios a las personas que sufren?
¿Cómo podría ayudarte a no vengarte el hablar con honestidad a Dios sobre alguien que te hirió, como en el Salmo 69?
Esta semana
Si esta semana Dios se siente lejos, ora en voz alta el Salmo 22:1 y luego lee 22:24 como su respuesta.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



