Un nombre, una presencia y una comisión

Éxodo 3

El panorama

Una zarza ardiente aparta a Moisés del camino, pero el fuego extraño es solo el umbral. La tierra se vuelve santa porque Dios está presente, y la voz se identifica con Abraham, Isaac y Jacob antes de volverse directamente al sufrimiento de Israel. Dios ha visto, oído y conocido la opresión, y Moisés es enviado dentro de esa respuesta. Su primera pregunta es sobre sí mismo; la réplica es "yo seré contigo". Su siguiente pregunta trata del nombre que ha de llevar, y la respuesta une "YO SOY" al pacto ancestral en vez de reemplazarlo. A Moisés se le dice entonces que reúna a los ancianos de Israel, se acerque a Faraón, y pida un sacrificio en el desierto. La resistencia se anuncia por adelantado, y también las maravillas, la liberación final, y los bienes que Israel se llevará. La comisión llega con la oposición y el desenlace ya a la vista.

En este capítulo

Éxodo 3: Un nombre, una presencia y una comisión
Escena del capítuloÉxodo 3

Las Escrituras junto al resumen

Éxodo · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 22

Éxodo 3:1-6

Un fuego que cambia el suelo a su alrededor

Moisés se aparta del camino porque la zarza arde sin consumirse, pero la vista inusual deja pronto de ser algo que pueda inspeccionar en sus propios términos. La voz lo llama por su nombre, limita su acercamiento, y le dice que se quite las sandalias porque la tierra se ha vuelto santa. Nada en la escena sugiere que el suelo poseyera una cualidad especial antes de este encuentro. La santidad pertenece a la presencia que ahora lo encuentra allí. El que habla se identifica entonces mediante la propia línea ancestral de Moisés: el Dios de su padre, Abraham, Isaac y Jacob. La curiosidad da paso al temor, y Moisés cubre su rostro. Éxodo lo ha movido del pastoreo en Madián a un encuentro que lo reconecta con el pueblo y el pacto que están detrás de su exilio. La zarza lo atrajo; la voz le dice en qué clase de lugar ha entrado en realidad.

Éxodo 3:1-6: Un fuego que cambia el suelo a su alrededor
Escena del capítuloÉxodo 3

Estudio profundo

La primera atracción no es simplemente el fuego. Una zarza arde sin consumirse, y Moisés se desvía para investigar esa diferencia particular. Éxodo pasa entonces del ángel del SEÑOR que aparece en la llama al SEÑOR que ve a Moisés y a Dios que lo llama. El pasaje asocia estrechamente la aparición del mensajero con el propio discurso de Dios sin explicar el mecanismo de esa relación. Su enfoque está en la voz, el mandato y la identidad anunciada desde la zarza.

Moisés se acerca inicialmente al espectáculo como observador; la voz establece que él no regula el acercamiento. Quitarse el calzado reconoce la santidad de este suelo, identificado por la presencia de Dios y no por un edificio o un santuario descrito anteriormente. Los nombres ancestrales aportan después continuidad: este es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, no un poder desconocido descubierto en Madián. Moisés esconde el rostro porque tiene miedo de mirar a Dios. La curiosidad lo ha acercado lo suficiente para escuchar, pero el encuentro ya no es una investigación que él controle.

Recorrido versículo por versículo

  1. Éxodo 3:1

    La expresión «detrás del desierto» indica la parte más alejada. Puesto que la orientación hebrea tradicional toma el este como frente, lo situado “detrás” corresponde al oeste. Horeb puede relacionarse con “sequedad” o “desolación” y es el nombre preferido en Deuteronomio para la montaña que Éxodo suele llamar Sinaí. Se la llama «monte de Dios» anticipando lo que allí ocurrirá.

  2. Éxodo 3:2

    La zarza es seneh, un arbusto espinoso cuyo nombre suena de manera semejante a Sinaí, quizá de forma intencional. Aparece el Angel de Jehová, pero en el versículo 4 es Dios quien habla desde la zarza. Como en Génesis 16 y 22, el texto pasa del mensajero a Jehová mismo sin explicar detalladamente la relación entre ambos.

  3. Éxodo 3:3

    Apartarse para observar es la primera decisión de Moisés durante este encuentro. Un arbusto que comenzara a arder en un ambiente seco no sería extraordinario; lo sorprendente era que siguiera ardiendo sin consumirse. La expresión «grande visión» corresponde a mar’eh, palabra que puede designar una aparición o espectáculo y que también se emplea para visiones proféticas.

