Lo puro y lo impuro llegan a la mesa y a la casa

Levítico 11

El panorama

El deber sacerdotal de distinguir se extiende ahora por la mesa y la casa de Israel. Los animales terrestres requieren las señales emparejadas del capítulo, las criaturas del agua requieren aletas y escamas, las criaturas voladoras se manejan mediante categorías nombradas, y ciertos insectos saltadores se permiten expresamente. Entonces el foco pasa de lo que puede comerse a lo que ocurre cuando los animales mueren. Una especie permitida puede dejar aun así un cadáver inmundo, y los cadáveres afectan a las personas, las vestiduras, los vasos, los hornos, el agua y la semilla de modos distintos. El sistema es detallado precisamente porque la impureza no se propaga por una sola regla tosca. La explicación propia del capítulo llega al final: estas distinciones pertenecen a la santidad de Jehová que sacó a Israel de Egipto. La palabra final es la identidad del pacto, no una teoría nutricional moderna.

En este capítulo

Levítico 11: Lo puro y lo impuro llegan a la mesa y a la casa
Escena del capítuloLevítico 11

Las Escrituras junto al resumen

Levítico · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 47

Levítico 11:1-12

Dos señales deben pertenecer al mismo animal

Las reglas iniciales sobre alimentos funcionan mediante señales combinadas en vez de rasgos aislados. Un animal terrestre debe a la vez tener la pezuña hendida y rumiar. El camello, el conejo, la liebre y el puerco se nombran precisamente porque cada uno falla la prueba combinada de un modo distinto. El punto es la clasificación práctica, no una lección moderna de zoología. Las criaturas del agua siguen la misma lógica emparejada: aletas y escamas juntas marcan lo que Israel puede comer de mares y ríos. El lenguaje de "abominación" de la Reina Valera pertenece a la relación prohibida entre estas criaturas y la comida de Israel; no significa que su existencia sea de algún modo un error. La sección comienza además a separar el comer del contacto con cadáveres, distinción que se volverá mucho mayor más adelante en el capítulo. Lo que empieza como un menú se convierte pronto en un sistema para reconocer cómo se relacionan las criaturas vivas, los cuerpos muertos, el alimento y el toque humano con el estado limpio e inmundo.

Levítico 11:1-12: Dos señales deben pertenecer al mismo animal
Escena del capítuloLevítico 11

Estudio profundo

Los criterios iniciales funcionan en pares. Una criatura no es apta solo por tener una característica reconocible, y las excepciones nombradas concretan ese punto. El camello, el damán y la liebre reciben un trato diferente del cerdo, pero todos incumplen el requisito combinado según la clasificación del capítulo. El pasaje organiza los alimentos permitidos de Israel mediante categorías visibles en su propio lenguaje, no presenta un manual zoológico moderno.

La regla de las criaturas acuáticas repite el requisito conjunto para mares y ríos. El lenguaje de «abominación» de la Reina Valera marca la relación prohibida entre estas criaturas y la alimentación de Israel; no declara que su existencia sea un error. Tocar un cuerpo muerto también se distingue de encontrarse con un animal vivo. Estas distinciones importan porque el capítulo pronto seguirá el contacto hasta una casa, un recipiente y materiales almacenados. Lo que comienza como la cuestión de qué criatura puede comerse se desarrolla en una explicación mucho más amplia de cómo un objeto o una persona adquieren una condición impura.

Recorrido versículo por versículo

  1. Levítico 11:1

    Aarón recibe esta instrucción junto con Moisés. En 10:8 Jehová había hablado directamente a Aarón acerca del vino y del deber sacerdotal, y allí encargó a los sacerdotes enseñar a Israel a distinguir entre lo limpio y lo inmundo. Las leyes alimentarias que siguen constituyen la primera gran exposición de esa distinción, por lo que Aarón debe conocerlas para enseñarlas.

  2. Levítico 11:2

    La ley comienza indicando lo que Israel sí puede comer. En hebreo aparecen juntos chayyah, término amplio para los seres vivientes, y behemah, usado especialmente para los animales terrestres de mayor tamaño. La expresión pasa así de la categoría general de criaturas a los animales que formaban parte habitual de la vida ganadera de Israel.

  3. Levítico 11:3

    El animal permitido debe reunir tres rasgos: tener pezuña, tenerla completamente hendida y rumiar. El hebreo refuerza la idea de una división completa de la pezuña. Vacas, ovejas y cabras cumplen claramente estas condiciones. Deuteronomio 14:4–5 amplía la lista y menciona diez clases permitidas, entre ellas varias especies de ciervos y cabras silvestres.

  4. Levítico 11:4

    El camello era esencial para las caravanas, como se ve con el siervo de Abraham en Génesis 24:10 y en el comercio del desierto. Sus patas terminan en dos dedos separados en la parte superior, pero descansan sobre una almohadilla ancha y continua. Por eso, a simple vista podía considerarse un animal que rumia sin poseer una pezuña verdaderamente hendida.

