El panorama
El Salmo 118 pasa de un estribillo comunitario de acción de gracias al testimonio de alguien que ha sido cercado, empujado hasta casi caer, castigado y aun así conservado con vida. El Libro de los Salmos hace del cambio de espacio una de las señales más claras del capítulo: la angustia se abre en anchura, el cerco cede ante el socorro, y el sobreviviente se acerca a las puertas de la justicia para alabar. Luego el capítulo convierte esa misma inversión en arquitectura. Una piedra desechada por los edificadores llega a ser cabeza del ángulo, y la comunidad reconoce el cambio como obra de Jehová. Ni siquiera la celebración elimina la petición, porque "Oh Jehová, salva ahora, te ruego" sigue al día de alegría. La bienvenida final conduce hacia el altar y devuelve todo el movimiento al estribillo que lo enmarcó: Jehová es bueno, y su misericordia permanece.
En este capítulo
- El estribillo da a varios grupos una misma respuesta Salmos 118:1-4
Antes de que se describa peligro individual alguno, el Salmo 118 reúne voces.
- La persona rodeada es llevada a un espacio donde estar firme Salmos 118:5-14
La primera inversión es casi arquitectónica: a la angustia se responde con anchura.
- La supervivencia busca entrada al santuario Salmos 118:15-21
El sonido de la salvación se extiende por las moradas de los justos antes de que el que habla llegue al santuario.
- El veredicto de los constructores no determina el futuro de la piedra Salmos 118:22-25
La piedra desechada da al Salmo 118 una imagen compacta de la inversión ya experimentada por el hablante rescatado.
- La bienvenida conduce hacia el altar Salmos 118:26-29
La llegada bendecida "en nombre de Jehová" se recibe desde la casa de Jehová, llevando el deseo anterior de entrar por las puertas a una escena de bienvenida: "Bendito el que viene en nombre de Jehová: desde la casa de Jehová os bendecimos".

Las Escrituras junto al resumen
Salmos · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 29Salmos 118:1-4
El estribillo da a varios grupos una misma respuesta
Antes de que se describa peligro individual alguno, el Salmo 118 reúne voces. A Israel, a la casa de Aarón y a los que temen a Jehová se les da exactamente la misma respuesta: "Que para siempre [es] su misericordia". La repetición importa porque impide que un solo grupo reclame una explicación privada de la bondad divina. Los sacerdotes no reciben una confesión más especializada que el pueblo, y la compañía más amplia de los que temen a Jehová no queda fuera del estribillo. El Libro de los Salmos dejará pronto que un solo hablante rescatado cuente lo que le pasó, pero su testimonio entra en un lenguaje ya compartido por la comunidad. El capítulo vuelve además a este mismo estribillo al cerrar. Todo lo que hay entre esos dos marcos, enemigos, castigo, puertas, una piedra desechada, gozo y el altar, queda sostenido dentro de la declaración de que la misericordia duradera es el nombre propio de lo recibido.

Estudio profundo
El estribillo repetido hace más que establecer un patrón musical. Cada grupo recibe la misma declaración para pronunciar, de modo que el comienzo distribuye la participación entre Israel, la familia sacerdotal y quienes temen al SEÑOR. Ningún grupo proporciona una explicación diferente de la bondad divina. La respuesta compartida prepara un ámbito comunitario para la voz singular que entra en el versículo 5.
Los versículos inicial y final del capítulo vuelven a la misma descripción de bondad y misericordia duradera. Entre ellos hay enemigos, presión, disciplina, puertas, una piedra y un altar. El marco impide que esas escenas variadas se conviertan en episodios sin relación. Sea cual sea la identidad precisa del hablante central, su liberación está siendo recibida dentro de un lenguaje de gratitud ya reunido. El testimonio pertenece a la alabanza del pueblo en lugar de reemplazarla.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 118:1
El estribillo «para siempre [es] su misericordia» es el de los levitas: se cantó cuando David subió el arca (1 Crónicas 16:34), en la dedicación de Salomón (2 Crónicas 7:3) y al echarse el cimiento del segundo templo, donde Esdras 3:11 lo recoge casi igual. Este salmo empieza y termina con él.
- Salmos 118:2
«Diga ahora Israel» pide una respuesta hablada, y la respuesta son cuatro palabras hebreas, ki leolam jasdó. Se convoca primero a toda la nación, el más amplio de los tres grupos que ya aparecieron en Salmos 115:9–11.
