Invitaciones rechazadas y preguntas invertidas

Mateo 22

El panorama

El capítulo se abre con una invitación de bodas rechazada por gente que la ignora o ataca a los siervos que la llevan. La sala se llena después desde los caminos, con malos y buenos, y sin embargo la inspección del rey deja claro que una invitación ensanchada no ha abolido el juicio. Sigue una serie de desafíos públicos. La pregunta del tributo intenta forzar a Jesús hacia una trampa política, pero la imagen de la moneda se convierte en el punto de partida para distinguir la reclamación del César de la reclamación mayor de Dios. Los saduceos construyen un acertijo de resurrección con siete matrimonios, y Jesús rechaza el supuesto de que la vida resucitada deba reproducir sin cambios los arreglos presentes. Un doctor de la ley pide el gran mandamiento y recibe dos respuestas unidas: el amor a Dios y el amor al prójimo, de los cuales penden la ley y los profetas. Finalmente, Jesús se vuelve interrogador y pregunta cómo puede David llamar Señor a su propio descendiente. El título familiar Hijo de David sigue siendo verdadero, pero ya no basta por sí solo para dar cuenta de la autoridad descrita en el Salmo 110.

En este capítulo

Mateo 22: Invitaciones rechazadas y preguntas invertidas
Escena del capítuloMateo 22

Las Escrituras junto al resumen

Mateo · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 46

Mateo 22:1-14

La sala se llena, pero el rey todavía entra

La sala de bodas se llena solo después de que fracasan las primeras invitaciones, pero el Libro de Mateo no permite que la abundancia de convidados se confunda con la ausencia de juicio. Algunos invitados simplemente vuelven a su labranza y a sus negocios, mientras otros maltratan y matan a los siervos del rey. La indiferencia y la violencia difieren, y sin embargo ambas rechazan la convocatoria. El rey envía entonces siervos a los caminos, donde reúnen "malos y buenos", de modo que la sala se llena por invitación y no por un currículo previo de dignidad. Después entra el rey mismo. Un hombre no tiene vestido de boda ni respuesta cuando se le pregunta. El pasaje nunca explica el vestido con una sola clave simbólica, y no dice que el rey proveyera habitualmente ropa en la puerta. Lo que importa es la interrupción de una conclusión fácil. La invitación se ha ensanchado de modo espectacular, pero el rey sigue inspeccionando a los convidados. La gracia ha traído gente desde los caminos; esa acogida no ha vuelto al rey indiferente a la idoneidad de quienes ahora están dentro de su banquete.

Estudio profundo

Los primeros invitados responden de distintas maneras. Algunos vuelven al campo y a los negocios; otros maltratan y matan a los siervos. La indiferencia y la violencia no son actos idénticos, pero ambas rechazan la invitación del rey. La destrucción de los asesinos y de su ciudad da a la negativa una consecuencia mucho mayor que perderse una cena. El banquete real para el hijo lleva el peso del juicio.

Después los siervos reúnen personas de los caminos, tanto malas como buenas. La sala se llena porque la invitación alcanza más allá del círculo original, no porque todos los reunidos lleguen con una trayectoria establecida de dignidad. Sin embargo, la entrada del rey introduce otra distinción. Estar dentro de la sala no es el final del examen.

El vestido de boda se ha interpretado como justicia, como una respuesta adecuada a la gracia o como la conducta transformada propia del reino. Mateo no lo descifra mediante un único equivalente explícito. Tampoco dice que este rey proporcione habitualmente vestidos a la entrada, un detalle que a veces se afirma como si estuviera en el pasaje. Lo que el relato proporciona es la incapacidad del invitado para responder y la severidad de la exclusión. Una invitación ampliada no ha hecho desaparecer el juicio del rey.

Recorrido versículo por versículo

  1. Mateo 22:1

    Nadie ha hecho una pregunta; el participio «RESPONDIENDO», según el modismo hebreo, significa que tomó la palabra en respuesta a la conspiración de 21:46. Es la tercera parábola seguida dirigida a los mismos oyentes, después de los dos hijos y de los labradores, y la tercera en la que intervienen un padre y un hijo.

  2. Mateo 22:2

    En aquel mundo un banquete de bodas podía durar siete días, como el de Sansón (Jueces 14:12). Un rey que casaba a su heredero celebraba un acontecimiento de estado, el escenario del Salmo 45, el salmo de las bodas reales. Negarse era negarse al rey, no a un simple anfitrión.