  5. Levítico 11:5

    El hebreo shaphan probablemente designa al damán de las rocas, un pequeño mamífero que habita entre peñascos. Salmos 104:18 presenta las rocas como su refugio, y Proverbios 30:26 lo describe como un pueblo débil. No rumia anatómicamente, pero mueve la mandíbula repetidamente de lado a lado, y la clasificación refleja la apariencia observable del animal.

  6. Levítico 11:6

    La liebre, arnebeth en hebreo, solo aparece aquí y en Deuteronomio 14:7. Las liebres vuelven a ingerir ciertas heces blandas, haciendo que el alimento pase nuevamente por el proceso digestivo. Ese comportamiento podía parecer semejante a rumiar para una clasificación basada en la observación externa de los animales y no en su anatomía interna.

  7. Levítico 11:7

    El puerco queda excluido por la razón opuesta a la del camello: posee la pezuña hendida, pero no rumia. Isaías 65:4 y 66:17 relacionan el consumo de cerdo con la rebelión contra Jehová. Siglos después, 2 Macabeos 6–7 registra a judíos que prefirieron morir antes que comerlo cuando se les intentó obligar.

  8. Levítico 11:8

    La prohibición distingue entre el animal vivo y su cuerpo muerto. Israel podía emplear animales considerados inmundos para alimento, como el asno y el camello, sin que este pasaje prohibiera montarlos o utilizarlos. Lo que produce la impureza por contacto es el cadáver de una especie inmunda, además de la prohibición de comer su carne.

  9. Levítico 11:9

    Para los animales acuáticos se requieren dos características simultáneas: aletas y escamas. El hebreo qasqeseth, “escamas”, también describe las placas de la armadura de Goliath en 1 Samuel 17:5, donde forman una especie de revestimiento de escamas. Por este criterio quedan fuera anguilas, peces sin escamas, mariscos y otras criaturas acuáticas que carecen de esa combinación.

  10. Levítico 11:10

    El término hebreo sheqets, traducido aquí como abominación, se emplea especialmente para criaturas prohibidas y no es el mismo término, to‘evah, que aparece en Levítico 18 y 20. La expresión acerca de los seres vivientes de las aguas recuerda Génesis 1:20–21, donde las aguas producen abundantemente criaturas vivientes.

  11. Levítico 11:11

    La instrucción repite la prohibición y añade que también los cuerpos muertos de estas criaturas acuáticas deben ser considerados abominables. El verbo hebreo expresa una actitud de rechazo, no solamente la abstención de comerlas. La repetición en los versículos 10–12 forma una declaración triple que fija con claridad la regla correspondiente a los animales del agua.

  12. Levítico 11:12

    Esta tercera formulación resume la norma acuática en su forma más breve. La ausencia de aletas o escamas basta para colocar a una criatura fuera de lo permitido. Después de una explicación más extensa y de una repetición enfática, este versículo funciona como una conclusión sencilla que un sacerdote podía recordar y comunicar con facilidad.

Levítico 11:1-12

Santa Biblia Reina Valera 1909

1Y HABLÓ Jehová á Moisés y á Aarón, diciéndoles:

2Hablad á los hijos de Israel, diciendo: Estos son los animales que comeréis de todos los animales que están sobre la tierra.

3De entre los animales, todo el de pezuña, y que tiene las pezuñas hendidas, y que rumia, éste comeréis.

4Estos empero no comeréis de los que rumian, y de los que tienen pezuña: el camello, porque rumia mas no tiene pezuña hendida, habéis de tenerlo por inmundo;

5También el conejo, porque rumia, mas no tiene pezuña, tendréislo por inmundo;

6Asimismo la liebre, porque rumia, mas no tiene pezuña, tendréisla por inmunda;

7También el puerco, porque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas, mas no rumia, tendréislo por inmundo.

8De la carne de ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto: tendréislos por inmundos.

9Esto comeréis de todas las cosas que están en las aguas: todas las cosas que tienen aletas y escamas en las aguas de la mar, y en los ríos, aquellas comeréis;

10Mas todas las cosas que no tienen aletas ni escamas en la mar y en los ríos, así de todo reptil de agua como de toda cosa viviente que está en las aguas, las tendréis en abominación.

11Os serán, pues, en abominación: de su carne no comeréis, y abominaréis sus cuerpos muertos.

12Todo lo que no tuviere aletas y escamas en las aguas, tendréislo en abominación.

Levítico 11:13-23

Una lista de criaturas voladoras no es una guía de campo moderna

La lista de criaturas voladoras no se comporta como una guía de campo moderna, y no debería forzarse a serlo. Levítico nombra clases prohibidas usando categorías antiguas, mientras que algunos de los nombres de animales de la Reina Valera, como el laro, el calamón o el caradrión, no garantizan una correspondencia uno a uno con las especies actuales. La inclusión del murciélago entre las aves hace especialmente clara la clasificación más amplia. Entonces el capítulo pasa al "reptil alado" y hace una excepción dentro de lo que por lo demás podría sonar a prohibición general. Ciertas clases saltadoras, incluidas las langostas y criaturas emparentadas, pueden comerse. La frase repetida "según su especie" trata a los grupos reconocibles como la unidad de la práctica. La ley no pide a los israelitas inventar un fallo cada vez que aparece un insecto. Sus excepciones son parte de la regla misma. Simplificar el capítulo borrando esas excepciones lo haría más limpio sobre el papel y menos fiel a lo que Levítico dice de verdad.