- Salmos 118:3
Los sacerdotes responden en segundo lugar. El orden de los llamados, nación, sacerdocio, temerosos de Dios, es idéntico al del Salmo 115, lo que sugiere una secuencia litúrgica fija en la que cada grupo de los atrios del templo sabía cuándo le tocaba.
- Salmos 118:4
El tercer llamado cierra la ronda, y los tres llevan la misma palabrita, «ahora», el hebreo na, que apremia a responder enseguida. Fueran quienes fueran los que temen a Jehová, reciben la misma línea que los sacerdotes.
Salmos 118:1-4
Santa Biblia Reina Valera 19091ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre [es] su misericordia.
2Diga ahora Israel: Que para siempre [es] su misericordia.
3Diga ahora la casa de Aarón: Que para siempre [es] su misericordia.
4Digan ahora los que temen á Jehová: Que para siempre [es] su misericordia.
Salmos 118:5-14
La persona rodeada es llevada a un espacio donde estar firme
La primera inversión es casi arquitectónica: a la angustia se responde con anchura. "Desde la angustia invoqué á JAH; y respondióme JAH, [poniéndome] en anchura". Esa apertura de espacio se vuelve más notable cuando el Salmo 118 repite que el que habla fue cercado por los enemigos. El peligro lo aprieta por todos lados, y sin embargo su confianza no se transfiere a rango humano alguno. La confianza en Jehová se opone a la confianza en las personas e incluso en los príncipes, cuya autoridad no puede hacerlos refugio final. Los enemigos son comparados primero con abejas, que transmiten presión de enjambre, y luego con fuego de espinos, feroz pero pronto consumido. La amenaza se vuelve corporal cuando el que habla dice que fue empujado para que cayera. El Libro de los Salmos no reduce la acción de gracias a la idea de que el peligro fue exagerado. El socorro llega porque el peligro era real. Por eso la fuerza se vuelve canción: "Mi fortaleza y mi canción es JAH; y él me ha sido por salud".

Estudio profundo
La primera inversión es espacial: la angustia da paso a un «lugar amplio». Esa imagen inicial prepara la insistencia repetida en que los enemigos rodearon al hablante. El lenguaje se estrecha a su alrededor antes de que la ayuda divina abra la escena. Los príncipes quedan incluidos entre los apoyos humanos que no pueden soportar el peso asignado a la confianza en el SEÑOR. Su rango amplía su influencia, no su confiabilidad definitiva.
Los enemigos aparecen como abejas y como un fuego de espinos. Una imagen transmite la presión de un enjambre; la otra sugiere una llamarada intensa que se consume pronto. La caída que amenaza al hablante hace después corporal el peligro, en vez de meramente estratégico. Dios ayuda, y la fuerza se convierte en canto además de salvación. La secuencia no presenta el rescate como prueba de que el peligro fuera imaginario. Su gratitud obtiene sustancia de una amenaza descrita repetida y concretamente.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 118:5
«Angustia» es metsar, un lugar estrecho, y «anchura» es merjav, campo abierto. El hebreo usa dos veces Yah, la forma breve del nombre divino que se cantó por primera vez en Éxodo 15:2, y la Reina Valera lo conserva como «JAH»: desde el aprieto llamé a Yah, y Yah me respondió con el espacio ancho.
- Salmos 118:6
«Jehová está por mí» es literal del hebreo. Salmos 56:11 hace la misma pregunta de fondo, «no temeré lo que me hará el hombre», y Hebreos 13:6 cita este versículo. La confianza no consiste en que no haya enemigos humanos, sino en que han sido puestos en su justa proporción.
- Salmos 118:7
Jehová queda contado «entre los que me ayudan»: forma filas con los aliados de quien habla, y los supera a todos. Ver «[mi deseo]» en los enemigos es mirar triunfante al adversario vencido, como en Salmos 54:7, donde la Reina Valera suple las mismas palabras entre corchetes.
- Salmos 118:8
Aunque en castellano se repite «esperar», el hebreo usa dos verbos distintos. El primero, jasah, es refugiarse, guarecerse como bajo una roca; el segundo, batáj, es apoyarse en algo. La comparación es entre esconderse en Dios y recostarse en un hombre.
