El panorama
El Salmo 68 está repleto de movimiento: los enemigos se dispersan, Dios marcha por el desierto, cae lluvia, huyen los reyes, un gobernante victorioso asciende, una procesión entra en el santuario, potencias extranjeras traen tributo, y a los reinos de la tierra se les llama a cantar. Con todo, sus detalles más reveladores atañen a la gente a la que la fuerza divina hace sitio. Al jinete celestial se le nombra enseguida padre de huérfanos, defensor de viudas, dador de familia a los solitarios y libertador de prisioneros. La marcha que sacude el Sinaí también refresca una heredad cansada y prepara bondad para el pobre. Las imágenes difíciles siguen siendo difíciles, en especial la paloma, la nieve en Salmón y algunas líneas de juicio, pero la arquitectura mayor del salmo es clara. La fortaleza es de Dios, la victoria pasada no vuelve independiente al pueblo, y el poder que se les manda atribuirle es finalmente el poder que él les devuelve.
En este capítulo
- El guerrero también es padre Salmos 68:1-6
El Salmo 68 abre como grito de batalla, con enemigos que se dispersan como humo y se derriten como cera cuando Dios se levanta.
- La marcha también trae lluvia Salmos 68:7-10
La marcha por el desierto en el Salmo 68 hace reaccionar a la creación.
- La noticia corre más rápido que los reyes Salmos 68:11-14
Una palabra del Señor se vuelve noticia llevada por "grande ejército", y la forma hebrea sitúa a mujeres entre quienes publican la victoria.
- La montaña más alta no escoge el trono Salmos 68:15-18
La altura impresionante de Basán no decide dónde morará Dios.
- Cuidado diario junto a juicio decisivo Salmos 68:19-23
Después de carros, montes y ascenso victorioso, el Salmo 68 inserta la palabra ordinaria "cada día".
- La procesión tiene muchas voces Salmos 68:24-27
Los "caminos" divinos que llenaron el desierto se vuelven ahora visibles en una procesión del santuario.
- La fuerza se pide, no se posee por completo Salmos 68:28-31
El Salmo 68 puede decir que Dios ha mandado fortaleza y, en el mismo aliento, pedirle que confirme lo que ya ha hecho.
- La fuerza regresa al pueblo como un don Salmos 68:32-35
La convocatoria final del Salmo 68 se dirige a los "reinos de la tierra".

Las Escrituras junto al resumen
Salmos · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 35Salmos 68:1-6
El guerrero también es padre
El Salmo 68 abre como grito de batalla, con enemigos que se dispersan como humo y se derriten como cera cuando Dios se levanta. Luego, casi antes de que el polvo se asiente, el poema identifica a la gente que esta majestad aterradora protege: los huérfanos, las viudas, los solitarios y los prisioneros. Ese giro no es una interrupción suave de la imagen guerrera. Dice para qué es la victoria divina. El Dios que cabalga sobre los cielos es también "padre de huérfanos" en la morada de su santuario, y la santidad no lo vuelve remoto respecto de gente sin casa, sin defensor ni libertad. Los justos se alegran ante la misma presencia de la que huyen los enemigos porque su relación con esa presencia es distinta. Para el versículo seis, la victoria se ha vuelto pertenencia y liberación. El Salmo 68 mide el poder no solo por a quiénes dispersa, sino por las personas vulnerables a las que da sitio para vivir.

Estudio profundo
El llamado a que Dios se levante recuerda las palabras pronunciadas cuando el arca se ponía en marcha en Números 10:35. El salmo comienza en movimiento. Los enemigos se dispersan como humo y se derriten como cera, imágenes que hacen incapaz a su aparente sustancia de resistir la presencia divina.
La misma presencia produce otro resultado para los justos. Se alegran ante Dios en vez de huir de él. El contraste no es entre un Dios poderoso en un contexto y uno tierno en otro. Se refiere a las distintas relaciones en que las personas están ante aquel cuya llegada transforma la escena.
Por eso es esencial el giro hacia huérfanos, viudas, solitarios y prisioneros. La majestad del jinete celestial se expresa inmediatamente en formas concretas de cuidado. La santa morada de Dios no es una razón por la que no pueda atender a quienes no tienen hogar o defensor. Es la sede de la autoridad mediante la cual reciben protección y pertenencia. Los rebeldes, en cambio, permanecen en tierra seca. El comienzo define la victoria no solo por los enemigos que desaparecen, sino por las personas que reciben espacio para vivir.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 68:1
Moisés decía estas palabras cada vez que el arca se ponía en marcha: «Levántate, Jehová, y sean disipados tus enemigos» (Números 10:35). El salmo las pasa a tercera persona y usa Elohim, el nombre que domina los Salmos del 42 al 83. El encabezado lo llama «Salmo de David: Canción».