Levítico 11:13-23: Una lista de criaturas voladoras no es una guía de campo moderna
Escena del capítuloLevítico 11

Estudio profundo

La lista de aves se da por nombres, no mediante un solo criterio anatómico. Algunos nombres antiguos de animales son difíciles de identificar con precisión, y los términos de la Reina Valera, como el esmerejón, el onocrótalo o el herodión, no deben tratarse como garantía de especies modernas exactas. La inclusión del murciélago también muestra que la agrupación sigue una categoría amplia de criaturas voladoras, no los límites de la clasificación científica contemporánea.

El pasaje sobre insectos vuelve a distinguir dentro de un grupo. Se permiten ciertas criaturas con patas adaptadas para saltar, mientras la categoría circundante sigue prohibida. Por tanto, las langostas no son una omisión accidental de una prohibición general de insectos. El texto les hace lugar expresamente. Las frases repetidas «según su especie» destacan clases reconocidas, no una nueva decisión para cada criatura individual. Es un sistema destinado a orientar la práctica, y sus excepciones forman parte de él. Quitarlas para simplificar la regla también haría menos exacta la lectura.

Recorrido versículo por versículo

  1. Levítico 11:13

    La lista de criaturas voladoras no ofrece una prueba general como la de los animales terrestres o acuáticos, sino una serie de nombres, alrededor de veinte clases. El hebreo nesher, presentado aquí como águila, a menudo puede referirse al buitre leonado; Miqueas 1:16 alude a su calvicie. El quebrantahuesos es conocido por dejar caer huesos sobre las rocas para romperlos.

  2. Levítico 11:14

    La expresión según su especie aparece aquí por primera vez dentro de la lista de aves y recuerda el lenguaje de Génesis 1. El primer nombre hebreo es da‘ah. La lista paralela de Deuteronomio 14:13 presenta ra‘ah, diferencia de una sola letra hebrea, pues daleth y resh poseen formas gráficas muy semejantes.

  3. Levítico 11:15

    La frase aplicada al cuervo incluye las diversas especies de la familia de los córvidos. El cuervo fue la primera criatura que Noé envió desde el arca en Génesis 8:7. En 1 Reyes 17:6, cuervos llevan pan y carne a Elías por la mañana y por la tarde, de modo que un ave no permitida como alimento sirve para alimentar al profeta.

  4. Levítico 11:16

    El hebreo bath haya‘anah, presentado aquí como avestruz, significa literalmente algo semejante a “hija del desierto” o “hija de la voracidad”, y muchos estudiosos lo relacionan con el avestruz. Otros nombres de este versículo son inciertos: tachmas y shachaph no pueden identificarse con seguridad, y este último quizá designe alguna especie de gaviota.

  5. Levítico 11:17

    El nombre hebreo kos, correspondiente al primero de estos animales, se escribe igual que la palabra común para copa. Salmos 102:6 menciona esa misma ave entre lugares desolados. Shalak, asociado con el somormujo de esta lista, procede de un verbo relacionado con arrojar o lanzar hacia abajo, descripción apropiada para un ave que se zambulle en busca de peces.

  6. Levítico 11:18

    Los nombres antiguos de estas aves son difíciles de identificar con certeza. Uno de los términos hebreos de esta terna, tinshemeth, reaparece en el versículo 30 para una criatura terrestre y probablemente designa aquí algún tipo de ave nocturna. Racham comparte su raíz con palabras relacionadas con el vientre y la misericordia tierna, y suele identificarse con el alimoche o buitre egipcio.

  7. Levítico 11:19

    El hebreo chasidah, asociado con una de las aves de esta lista, deriva de la misma raíz que chesed, “bondad leal”, quizá por el cuidado que el ave muestra hacia sus crías. Jeremías 8:7 dice que conoce sus tiempos señalados. Dukiphath corresponde a la abubilla crestada. El murciélago cierra la lista y muestra que la categoría comprende criaturas voladoras, no solo aves en sentido zoológico moderno.

  8. Levítico 11:20

    Los reptiles alados de esta sección son criaturas voladoras que pululan, es decir, lo que hoy llamaríamos insectos. La descripción de andar sobre cuatro pies refleja su apariencia mientras caminan sobre una superficie y no pretende establecer un recuento anatómico exacto. Un insecto que mantiene elevado o plegado su largo par posterior puede parecer desplazarse principalmente sobre cuatro patas.