- Salmos 118:9
El versículo anterior vuelve con una sola palabra cambiada, y el paso es hacia arriba: del hombre en general a los príncipes, los nobles y gobernantes que de verdad podían hacer algo. Salmos 146:3 lo dice sin comparación: «No confiéis en los príncipes».
- Salmos 118:10
«Romperé» traduce amil, del verbo mul, que en todos los demás lugares significa circuncidar. La mayoría lo entiende aquí como cortar o derribar; la Biblia griega adivinó “los rechacé”. Si hay un juego sombrío con las naciones incircuncisas es cosa que se discute desde la antigüedad.
- Salmos 118:11
El hebreo apila dos formas del mismo verbo, sabbuni gam sevavuni, “me rodearon, sí, me rodearon en redondo”, y la Reina Valera lo reparte en «Cercáronme y asediáronme». El sonido imita la cosa: la línea misma se cierra. El estribillo «en nombre de Jehová» mantiene su sitio frente a ello.
- Salmos 118:12
Las abejas pululan y pican; el hebreo de Deuteronomio 1:44 usa la misma palabra para los amorreos que persiguieron a Israel, aunque allí la Reina Valera dice «avispas». El fuego de espinos arde con estrépito y muere casi enseguida; Eclesiastés 7:6 compara la risa del necio con «el estrépito de las espinas debajo de la olla». El ataque es feroz y breve.
- Salmos 118:13
De pronto el que habla se dirige al enemigo en segunda persona: «Empujásteme con violencia», literalmente “empujando me empujaste para que cayera”. La Biblia griega y otras versiones antiguas leen “fui empujado”. El giro es brusco, un grito al agresor entre dos confesiones de ayuda.
- Salmos 118:14
En hebreo es una cita literal del cántico del mar, Éxodo 15:2, que la Reina Valera da allí como «Jehová es mi fortaleza, y mi canción, y hame sido por salud». Isaías 12:2 también la cita, «mi fortaleza y mi canción es JAH». El sobreviviente toma prestado el primer canto de victoria que Israel cantó.
Salmos 118:5-14
Santa Biblia Reina Valera 19095Desde la angustia invoqué á JAH; y respondióme JAH, [poniéndome] en anchura.
6Jehová está por mí: no temeré lo que me pueda hacer el hombre.
7Jehová está por mí entre los que me ayudan: por tanto yo veré [mi deseo] en los que me aborrecen.
8Mejor es esperar en Jehová que esperar en hombre.
9Mejor es esperar en Jehová que esperar en príncipes.
10Todas las gentes me cercaron: en nombre de Jehová, que yo los romperé.
11Cercáronme y asediáronme: en nombre de Jehová, que yo los romperé.
12Cercáronme como abejas; fueron apagados como fuegos de espinos: en nombre de Jehová, que yo los romperé.
13Empujásteme con violencia para que cayese: empero ayudóme Jehová.
14Mi fortaleza y mi canción es JAH; y él me ha sido por salud.
Salmos 118:15-21
La supervivencia busca entrada al santuario
El sonido de la salvación se extiende por las moradas de los justos antes de que el que habla llegue al santuario. El Salmo 118 repite que la diestra de Jehová hace proezas, respondiendo a la repetición anterior de enemigos que lo rodeaban con una repetición más fuerte de la acción divina. Luego la supervivencia recibe un propósito: "No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH". El que habla no borra la corrección de su relato. Ha sido castigado severamente, pero distingue el castigo de ser entregado a la muerte. Esa distinción lo lleva hacia las puertas de la justicia, donde la alabanza se vuelve el uso deseado de su vida continuada. La puerta se identifica con Jehová y con los justos que entran. Cuando por fin dice que Dios lo ha oído y ha sido su salvación, la escena del santuario alcanza hacia atrás el clamor desde la angustia. La alabanza en la puerta sigue unida al peligro que lo hizo clamar.

Estudio profundo
El sonido de salvación se extiende por las moradas de los justos antes de que aparezcan las puertas de adoración. La repetición de la diestra de Dios responde a la repetición anterior de enemigos que rodeaban al hablante. El poder ha cambiado el resultado, y el sobreviviente asigna a su vida continua una actividad expresa: declarar lo que el SEÑOR ha hecho.