  3. Mateo 22:3

    A los invitados se les avisaba con antelación y luego se les llamaba cuando la comida estaba lista, como Amán, que fue invitado primero y después buscado por los eunucos del rey (Ester 5:8; 6:14). La frase «no quisieron venir» está en imperfecto en griego: seguían sin querer. La primera negativa es a la llamada, no a la invitación.

  4. Mateo 22:4

    La «comida» es ariston, el almuerzo de mediodía que abría un día de fiesta. Los «animales engordados» son reses cebadas con grano. La carne ya sacrificada había que comerla, así que «todo está prevenido» es urgente. El banquete de la Sabiduría en Proverbios 9:2–3 se prepara igual: sus víctimas sacrificadas y sus doncellas enviadas a llamar.

  5. Mateo 22:5

    La frase «no se cuidaron» traduce ameleo, desentenderse, no molestarse. Los invitados de Lucas ponen excusas (Lucas 14:18–20); los de Mateo no dan ninguna y simplemente se van, uno a su campo y otro a su comercio. La palabra «negocios» traduce emporia, que no aparece en ningún otro lugar del Nuevo Testamento.

  6. Mateo 22:6

    El verbo «afrentaron» traduce hybrizo, ultrajar o insultar, la raíz de hybris. Matar a unos mensajeros por una invitación a comer no tiene sentido como relato corriente de un banquete, señal de que la parábola se ha convertido otra vez en la de los labradores de 21:35.

  7. Mateo 22:7

    Muchos leen la ciudad incendiada como una alusión a la destrucción de Jerusalén por Roma en el año 70; otros señalan que enviar tropas contra una ciudad rebelde era lenguaje habitual de juicio en los profetas. En cualquier caso, el realismo de la parábola se dobla: se libra una guerra mientras la comida espera.

  8. Mateo 22:8

    La palabra «dignos» traduce axios, la que se usó al enviar a los doce: buscar en cada pueblo quién es digno, y si la casa es digna, que repose sobre ella la paz (10:11–13). La expresión “no es digno de mí” se dijo tres veces en 10:37–38. En Mateo la dignidad se muestra en la acogida que se da.

  9. Mateo 22:9

    Las «salidas de los caminos» son literalmente las desembocaduras de las calles, los puntos donde las calles de la ciudad se abren a los caminos del campo. Allí se juntaban viajeros, mendigos y jornaleros, como los hombres ociosos de la plaza en 20:3.

  10. Mateo 22:10

    La frase «malos y buenos» pone primero a los malos. La reunión se parece a la red barredera de 13:47–48, que recoge de toda clase y separa después. Los manuscritos más antiguos dicen que se llenó la sala nupcial, nymphon, y no las bodas.

  11. Mateo 22:11

    Sofonías 1:7–8 ya daba la imagen: el SEÑOR ha preparado un sacrificio, ha convidado a sus invitados, y aquel día castigará a los que visten ropa extranjera. El Talmud cuenta después una parábola de un banquete real en que los sabios llegaron vestidos y los necios con su ropa de trabajo (Shabbat 153a).

  12. Mateo 22:12

    La frase «él cerró la boca» traduce phimoo, poner bozal, el verbo que se usa en el versículo 34 cuando Jesús hizo callar a los saduceos. El rey hace una pregunta directa que admite respuesta; el hombre no tiene ninguna. Que en este libro a alguien lo llamen «Amigo» nunca es buena noticia.

  13. Mateo 22:13

    Los que atan son diakonoi, servidores de mesa, no los douloi que llevaron las invitaciones. Las «tinieblas de afuera» son una expresión que solo usa Mateo (8:12; 22:13; 25:30); en un banquete nocturno significaban la oscuridad fuera de la sala iluminada. El lloro y el crujir de dientes es también su estribillo, seis veces en el libro.

  14. Mateo 22:14

    El dicho es un juego de palabras. La palabra «llamados» es kletoi, del mismo verbo que los «llamados» a las bodas que ha recorrido toda la parábola; «escogidos» es eklektoi. El segundo libro de Esdras tiene un pariente cercano: muchos fueron creados, pero pocos se salvarán (2 Esdras 8:3).