  4. Éxodo 3:4

    Dios habla solamente después de ver que Moisés se acerca a investigar, como si el encuentro aguardara su atención. La repetición «¡Moisés, Moisés!» sigue un patrón empleado también con Abraham en Génesis 22:11 y con Jacob en Génesis 46:2. Su respuesta «Heme aquí» traduce hineni, fórmula de disponibilidad para escuchar y obedecer.

  5. Éxodo 3:5

    Aquí aparece por primera vez en la Escritura qodesh, “santo”, aplicado expresamente a un lugar. Quitarse el calzado era un gesto de respeto y humildad, y posteriormente los sacerdotes ministrarían descalzos en el santuario. Josué recibirá una orden equivalente antes de Jericó en Josué 5:15, estableciendo un claro paralelo entre ambos encuentros.

  6. Éxodo 3:6

    La expresión «Dios de tu padre» está en singular, de modo que Amram, padre inmediato de Moisés, encabeza la identificación antes de Abraham, Isaac y Jacob. Marcos 12:26 registra que Jesús recurrió a este versículo frente a los saduceos para argumentar acerca de la resurrección, basándose en que Dios sigue identificándose con los patriarcas.

Éxodo 3:1-6

Santa Biblia Reina Valera 1909

1Y APACENTANDO Moisés las ovejas de Jethro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas detrás del desierto, y vino á Horeb, monte de Dios.

2Y apareciósele el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.

3Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.

4Y viendo Jehová que iba á ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.

5Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

6Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar á Dios.

Éxodo 3:7-12

Dios desciende y envía a Moisés

El discurso divino responde a las palabras finales del capítulo 2 casi punto por punto. Dios ha visto la aflicción, oído el clamor, y conoce las angustias de Israel. Entonces llega la sorpresa en la gramática de la liberación: "he descendido para librarlos" es seguido de "enviarte he á Faraón". La acción de Dios y la asignación de Moisés no son explicaciones rivales. Moisés recibe un papel dentro de una liberación que no se origina en él. Su pregunta inmediata, "¿Quién soy yo?", no se responde con elogios de su valor, su educación o su potencial de liderazgo, sino con presencia: "yo seré contigo". Incluso la señal prometida mira más allá de Faraón. Israel servirá a Dios en este monte después de ser sacado. La huida no es el único destino. El pueblo está siendo liberado de una reclamación de servicio para poder estar delante de otra.

Éxodo 3:7-12: Dios desciende y envía a Moisés
Escena del capítuloÉxodo 3

Estudio profundo

Las palabras sobre ver la aflicción, oír los clamores y conocer los dolores responden casi una por una a las líneas finales del capítulo 2. Dios anuncia que ha descendido para librar y luego le dice a Moisés que lo enviará al faraón. Esas afirmaciones son complementarias, no explicaciones rivales. La liberación pertenece a Dios, y Moisés recibe una función concreta dentro de ella. El destino prometido también es específico: una tierra buena y espaciosa, ya habitada por pueblos nombrados. Éxodo no describe un paisaje vacío que espera sin complicaciones al final del viaje.

Moisés pregunta por su propia posición, pero la respuesta de Dios se refiere a quién lo acompañará. No recibe una valoración halagadora de sus capacidades. Recibe la promesa que la Reina Valera expresa como «yo seré contigo». Incluso la señal apunta más allá de la confrontación inmediata: el pueblo liberado servirá a Dios sobre este monte. Esa adoración futura vincula la salida de Egipto con la llegada ante Dios. El pueblo no está siendo trasladado simplemente fuera del alcance de un gobernante. Su liberación tiene un destino anunciado y una lealtad anunciada, y ambos darán forma a la exigencia repetida de que el faraón los deje ir.

Recorrido versículo por versículo

  1. Éxodo 3:7

    La expresión «mi pueblo» aparece aquí por primera vez en boca de Dios respecto de Israel. Los verbos ver, oír y conocer retoman las acciones atribuidas a Dios en Éxodo 2:24–25. El término makh’ov, traducido por angustias o dolores, es también el que aparece en Isaías 53:3 al describir al varón relacionado con el sufrimiento.

