Un nombre por construir y una familia sin continuidad

Génesis 11

El panorama

Génesis 11 comienza con una humanidad que intenta resistir la dispersión mediante una lengua compartida, tecnología coordinada, una ciudad, una torre y un nombre. La escala del proyecto recibe una corrección seca cuando Jehová tiene que "descender" para ver lo que pretende llegar al cielo. La lengua es entonces confundida, y la dispersión misma que los constructores temían resulta de su intento de impedirla. El relato se estrecha de inmediato desde las naciones de vuelta a una sola línea genealógica, y sigue a Sem a través de Heber hasta Taré. Los nacimientos repetidos avanzan con firmeza hasta que la familia misma empieza a detenerse. Harán muere, el viaje de Taré hacia Canaán se para en Harán, y Sarai es presentada con la afirmación doble de que es estéril y no tiene hijo. El capítulo termina por tanto con dos futuros interrumpidos uno al lado del otro: una migración que no ha llegado a su destino y un matrimonio sin heredero. Génesis 12 responderá a ambos con un llamado y una promesa.

En este capítulo

Génesis 11: Un nombre por construir y una familia sin continuidad
Escena del capítuloGénesis 11

Las Escrituras junto al resumen

Génesis · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 32

Génesis 11:1-4

Ladrillos, ambición y temor a la dispersión

Los constructores de Sinar empiezan con una observación técnica y terminan con una ambición social. El ladrillo cocido sustituye a la piedra, el betún sirve de mezcla, y una lengua compartida permite coordinar trabajo y propósito con una facilidad poco común. Génesis no condena la albañilería. Registra lo que los constructores mismos dicen que el proyecto busca: una ciudad, una torre de alcance inmenso, un nombre para ellos, y protección contra ser esparcidos por la tierra. La ciudad importa tanto como la torre, porque la concentración es parte del plan. Su temor a la dispersión está en tensión con la bendición anterior de llenar la tierra. El lenguaje de una torre que llega al cielo expresa la escala de la ambición humana, pero Génesis nunca dice que pretendan subir a la morada de Dios y atacarlo. La empresa se vuelve problemática por lo que el poder organizado busca asegurar. La destreza humana está siendo reunida hacia una permanencia hecha por uno mismo, una identidad pública y la resistencia a la misma extensión que ha caracterizado al mundo posterior al diluvio.

Génesis 11:1-4: Ladrillos, ambición y temor a la dispersión
Escena del capítuloGénesis 11

Estudio profundo

El habla compartida del comienzo explica la facilidad de la planificación colectiva. Los constructores pueden coordinar materiales, trabajo y propósito porque sus palabras llegan unos a otros. Génesis incluso señala la técnica local de construcción: el ladrillo cocido ocupa el lugar de la piedra, y el «betún» de la Reina Valera designa el material bituminoso usado en lugar de mezcla. La empresa es concreta antes de volverse simbólica.

El discurso proporciona sus propios motivos. Quieren un nombre y no quieren dispersarse. Una torre que llegue al cielo expresa la escala de la ambición, pero Génesis no dice que pretendan subir a la morada de Dios y atacarlo físicamente. La ciudad importa tanto como la torre. La concentración que han elegido está en tensión con la bendición anterior de llenar la tierra. El problema no se presenta como el simple descubrimiento de la albañilería; reside en lo que el proyecto organizado pretende asegurar.

Recorrido versículo por versículo

  1. Génesis 11:1

    La palabra hebrea para lengua es safah, literalmente “labio”, mientras que la expresión correspondiente a habla puede entenderse simplemente como palabras. La imagen es, por tanto, la de un solo labio y un mismo vocabulario. Sofonías 3:9 invierte después esa situación al anunciar que Dios dará a los pueblos un labio purificado para que todos invoquen su nombre.

  2. Génesis 11:2

    La expresión hebrea puede significar tanto que viajaron desde el oriente como que avanzaron hacia el oriente. En cualquiera de los casos, el movimiento hacia el este tiene peso dentro de Génesis: Adam queda al este de Edén, Caín habita al este de Edén y Lot viajará hacia el este en Génesis 13:11. Shinar es la llanura babilónica ya mencionada en Génesis 10:10.