- Salmos 68:2
La primera línea usa dos veces un mismo verbo, nadaph, disipar soplando: “como es disipado el humo, los disiparás”. La cera ante el fuego vuelve en Salmos 97:5 y en Miqueas 1:4, las dos veces de montes que se derriten cuando Dios se acerca; aquí son personas las que se ablandan y huyen.
- Salmos 68:3
Tres verbos hebreos distintos de alegría caben en un solo versículo, samach, alats y sus, el último con su propio sustantivo añadido, “alegrarse con alegría”, que aquí se lee «saltarán de alegría». La misma cercanía que derrite a los impíos deja a los justos casi sin palabras para su gozo.
- Salmos 68:4
«Los cielos» traduce aravot, que en otros lugares significa llanuras desiertas, y por eso algunos vierten “el que cabalga por los desiertos”, en consonancia con la marcha del versículo 7. En Ugarit al dios de la tormenta, Baal, se le llamaba “jinete de las nubes”, y este salmo entrega el título al Dios de Israel (compárese el versículo 33). «JAH» es la forma breve Yah.
- Salmos 68:5
«Defensor» es dayyan, el que aboga en un pleito: la viuda no tenía marido que hablara por ella a la puerta de la ciudad, así que Dios ocupa el lugar del abogado. «La morada de su santuario» recuerda la oración de Deuteronomio 26:15, «Mira desde la morada de tu santidad», dicha justo después de dar el diezmo al huérfano y a la viuda.
- Salmos 68:6
Al pie de la letra, “Dios hace habitar a los solitarios en una casa”, porque casa y familia son en hebreo una sola palabra, bayit. «Con grillos» traduce kosharot, que solo aparece aquí y que muchas versiones modernas entienden como “a la prosperidad”. Los rebeldes quedan en tsechichah, tierra quemada por el sol, lo contrario de la lluvia que cae en el versículo 9.
Salmos 68:1-6
Santa Biblia Reina Valera 19091Al Músico principal: Salmo de David: Canción. LEVÁNTESE Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen.
2Como es lanzado el humo, los lanzarás: como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios.
3Mas los justos se alegrarán: gozarse han delante de Dios, y saltarán de alegría.
4Cantad á Dios, cantad salmos á su nombre: ensalzad al que sube sobre los cielos en JAH su nombre, y alegraos delante de él.
5Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en la morada de su santuario:
6El Dios que hace habitar en familia los solos; que saca á los aprisionados con grillos: mas los rebeldes habitan en sequedad.
Salmos 68:7-10
La marcha también trae lluvia
La marcha por el desierto en el Salmo 68 hace reaccionar a la creación. El Sinaí se mueve, la tierra tiembla, y los cielos destilan ante la presencia del Dios de Israel. Con todo, la respuesta celestial se vuelve pronto lluvia, y el movimiento militar se vuelve provisión para una heredad cansada. Esa combinación impide que la fuerza sea el único vocabulario del poema para el poder divino. La presencia que desasosiega la tierra es también la presencia que sostiene a una comunidad sobre ella. La lluvia abundante confirma lo que se ha cansado, la congregación puede morar, y la bondad se prepara "al pobre". Los pobres ya han aparecido entre las personas vulnerables protegidas en la apertura, de modo que esta provisión pertenece a la misma definición de victoria. Una marcha que meramente derrotara enemigos pero dejara al pueblo incapaz de vivir en la tierra sería incompleta. El Salmo 68 hace del asentamiento, el agua y la vida continuada parte del triunfo.

Estudio profundo
La invocación se vuelve directamente a Dios y lo recuerda yendo delante de su pueblo. El desierto y el Sinaí sitúan el poema dentro de la experiencia fundacional de Israel de presencia y dirección divinas. La tierra tiembla y los cielos responden, por lo que la marcha no puede medirse como si fuera solo el movimiento de otro ejército.
La lluvia da entonces a la respuesta celestial una forma sustentadora. La heredad se ha cansado y Dios la afirma mediante provisión abundante. La fuerza que sacude la tierra también es la fuente del agua por la que una comunidad puede permanecer establecida en ella. Esa combinación impide que las imágenes militares sean el único lenguaje del salmo para el poder.
La sección termina con bondad preparada para los pobres. Esto vuelve a las personas vulnerables nombradas cerca del comienzo y hace de la provisión parte del significado de la marcha. La geografía del poema importa porque las personas deben habitar en algún lugar y ser sostenidas allí. Una victoria que las dejara sin vida en la tierra no completaría el movimiento descrito aquí.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 68:7
Los versículos 7 y 8 citan casi palabra por palabra el Cántico de Débora: «Cuando saliste de Seir, oh Jehová, cuando te apartaste del campo de Edom» (Jueces 5:4). El salmo sitúa la marcha en el desierto. «Saliste delante de tu pueblo» es el lenguaje de un rey a la cabeza de su ejército.