Su relato incluye disciplina severa, de modo que la supervivencia no se presenta como confirmación de que nunca necesitó corrección. Sin embargo, se distingue la disciplina del abandono a la muerte. El movimiento hacia las puertas sigue a esa distinción. Busca entrar para alabar, y la declaración de respuesta identifica la puerta con el SEÑOR y con los justos que entran por ella. El reconocimiento final de que Dios escuchó vuelve a la oración en la angustia. La gratitud en el santuario se conecta así con un clamor anterior, sin separarse del peligro que lo originó.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 118:15
Las «tiendas de los justos» son sus moradas, donde se oye el júbilo. «Hace proezas» traduce osé jáyil, realiza una hazaña; jáyil puede significar también ejército. Detrás de «la diestra de Jehová» está otra vez el cántico del mar: «Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en fortaleza» (Éxodo 15:6).
- Salmos 118:16
«La diestra de Jehová» suena tres veces en dos versículos, con un ritmo pensado para una multitud. «Sublime» traduce romemah, alzada, el brazo levantado para golpear. La segunda mitad repite en hebreo exactamente el final del versículo 15, aunque la Reina Valera varía entre «proezas» y «valentías».
- Salmos 118:17
Lutero, refugiado en el castillo de Coburgo en 1530 durante la Dieta de Augsburgo, escribió este versículo en latín en la pared de su estudio: Non moriar sed vivam. «Contaré» traduce safar, relatar por orden: se sobrevive para contar lo sucedido.
- Salmos 118:18
El hebreo duplica el verbo, “castigando me castigó”, el lenguaje del padre que corrige al hijo, como en Proverbios 3:12: «como el padre al hijo á quien quiere». Quien habla admite que el golpe duro vino de Dios además del enemigo, y marca la línea que no cruzó: la muerte.
- Salmos 118:19
La escena pasa a las puertas del templo, como en Salmos 24:7 y en las preguntas de entrada del Salmo 15. «Puertas de la justicia» las nombra por quiénes pueden cruzarlas. El que habla, vivo, pide que lo dejen entrar.
- Salmos 118:20
La respuesta parece venir de dentro, de sacerdotes o porteros: esta es la puerta de Jehová, y los justos entran por ella. El texto no marca el cambio de voz, pero el intercambio suena a liturgia representada en el umbral.
- Salmos 118:21
Ya dentro de la puerta, la línea del Éxodo del versículo 14 se pronuncia de nuevo, ahora dirigida a Dios mismo: «me has oído, y me fuiste por salud». Lo que afuera se decía de Dios, adentro se le dice a él.
Salmos 118:15-21
Santa Biblia Reina Valera 190915Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos: la diestra de Jehová hace proezas.
16La diestra de Jehová sublime: la diestra de Jehová hace valentías.
17No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH.
18Castigóme gravemente JAH: mas no me entregó á la muerte.
19Abridme las puertas de la justicia: entraré por ellas, alabaré á JAH.
20Esta puerta de Jehová, por ella entrarán los justos.
21Te alabaré, porque me has oído, y me fuiste por salud.
Salmos 118:22-25
El veredicto de los constructores no determina el futuro de la piedra
La piedra desechada da al Salmo 118 una imagen compacta de la inversión ya experimentada por el hablante rescatado. Los edificadores son quienes deberían reconocer el material útil, y sin embargo su veredicto no gobierna el futuro de la piedra. Lo que rechazan queda puesto por cabeza del ángulo, y la comunidad nombra el cambio como obra de Jehová y no como corrección producida por un mejor juicio humano. El Libro de los Salmos sigue esta inversión con "Este es el día que hizo Jehová: nos gozaremos y alegraremos en él", de modo que el gozo pertenece específicamente a lo que Dios ha hecho al convertir el rechazo en honra. Pasajes posteriores del Nuevo Testamento retoman la imagen en relación con Jesús, incluidos Marcos 12 y Hechos 4. Aun dentro de la celebración, el capítulo no actúa como si ya no hiciera falta socorro. "Oh Jehová, salva ahora, te ruego" permanece junto al gozo. La gratitud y la dependencia ocupan el mismo aliento.

Estudio profundo
La nueva posición de la piedra proporciona una imagen de la inversión ya realizada en la liberación del hablante. El rechazo viene de los constructores, las personas de quienes se espera que reconozcan el material útil. Su juicio profesional no controla el resultado. La acción del SEÑOR coloca lo que rechazaron en el lugar de honor. Marcos 12:10–11 aplica explícitamente este pasaje después del relato de Jesús sobre los arrendatarios de la viña, y Hechos 4:11 aplica a Jesús el lenguaje de la piedra rechazada ante los gobernantes.