  3. Génesis 11:3

    El hebreo de este versículo contiene fuertes juegos de sonido: nilbenah levenim, algo semejante a “fabriquemos ladrillos”, y nisrefah lisrefah, relacionado con cocerlos intensamente. También chemar y chomer enlazan betún y material de construcción por su sonido. El sur de Mesopotamia dispone de poca piedra natural, de modo que el uso de ladrillo cocido y betún corresponde bien a las técnicas reales de la región.

  4. Génesis 11:4

    La frase sobre la cúspide expresa literalmente la idea de una cabeza en los cielos, lenguaje apropiado para las torres templarias de Babilonia. El gran zigurat de esa ciudad fue conocido como Etemenanki, nombre que significa aproximadamente “casa del fundamento del cielo y de la tierra”. El propósito de evitar la dispersión entra en tensión directa con el mandato de Génesis 9:1 de llenar la tierra.

Génesis 11:1-4

Santa Biblia Reina Valera 1909

1ERA entonces toda la tierra de una lengua y unas mismas palabras.

2Y aconteció que, como se partieron de oriente, hallaron una vega en la tierra de Shinar, y asentaron allí.

3Y dijeron los unos á los otros: Vaya, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y fuéles el ladrillo en lugar de piedra, y el betún en lugar de mezcla.

4Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide [llegue] al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.

Génesis 11:5-9

La torre es tan alta que requiere un descenso

Génesis da al gran proyecto de los constructores una corrección seca: la torre destinada a llegar al cielo sigue siendo algo a lo que Jehová tiene que "descender" para ver. El humor está en la escala, no en la sugerencia de que Dios tema una techumbre que se le acerque físicamente. Su preocupación declarada es la capacidad compartida del pueblo para llevar a cabo lo que imagina, porque una sola lengua los une. Su invitación mutua, "Ea", recibe como respuesta un "Ahora pues" divino, seguido de la confusión del habla. El castigo se ajusta al proyecto con ironía exacta. Construyen para evitar la dispersión, y la dispersión es precisamente lo que sigue. Buscan un nombre mediante la construcción, y la ciudad recibe un nombre asociado con la lengua confundida. El proyecto no se completa en sus propios términos. Hechos presentará después a gente de muchas naciones oyendo en sus propias lenguas, contraste significativo que no borra la diferencia lingüística. Génesis 11, en cambio, termina esta escena con obra sin acabar, comunicación rota y la dispersión que los constructores habían intentado impedir.

Génesis 11:5-9: La torre es tan alta que requiere un descenso
Escena del capítuloGénesis 11

Estudio profundo

Génesis corrige con sobriedad la escala del proyecto: la torre destinada a llegar al cielo es algo que el SEÑOR desciende a ver. La pretensión de los constructores y la perspectiva divina se sitúan a distancias muy diferentes. El relato no describe a Dios como físicamente amenazado por un techo que se acerca. Su preocupación declarada es el alcance de la capacidad y la intención coordinadas de ellos.

La invitación repetida de ellos a emprender la obra recibe como respuesta una invitación divina a descender y confundir su habla. La dispersión final repite entonces el resultado que habían intentado impedir. Babel se vincula por su sonido con el hebreo balal, mezclar o confundir. El nombre que buscaban mediante la construcción queda asociado a la ruptura de su habla compartida. La ciudad permanece en el relato bajo un significado que sus constructores no eligieron.

Hechos 2:5–11 presenta después a personas de muchas naciones escuchando palabras en sus propias lenguas. Eso proporciona un contraste significativo, aunque Hechos no anuncia explícitamente que esté citando Génesis 11. Las lenguas no se borran para formar un habla uniforme; se supera la barrera para escuchar. Génesis, por su parte, termina este episodio con dispersión y trabajo sin concluir, y luego comienza a seguir cómo una familia surgirá del mundo dividido.

Recorrido versículo por versículo

  1. Génesis 11:5

    La expresión hijos de los hombres corresponde a bene ha’adam, “hijos de Adam”, y conserva la relación con el hombre formado de la tierra. Por grandiosa que sea su construcción, Génesis sigue definiéndolos por su origen humano. La forma verbal también presenta la obra como todavía en curso: Jehová desciende para observar una ciudad y una torre que continúan siendo edificadas.

  2. Génesis 11:6

    El verbo traducido por comenzar es hechel, que ya aparece en Génesis 4:26, 6:1 y 9:20. Los comienzos descritos en estos capítulos suelen tener consecuencias complejas. La idea de que nada les será impedido emplea un verbo que Job 42:2 usa al reconocer que ningún propósito puede ser frustrado en el caso de Dios, creando aquí un contraste notable entre capacidad humana y soberanía divina.