- Salmos 68:8
«Aquel Sinaí» traduce zeh Sinai, “este Sinaí”, que muchos leen como un título, “el del Sinaí”, Dios nombrado por el monte donde se encontró con Israel; Jueces 5:5 tiene la misma frase, allí «aqueste Sinaí». Que los cielos «destilaron» significa que gotearon agua, como dice abiertamente Jueces 5:4: el cielo se derramó a su paso.
- Salmos 68:9
«Abundante lluvia» es literalmente “lluvia de dones voluntarios”, geshem nedavot, porque nedavah es la palabra de la ley para la ofrenda voluntaria: Dios da a la tierra, sin que se lo pidan, lo que los adoradores le dan a él. La heredad cansada es la tierra, o el pueblo, agotada como un caminante, y «recreaste» traduce kun, dar firmeza.
- Salmos 68:10
«Los que son de tu grey» traduce chayyatekha, literalmente “tus seres vivientes”, el pueblo pintado como animales que pacen en una tierra recién reverdecida. La misma palabra vuelve en el versículo 30, y allí es una fiera.
Salmos 68:7-10
Santa Biblia Reina Valera 19097Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, (Selah,)
8La tierra tembló; también destilaron los cielos á la presencia de Dios: aquel Sinaí [tembló] delante de Dios, del Dios de Israel.
9Abundante lluvia esparciste, oh Dios, á tu heredad; y cuando se cansó, tú la recreaste.
10Los que son de tu grey han morado en ella: por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.
Salmos 68:11-14
La noticia corre más rápido que los reyes
Una palabra del Señor se vuelve noticia llevada por "grande ejército", y la forma hebrea sitúa a mujeres entre quienes publican la victoria. El Salmo 68 muestra luego el resultado alcanzando los hogares ordinarios cuando la mujer que se quedaba en casa reparte el despojo. Los reyes han huido, pero las ganancias no se reservan a la primera línea del campo de batalla. La paloma reluciente, las alas plateadas, el oro amarillo y la nieve en Salmón vuelven vívida la escena sin volver fácil cada imagen. Los "tiestos" de la versión antigua pueden entenderse también como apriscos, y la relación exacta entre las figuras que reposan y la paloma sigue en disputa. El salmo da bastante para hablar de resplandor, reversión y abundancia compartida, pero no bastante para construir una reconstrucción detallada de hollín que se limpia o de alguna otra secuencia inventada. La victoria es clara. No lo es cada mecanismo visual dentro de la poesía.

Estudio profundo
El Señor da la palabra y una gran compañía la anuncia. La forma hebrea de la compañía que anuncia es femenina, incorporando mujeres a la proclamación de victoria. Ese detalle encaja con la mujer en casa que reparte el botín en la línea siguiente. El resultado de la batalla alcanza más allá de quienes estuvieron en el frente.
La huida de los reyes es enfática, mientras plata y oro cubren las alas de una paloma. La transición es vívida pero difícil. La palabra traducida como «tiestos» en la Reina Valera también se entiende como rediles, y la relación precisa de las figuras que descansan con la paloma resplandeciente sigue siendo discutida. El contexto sugiere esplendor o abundancia de victoria, pero no debe transformarse la imagen en un relato detallado de personas limpiándose el hollín cuando el texto no aporta esa acción.
La nieve en Salmón es igualmente oscura, ya sea una nevada real o una imagen asociada con la dispersión de los reyes. La victoria nombrada es clara; el mecanismo de cada comparación no lo es. La sección comunica el alcance y el resplandor de la inversión sin ofrecer una reconstrucción exacta de cada detalle visual.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 68:11
El verbo hebreo es basar, llevar buenas noticias, el que los traductores griegos vertieron con euangelizo, raíz de evangelio; «evangelizantes» conserva esa raíz y además el femenino del hebreo. Isaías 40:9 da la misma forma a la «anunciadora de Sión», y 1 Samuel 18:6 muestra la costumbre: las mujeres salían de todas las ciudades cantando cuando volvía el ejército.
- Salmos 68:12
«Huyeron, huyeron» reproduce el verbo doblado del hebreo, la desbandada oída en la repetición. Las mujeres que reparten el botín responden a Jueces 5:30, donde la madre de Sísara espera en su ventana imaginando a los hombres de su hijo repartiendo despojos; aquí el botín llega a las casas israelitas.
- Salmos 68:13
La palabra rara que aquí es «tiestos» se parece a mishpetayim, las majadas entre las que se quedó Rubén en Jueces 5:16, y por eso muchos la entienden de los que se quedaron junto a los rebaños mientras otros combatían. La plata y el oro pueden ser el brillo tornasolado de la paloma, o el botín mismo.