Mateo 22:1-14

Santa Biblia Reina Valera 1909

1Y RESPONDIENDO Jesús, les volvió á hablar en parábolas, diciendo:

2El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su hijo;

3Y envió sus siervos para que llamasen los llamados á las bodas; mas no quisieron venir.

4Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decid á los llamados: He aquí, mi comida he aparejado; mis toros y animales engordados son muertos, y todo está prevenido: venid á las bodas.

5Mas ellos no se cuidaron, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios;

6Y otros, tomando á sus siervos, los afrentaron y los mataron.

7Y el rey, oyendo [esto], se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á aquellos homicidas, y puso fuego á su ciudad.

8Entonces dice á sus siervos: Las bodas á la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados no eran dignos.

9Id pues á las salidas de los caminos, y llamad á las bodas á cuantos hallareis.

10Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron á todos los que hallaron, juntamente malos y buenos: y las bodas fueron llenas de convidados.

11Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de boda.

12Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Mas él cerró la boca.

13Entonces el rey dijo á los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.

14Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Mateo 22:15-22

La moneda responde antes de que se cierre la trampa

La trampa se presenta antes que la pregunta. Fariseos y herodianos se acercan con halagos sobre la veracidad e independencia de Jesús, esperando que esas mismas cualidades obren contra él cuando pregunten por el tributo al César. El Libro de Mateo pone entonces una moneda en medio del argumento. Su imagen y su inscripción son hechos visibles, y Jesús hace que los desafiantes los nombren. "Del César" le da la primera mitad de su respuesta, pero no la última. Las cosas que pertenecen al César pueden darse al César, mientras que las cosas que pertenecen a Dios deben darse a Dios. La segunda reclamación impide que la primera se vuelva total. El dicho no es una teoría política moderna completa, y no concede al gobierno una propiedad ilimitada sobre la lealtad humana. Más bien rompe la falsa alternativa que los interrogadores intentaron imponer. Una moneda puede llevar la marca del César sin convertir al César en la medida de todo lo debido. Los hombres que esperaban enredar a Jesús se maravillan y se van, incapaz su binomio cuidadosamente preparado de contener la obligación mayor que él ha nombrado.

Estudio profundo

La introducción aduladora elogia a Jesús precisamente por la independencia que los hablantes esperan aprovechar. Mateo declara que intentan enredarlo en sus palabras. Por tanto, la pregunta sobre pagar tributo no se presenta como una petición desinteresada de instrucción, aunque plantee una cuestión real de obligación.

Jesús pide la moneda del tributo, y ellos la presentan. Su imagen e inscripción dan a la conversación algo visible que examinar. Su respuesta reconoce lo que pertenece al César mientras nombra inmediatamente lo que pertenece a Dios. La segunda obligación no es una idea añadida que pueda descartarse una vez resuelta la primera.

El dicho no proporciona una teoría moderna completa del gobierno ni concede al César posesión ilimitada de la lealtad humana. Resiste el intento de reducirlo a una sola respuesta en los términos de los interrogadores. La moneda puede llevar la marca del César sin convertirlo en la medida definitiva de todo lo que se debe. El asombro y la partida de ellos cierran el encuentro. El enredo buscado ha expuesto, en cambio, la insuficiencia de la elección que intentaron imponer.

Recorrido versículo por versículo

  1. Mateo 22:15

    El verbo de «le tomarían» traduce pagideuo, entrampar, de pagis, trampa para pájaros; es su único uso en el Nuevo Testamento. El verbo «consultaron» es la expresión que se usó cuando los fariseos tramaron por primera vez su muerte tras una curación en sábado (12:14), y vuelve cuatro veces en la pasión (27:1, 7; 28:12).

  2. Mateo 22:16

    Los fariseos envían a sus discípulos, no van ellos. Los herodianos, partidarios de la dinastía de Herodes y por tanto del arreglo con Roma, solo aparecen aquí en Mateo. La frase «no tienes acepción de persona» traduce un modismo hebreo, alzar el rostro, que significa mostrar parcialidad (Levítico 19:15; Deuteronomio 1:17).

  3. Mateo 22:17

    El «tributo» es kensos, el impuesto del censo pagado directamente a Roma desde el año 6 d. C., cuando Judea se convirtió en provincia romana. Ese año Judas el galileo encabezó una revuelta contra él (Hechos 5:37), y Josefo cuenta su movimiento entre las raíces de la guerra con Roma. Cualquier respuesta era peligrosa.