  3. Génesis 11:7

    El plural de la frase corresponde al mismo “nosotros” que aparece en Génesis 1:26 y 3:22. El verbo balal significa mezclar o confundir, y Levítico 2:4–5 lo emplea para mezclar harina con aceite. Jehová no destruye la ciudad ni a sus habitantes en este versículo; transforma la única lengua común en muchas formas de habla que ya no permiten comprensión mutua.

  4. Génesis 11:8

    Génesis no afirma que la torre se derrumbara. Una tradición posterior conservada en Jubileos 10:26 añadió un gran viento que la destruyó, pero eso no forma parte de este versículo. Aquí el resultado es más sencillo: Jehová dispersa a los habitantes por la tierra y ellos dejan de edificar la ciudad. El proyecto queda abandonado, no descrito como demolido.

  5. Génesis 11:9

    En la lengua de Babilonia, Bab-ili significaba aproximadamente “puerta de dios”. Génesis relaciona Babel con el hebreo balal, mezclar o confundir, y convierte así el nombre prestigioso de la ciudad en un juego de palabras sobre la confusión de las lenguas. La idea de dispersarse aparece por tercera vez y cumple precisamente aquello que los constructores trataban de impedir en Génesis 11:4.

Génesis 11:5-9

Santa Biblia Reina Valera 1909

5Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.

6Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un lenguaje: y han comenzado á obrar, y nada les retraerá ahora de lo que han pensando hacer.

7Ahora pues, descendamos, y confundamos allí sus lenguas, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

8Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

9Por esto fué llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Génesis 11:10-26

Las naciones se concentran en una sola línea

Después de que la tabla de las naciones se extiende hacia afuera, Génesis se da vuelta y sigue una línea delgada a través del mapa humano. Sem lleva a Arfaxad, Sala, Heber, Peleg, Reu, Serug, Nacor y Taré, mientras que las referencias repetidas a otros hijos e hijas recuerdan al lector que la línea es selectiva y no exhaustiva. El foco se estrecha porque el relato que viene tratará de una sola casa, no porque todos los que quedan fuera dejen de tener importancia. La genealogía muestra también que la duración de la vida disminuye a lo largo de las generaciones, sobre todo después de Heber, pero Génesis no ofrece teoría atmosférica, revisión del calendario ni explicación biológica del cambio. Los números hacen el trabajo de la sucesión y de la distancia respecto del diluvio. Los tres hijos de Taré se nombran entonces juntos, con eco de la presentación de los hijos de Noé al final de Génesis 5. Esa disposición prepara el siguiente drama doméstico. La lista ha llevado el relato desde un mundo de naciones esparcidas hasta una familia lo bastante pequeña para que ahora puedan seguirse de cerca los matrimonios, las muertes, la esterilidad y la migración.

Génesis 11:10-26: Las naciones se concentran en una sola línea
Escena del capítuloGénesis 11
Panorama del antiguo Cercano Oriente
Panorama del antiguo Cercano Oriente

Estudio profundo

Génesis 10 se extendía hacia afuera mediante numerosas ramas. Esta lista sigue una línea, nombrando al hijo que la lleva adelante mientras reconoce repetidamente a otros hijos e hijas. La concentración es un cambio de enfoque, no una afirmación de que el resto de la humanidad haya dejado de importar.

Las vidas registradas disminuyen a lo largo de la genealogía, especialmente después de Heber. Génesis no explica el cambio mediante una nueva condición atmosférica ni un calendario revisado. Los números establecen sucesión y distancia respecto del diluvio. Los tres hijos de Taré se presentan juntos, como los de Noé al final de Génesis 5. Su orden en la lista no establece por sí solo tres nacimientos en el mismo año ni determina la fecha de nacimiento de cada hijo nombrado. La genealogía prepara una casa cuyas relaciones requerirán ahora mayor atención.

Recorrido versículo por versículo

  1. Génesis 11:10

    Este es el quinto encabezamiento de toledot. La Mishná, en Avot 5:2, contó diez generaciones de Adam a Noé y otras diez de Noé a Abraham, observando la correspondencia entre ambas genealogías. La indicación de que Arphaxad nació dos años después del diluvio permite calcular, según estas cifras, que Sem había nacido cuando Noé tenía aproximadamente quinientos dos años.