- Salmos 68:14
«El Omnipotente» traduce Shaddai, el nombre antiguo con que Dios se presentó a Abram en Génesis 17:1, allí vertido «el Dios Todopoderoso». Salmón es el monte junto a Siquem donde Abimelech cortó ramas (Jueces 9:48). Su nombre parece significar sombrío u oscuro, así que la nieve sobre él sería una blancura súbita sobre un monte oscuro.
Salmos 68:11-14
Santa Biblia Reina Valera 190911El Señor daba palabra: de las evangelizantes había grande ejército.
12Huyeron, huyeron reyes de ejércitos; y las que se quedaban en casa partían los despojos.
13Bien que fuisteis echados entre los tiestos, [seréis como] las alas de la paloma cubierta de plata, y sus plumas con amarillez de oro.
14Cuando esparció el Omnipotente los reyes en ella, emblanquecióse [ésta] como la nieve en Salmón.
Salmos 68:15-18
La montaña más alta no escoge el trono
La altura impresionante de Basán no decide dónde morará Dios. El Salmo 68 trata a los montes casi como rivales, y luego zanja la cuestión por elección divina y no por altitud. El paisaje no puede coronar a un ganador midiendo elevación. Alrededor de la morada escogida se reúne una hueste inmensa de carros, que une la presencia recordada del Sinaí al lugar santo y convierte el ascenso en lenguaje de victoria real. La cautividad es llevada cautiva, se reciben dones, y hasta los rebeldes aparecen al alcance del gobernante que pretende morar entre la gente. Efesios 4 retoma después este lenguaje de ascenso y habla de dones dados, desarrollando la victoria hacia la distribución de dones de Cristo para la edificación de su cuerpo. El Salmo 68 mismo dice "tomaste dones". La conexión es significativa precisamente porque la diferencia de redacción no necesita esconderse.

Estudio profundo
Los montes entran en el poema casi como rivales. La altura impresionante de Basán se coloca junto al monte que Dios desea para su morada. El rasgo decisivo es la elección, no la elevación. El paisaje no puede nombrar a su rey mediante una competencia de altitud.
La inmensa multitud de carros rodea entonces al Señor, uniendo la presencia recordada del Sinaí con el lugar santo. El ascenso, los cautivos y los dones forman el lenguaje de un gobernante victorioso que toma su lugar. Incluso los rebeldes aparecen dentro del alcance de este gobierno. El final se refiere a la morada de Dios, de modo que la victoria se dirige hacia una presencia establecida y no a un desfile interminable de conquista.
Efesios 4:8 retoma este lenguaje de ascenso y captura de cautivos en su exposición sobre Cristo. Hay una diferencia significativa en las palabras: el Salmo 68 habla de recibir dones, mientras Efesios habla de darlos. Efesios desarrolla el ascenso victorioso en la distribución de dones para la edificación del cuerpo de Cristo en los versículos 11–12. Ese uso posterior es una interpretación de los beneficios de la victoria, no una razón para ocultar los verbos diferentes de los dos pasajes.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 68:15
El hebreo dice “monte de Dios es el monte de Basán, monte de muchas cumbres”: la cordillera de Basán, coronada por el Hermón a unos dos mil ochocientos metros, se alaba como un gigante divino. «Monte alto» traduce gavnunnim, jorobado o de muchas cimas, de la raíz de la palabra para el «corcovado» de Levítico 21:20.
- Salmos 68:16
«Os levantáis» traduce ratsad, que solo aparece aquí y que la mayoría entiende hoy como “mirar con envidia”: los picos altos miran de reojo al pequeño Sión. «Amó» traduce chamad, el verbo del décimo mandamiento, «No codiciarás» (Éxodo 20:17), así que los montes envidian aquello en que Dios ha puesto su deseo.
- Salmos 68:17
«Veinte mil» es ribbotayim, dos miríadas, una manera de decir incontables. «Ángeles» es una interpretación de shin’an, palabra que solo aparece aquí y que más probablemente significa “repetidos”, millares sobre millares. Deuteronomio 33:2 también hace venir a Jehová de Sinaí «con diez mil santos».
- Salmos 68:18
«Cautivaste la cautividad» es una pareja de la misma raíz, el conquistador que vuelve con una columna de prisioneros detrás. «Para los hombres» es literalmente “entre los hombres”, tributo recibido de ellos. El Targum arameo y la versión siríaca leen “diste”, la lectura que sigue Efesios 4:8: «dió dones á los hombres».
Salmos 68:15-18
Santa Biblia Reina Valera 190915Monte de Dios es el monte de Basán; monte alto el de Basán.
16¿Por qué os levantáis, oh montes altos? Este monte amó Dios para su asiento; ciertamente Jehová habitará [en él] para siempre.
17Los carros de Dios son veinte mil, [y más] millares de ángeles. El Señor entre ellos, [como] en Sinaí, [así] en el santuario.