  4. Mateo 22:18

    El verbo «tentáis» es peirazo, poner a prueba, el verbo del diablo en el desierto, a quien se llama simplemente el tentador (4:3). La palabra «hipócritas» designa a los actores de teatro, apropiada para hombres que acaban de representar deferencia en el versículo 16.

  5. Mateo 22:19

    La moneda es el «denario», y Jesús tiene que pedir uno; los que preguntan lo sacan en los atrios del templo. El denario más corriente en Judea en aquel tiempo era el de Tiberio, la moneda llamada tradicionalmente el denario del tributo.

  6. Mateo 22:20

    El denario de Tiberio decía en latín abreviado “Tiberio César, hijo del divino Augusto, Augusto”, y en el reverso “Pontífice Máximo”, sumo sacerdote. La imagen reclamaba para el emperador ascendencia divina y sacerdocio. Jesús les pide que lean en voz alta «lo que está encima escrito».

  7. Mateo 22:21

    Su pregunta del versículo 17 usaba «dar»; Jesús responde con apodote, devolver, restituir lo que se debe. Muchos lectores, desde Tertuliano, han oído detrás de la respuesta Génesis 1:27: la moneda lleva la eikon, la imagen, de César, y el hombre lleva la de Dios. Es una deducción; el texto la deja al oyente.

  8. Mateo 22:22

    Cada una de las tres rondas de preguntas termina en una reacción: aquí «se maravillaron», la multitud quedó atónita en el versículo 33, y en el versículo 46 nadie pudo responder. Dejarlo e irse es la postura de hombres que vinieron por una frase comprometedora y no la obtuvieron.

Mateo 22:15-22

Santa Biblia Reina Valera 1909

15Entonces, idos los Fariseos, consultaron cómo le tomarían en [alguna] palabra.

16Y envían á él los discípulos de ellos, con los Herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de la verdad, y [que] enseñas con verdad el camino de Dios, y [que] no te curas de nadie, porque no tienes acepción de persona de hombres.

17Dinos pues, ¿qué te parece? ¿es lícito dar tributo á César, ó no?

18Mas Jesús, entendida la malicia de ellos, [les] dice: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?

19Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.

20Entonces les dice: ¿Cúya es esta figura, y lo que está encima escrito?

21Dícenle: De César. Y díceles: Pagad pues á César lo que es de César, y á Dios lo que es de Dios.

22Y oyendo esto, se maravillaron; y dejándole se fueron.

Mateo 22:23-33

Siete esposos no definen la resurrección

Los saduceos construyen su pregunta para que la resurrección parezca absurda antes de que Jesús responda siquiera. Siete hermanos se casan sucesivamente con la misma mujer bajo el deber de levantar descendencia a un hermano difunto, y los desafiantes preguntan de quién será mujer cuando los muertos resuciten. El Libro de Mateo identifica desde el inicio su negación de la resurrección, de modo que esta no es simplemente una pregunta de duelo. La contradicción imaginada depende de un supuesto: que la vida resucitada deba reproducir sin cambios los arreglos matrimoniales presentes. Jesús rechaza la premisa. En la resurrección no se casan ni se dan en casamiento, y ser "como los ángeles" se refiere a esa condición y no a que los humanos se conviertan en ángeles. Argumenta después desde la autoidentificación de Dios con Abraham, Isaac y Jacob. El punto es más hondo que un truco gramatical sobre el tiempo de un verbo. El Dios viviente sigue uniendo su nombre a los patriarcas. La muerte no puede ser el relato final de personas a quienes Dios todavía nombra en relación consigo. El acertijo de los saduceos queda respondido por una vida mayor que la estructura que ellos supusieron que debía preservar.

Los saduceos y los siete hermanos
Escena del capítuloMateo 22
Galilea y Judea
Galilea y Judea

Estudio profundo

Mateo identifica a los saduceos como quienes niegan la resurrección antes de presentar su caso. La secuencia de siete hermanos es un argumento diseñado para hacer parecer inviable la resurrección, no una pregunta pastoral de una viuda doliente. Supone que la vida resucitada debe reproducir sin alteración los arreglos matrimoniales de la vida presente.