  2. Génesis 11:11

    Sem alcanza una vida total de seiscientos años. Siguiendo las cifras del texto hebreo, muere en el año 2158 contado desde Adam, treinta y cinco años después de la muerte de Abraham. El resultado crea una gran superposición generacional: el hijo de Noé que salió del arca permanece vivo durante toda la vida del hombre llamado posteriormente a dejar Ur.

  3. Génesis 11:12

    La edad de paternidad desciende bruscamente de cien años en Sem a treinta y cinco en Arphaxad. Esa cifra es menor que cualquiera de las edades de paternidad registradas en Génesis 5, donde la menor era sesenta y cinco. La antigua versión griega presenta ciento treinta y cinco años y, de manera sistemática, ofrece edades mayores a lo largo de esta genealogía.

  4. Génesis 11:13

    Génesis 5 daba para cada patriarca tres cifras y terminaba su registro indicando su muerte. Esta genealogía ofrece solamente dos cifras y omite aquella fórmula final. Para Arphaxad, el lector debe sumar treinta y cinco y cuatrocientos tres para obtener una vida total de cuatrocientos treinta y ocho años. El Pentateuco samaritano, en cambio, añade totales y menciones de muerte.

  5. Génesis 11:14

    Sala corresponde a Shelach, palabra que puede relacionarse con una lanza o jabalina. Esa misma raíz se ha propuesto dentro del nombre Mathusalam, entendido por algunos como “hombre de la jabalina”, aunque esa interpretación de Génesis 5:21 no es segura. En comparación con varios nombres largos de Génesis 5, los de esta línea genealógica resultan generalmente más breves y sencillos.

  6. Génesis 11:15

    Los cuatrocientos tres años posteriores al nacimiento de Heber repiten exactamente la cifra dada para Arphaxad en Génesis 11:13. El texto no comenta esa coincidencia. Los totales, sin embargo, son distintos porque las edades iniciales difieren: Sala vive cuatrocientos treinta y tres años, mientras Arphaxad alcanza cuatrocientos treinta y ocho.

  7. Génesis 11:16

    A partir de Heber, las edades de los padres cuando nace el hijo señalado se concentran aproximadamente alrededor de los treinta años. La genealogía se acerca así a una escala generacional mucho más familiar que las edades extraordinariamente elevadas de las listas anteriores. Ese descenso prepara el marco cronológico en el que pronto será presentada la familia de Abraham.

  8. Génesis 11:17

    Heber vive en total cuatrocientos sesenta y cuatro años y, siguiendo estas cifras, sobrevive a Abraham por sesenta y cuatro años. La tradición judía desarrolló ampliamente esa superposición. Tanto los tárgumes como Génesis Rabbah hablan de una casa de estudio vinculada con Sem y Heber, donde más tarde habría aprendido Jacob, detalle tradicional que no aparece en Génesis.

  9. Génesis 11:18

    Génesis 10:25 había relacionado los días de Peleg con la división de la tierra. Aquí, sin embargo, su entrada genealógica se reduce a la fórmula ordinaria: vive treinta años y engendra a Reu. El capítulo que acaba de describir la dispersión de Babel no atribuye ningún papel personal a Peleg, a pesar del significado asociado con su nombre.

  10. Génesis 11:19

    La vida completa de Peleg suma doscientos treinta y nueve años, poco más de la mitad de los cuatrocientos sesenta y cuatro de su padre Heber. Según las cifras hebreas, Peleg muere en el año 1996 desde Adam, diez años antes de Noé. De ese modo, Noé sobrevive a uno de sus propios descendientes de varias generaciones posteriores.

  11. Génesis 11:20

    Reu, o Re’u, podría ser una forma abreviada de un nombre semejante a Reuel, cuyo sentido es “amigo de Dios”. Reuel es también el nombre aplicado al suegro de Moisés en Éxodo 2:18. Lucas 3:35 conserva la forma griega del nombre de Reu como Ragau dentro de la genealogía que sigue esta misma línea.

  12. Génesis 11:21

    Los doscientos siete años que Reu vive después del nacimiento de Serug, sumados a sus treinta y dos años anteriores, dan un total de doscientos treinta y nueve. Es exactamente la misma duración atribuida a su padre Peleg. Dos generaciones consecutivas alcanzan así idéntico total, antes de que las cifras continúen disminuyendo en las siguientes entradas.