18Subiste á lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también [para] los rebeldes, para que habite [entre ellos] JAH Dios.
Salmos 68:19-23
Cuidado diario junto a juicio decisivo
Después de carros, montes y ascenso victorioso, el Salmo 68 inserta la palabra ordinaria "cada día". Al Señor que gobierna el campo de batalla se le alaba como al Dios que carga continuamente a su pueblo de beneficios. La majestad no ha vuelto demasiado pequeña la necesidad recurrente para merecer atención. La línea siguiente lo nombra Dios de salvación y dice que "el librar de la muerte", las salidas de la muerte, le pertenecen. Esa afirmación está junto a un cuadro severo de juicio sobre enemigos que persisten en su transgresión. El salmo rehúsa imaginar la liberación como si la oposición violenta pudiera continuar para siempre sin ser respondida. El versículo veintidós es difícil porque el hebreo deja sin declarar el objeto del hacer volver, permitiendo lecturas del pueblo de Dios devuelto o de enemigos recuperados para el juicio. Lo que sigue es imaginería de batalla inconfundiblemente dura. El punto del poema es el gobierno decisivo, no un permiso de venganza privada.
Estudio profundo
Después del gran ascenso viene la expresión pequeña pero de peso «cada día». El gobernante victorioso no está demasiado ocupado con el triunfo para atender la necesidad continua. La Reina Valera habla de ser colmados de beneficios, palabras que añade entre corchetes; otras traducciones destacan que Dios lleva la carga del pueblo. En cualquier caso, la alabanza se refiere a ayuda sostenida a través de días ordinarios.
Las «salidas de la muerte» son caminos de salida o escapes de la muerte. La salvación se atribuye al Señor en el punto donde las opciones humanas parecen agotadas. Esa afirmación se sitúa junto a la imagen severa de las cabezas enemigas heridas. El pasaje se niega a separar la liberación del derrocamiento de la violencia que la amenaza.
El versículo 22 deja sin expresar su objeto en hebreo. La Reina Valera añade entre corchetes un «te», como si fuera el pueblo de Dios quien es traído de vuelta, mientras otra lectura entiende que se recupera a los enemigos de escondites lejanos para el juicio. La sangre y los perros que siguen hacen del desenlace una cruda inversión en el campo de batalla, cualquiera que sea el objeto entendido. Las imágenes no son suaves y el salmo no las presenta como un programa privado para los lectores. Pertenecen a su representación del gobierno decisivo de Dios sobre la rebelión continua.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 68:19
Esta versión pone entre corchetes «de beneficios», porque el hebreo desnudo dice solo “día tras día carga por nosotros”, o “nos carga”, y amas es el verbo de echar la carga sobre una bestia. Isaías 46:3–4 lo usa de Dios llevando a Israel desde el vientre hasta la vejez. «Dios» es aquí El, la forma breve del nombre.
- Salmos 68:20
«Dios Jehová» junta el título Adonai con el nombre del pacto. Donde se lee «el librar», el hebreo tiene totsa’ot, la palabra para los puntos donde terminan los límites de las tribus en Josué 15:4, las salidas del término: la muerte tiene una salida, y el Señor la tiene en su mano.
- Salmos 68:21
«Herirá» es machats, aplastar, el verbo del golpe de Jael, que «hirió su cabeza» y atravesó las sienes de Sísara (Jueces 5:26). «La cabelluda mollera» puede ser el cabello sin cortar del guerrero bajo un voto, señal de desafío que lleva, dice el verso, uno que sigue caminando en sus pecados.
- Salmos 68:22
Basán, la tierra alta al oriente del Jordán donde fue vencido Og (Números 21:33), y los profundos de la mar son los extremos del mapa, la altura y el abismo. Amós 9:2–3 usa un arco semejante para enemigos que no pueden esconderse, ni en la cumbre del Carmelo ni «en el profundo de la mar».
- Salmos 68:23
El verbo hebreo es otra vez machats, el aplastar del versículo 21, así que al pie de la letra dice “para que aplastes tu pie en sangre”; «se enrojecerá» da el sentido más que la letra. Los perros que lamen la sangre de los caídos son el final anunciado y cumplido para Acab (1 Reyes 21:19; 22:38).
Salmos 68:19-23
Santa Biblia Reina Valera 190919Bendito el Señor; cada día nos colma [de beneficios] el Dios de nuestra salud. (Selah.)
20Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; y de Dios Jehová es el librar de la muerte.
21Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la cabelluda mollera del que camina en sus pecados.
22El Señor dijo: De Basán haré volver, [te] haré volver de los profundos de la mar:
23Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, y de ella la lengua de tus perros.