Jesús rechaza esa suposición. La comparación con los ángeles se refiere a la ausencia de casarse y darse en casamiento; no dice que los seres humanos se conviertan en ángeles. La resurrección no es simplemente la reanudación de los arreglos sociales presentes con la muerte retirada temporalmente. La contradicción imaginada por los saduceos depende de limitar el poder de Dios a la forma de vida que ya conocen.

Después Jesús apela a la identificación que Dios hace de sí mismo en Éxodo 3:6. Abraham, Isaac y Jacob siguen siendo las personas a quienes Dios vincula su nombre. El argumento no debe reducirse a un truco del tiempo presente, como si toda la idea descansara en el «soy» de la frase. Trata de la relación continua del Dios vivo con los patriarcas y de la insuficiencia de la muerte como explicación final de esa relación.

Recorrido versículo por versículo

  1. Mateo 22:23

    Mateo comprime la semana: esto ocurre «Aquel día». Josefo dice que los saduceos sostenían que el alma perece con el cuerpo y rechazaban las recompensas después de la muerte, y Hechos 23:8 añade que negaban también ángeles y espíritus. Eran en gran parte la aristocracia sacerdotal.

  2. Mateo 22:24

    La ley del levirato está en Deuteronomio 25:5–6; levir es la palabra latina para cuñado. Su redacción la mezcla con Génesis 38:8, donde Judá manda a Onán levantar descendencia a su hermano. El verbo de «se casará con su mujer», epigambreuo, es un término técnico para casarse como pariente más cercano.

  3. Mateo 22:25

    La expresión «entre nosotros» presenta el caso como si hubiera ocurrido en su propio círculo. Había a mano un relato muy conocido: en el libro de Tobías, Sara había sido dada a siete maridos, y cada uno murió la noche de bodas (Tobías 3:8). Los saduceos quizá tomaron de ahí la forma del caso.

  4. Mateo 22:26

    Las palabras «De la misma manera» despachan cinco bodas y cinco entierros de un plumazo. El Talmud sostuvo más tarde que una mujer que enviudaba dos o tres veces no debía volver a casarse, por temor a que trajera la muerte (Yevamot 64b). El caso de los saduceos está construido para forzar la ley más allá de cualquier familia real.

  5. Mateo 22:27

    La expresión «después de todos» recuerda 21:37, donde el dueño envía a su hijo a la postre. La ley del levirato existía para dar heredero al difunto, y siete veces no ha producido ninguno. Su ejemplo muestra en silencio que la ley fracasa en su propio propósito.

  6. Mateo 22:28

    La frase «todos la tuvieron» es lenguaje de posesión, y «¿de cuál de los siete será ella mujer?» solo pregunta cuál de siete dueños gana el pleito. A la mujer no se le da nunca nombre ni opinión. La pregunta supone que la vida resucitada tiene que resolver una disputa de propiedad.

  7. Mateo 22:29

    El verbo «Erráis» es planao, desviarse del rumbo, el mismo que se usa de la oveja descarriada en 18:12. Jesús nombra dos fallos, y su respuesta los toma en orden inverso: el poder de Dios en el versículo 30, luego las Escrituras en los versículos 31–32.

  8. Mateo 22:30

    Hechos 23:8 dice que los saduceos negaban también a los ángeles, así que la comparación se hace con seres que ellos no admitían. Primero de Enoc 15:6–7 da una razón judía corriente entonces: los ángeles no se casan porque no mueren, y el matrimonio existe para quienes necesitan tener hijos.

  9. Mateo 22:31

    Con «lo que os es dicho por Dios», Jesús trata las palabras de la zarza ardiente como dirigidas a los hombres que tiene delante, no solo a Moisés hace mucho tiempo. Es el tercer «¿no habéis leído» de estos debates en Jerusalén (21:16, 42).

  10. Mateo 22:32

    Jesús argumenta desde Éxodo 3:6, dentro de los cinco libros de Moisés, a los que los saduceos daban la máxima autoridad. Cuarto de Macabeos hace una afirmación parecida sobre los mártires: los que mueren por Dios viven para Dios, como Abraham, Isaac y Jacob (4 Macabeos 16:25).

  11. Mateo 22:33

    La frase «atónitas de su doctrina» es la misma con que las multitudes recibieron el Sermón del Monte (7:28). La palabra «doctrina» significa aquí enseñanza. Las multitudes oyen su primera gran enseñanza y sus últimos debates públicos con el mismo asombro.