  13. Génesis 11:22

    Serug se parece al nombre Sarugi, una población cercana a Harán conocida por documentos asirios. Varios nombres de esta genealogía aparecen también como topónimos de aquella región, entre ellos Nachôr y posiblemente Thare. Esa coincidencia ha llevado a pensar que el recuerdo familiar quedó estrechamente asociado con los lugares donde estos grupos vivieron.

  14. Génesis 11:23

    El período de Serug después del nacimiento de Nachôr es una cifra redonda de doscientos años. Jubileos 11 sitúa en la generación de Serug una expansión de la fabricación de ídolos. Esa tradición posterior parece desarrollarse a partir de Josué 24:2, donde se declara que Thare y sus antepasados habían servido a otros dioses antes del llamamiento de Abraham.

  15. Génesis 11:24

    Veintinueve años es la edad de paternidad más baja registrada en cualquiera de estas dos genealogías. Nachôr es además el nombre de una población cercana a Harán, conocida como Nakhur en las cartas de Mari. Génesis 24:10 sitúa la búsqueda de Rebeca en la ciudad de Nachôr. Más tarde, un hijo de Thare llevará nuevamente el mismo nombre que su abuelo.

  16. Génesis 11:25

    Nachôr vive en total ciento cuarenta y ocho años, la vida más corta de ambas listas genealógicas y aproximadamente la mitad de la de su padre. Según la cronología obtenida de estas cifras, muere en el año 1997 desde Adam, nueve años antes de Noé. Así, Noé todavía vive cuando muere un descendiente suyo situado ocho generaciones después.

  17. Génesis 11:26

    Thare ha sido relacionado a menudo con yareach, palabra hebrea para luna, y tanto Ur como Harán fueron centros importantes del culto al dios lunar Sin. Josué 24:2 afirma expresamente que Thare y sus antepasados sirvieron a otros dioses. Abram aparece primero en la lista, aunque las cifras de Génesis 11:32 y 12:4 permiten pensar que quizá no fuese el hijo mayor.

Génesis 11:10-26

Santa Biblia Reina Valera 1909

10Estas son las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien años, engendró á Arphaxad, dos años después del diluvio.

11Y vivió Sem, después que engendró á Arphaxad, quinientos años, y engendró hijos é hijas.

12Y Arphaxad vivió treinta y cinco años, y engendró á Sala.

13Y vivió Arphaxad, después que engendró á Sala, cuatrocientos y tres años, y engendró hijos é hijas.

14Y vivió Sala treinta años, y engendró á Heber.

15Y vivió Sala, después que engendró á Heber, cuatrocientos y tres años, y engendró hijos é hijas.

16Y vivió Heber treinta y cuatro años, y engendró á Peleg.

17Y vivió Heber, después que engendró á Peleg, cuatrocientos y treinta años, y engendró hijos é hijas.

18Y vivió Peleg treinta años, y engendró á Reu.

19Y vivió Peleg, después que engendró á Reu, doscientos y nueve años, y engendró hijos é hijas.

20Y Reu vivió treinta y dos años, y engendró á Serug.

21Y vivió Reu, después que engendró á Serug, doscientos y siete años, y engendró hijos é hijas.

22Y vivió Serug treinta años, y engendró á Nachôr.

23Y vivió Serug, después que engendró á Nachôr, doscientos años, y engendró hijos é hijas.

24Y vivió Nachôr veintinueve años, y engendró á Thare.

25Y vivió Nachôr, después que engendró á Thare, ciento diecinueve años, y engendró hijos é hijas.

26Y vivió Thare setenta años, y engendró á Abram, y á Nachôr, y á Harán.

Génesis 11:27-32

Una genealogía llega a las palabras sin hijos

La casa de Taré llega a Canaán solo como intención. Harán muere en Ur, lo cual deja a Lot identificado por una pérdida, y la familia comienza un viaje hacia Canaán pero se detiene en Harán, donde Taré acaba muriendo. Génesis coloca por tanto un movimiento interrumpido dentro de la presentación de la familia. Al mismo tiempo, el largo ritmo genealógico de hijos nacidos y líneas que continúan se topa con una segunda interrupción: Sarai es estéril, y el texto duplica la afirmación añadiendo que no tiene hijo. La próxima promesa de una gran nación no se dará a una casa que ya rebose de herederos. El obstáculo se nombra antes de que llegue la promesa. Se siembran también otras relaciones de importancia posterior, incluida la conexión de Milca con Nacor y Harán. Estos nombres no son añadidos al azar. Establecen la red familiar de la que surgirán las generaciones posteriores. Al final del capítulo, tanto la geografía como la sucesión se han detenido. La familia no ha llegado a Canaán, y Abram no tiene hijo por medio del cual pueda continuar un futuro.