  2. Éxodo 3:8

    El verbo «he descendido» aparece también en los relatos de Babel, Génesis 11:5, y Sodoma, Génesis 18:21, donde el descenso divino conduce al juicio. Aquí, en cambio, Dios desciende para rescatar. La tierra de leche y miel evoca un territorio favorable para rebaños y producción natural, y la lista de seis pueblos se repite frecuentemente en la Ley.

  3. Éxodo 3:9

    El clamor de Israel es descrito como algo que ha llegado ante Dios, casi como si hubiera recorrido una distancia hasta presentarse delante de él. Lachats, «opresión», transmite la idea de presión o estrechamiento. La palabra reaparecerá en Éxodo 22:21 y 23:9 cuando Israel reciba la prohibición de oprimir al extranjero recordando su propia experiencia en Egipto.

  4. Éxodo 3:10

    La orden combina el imperativo de halakh, “ir”, con una partícula que añade urgencia. La expresión «mi pueblo» vuelve a aparecer y queda vinculada directamente con la misión de Moisés. En el versículo 8 Dios dijo que él mismo sacaría a Israel, mientras aquí encarga a Moisés hacerlo. Ambas afirmaciones presentan al enviado como instrumento de la acción divina.

  5. Éxodo 3:11

    Esta es la primera de cinco objeciones de Moisés que se prolongan hasta Éxodo 4:13. Quien anteriormente había cuestionado a otro hebreo ahora pregunta quién es él para enfrentarse a Faraón. David formulará una pregunta semejante en 2 Samuel 7:18. La respuesta divina no define la capacidad de Moisés, sino que dirige la atención hacia la presencia de Dios.

  6. Éxodo 3:12

    Oth significa “señal” y es la misma palabra aplicada al arco iris en Génesis 9:13. Esta señal resulta peculiar porque solo se cumplirá después de la liberación, cuando Israel llegue nuevamente a este monte. Moisés debe obedecer antes de recibir la confirmación completa. El verbo «serviréis» procede de avad, la misma raíz usada para el trabajo esclavo en Egipto.

Éxodo 3:7-12

Santa Biblia Reina Valera 1909

7Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor á causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias:

8Y he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y sacarlos de aquella tierra á una tierra buena y ancha, á tierra que fluye leche y miel, á los lugares del Cananeo, del Hetheo, del Amorrheo, del Pherezeo, del Heveo, y del Jebuseo.

9El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los Egipcios los oprimen.

10Ven por tanto ahora, y enviarte he á Faraón, para que saques á mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.

11Entonces Moisés respondió á Dios: ¿Quién soy yo, para que vaya á Faraón, y saque de Egipto á los hijos de Israel?

12Y él [le] respondió: [Ve], porque yo seré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: luego que hubieres sacado este pueblo de Egipto, serviréis á Dios sobre este monte.

Éxodo 3:13-15

El nombre pertenece junto a la promesa

Moisés pregunta qué nombre ha de llevar de vuelta a Israel, y la respuesta llega dentro de una conversación ya saturada de presencia prometida. "YO SOY EL QUE SOY" no cae dentro de una lección filosófica abstracta. La misma forma hebrea está estrechamente relacionada con la promesa vertida como "yo seré contigo" justo antes. Éxodo coloca por tanto la identidad, la presencia y la acción venidera una al lado de la otra. El versículo siguiente hace explícita la continuidad al nombrar a Jehová como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. No se trata de una deidad nueva que reemplaza al Dios ancestral, sino del Dios del pacto identificándose para la obra que ahora comienza. Al nombre se le da además una dimensión futura: ha de ser recordado por generaciones. A Moisés se le dice qué decir hoy con palabras destinadas a seguir unidas a la memoria de Israel mucho después de que Faraón haya desaparecido.

Éxodo 3:13-15: El nombre pertenece junto a la promesa
Escena del capítuloÉxodo 3

Estudio profundo

La segunda preocupación de Moisés es el nombre que llevará a Israel. La respuesta que da la Reina Valera, «YO SOY EL QUE SOY», no está desligada de la promesa inmediatamente anterior. El hebreo ehyeh, la forma usada en el versículo 14, también aparece en el versículo 12, donde la Reina Valera lo expresa como «yo seré». Esa conexión importa porque el nombre se pronuncia en una conversación sobre presencia y liberación, no en una discusión abstracta alejada de la angustia de Israel.