  9. Levítico 11:21

    La excepción corresponde a insectos con largas patas posteriores articuladas, como los de la familia de las langostas. Esas patas se pliegan por encima de las patas empleadas para caminar y proporcionan el impulso necesario para saltar. La descripción se ajusta así a la apariencia característica de estos insectos cuando están en reposo y cuando se lanzan desde el suelo.

  10. Levítico 11:22

    Se permiten cuatro tipos de insectos saltadores. Arbeh es la langosta que aparece en la octava plaga de Éxodo 10:4. Chargol probablemente designa alguna clase de grillo o langosta, mientras que chagab es el saltamontes mencionado en Números 13:33. Marcos 1:6 señala además que Juan el Bautista se alimentaba de langostas y miel silvestre.

  11. Levítico 11:23

    La excepción termina de manera estricta. Fuera de las clases permitidas que acaban de nombrarse, las demás criaturas aladas que se desplazan sobre el suelo continúan clasificadas como abominación. De este modo, los versículos 21–22 no establecen una autorización abierta para cualquier insecto que pueda saltar, sino una concesión delimitada por los tipos especificados.

Levítico 11:13-23

Santa Biblia Reina Valera 1909

13Y de las aves, éstas tendréis en abominación; no se comerán, serán abominación: el águila, el quebrantahuesos, el esmerejón,

14El milano, y el buitre según su especie;

15Todo cuervo según su especie;

16El avestruz, y la lechuza, y el laro, y el gavilán según su especie,

17Y el buho, y el somormujo, y el ibis,

18Y el calamón, y el cisne, y el onocrótalo,

19Y el herodión, y el caradrión, según su especie, y la abubilla, y el murciélago.

20Todo reptil alado que anduviere sobre cuatro pies, tendréis en abominación.

21Empero esto comeréis de todo reptil alado que anda sobre cuatro pies, que tuviere piernas además de sus pies para saltar con ellas sobre la tierra;

22Estos comeréis de ellos: la langosta según su especie, y el langostín según su especie, y el aregol según su especie, y el haghab según su especie.

23Todo reptil alado que tenga cuatro pies, tendréis en abominación.

Levítico 11:24-38

Un cadáver caído no afecta todo de la misma manera

El foco pasa ahora de las especies a los cadáveres, y la ley sigue el contacto hasta las camas, la ropa, los recipientes, los hornos, las fuentes y la semilla. Tocar y llevar no siempre producen la misma respuesta: llevar puede requerir lavar la ropa además de permanecer inmundo hasta la tarde. Los materiales importan también. Una vasija de barro que recibe contaminación se rompe, mientras que otros artículos pueden lavarse y restaurarse tras el intervalo prescrito. Pero la impureza no se retrata como propagándose sin límite. Una fuente o un pozo con agua abundante permanece limpio, y la semilla seca destinada a la siembra se trata de modo distinto de la semilla que se ha mojado. Levítico no se detiene a dar una explicación científica moderna para cada distinción. Da reglas de trabajo para la práctica de Israel. El resultado es sorprendentemente preciso: un cadáver cerca de los enseres domésticos no aplana automáticamente a cada persona, objeto y recurso en una sola categoría idéntica.

Levítico 11:24-38: Un cadáver caído no afecta todo de la misma manera
Escena del capítuloLevítico 11

Estudio profundo

El capítulo pasa de identificar especies comestibles a seguir las consecuencias del contacto. Tocar y cargar no siempre reciben respuestas idénticas: cargar un cadáver requiere lavar la ropa además de permanecer impuro hasta la tarde. Los materiales también importan. Un recipiente de barro contaminado debe romperse, mientras algunos otros artículos pueden lavarse y permanecer impuros durante un intervalo prescrito. La ley sigue el acontecimiento hasta el equipo ordinario de una casa.

Las excepciones impiden que el sistema se convierta en una afirmación de que la impureza se extiende sin límites. Un manantial o depósito con agua acumulada permanece limpio, aunque la persona que toca el cadáver sea impura. La semilla seca destinada a la siembra no recibe el mismo trato que la semilla humedecida. El pasaje no da una explicación moderna de laboratorio para estas diferencias; da distinciones operativas para la práctica de Israel. Su precisión es el punto. Un cadáver sobre una prenda, dentro de una olla, cerca de un suministro de agua o sobre semilla de siembra no genera automáticamente una regla idéntica para todo lo que esté a su alcance.

Recorrido versículo por versículo

  1. Levítico 11:24

    A partir de aquí el tema pasa de lo que puede comerse a la impureza causada por contacto. La condición dura hasta la tarde, dándole un límite definido. Puesto que el nuevo día israelita comenzaba al ponerse el sol, la persona entraba limpia en el día siguiente. Para este grado de impureza no se prescribe sacrificio, sino el transcurso del tiempo y, cuando corresponde, lavado.