Salmos 68:24-27
La procesión tiene muchas voces
Los "caminos" divinos que llenaron el desierto se vuelven ahora visibles en una procesión del santuario. El Salmo 68 deja que la victoria se oiga además de verse: los cantores van delante, los instrumentistas siguen, y las mujeres con panderos están entre ellos. El que habla habla de "los caminos de mi Dios, de mi Rey", haciendo de la lealtad personal parte de una ceremonia inconfundiblemente pública. Luego entran en el cuadro representantes tribales. Benjamín, Judá, Zabulón y Neftalí no suman un censo completo, y el salmo no finge que lo hagan. Su presencia basta para mostrar un pueblo reunido que viene de distintas partes de Israel. "El joven Benjamín" no se omite por su tamaño. La procesión responde a la escena inicial invirtiendo su dirección. Los enemigos se dispersaron lejos de la presencia de Dios, pero los adoradores se mueven ahora juntos en torno a ella. La victoria no es solo separación de enemigos. Es también la formación de una congregación.
Estudio profundo
El lenguaje repetido de las marchas de Dios se convierte ahora en una procesión visible asociada con el santuario. El avance celestial recibe respuesta en el movimiento y el sonido humanos. Se invoca a Dios como Dios y rey del que habla, manteniendo la ceremonia pública conectada con la lealtad personal.
Los cantores van delante, los instrumentistas detrás y mujeres con panderos están entre ellos. El orden hace audible la escena además de visible. La compañía no se reduce a un gobernante solo al final de una campaña. La victoria incorpora distintos participantes a un acto compartido de reconocimiento.
Benjamín y Judá aparecen junto a Zabulón y Neftalí. Estos representantes nombrados incorporan distintas partes de Israel al cuadro sin pretender ofrecer un censo tribal completo. El pequeño Benjamín no se omite por su tamaño. El significado de la procesión está en la reunión de un pueblo ante su rey. Lo que comenzó con enemigos dispersándose muestra ahora el movimiento opuesto: adoradores que se reúnen alrededor de la presencia que reconocen.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 68:24
Quiénes «vieron» queda abierto, así que la procesión la contemplan todos. «Caminos» es halikhot, marchas procesionales. «En el santuario» puede leerse también “en santidad”, pues baqqodesh admite las dos cosas, y el arca subida a Sión en 2 Samuel 6 es la imagen más probable, la misma arca que se puso en marcha en el versículo 1.
- Salmos 68:25
Las «doncellas» son alamot, muchachas, la palabra que aparece como término musical en el encabezado del Salmo 46, «sobre Alamoth», y en 1 Crónicas 15:20, cuando David subió el arca. El adufe traduce bien el tof, un pandero de marco que se toca con la mano, el instrumento que tomó María junto al mar (Éxodo 15:20).
- Salmos 68:26
«Congregaciones» es plural, asambleas, quizá las distintas compañías de la procesión. Donde se lee «la estirpe de Israel» el hebreo dice “la fuente de Israel”, los que brotan de ese manantial, los descendientes de Jacob; Deuteronomio 33:28 habla de la «fuente de Jacob», e Isaías 48:1 de los que «salieron de las aguas de Judá».
- Salmos 68:27
Dos tribus del sur y dos del norte representan al todo. Benjamín era la más pequeña, como protestó el mismo Saúl (1 Samuel 9:21), y sin embargo dio a Israel su primer rey. Zabulón y Nephtalí son la pareja que Débora alabó porque el pueblo de Zabulón «expuso su vida á la muerte» (Jueces 5:18), otro hilo que lleva de vuelta a su cántico.
Salmos 68:24-27
Santa Biblia Reina Valera 190924Vieron tus caminos, oh Dios; los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.
25Los cantores iban delante, los tañedores detrás; en medio, las doncellas con adufes.
26Bendecid á Dios en congregaciones: al Señor, [vosotros de] la estirpe de Israel.
27Allí estaba el joven Benjamín señoreador de ellos, los príncipes de Judá en su congregación, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Nephtalí.
Salmos 68:28-31
La fuerza se pide, no se posee por completo
El Salmo 68 puede decir que Dios ha mandado fortaleza y, en el mismo aliento, pedirle que confirme lo que ya ha hecho. Esa oración impide que la confianza se endurezca en independencia. Una victoria pasada no se trata como una reserva de poder que el pueblo posee ahora sin su dador. El templo en Jerusalén se vuelve luego el punto hacia el cual los reyes traen dones, mientras imágenes de lanceros, toros, becerros y plata ponen un poder humano formidable bajo reprensión y sumisión. La línea es difícil en el detalle, pero su blanco final es claro: los pueblos que "se complacen en la guerra". El lenguaje marcial del salmo mismo no puede por tanto volverse admiración irrestricta de la combatividad humana. Egipto y Etiopía aparecen luego con gobernantes y manos extendidas, ampliando el movimiento más allá de Israel. Se retrata a potencias extranjeras reconociendo a Dios, lo que prepara la convocatoria directa a los reinos de la tierra que cierra el salmo.