Por eso, la expresión ha recibido diferentes énfasis: la existencia independiente y continua de Dios, y la libertad de Dios para darse a conocer mediante la presencia y la acción que promete. La forma hebrea no exige reducir el pasaje a solo uno de esos énfasis. El versículo 15 da entonces el nombre del pacto, que la Reina Valera escribe Jehová, y lo une expresamente a Abraham, Isaac y Jacob. Es una revelación de identidad, no la presentación de un reemplazo del Dios ancestral.

La referencia final a las generaciones también mira hacia adelante. El nombre debe permanecer como la designación memorial de Israel para aquel que ahora envía a Moisés. Pertenece al mismo relato que el pacto recordado y los clamores desde Egipto. Más adelante, en Marcos 12:26-27, Jesús vuelve a la identificación de Dios en la zarza al hablar de la resurrección. La importancia de este encuentro dentro de la Escritura va más allá de que Moisés aprenda qué decir en su primera reunión con los ancianos.

Recorrido versículo por versículo

  1. Éxodo 3:13

    La pregunta por el nombre puede referirse no simplemente a una etiqueta, sino al significado o carácter de Dios. En hebreo, mah, “qué”, puede preguntar por la naturaleza o significación, mientras mi, “quién”, identifica una persona. Algunos intérpretes consideran además que Moisés podría estar expresando su propia inquietud mediante la pregunta que atribuye anticipadamente a los israelitas.

  2. Éxodo 3:14

    La expresión hebrea es ehyeh asher ehyeh. Ehyeh puede significar tanto “soy” como “seré”, por lo que desde la antigua traducción griega los intérpretes han debatido si la frase enfatiza la existencia propia de Dios o su presencia fiel. Juan 8:58 registra una declaración de Jesús que sus oyentes entendieron como una pretensión vinculada con este nombre.

  3. Éxodo 3:15

    Jehová representa el nombre formado por las cuatro consonantes hebreas YHWH, relacionadas con el verbo “ser”. La tradición judía evitó pronunciarlo directamente y acostumbró leer Adonai, “Señor”, en su lugar. Zekher, «memorial», señala el nombre mediante el cual Dios debía ser recordado e invocado de generación en generación.

Éxodo 3:13-15

Santa Biblia Reina Valera 1909

13Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé?

14Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros.

15Y dijo más Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos.

Éxodo 3:16-18

Un mensaje para los ancianos antes de una exigencia al rey

La primera audiencia que Moisés debe reunir no es la corte de Faraón sino los ancianos de Israel. El orden importa. Han de oír que Jehová ha visitado a su pueblo, ha visto lo que Egipto ha hecho, y ha prometido llevarlos a la tierra nombrada en el pacto ancestral. Solo después de entregado ese mensaje se acercan Moisés y los ancianos al rey. Israel no es tratado como carga que se traslada mientras sus representantes permanecen desinformados. La primera petición a Faraón trata de un viaje de tres días al desierto para sacrificar a Jehová. Éxodo ya ha revelado un destino mayor, de modo que esta petición no es la promesa entera reducida a una excursión de fin de semana. Crea el punto inmediato de colisión: el Dios de los hebreos reclama su adoración, mientras Faraón supone que él controla si el trabajo y los cuerpos de ellos pueden salir de su alcance.

Éxodo 3:16-18: Un mensaje para los ancianos antes de una exigencia al rey
Escena del capítuloÉxodo 3

Estudio profundo

La comisión tiene un orden. Moisés reúne primero a los ancianos de Israel y anuncia que Dios ha atendido a lo que les están haciendo. Solo entonces la instrucción pasa a acercarse al rey de Egipto. El pueblo no es tratado como equipaje que Moisés debe recoger al salir del palacio. Sus representantes reconocidos escuchan la promesa y son incluidos en el acercamiento previsto al faraón. La garantía de que escucharán también queda como trasfondo de la siguiente objeción de Moisés en el capítulo 4, cuando predice que no lo harán.

La petición inicial se refiere a un viaje de tres días para ofrecer sacrificios en el desierto. Éxodo ya ha revelado el propósito mayor de llevar a Israel a otra tierra, por lo que la petición no es la declaración completa de todo lo prometido. Es una exigencia específica que pone la autoridad pretendida del faraón en conflicto directo con el llamado de Dios a la adoración. El texto no explica la relación entre cada etapa de esa negociación ni aporta una promesa no registrada de que Israel volvería a la esclavitud después del sacrificio. Su énfasis repetido es que el SEÑOR se ha encontrado con los hebreos y tiene derecho a su servicio.

