Ezequiel 1–11
Ruedas y un rollo que sabía dulce
Un sacerdote sentado junto a un canal en Babilonia ve una tormenta del norte, cuatro seres vivientes, ruedas llenas de ojos, y un trono encima. Le mandan comer un rollo escrito por los dos lados con lamentaciones, y le sabe a miel. Entonces empiezan los gestos: se acuesta sobre un costado durante meses, cocina sobre estiércol, se rapa la cabeza con una espada y pesa el pelo. Y ve la gloria de Dios levantarse y salir del templo.
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Canciones sobre este acontecimiento





