Estudio profundo
La declaración de que Dios ha ordenado fuerza va seguida inmediatamente de una petición de que fortalezca lo que ha hecho. La confianza no se convierte en independencia. El pueblo no trata una victoria pasada como un recurso que ahora posee aparte de quien la dio.
El templo de Jerusalén se convierte en el punto hacia el que se mueven los regalos reales. Las imágenes de compañías armadas, toros y becerros colocan el formidable poder humano bajo un llamado a someterse. Sean cuales sean las dificultades que queden en los detalles del versículo 30, su blanco final es explícito: pueblos que se deleitan en la guerra. La celebración de la victoria divina del salmo no es una celebración sin restricciones del apetito humano por luchar.
Egipto y Etiopía aparecen entonces con regalos o manos extendidas. El movimiento es mayor que la procesión interna de Israel. Los poderes de más allá de sus fronteras se representan reconociendo a Dios en lugar de establecer los términos de su gobierno. El poema no identifica a toda nación con hostilidad permanente. Por eso el siguiente llamado puede dirigirse a los reinos de la tierra como posibles cantores, no solo como enemigos derrotados.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 68:28
La versión griega y varias versiones antiguas leen la primera línea como petición, “ordena, oh Dios, tu fuerza”, lo que convierte el verso en dos ruegos. El hebreo, seguido aquí, tiene una afirmación y luego una súplica. «Confirma» es azaz, de la raíz de oz, fuerza, de modo que la misma idea se dice dos veces.
- Salmos 68:29
«Dones» traduce shai, regalo de tributo, palabra que solo aparece tres veces: aquí, en Salmos 76:11 y en Isaías 18:7, donde se trae un presente al monte de Sión desde más allá de los ríos de Etiopía, precisamente el país nombrado dos versículos después. Es el único lugar del salmo que nombra Jerusalem.
- Salmos 68:30
Donde se lee «la reunión de gentes armadas», el hebreo dice “la fiera del cañaveral”, lo más probable el hipopótamo o el cocodrilo de los pantanos del Nilo, figura habitual de Egipto, al que nombra el versículo siguiente. Los toros pueden ser gobernantes poderosos, como en Salmos 22:12, y sus becerros los pueblos que los siguen. La línea de las piezas de plata está entre las menos seguras del Salterio.
- Salmos 68:31
«Príncipes» es chashmannim, palabra que solo aparece aquí, quizá enviados. Etiopía es Cush, el reino del alto Nilo más allá de la frontera sur de Egipto, y «apresurará sus manos» conserva el hebreo, “hará correr sus manos”: se da prisa hacia Dios con los regalos tendidos.
Salmos 68:28-31
Santa Biblia Reina Valera 190928Tu Dios ha ordenado tu fuerza; confirma, oh Dios, lo que has obrado en nosotros.
29Por razón de tu templo en Jerusalem los reyes te ofrecerán dones.
30Reprime la reunión de gentes armadas, la multitud de toros con los becerros de los pueblos, [hasta que todos] se sometan con [sus] piezas de plata: disipa los pueblos que se complacen en la guerra.
31Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía apresurará sus manos á Dios.
Salmos 68:32-35
La fuerza regresa al pueblo como un don
La convocatoria final del Salmo 68 se dirige a los "reinos de la tierra". El alcance del canto corresponde ahora al alcance del jinete celestial cuya voz y fuerza llenan el poema. Los cielos antiguos, las nubes, la palabra poderosa, Israel y las naciones se reúnen todos en un campo final de alabanza. La distinción crucial atañe a la fortaleza. A los adoradores se les manda atribuírsela a Dios, y a Dios se le nombra luego como quien da "fortaleza y vigor á su pueblo". Su alabanza no fabrica su poder, y el poder de ellos no es posesión independiente. Reconocen una fuente y luego reciben de esa fuente. Ese movimiento circular ayuda a explicar por qué la majestad abrumadora celebrada en todo el salmo puede ser buena noticia para la comunidad. El poder sobre ellos no es meramente un poder que deban temer. Es también el poder por el cual son sostenidos.
Estudio profundo
Ahora se llama directamente a cantar a los reinos de la tierra. El alcance de la alabanza alcanza el de las imágenes celestiales. El Dios cuyo gobierno se ha mostrado en la liberación de Israel no se reduce a una deidad cuya autoridad termina en la frontera de Israel.
Los cielos antiguos y la voz poderosa recuerdan al jinete celestial del comienzo y la respuesta anterior de lluvia y tierra temblorosa. Estas imágenes repetidas dan a la larga procesión de escenas un centro común. El poema ha pasado por hogares vulnerables, desierto, batalla, montaña y santuario sin cambiar la identidad de aquel cuya presencia los gobierna.