Recorrido versículo por versículo

  1. Éxodo 3:16

    Los «ancianos» eran literalmente los hombres de mayor edad o los jefes de familias y clanes, lo que muestra que Israel conservaba una estructura interna de liderazgo durante la esclavitud. La expresión hebrea que comunica la visita divina duplica el verbo paqad. Repite así la promesa de José en Génesis 50:24 de que Dios ciertamente visitaría a su pueblo.

  2. Éxodo 3:17

    La lista de seis pueblos es la misma presentada en el versículo 8, pero la estructura de la frase cambia. Allí la descripción de la tierra buena precede a los habitantes; aquí primero se mencionan los pueblos y después se cierra con la promesa de una tierra que fluye leche y miel. El énfasis final queda así puesto en la abundancia del destino prometido.

  3. Éxodo 3:18

    Qarah, el verbo traducido por «nos ha encontrado», puede expresar un encuentro que ocurre inesperadamente, una formulación menos solemne de lo que los ancianos podrían haber afirmado. Pedir una jornada de tres días para celebrar culto corresponde a una clase de permiso festivo conocida también en registros laborales egipcios. La designación «Dios de los Hebreos» sería comprensible para Faraón.

Éxodo 3:16-18

Santa Biblia Reina Valera 1909

16Ve, y junta los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, me apareció, diciendo: De cierto os he visitado, y [visto] lo que se os hace en Egipto;

17Y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto á la tierra del Cananeo, y del Hetheo, y del Amorrheo, y del Pherezeo, y del Heveo, y del Jebuseo, á una tierra que fluye leche y miel.

18Y oirán tu voz; é irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: Jehová, el Dios de los Hebreos, nos ha encontrado; por tanto nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que sacrifiquemos á Jehová nuestro Dios.

Éxodo 3:19-22

El resultado se anuncia antes de la negativa

A Moisés se le advierte antes de entrar siquiera en el palacio que Faraón se resistirá. Ese aviso anticipado impide que las negativas posteriores parezcan prueba de que la comisión ha fracasado o de que Dios juzgó mal al rey. El gobernante de Egipto no soltará a Israel sencillamente porque la petición esté bien formulada. Maravillas y una mano extendida acompañarán la confrontación, y la liberación llegará solo después de que esa resistencia haya sido respondida. La salida se describe además como algo más que una huida sin más que la ropa que la gente pueda llevar. Israel pedirá a los vecinos egipcios vasos de plata, vasos de oro y vestidos, y saldrá con posesiones. La Reina Valera dice que cada mujer "demandará" a su vecina, sin sugerir préstamos temporales con devolución prometida, y el lenguaje que lo rodea habla de partida y de despojar a Egipto. La inversión alcanza a los bienes domésticos, no solo a la apertura de una frontera.

Éxodo 3:19-22: El resultado se anuncia antes de la negativa
Escena del capítuloÉxodo 3

Estudio profundo

No se le dice a Moisés que una petición bien presentada convencerá al faraón. La resistencia se incluye en la comisión desde el principio. La mano extendida de Dios y las maravillas en Egipto responderán a la negativa del rey, y solo después ocurrirá la liberación. El aviso anticipado cambia el significado de los fracasos por venir. La negativa del faraón causará sufrimiento real, pero no será información que de alguna manera desconociera el Dios que envió a Moisés.

La promesa sobre los objetos valiosos egipcios también va más allá de escapar. El verbo «demandará» de la Reina Valera traduce el hebreo sha'al, cuyo sentido básico es pedir o solicitar; la palabra por sí sola no establece un préstamo con fecha acordada de devolución. Aquí el lenguaje circundante anticipa que Israel partirá con favor y despojará a Egipto. Es el lenguaje de una potencia derrotada que entrega bienes, aunque no se representa al pueblo ganando una batalla para apoderarse de ellos. Las mujeres piden a sus vecinas plata, oro y vestidos, y los hijos llevan los resultados de la inversión. Se presenta a las familias cuyos hijos varones habían sido destinados a morir saliendo con posesiones.

Recorrido versículo por versículo

  1. Éxodo 3:19

    El hebreo de la última cláusula es difícil. Puede entenderse que el rey no permitirá la salida ni siquiera bajo una mano poderosa, o, como interpreta la antigua versión griega, que no la permitirá excepto mediante una mano poderosa. En cualquiera de las dos lecturas, Dios anuncia desde el principio que la negativa de Faraón será persistente.