  2. Levítico 11:25

    Transportar un cadáver supone un contacto más intenso que simplemente tocarlo, por lo que además se exige lavar los vestidos. En la vida cotidiana alguien tenía que retirar del campo o de la casa a un animal muerto. La ley presupone que esa tarea necesaria se realizará y establece un procedimiento concreto mediante el cual la persona vuelve a la condición de limpieza.

  3. Levítico 11:26

    El sentido hebreo se refiere a animales cuya pezuña no está completamente dividida. En esta categoría caben el casco sólido del caballo y del asno, así como la pata parcialmente dividida del camello. Muchos de estos eran animales de trabajo, por lo que sus cadáveres serían precisamente algunos de los cuerpos muertos que agricultores y pastores podían verse obligados a manipular.

  4. Levítico 11:27

    El término hebreo kappayim es plural de kaph, palabra usada para la palma de la mano o la planta del pie. Aquí describe animales que caminan sobre superficies blandas o almohadillas, como perros, gatos, zorros, chacales, osos y leones. Los perros que recorrían y limpiaban de restos las calles de las poblaciones antiguas pertenecían a esta categoría.

  5. Levítico 11:28

    La norma sobre transportar cadáveres se aplica nuevamente a los animales que caminan sobre garras o almohadillas: quien los carga lava sus vestidos y permanece inmundo hasta la tarde. El párrafo termina reafirmando su clasificación. De este modo ya han quedado tratadas dos grandes clases de animales terrestres, los de pezuña y los que caminan sobre patas blandas.

  6. Levítico 11:29

    Comienza otra lista, esta vez de ocho criaturas pequeñas que se desplazan o pululan por el suelo. Algunos nombres hebreos son difíciles de identificar con precisión. Akbar es el ratón, animal cuyas imágenes de oro enviaron los filisteos junto con el arca en 1 Samuel 6:4. Tsab, traducido aquí «rana», probablemente designaba en realidad algún lagarto grande de cola espinosa.

  7. Levítico 11:30

    La mayor parte de estos nombres parece corresponder a pequeños reptiles, aunque las identificaciones exactas son inciertas. Anaqah quizá sea un gecko, cuyo sonido puede recordar un gemido; koach podría ser un varano terrestre; chomet probablemente sea un escinco o lagarto de arena. Tinshemeth es especialmente notable porque el mismo nombre hebreo apareció entre las criaturas voladoras del versículo 18.

  8. Levítico 11:31

    Estas ocho criaturas reciben atención especial porque podían morir fácilmente dentro de una vivienda, debajo de una vasija, en un almacén o entre objetos domésticos. Sus cuerpos muertos producen la misma impureza hasta la tarde que los cadáveres de animales mayores. Los versículos siguientes desarrollan el problema siguiendo precisamente esos pequeños cadáveres hasta los utensilios y espacios del hogar.

  9. Levítico 11:32

    Se mencionan cuatro clases de objetos: madera, vestido, piel y saco, este último hecho normalmente de tejido áspero de pelo de cabra y usado tanto para almacenar grano como para vestir en duelo. La norma abarca utensilios de uso cotidiano. Deben sumergirse en agua y permanecer inmundos hasta la tarde, después de lo cual pueden conservarse y utilizarse nuevamente.

  10. Levítico 11:33

    Una vasija de barro sin vidriar absorbe líquidos y contaminación en sus poros, por lo que no puede limpiarse del mismo modo que otros materiales. Debe romperse. Levítico 6:28 aplica un principio semejante a la vasija usada para una ofrenda por el pecado: el barro se rompe, mientras que un recipiente de metal puede fregarse y lavarse.

  11. Levítico 11:34

    La humedad funciona como medio por el cual se transmite la impureza. El alimento alcanzado por agua procedente de una vasija contaminada queda inmundo, y lo mismo sucede con una bebida que permanece dentro de esa vasija. El versículo no menciona alimento completamente seco, preparando así la distinción que aparece de forma explícita en los versículos 37–38.

  12. Levítico 11:35

    El tannur era un horno cilíndrico de barro que se calentaba desde el interior. Kirayim designa una estructura doble para sostener recipientes sobre el fuego y este término no vuelve a aparecer en la Biblia. Como ambos eran estructuras de barro cocido, se les aplica la lógica de la vasija del versículo 33: si quedan contaminados, deben derribarse y reconstruirse.

  13. Levítico 11:36

    Miqveh mayim significa literalmente una “reunión de aguas”, la misma expresión utilizada para los mares en Génesis 1:10. Una fuente o cisterna no queda declarada inmunda porque caiga dentro un pequeño animal muerto. Más tarde, el término miqveh llegó a designar el baño judío de inmersión. Sin embargo, quien toca o retira el cadáver sigue quedando inmundo.

  14. Levítico 11:37

    La semilla destinada a sembrarse permanece limpia aunque sobre ella caiga el cuerpo muerto de una de estas criaturas. Esta disposición protege el suministro necesario para la próxima cosecha. Una familia no perdía automáticamente sus reservas de siembra por encontrar un lagarto, ratón u otra pequeña criatura muerta entre los granos secos almacenados.