El «día» celebrado a continuación pertenece primero a este acto de inversión, no a una observación aislada de que cada mañana existe. La comunidad se alegra en una liberación reconocida como obra de Dios. Aun entonces continúa el clamor por salvación. La celebración y la petición comparten el mismo aliento porque una victoria recibida no ha vuelto innecesaria la ayuda divina. El paso de la piedra rechazada a la súplica renovada impide que la gratitud se convierta en declaración de independencia.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 118:22
«Cabeza del ángulo» traduce rosh pinnah: o la piedra angular que escuadra un cimiento o la piedra de remate que traba un arco o un muro; los estudiosos se dividen. Jesús se aplica el versículo (Mateo 21:42, Marcos 12:10, Lucas 20:17), y Pedro lo usa ante el concilio, «la piedra reprobada de vosotros los edificadores» (Hechos 4:11), y en 1 Pedro 2:7.
- Salmos 118:23
Literalmente “de Jehová ha venido esto”. «Maravilla» viene de pala, la raíz de la palabra para las maravillas de Dios en Egipto (Éxodo 3:20). Marcos 12:11 incluye esta línea cuando Jesús cita el verso de la piedra, de modo que el vuelco se atribuye a Dios y no a que los edificadores cambiaran de opinión.
- Salmos 118:24
En su contexto «el día» es el de esta liberación y esta fiesta, no cualquier día en general. Las dos últimas palabras hebreas pueden significar “alegrarnos en él”, el día, o “en él”, Dios, porque bo admite ambas, y el «en él» de la Reina Valera guarda la misma doble lectura.
- Salmos 118:25
«Salva ahora» es hoshía na, la expresión que se convirtió en «Hosanna», el grito de la multitud cuando Jesús entró en Jerusalén (Mateo 21:9). «Hagas prosperar ahora» es hatslijah na, da éxito. Cada mitad lleva dos veces la partícula suplicante na, y la Reina Valera la oye en «ahora» y en «te ruego».
Salmos 118:22-25
Santa Biblia Reina Valera 190922La piedra que desecharon los edificadores, ha venido á ser cabeza del ángulo.
23De parte de Jehová es esto: es maravilla en nuestros ojos.
24Este es el día que hizo Jehová: nos gozaremos y alegraremos en él.
25Oh Jehová, salva ahora, te ruego: oh Jehová, ruégote hagas prosperar ahora.
Salmos 118:26-29
La bienvenida conduce hacia el altar
La llegada bendecida "en nombre de Jehová" se recibe desde la casa de Jehová, llevando el deseo anterior de entrar por las puertas a una escena de bienvenida: "Bendito el que viene en nombre de Jehová: desde la casa de Jehová os bendecimos". El Salmo 118 sitúa así a la figura o compañía que se acerca dentro del culto, en lugar de dejar las palabras como un aplauso público general. Mateo 21 usa después este lenguaje en la entrada de Jesús en Jerusalén, pero dentro del salmo el movimiento continúa hacia el altar. La Reina Valera habla de atar víctimas con cuerdas a los cuernos del altar, mientras que la expresión original se ha entendido de más de un modo, incluidos un sacrificio festivo o una procesión con ramas. La acción precisa se discute, la dirección no: la celebración avanza hacia dentro, hacia el sacrificio y la alabanza. La confesión personal "Mi Dios eres tú, y á ti alabaré" cede luego al mismo estribillo comunitario del comienzo.
Estudio profundo
La bendición sobre quien viene en el nombre del SEÑOR sitúa la llegada dentro de la adoración, no de la mera aclamación pública. Mateo 21:9 retoma este lenguaje en la entrada de Jesús a Jerusalén. En el salmo, voces de la casa del SEÑOR reciben a la figura o compañía que se aproxima, llevando el deseo anterior de entrar por las puertas a una escena de bendición recibida.
La Reina Valera habla después de atar víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. La expresión subyacente es difícil: los intérpretes difieren entre un sacrificio festivo atado y una procesión festiva con ramas o guirnaldas. El movimiento hacia el altar es claro incluso donde la acción precisa no lo es. Sigue la alabanza personal, y el estribillo final coincide con el comienzo. La última explicación de la celebración no es la resistencia del adorador ni el error de los constructores, sino la bondad y la misericordia continua del SEÑOR.