  2. Éxodo 3:20

    La «mano» poderosa asociada con la resistencia de Faraón en el versículo anterior recibe aquí respuesta mediante la mano extendida de Dios. Niphle’oth, «maravillas», designa hechos que exceden la capacidad humana. La raíz aparece también en Génesis 18:14, donde se plantea si alguna cosa puede resultar demasiado extraordinaria para Jehová.

  3. Éxodo 3:21

    Reqam, «vacíos», es la misma palabra que Deuteronomio 15:13 emplea al ordenar que un esclavo hebreo liberado no sea despedido sin provisiones. El lenguaje presenta así a Israel como una población esclavizada que no saldrá sin compensación. La salida de Egipto tendrá rasgos de una liberación en la que el antiguo siervo recibe bienes.

  4. Éxodo 3:22

    Las mujeres son quienes pedirán los objetos de plata, oro y vestidos. La referencia a una mujer que habita en la casa puede sugerir egipcias alojadas dentro de hogares hebreos. El verbo natsal puede significar despojar, como ocurre en 2 Crónicas 20:25 respecto de los bienes de un ejército derrotado. Aquí, sin embargo, no hay batalla: los egipcios entregarán los bienes.

Éxodo 3:19-22

Santa Biblia Reina Valera 1909

19Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte.

20Empero yo extenderé mi mano, y heriré á Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir.

21Y yo daré á este pueblo gracia en los ojos de los Egipcios, para que cuando os partiereis, no salgáis vacíos:

22Sino que demandará cada mujer á su vecina y á su huéspeda vasos de plata, vasos de oro, y vestidos: los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis á Egipto.

Preguntas para mantener presentes durante la lectura

  1. Identifica al pueblo destinatario y el marco del pacto.
  2. Distingue rescate, adoración, santidad, justicia y responsabilidad comunitaria.
  3. Lee los mandatos en su contexto literario y de pacto antes de aplicarlos hoy.

Primero el texto

Donde difieren los lectores

El resumen comienza con lo que dice el pasaje y cómo se relacionan sus partes. No supone que una denominación ya haya resuelto cada pregunta. Toda dependencia de una tradición, teoría literaria o reconstrucción histórica se identifica con claridad.

El texto bíblico aparece primero. Las conclusiones interpretativas se identifican, y las diferencias se presentan cuando ayudan a explicar por qué las comunidades serias no siempre llegan a la misma respuesta.

Las notas interpretativas comparativas de este capítulo están en preparación. Hasta que las notas revisadas estén listas, esta página separa el texto bíblico del resumen y la aplicación sin afirmar que todos los lectores serios coinciden en cada cuestión.

Preguntas bajo la superficie

  1. ¿Qué parte de Éxodo 3 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?
  2. ¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?
  3. ¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Éxodo 3?
  4. ¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?

Preguntas para una reflexión personal seria

Estas preguntas son deliberadamente abiertas. Permanece con la tensión del pasaje, responde con sinceridad y vuelve a la Escritura antes de llegar a una conclusión.

Observa sin apresurarte

  1. ¿Qué parte de Éxodo 3 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?

  2. ¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?

  3. ¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Éxodo 3 se desarrolla mediante sus propias voces, acciones, afirmaciones y consecuencias?

  4. ¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?

Examina tu interior con sinceridad

  1. ¿Con qué persona, respuesta, temor o deseo del pasaje te identificas más en este momento?

  2. ¿Qué suposición tuya acerca de Dios, de otras personas o de ti mismo pone a prueba este texto?

  3. ¿Qué parte preferirías suavizar, evitar o explicar demasiado rápido? ¿Qué podría revelar esa reacción?

  4. Si esta Escritura pudiera hacerte una pregunta directa, ¿cuál crees que sería?

Responde con sabiduría y valor

  1. ¿Qué necesitarías recordar, confesar, lamentar, agradecer o confiar después de leer este pasaje?

  2. ¿Cómo podría otra persona fiel leer esta situación de manera diferente sin ignorar el texto?

  3. ¿Qué respuesta obediente sería costosa, incómoda o lenta, pero todavía fiel a la Escritura?

  4. ¿Qué pregunta llevarás a la oración esta semana y qué versículos mantendrás delante de ti?

Escucha y mira junto al pasaje

Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.

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Fuente: eBible.org · spaRV1909 · obtenido 2026-09-20