La afirmación final establece una distinción importante sobre la fuerza. Las personas la atribuyen a Dios y Dios la da a su pueblo. Su alabanza no crea su poder; reconoce su fuente y su don. Por tanto, la bendición final responde al llamado inicial a cantar identificando por qué esta majestad abrumadora es buena noticia para la comunidad: la fuerza que está sobre ellos también es la fuerza concedida a ellos.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 68:32
«Cantad» es aquí zamar, hacer música, sobre todo con cuerdas, la raíz de mizmor, la palabra que los encabezados vierten «Salmo». La llamada hecha primero a Israel en el versículo 4 se dirige ahora a todos los reinos, con los mismos dos verbos en el mismo orden.
- Salmos 68:33
«Los cielos de los cielos» es el superlativo hebreo, los cielos más altos, y qedem, «de antiguo», puede significar también hacia el oriente, los cielos del amanecer. La voz que envía es el trueno, la voz que suena siete veces en el Salmo 29.
- Salmos 68:34
«Atribuid fortaleza» es literalmente “dad fortaleza”, el modismo de Salmos 29:1, reconocer lo que ya pertenece a Dios. La bendición de Moisés termina con la misma imagen, un Dios «montado sobre los cielos para tu ayuda, y sobre las nubes con su grandeza» (Deuteronomio 33:26), con las mismas palabras hebreas que aquí se leen magnificencia y cielos.
- Salmos 68:35
«Santuarios» es plural, miqdashim, quizá los distintos atrios del santuario, quizá el cielo y Sión juntos. Las palabras finales, barukh Elohim, «Bendito Dios», sellan el salmo; empezó con Dios levantándose contra sus enemigos y termina con su pueblo bendiciéndolo.
Salmos 68:32-35
Santa Biblia Reina Valera 190932Reinos de la tierra, cantad á Dios, cantad al Señor (Selah);
33Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son de antiguo: he aquí á su voz dará voz de fortaleza.
34Atribuid fortaleza á Dios: sobre Israel es su magnificencia, y su poder está en los cielos.
35Terrible [eres], oh Dios, desde tus santuarios: el Dios de Israel, él da fortaleza y vigor á [su] pueblo. Bendito Dios.
Preguntas para mantener presentes durante la lectura
- Sigue al hablante, las imágenes, líneas paralelas, preguntas y movimiento emocional.
- Observa dónde el sufrimiento o la tensión impiden una respuesta fácil.
- Lee los dichos como sabiduría para discernir, no como promesas mecánicas fuera de contexto.
Primero el texto
Donde difieren los lectores
El resumen comienza con lo que dice el pasaje y cómo se relacionan sus partes. No supone que una denominación ya haya resuelto cada pregunta. Toda dependencia de una tradición, teoría literaria o reconstrucción histórica se identifica con claridad.
El texto bíblico aparece primero. Las conclusiones interpretativas se identifican, y las diferencias se presentan cuando ayudan a explicar por qué las comunidades serias no siempre llegan a la misma respuesta.
Las notas interpretativas comparativas de este capítulo están en preparación. Hasta que las notas revisadas estén listas, esta página separa el texto bíblico del resumen y la aplicación sin afirmar que todos los lectores serios coinciden en cada cuestión.
Preguntas bajo la superficie
- ¿Qué parte de Salmos 68 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?
- ¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?
- ¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Salmos 68?
- ¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?
Preguntas para una reflexión personal seria
Estas preguntas son deliberadamente abiertas. Permanece con la tensión del pasaje, responde con sinceridad y vuelve a la Escritura antes de llegar a una conclusión.
Observa sin apresurarte
¿Qué parte de Salmos 68 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?
¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?
¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Un ciervo brama por las corrientes y un hombre le pregunta a su propia alma por qué está abatida. Salmos de los hijos de Coré y de David recorren la confesión, la traición de un amigo, y las ganas de volver a los atrios de Dios antes que estar seguro en otra parte.?
¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?
Examina tu interior con sinceridad
¿Con qué persona, respuesta, temor o deseo del pasaje te identificas más en este momento?
¿Qué suposición tuya acerca de Dios, de otras personas o de ti mismo pone a prueba este texto?
¿Qué parte preferirías suavizar, evitar o explicar demasiado rápido? ¿Qué podría revelar esa reacción?
Si esta Escritura pudiera hacerte una pregunta directa, ¿cuál crees que sería?
Responde con sabiduría y valor
¿Qué necesitarías recordar, confesar, lamentar, agradecer o confiar después de leer este pasaje?
¿Cómo podría otra persona fiel leer esta situación de manera diferente sin ignorar el texto?
¿Qué respuesta obediente sería costosa, incómoda o lenta, pero todavía fiel a la Escritura?
¿Qué pregunta llevarás a la oración esta semana y qué versículos mantendrás delante de ti?
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