Mateo 22:23-33

Santa Biblia Reina Valera 1909

23Aquel día llegaron á él los Saduceos, que dicen no haber resurrección, y le preguntaron,

24Diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y despertará simiente á su hermano.

25Fueron pues, entre nosotros siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generación, dejó su mujer á su hermano.

26De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta los siete.

27Y después de todos murió también la mujer.

28En la resurrección pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer? porque todos la tuvieron.

29Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios.

30Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos; mas son como los ángeles de Dios en el cielo.

31Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os es dicho por Dios, que dice:

32Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

33Y oyendo esto las gentes, estaban atónitas de su doctrina.

Mateo 22:34-40

Dos mandamientos sostienen toda la estructura

El doctor de la ley pide un gran mandamiento, y Jesús responde con dos que se niegan a separarse. El amor a Dios alcanza el corazón, el alma y la mente, lenguaje de lealtad de toda la persona y no un diagrama técnico de tres compartimentos humanos independientes. Después el Libro de Mateo coloca el amor al prójimo a su lado: "el segundo es semejante á éste". El segundo mandamiento no compite con el primero ni reduce la devoción a Dios. Revela que la devoción a Dios no puede describirse como si las demás personas fueran irrelevantes. El amor al prójimo "como á ti mismo" tampoco exige que el pasaje se vuelva una teoría aparte sobre la autoestima antes de que pueda empezar la preocupación por otro. La imagen final es arquitectónica. La ley y los profetas "penden" de estos mandamientos. Jesús no está desechando el resto de la Escritura ni reemplazando cada deber concreto por un sentimiento indefinido llamado amor. Está nombrando la estructura que sostiene el conjunto. La respuesta es comprimida, pero no delgada. Hace que la adoración y la obligación humana se encuentren en dos frases que no pueden separarse sin daño.

Los dos grandes mandamientos
Escena del capítuloMateo 22

Estudio profundo

El intérprete de la ley pregunta por el gran mandamiento, pero Jesús responde con un primero y un segundo que debe estar a su lado. Deuteronomio 6:5 proporciona la exigencia total de amor a Dios; Levítico 19:18 proporciona el amor al prójimo. El segundo no se presenta como un rival que disminuya al primero. Es semejante a él, y la respuesta se niega a describir la devoción a Dios sin referencia a otra persona.

El lenguaje de corazón, alma y mente expresa lealtad indivisa, no una división técnica del ser humano en tres compartimentos medidos de manera independiente. De modo similar, amar al prójimo como a uno mismo establece una relación de cuidado; este intercambio no desarrolla un programa separado de autoestima que deba completarse antes de comenzar a amar al prójimo.

La imagen final da importancia estructural a los dos mandamientos. De ellos dependen la ley y los profetas. Jesús no ha dicho que el resto de las Escrituras carezca de valor ni que amar signifique quedar libre de todo mandamiento concreto. Identifica la orientación que da coherencia al conjunto. La respuesta condensa la ley sin vaciarla de sus exigencias.

Recorrido versículo por versículo

  1. Mateo 22:34

    La expresión «se juntaron á una» es la del Salmo 2:2 en el Antiguo Testamento griego, donde los príncipes se reúnen contra el SEÑOR y contra su ungido. La iglesia primitiva leyó ese salmo sobre la pasión exactamente así (Hechos 4:25–27).

  2. Mateo 22:35

    Un «intérprete de la ley» es un experto en la Torá, un escriba; la palabra solo aparece aquí en Mateo. En Marcos el escriba es amistoso y Jesús le dice que no está lejos del reino (Marcos 12:28–34). Mateo convierte la pregunta en otra prueba.

  3. Mateo 22:36

    Los rabinos contaron más tarde 613 mandamientos en la Torá, 248 positivos y 365 negativos (Makkot 23b), y sopesaban cuáles eran graves y cuáles leves. A Hillel se le recordaba por resumir la ley a un aspirante a prosélito que se sostenía sobre un pie (Shabbat 31a).

  4. Mateo 22:37

    Es Deuteronomio 6:5, el mandato inicial del Shemá, recitado mañana y tarde. El hebreo dice corazón, alma y fuerzas; la redacción de Mateo tiene corazón, alma y «mente», dianoia. La fuerza se ha convertido en mente: una exigencia sobre la persona entera en el vocabulario de quienes hablaban griego.