  15. Levítico 11:38

    La situación cambia cuando la semilla ha sido humedecida. El agua la hace susceptible a la contaminación, siguiendo el principio ya observado en el versículo 34. Sobre estos dos versículos, la tradición rabínica desarrolló posteriormente el tratado de la Mishná llamado Makhshirin, “cosas que hacen susceptible”, dedicado a cuándo el contacto con líquidos prepara productos para recibir impureza.

Levítico 11:24-38

Santa Biblia Reina Valera 1909

24Y por estas cosas seréis inmundos: cualquiera que tocare á sus cuerpos muertos, será inmundo hasta la tarde:

25Y cualquiera que llevare de sus cuerpos muertos, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde.

26Todo animal de pezuña, pero que no tiene pezuña hendida, ni rumia, tendréis por inmundo: cualquiera que los tocare será inmundo.

27Y de todos los animales que andan á cuatro pies, tendréis por inmundo cualquiera que ande sobre sus garras: cualquiera que tocare sus cuerpos muertos, será inmundo hasta la tarde.

28Y el que llevare sus cuerpos muertos, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde: habéis de tenerlos por inmundos.

29Y estos tendréis por inmundos de los reptiles que van arrastrando sobre la tierra: la comadreja, y el ratón, y la rana según su especie,

30Y el erizo, y el lagarto, y el caracol, y la babosa, y el topo.

31Estos tendréis por inmundos de todos los reptiles: cualquiera que los tocare, cuando estuvieren muertos, será inmundo hasta la tarde.

32Y todo aquello sobre que cayere alguno de ellos después de muertos, será inmundo; así vaso de madera, como vestido, ó piel, ó saco, cualquier instrumento con que se hace obra, será metido en agua, y será inmundo hasta la tarde, y así será limpio.

33Y toda vasija de barro dentro de la cual cayere alguno de ellos, todo lo que estuviere en ella será inmundo, y quebraréis la vasija:

34Toda vianda que se come, sobre la cual viniere el agua de [tales vasijas], será inmunda: y toda bebida que se bebiere, será en todas [esas] vasijas inmunda:

35Y todo aquello sobre que cayere algo del cuerpo muerto de ellos, será inmundo: el horno ú hornillos se derribarán; son inmundos, y por inmundos los tendréis.

36Con todo, la fuente y la cisterna donde se recogen aguas, serán limpias: mas lo que hubiere tocado en sus cuerpos muertos será inmundo.

37Y si cayere de sus cuerpos muertos sobre alguna simiente que se haya de sembrar, será limpia.

38Mas si se hubiere puesto agua en la simiente, y cayere de sus cuerpos muertos sobre ella, tendréisla por inmunda.

Levítico 11:39-43

Una especie comestible todavía puede dejar un cadáver impuro

Una criatura puede pertenecer a una especie permitida y volverse aun así fuente de impureza cuando muere. Esa distinción rompe todo intento de equiparar "animal limpio" con "nada de este animal puede hacer inmundo a nadie". Una persona que toca el cadáver queda inmunda hasta la tarde; quien lo lleva o come de él debe lavar además su ropa. La circunstancia importa junto a la especie. El capítulo vuelve entonces a los reptiles y los describe por su movimiento sobre el pecho, sobre cuatro pies, o sobre muchos pies. De nuevo, a Levítico le preocupan las categorías prácticas reconocibles en vez de una taxonomía científica. La advertencia contra hacerse inmundo mediante criaturas prohibidas desplaza el tema de la clasificación animal de vuelta a la conducta humana. Las reglas no son meramente etiquetas puestas a animales en algún lugar fuera de la comunidad. El comer y el contacto pueden cambiar el estado ritual de una persona, y por eso distinguir categorías tiene consecuencias para la vida diaria.

Levítico 11:39-43: Una especie comestible todavía puede dejar un cadáver impuro
Escena del capítuloLevítico 11

Estudio profundo

La distinción entre especie y circunstancia se vuelve explícita. Un animal «del que pueden comer» puede morir y dejar un cadáver cuyo contacto trae impureza. El permiso de comer una clase de animal no autoriza ignorar cómo murió un animal particular ni cómo se manejan sus restos. Tocar, cargar y comer reciben instrucciones propias que incluyen lavado y paso del tiempo.

El regreso a las criaturas que se arrastran amplía el lenguaje a distintas formas de desplazamiento: sobre el vientre, sobre cuatro patas o con muchas patas. La preocupación del capítulo es el reconocimiento práctico, no una explicación exhaustiva de anatomía animal. Su advertencia de no hacerse abominables relaciona el comer con la condición de quien come. Estas reglas no permanecen en una lista de criaturas fuera de la vida humana; participar de lo prohibido cambia la relación de la persona con los límites del capítulo. Ese movimiento de clasificación a conducta prepara la explicación final en términos de la santidad del SEÑOR y la separación de Israel.