Recorrido versículo por versículo
- Salmos 118:26
La multitud gritó la primera línea en la entrada a Jerusalén (Marcos 11:9), y Jesús la cita en Mateo 23:39. La segunda línea lleva un plural, «os bendecimos»: los sacerdotes bendicen desde dentro del templo a toda la comitiva que llega, como Números 6:23 les había encargado.
- Salmos 118:27
«Nos ha resplandecido» recuerda la bendición sacerdotal, «Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti» (Números 6:25). La segunda mitad es oscura. Jag puede significar la fiesta misma o la procesión festiva, y muchos leen “atad la procesión con ramas hasta los cuernos del altar”, un rito de los Tabernáculos; la Reina Valera lo entiende como la víctima del sacrificio.
- Salmos 118:28
«Mi Dios eres tú» se dice dos veces, y «á ti ensalzaré» vuelve a sonar al cántico del mar: «Dios de mi padre, y á éste ensalzaré» (Éxodo 15:2). La última palabra personal del salmo sigue siendo prestada de Moisés.
- Salmos 118:29
La línea inicial vuelve casi intacta y cierra el marco. Es el último salmo del grupo que la tradición judía llama el Hallel egipcio, y el himno cantado tras la última cena, «habiendo cantado el himno» (Mateo 26:30), fue muy probablemente esta serie, que termina aquí.
Salmos 118:26-29
Santa Biblia Reina Valera 190926Bendito el que viene en nombre de Jehová: desde la casa de Jehová os bendecimos.
27Dios es Jehová que nos ha resplandecido: atad víctimas con cuerdas á los cuernos del altar.
28Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré.
29Alabad á Jehová porque es bueno; porque para siempre [es] su misericordia.
Preguntas para mantener presentes durante la lectura
- Sigue al hablante, las imágenes, líneas paralelas, preguntas y movimiento emocional.
- Observa dónde el sufrimiento o la tensión impiden una respuesta fácil.
- Lee los dichos como sabiduría para discernir, no como promesas mecánicas fuera de contexto.
Primero el texto
Donde difieren los lectores
El resumen comienza con lo que dice el pasaje y cómo se relacionan sus partes. No supone que una denominación ya haya resuelto cada pregunta. Toda dependencia de una tradición, teoría literaria o reconstrucción histórica se identifica con claridad.
El texto bíblico aparece primero. Las conclusiones interpretativas se identifican, y las diferencias se presentan cuando ayudan a explicar por qué las comunidades serias no siempre llegan a la misma respuesta.
Las notas interpretativas comparativas de este capítulo están en preparación. Hasta que las notas revisadas estén listas, esta página separa el texto bíblico del resumen y la aplicación sin afirmar que todos los lectores serios coinciden en cada cuestión.
Preguntas bajo la superficie
- ¿Qué parte de Salmos 118 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?
- ¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?
- ¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Salmos 118?
- ¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?
Preguntas para una reflexión personal seria
Estas preguntas son deliberadamente abiertas. Permanece con la tensión del pasaje, responde con sinceridad y vuelve a la Escritura antes de llegar a una conclusión.
Observa sin apresurarte
¿Qué parte de Salmos 118 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?
¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?
¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Salmos 118 se desarrolla mediante sus propias voces, acciones, afirmaciones y consecuencias?
¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?
Examina tu interior con sinceridad
¿Con qué persona, respuesta, temor o deseo del pasaje te identificas más en este momento?
¿Qué suposición tuya acerca de Dios, de otras personas o de ti mismo pone a prueba este texto?
¿Qué parte preferirías suavizar, evitar o explicar demasiado rápido? ¿Qué podría revelar esa reacción?
Si esta Escritura pudiera hacerte una pregunta directa, ¿cuál crees que sería?
Responde con sabiduría y valor
¿Qué necesitarías recordar, confesar, lamentar, agradecer o confiar después de leer este pasaje?
¿Cómo podría otra persona fiel leer esta situación de manera diferente sin ignorar el texto?
¿Qué respuesta obediente sería costosa, incómoda o lenta, pero todavía fiel a la Escritura?
¿Qué pregunta llevarás a la oración esta semana y qué versículos mantendrás delante de ti?
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