  5. Mateo 22:38

    Jesús ha respondido a la pregunta planteada y podría detenerse aquí. Se dan los dos títulos, «el primero y el grande»: primero en orden, mayor en peso. Todo lo del versículo siguiente es más de lo que el intérprete pidió.

  6. Mateo 22:39

    Es la tercera vez que Mateo cita Levítico 19:18 (5:43; 19:19). En Levítico el prójimo es primero el hijo del propio pueblo, pero el mismo capítulo extiende el mandato al extranjero, al que hay que amar como a uno mismo (Levítico 19:34). La palabra «semejante» traduce homoia, de la misma clase.

  7. Mateo 22:40

    El verbo «depende» traduce kremannymi, colgar de una clavija o de un gozne. La Misná usa una imagen parecida para leyes que son como montañas colgadas de un cabello, muchas normas sacadas de pocos versículos (Hagigah 1:8). La expresión «la ley y los profetas» recuerda 7:12, donde la regla de oro se presenta como la ley y los profetas.

Mateo 22:34-40

Santa Biblia Reina Valera 1909

34Entonces los Fariseos, oyendo que había cerrado la boca á los Saduceos, se juntaron á una.

35Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole y diciendo:

36Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley?

37Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente.

38Este es el primero y el grande mandamiento.

39Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.

40De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Mateo 22:41-46

David llama Señor a su propio descendiente

Después de responder a todos los demás, Jesús hace la pregunta que deja la sala en silencio. La respuesta esperada llega rápido: el Cristo es el Hijo de David. El Libro de Mateo ha usado ese título desde su línea inicial y lo ha puesto repetidamente en labios de quienes buscan misericordia, de modo que Jesús no está rechazando la descendencia davídica. La está presionando más allá con el Salmo 110. Si David en el Espíritu llama "mi Señor" a la figura que viene, entonces la ascendencia por sí sola no puede explicar la relación. Un descendiente está dentro de la línea de David; el que se sienta a la diestra de Dios con los enemigos bajo sus pies lleva una autoridad que David reconoce por encima de sí mismo. La tensión no se resuelve descartando ninguno de los dos lados. El Cristo es hijo de David, y sin embargo es más que un descendiente cuyo significado se agote en la genealogía. Nadie puede responder a la pregunta de Jesús, y cesan los intentos públicos de interrogarlo. El salmo volverá en el tribunal del sumo sacerdote, cuando Jesús hable del Hijo del hombre a la diestra del poder, donde esta autoridad no resuelta se volverá parte de la acusación contra él.

David lo llama Señor
Escena del capítuloMateo 22

Estudio profundo

La respuesta «El hijo de David» corresponde a un título que Mateo ha usado desde la primera línea. Jesús no rechaza esa descendencia. Pregunta si basta para explicar el lenguaje de Salmo 110:1, donde David, hablando en el Espíritu, llama su Señor a la figura que está a la derecha de Dios.

La tensión está entre la descendencia y la autoridad superior. Un descendiente pertenece al linaje de David, pero el salmo describe a alguien a quien David reconoce por encima de sí mismo. La derecha y los enemigos convertidos en estrado de los pies hablan de un gobierno concedido por Dios, llevando la discusión más allá de una simple identificación por ascendencia.

La conclusión de Mateo es decisiva: nadie puede responder, y cesan los intentos públicos de interrogar a Jesús. El silencio difiere de una ausencia de material bíblico. El material ha sido citado directamente ante ellos. Su respuesta familiar requiere una comprensión mayor que la que han proporcionado. Más adelante, en Mateo 26:64, Jesús volverá a la derecha del poder cuando sea interrogado bajo juramento, y la implicación que aquí queda sin resolver se volverá central para la acusación contra él.

Recorrido versículo por versículo

  1. Mateo 22:41

    En Marcos la pregunta se plantea a la multitud en el templo (Marcos 12:35). Mateo la dirige a los fariseos mientras siguen reunidos desde el versículo 34. Por primera vez en la semana, el que pregunta es Jesús.

  2. Mateo 22:42

    Otra vez «¿Qué os parece», la fórmula de Mateo para invitar a juzgar. La respuesta esperada es la corriente: los Salmos de Salomón, un siglo antes, piden a Dios que levante a su rey, el hijo de David (Salmos de Salomón 17:21).