Recorrido versículo por versículo

  1. Levítico 11:39

    Ahora se considera el cadáver de un animal perteneciente a una especie permitida para alimento. El hebreo nevelah describe un cuerpo que ha muerto por sí mismo, en vez de haber sido sacrificado de la manera correspondiente. Tocar ese cadáver causa impureza hasta la tarde. El hecho de que la especie sea limpia mientras vive no convierte en limpio su cuerpo muerto.

  2. Levítico 11:40

    Comer de un animal que murió por sí mismo exige lavar los vestidos y permanecer inmundo hasta la tarde, y lo mismo ocurre con quien transporta su cadáver. Deuteronomio 14:21 prohíbe a Israel comer un animal muerto de esa manera y permite darlo al extranjero. Para los sacerdotes aparece además una prohibición específica en Levítico 22:8.

  3. Levítico 11:41

    La expresión hebrea sherets hashorets reúne un sustantivo y un verbo derivados de la misma raíz, con la idea de criaturas que pululan o abundan. Ese verbo aparece también en Génesis 1:20 cuando las aguas producen gran cantidad de seres vivientes. Las criaturas que pululan sobre la tierra, más allá de las ocho nombradas en los versículos 29–30, no forman parte de la alimentación permitida.

  4. Levítico 11:42

    El hebreo gachon, “vientre”, es la misma palabra usada en Génesis 3:14 para la sentencia pronunciada sobre la serpiente. Los escribas que contaban las letras de la Torah señalaron tradicionalmente la letra vav de gachon como punto central del texto y todavía se imprime agrandada en Biblias hebreas. La expresión sobre muchos pies incluye criaturas como ciempiés y otras semejantes.

  5. Levítico 11:43

    La atención pasa de la criatura prohibida a la persona que la consume. La formulación hebrea comunica la idea de hacerse detestable a uno mismo mediante aquello que es sheqets. La acumulación de expresiones relacionadas con ensuciarse, contaminarse y quedar inmundo recalca que la clasificación alimentaria también afecta al estado ritual de quienes incorporan esas criaturas.

Levítico 11:39-43

Santa Biblia Reina Valera 1909

39Y si algún animal que tuviereis para comer se muriere, el que tocare su cuerpo muerto será inmundo hasta la tarde:

40Y el que comiere de su cuerpo muerto, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde: asimismo el que sacare su cuerpo muerto, lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde.

41Y todo reptil que va arrastrando sobre la tierra, es abominación; no se comerá.

42Todo lo que anda sobre el pecho, y todo lo que anda sobre cuatro ó más pies, de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, no lo comeréis, porque es abominación.

43No ensuciéis vuestras personas con ningún reptil que anda arrastrando, ni os contaminéis con ellos, ni seáis inmundos por ellos.

Levítico 11:44-47

El capítulo termina con Egipto, no con un menú

El capítulo se explica por fin, y la explicación no trata de vitaminas, parásitos ni gestión ambiental. Jehová fundamenta las distinciones de Israel en su propia santidad y en el hecho de que sacó al pueblo de Egipto "para seros por Dios". Esa reclamación del pacto da su marco declarado a las reglas de alimento y contacto. El resumen de cierre reúne bestias, aves, criaturas del agua y reptiles, y luego vuelve a la responsabilidad de "hacer diferencia" entre lo limpio y lo inmundo y entre lo que puede y no puede comerse. Son distinciones relacionadas, no idénticas. Una especie puede estar permitida como alimento mientras su cadáver hace inmundo a alguien. Un objeto doméstico puede requerir limpieza por el contacto. Al terminar con Egipto y la santidad en vez de con un menú, Levítico deja claro que el capítulo trata de la vida ordenada de Israel delante de Jehová, no meramente de escoger la cena.

Levítico 11:44-47: El capítulo termina con Egipto, no con un menú
Escena del capítuloLevítico 11

Estudio profundo

La explicación vuelve a la liberación: el Dios que sacó a Israel de Egipto llama al pueblo a la santidad. Esa es la razón que el capítulo realmente proporciona. En otras discusiones pueden proponerse efectos sobre la salud, utilidad ambiental y teorías alimentarias modernas, pero ninguna debe sustituir la conexión expresa entre estos límites y la identidad de Israel ante el SEÑOR.

El resumen final vuelve a la tarea de distinguir. Animales terrestres, aves, criaturas acuáticas y seres que se arrastran se reúnen en un campo ordenado de práctica, mientras lo puro y lo impuro siguen relacionados con lo comestible sin reducirse a ello. Un animal permitido puede dejar un cadáver impuro; un objeto doméstico común puede requerir limpieza después del contacto. Por tanto, el final hace más que identificar alimentos aprobados. Da alcance cotidiano a la responsabilidad sacerdotal anunciada en 10:10 y extiende el vocabulario de santidad y pureza del santuario a las comidas, el movimiento, el tacto y la vida doméstica.