  3. Mateo 22:43

    La frase «en Espíritu» significa hablando como profeta, movido por el Espíritu, como afirmó David en sus últimas palabras: el Espíritu del SEÑOR habló por él (2 Samuel 23:2). Ambas partes aceptan que el salmo es de David, como dice su encabezamiento, y el argumento depende de ello.

  4. Mateo 22:44

    En hebreo, YHWH dice a adoni, “mi señor”; el texto impreso aquí traduce ambos con la misma palabra, «el Señor á mi Señor». Salmos 110:1 es el versículo del Antiguo Testamento más citado o aludido en el Nuevo. Los conquistadores ponían los pies sobre el cuello de los reyes vencidos (Josué 10:24).

  5. Mateo 22:45

    En aquel mundo un padre no llamaba «Señor» a su hijo; era el hijo quien honraba al padre. Todo el argumento gira sobre el posesivo de David, “mi Señor”. Es una pregunta, y Jesús la deja como pregunta.

  6. Mateo 22:46

    Marcos pone el dato de que nadie se atrevía a preguntarle más después de la pregunta del escriba (Marcos 12:34); Mateo lo traslada al final de toda la serie. Desde aquí no hay más interrogatorio, y el capítulo 23 es Jesús hablando sin réplica.

Mateo 22:41-46

Santa Biblia Reina Valera 1909

41Y estando juntos los Fariseos, Jesús les preguntó,

42Diciendo: ¿Qué os parece del Cristo? ¿de quién es Hijo? Dícenle: De David.

43El les dice: ¿Pues cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo:

44Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies?

45Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su Hijo?

46Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.

Preguntas para mantener presentes durante la lectura

  1. Observa lo que Jesús dice y hace y cómo responde la gente.
  2. Sigue reino, discipulado, oposición, cruz y resurrección en la secuencia del evangelista.
  3. Permite que la doctrina posterior aclare la escena sin borrar su marco inmediato.

Primero el texto

Donde difieren los lectores

El resumen comienza con lo que dice el pasaje y cómo se relacionan sus partes. No supone que una denominación ya haya resuelto cada pregunta. Toda dependencia de una tradición, teoría literaria o reconstrucción histórica se identifica con claridad.

El texto bíblico aparece primero. Las conclusiones interpretativas se identifican, y las diferencias se presentan cuando ayudan a explicar por qué las comunidades serias no siempre llegan a la misma respuesta.

Las notas interpretativas comparativas de este capítulo están en preparación. Hasta que las notas revisadas estén listas, esta página separa el texto bíblico del resumen y la aplicación sin afirmar que todos los lectores serios coinciden en cada cuestión.

Preguntas bajo la superficie

  1. ¿Qué parte de Mateo 22 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?
  2. ¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?
  3. ¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Mateo 22?
  4. ¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?

Preguntas para una reflexión personal seria

Estas preguntas son deliberadamente abiertas. Permanece con la tensión del pasaje, responde con sinceridad y vuelve a la Escritura antes de llegar a una conclusión.

Observa sin apresurarte

  1. ¿Qué parte de Mateo 22 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?

  2. ¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?

  3. ¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Mateo 22 se desarrolla mediante sus propias voces, acciones, afirmaciones y consecuencias?

  4. ¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?

Examina tu interior con sinceridad

  1. ¿Con qué persona, respuesta, temor o deseo del pasaje te identificas más en este momento?

  2. ¿Qué suposición tuya acerca de Dios, de otras personas o de ti mismo pone a prueba este texto?

  3. ¿Qué parte preferirías suavizar, evitar o explicar demasiado rápido? ¿Qué podría revelar esa reacción?

  4. Si esta Escritura pudiera hacerte una pregunta directa, ¿cuál crees que sería?

Responde con sabiduría y valor

  1. ¿Qué necesitarías recordar, confesar, lamentar, agradecer o confiar después de leer este pasaje?

  2. ¿Cómo podría otra persona fiel leer esta situación de manera diferente sin ignorar el texto?

  3. ¿Qué respuesta obediente sería costosa, incómoda o lenta, pero todavía fiel a la Escritura?

  4. ¿Qué pregunta llevarás a la oración esta semana y qué versículos mantendrás delante de ti?

Escucha y mira junto al pasaje

Todavía no hay un recurso multimedia exacto catalogado para este pasaje. El informe de conciliación conectará material nuevo cuando esté disponible.

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Fuente: eBible.org · spaRV1909 · obtenido 2026-09-20