Recorrido versículo por versículo

  1. Levítico 11:44

    Aquí aparece por primera vez en Levítico el mandato de ser santos porque Jehová es santo. La misma declaración vuelve en Levítico 19:2, 20:7 y 20:26, y 1 Pedro 1:16 la retoma. Resulta significativo que su primera aparición en este libro se encuentre dentro de las normas sobre criaturas limpias e inmundas y no dentro de una sección dedicada exclusivamente al santuario.

  2. Levítico 11:45

    El verbo hebreo describe a Jehová como quien hace subir a Israel desde Egipto, usando una forma relacionada con ascender. La expresión presenta el éxodo como un movimiento hacia arriba, en dirección a la tierra prometida. Éxodo 6:7 también declara que el propósito era que Jehová fuese el Dios de Israel. De esa relación establecida por la liberación surge aquí el llamado a la santidad.

  3. Levítico 11:46

    La fórmula que comienza esta conclusión se repite al cerrar distintas secciones legales de Levítico, como 7:37, 12:7, 13:59, 14:57 y 15:32. Torah posee aquí su sentido práctico de instrucción sacerdotal. El resumen recorre cuatro ámbitos de criaturas: animales terrestres, seres voladores, vida de las aguas y criaturas que se desplazan sobre el suelo.

  4. Levítico 11:47

    El verbo hebreo lehavdil significa separar o distinguir y aparece también en Génesis 1:4, cuando Dios separa la luz de las tinieblas. Las distinciones que caracterizan la creación pasan a formar parte de la vida cotidiana de Israel en su alimentación. Levítico 20:25 vuelve a exigir esta misma discriminación entre animales y la relaciona con la separación de Israel entre las naciones.

Levítico 11:44-47

Santa Biblia Reina Valera 1909

44Pues que yo soy Jehová vuestro Dios, vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo: así que no ensuciéis vuestras personas con ningún reptil que anduviere arrastrando sobre la tierra.

45Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para seros por Dios: seréis pues santos, porque yo soy santo.

46Esta es la ley de los animales y de las aves, y de todo ser viviente que se mueve en las aguas, y de todo animal que anda arrastrando sobre la tierra;

47Para hacer diferencia entre inmundo y limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer.

Preguntas para mantener presentes durante la lectura

  1. Identifica al pueblo destinatario y el marco del pacto.
  2. Distingue rescate, adoración, santidad, justicia y responsabilidad comunitaria.
  3. Lee los mandatos en su contexto literario y de pacto antes de aplicarlos hoy.

Primero el texto

Donde difieren los lectores

El resumen comienza con lo que dice el pasaje y cómo se relacionan sus partes. No supone que una denominación ya haya resuelto cada pregunta. Toda dependencia de una tradición, teoría literaria o reconstrucción histórica se identifica con claridad.

El texto bíblico aparece primero. Las conclusiones interpretativas se identifican, y las diferencias se presentan cuando ayudan a explicar por qué las comunidades serias no siempre llegan a la misma respuesta.

Las notas interpretativas comparativas de este capítulo están en preparación. Hasta que las notas revisadas estén listas, esta página separa el texto bíblico del resumen y la aplicación sin afirmar que todos los lectores serios coinciden en cada cuestión.

Preguntas bajo la superficie

  1. ¿Qué parte de Levítico 11 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?
  2. ¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?
  3. ¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Levítico 11?
  4. ¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?

Preguntas para una reflexión personal seria

Estas preguntas son deliberadamente abiertas. Permanece con la tensión del pasaje, responde con sinceridad y vuelve a la Escritura antes de llegar a una conclusión.

Observa sin apresurarte

  1. ¿Qué parte de Levítico 11 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?

  2. ¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?

  3. ¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Aarón y sus hijos son lavados, vestidos y ungidos durante siete días de consagración. Al octavo aparece la gloria, sale fuego y consume la ofrenda, y el pueblo grita y cae sobre su rostro. Entonces Nadab y Abiú ofrecen un fuego que Dios no pidió, y ese mismo fuego los mata. Aarón calla.?

  4. ¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?

Examina tu interior con sinceridad

  1. ¿Con qué persona, respuesta, temor o deseo del pasaje te identificas más en este momento?

  2. ¿Qué suposición tuya acerca de Dios, de otras personas o de ti mismo pone a prueba este texto?

  3. ¿Qué parte preferirías suavizar, evitar o explicar demasiado rápido? ¿Qué podría revelar esa reacción?

  4. Si esta Escritura pudiera hacerte una pregunta directa, ¿cuál crees que sería?

Responde con sabiduría y valor

  1. ¿Qué necesitarías recordar, confesar, lamentar, agradecer o confiar después de leer este pasaje?

  2. ¿Cómo podría otra persona fiel leer esta situación de manera diferente sin ignorar el texto?

  3. ¿Qué respuesta obediente sería costosa, incómoda o lenta, pero todavía fiel a la Escritura?

  4. ¿Qué pregunta llevarás a la oración esta semana y qué versículos mantendrás delante de ti?

Escucha y mira junto al pasaje

Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.

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Fuente: eBible.org · spaRV1909 · obtenido 2026-09-20