Génesis 11:27-32: Una genealogía llega a las palabras sin hijos
Escena del capítuloGénesis 11

Estudio profundo

Harán muere antes que su padre, y Lot es presentado mediante esa pérdida. Por tanto, la relación posterior entre Abram y Lot comienza dentro de una casa ya alterada por la muerte. El matrimonio de Milca con Nacor también conserva una rama que cobrará importancia cuando se busque esposa para Isaac. Estos nombres no se guardan al azar para una lejana prueba de memoria.

Después de tantas noticias de engendrar, la falta de hijos de Sarai detiene el patrón. La afirmación se duplica: es estéril; no tiene hijos. La promesa venidera de una gran nación no se apoyará, por tanto, en una línea de descendientes que ya florezca. El viaje también comienza sin llegar a su destino declarado. Taré lleva a la casa hacia Canaán, pero se establecen en Harán, donde él muere. Génesis ha colocado un viaje detenido junto a una sucesión interrumpida. El capítulo siguiente hablará directamente a ambas condiciones.

Recorrido versículo por versículo

  1. Génesis 11:27

    Aquí comienza el sexto encabezamiento de toledot, el de Thare, y su sección se extiende hasta Génesis 25:11. Génesis no introduce un encabezamiento separado llamado generaciones de Abraham. Toda la vida de Abraham queda incluida formalmente dentro de la sección de su padre. Lot aparece por primera vez en este punto y queda identificado desde el principio como hijo de Harán.

  2. Génesis 11:28

    La frase hebrea traducida como que Harán murió antes de su padre puede entenderse literalmente como que murió “delante del rostro” de Thare, es decir, durante su vida y quizá en su presencia. Es el primer caso de un hijo que muere antes que su padre en las Escrituras. Moledet, relacionado con lugar de nacimiento o parentela, reaparece en Génesis 12:1. La mención de los caldeos identifica Ur mediante una denominación posterior.

  3. Génesis 11:29

    Sarai significa princesa y Milca significa reina. Nachôr se casa con la hija de su hermano Harán. Megillah 14a, dentro del Talmud, identificó a la enigmática Isca con Sarai, lo que convertiría también a Sarai en hija de Harán. Esa tradición, sin embargo, debe compararse con Génesis 20:12, donde Abraham presenta a Sarai como hija de su padre pero de otra madre.

  4. Génesis 11:30

    El término hebreo aqarah, estéril, volverá a aplicarse a Rebeca en Génesis 25:21 y a Rachel en Génesis 29:31. Así, las tres mujeres que llegan a ser madres principales de la línea patriarcal aparecen inicialmente sin capacidad de tener hijos. La palabra utilizada aquí para hijo, valad, presenta una forma que no vuelve a encontrarse en ningún otro lugar de la Biblia hebrea.

  5. Génesis 11:31

    En este movimiento Thare toma la iniciativa y Abram aparece entre quienes son llevados. Nachôr no se menciona en el viaje, aunque más tarde su familia se encuentra en la región de Harán, según Génesis 24:10. En hebreo, el nombre de la ciudad Harán comienza con una consonante distinta y más fuerte que el nombre del hermano muerto de Abram, por lo que no son la misma palabra.

  6. Génesis 11:32

    Si Abram nació cuando Thare tenía setenta años y salió de Harán a los setenta y cinco, como indica Génesis 12:4, las cifras hebreas implican que Thare permaneció vivo otros sesenta años. El Pentateuco samaritano, en cambio, le atribuye ciento cuarenta y cinco años de vida. Hechos 7:4 presenta la salida de Abram como posterior a la muerte de su padre.

Génesis 11:27-32

Santa Biblia Reina Valera 1909

27Estas son las generaciones de Thare: Thare engendró á Abram, y á Nachôr, y á Harán; y Harán engendró á Lot.

28Y murió Harán antes que su padre Thare en la tierra de su naturaleza, en Ur de los Caldeos.

29Y tomaron Abram y Nachôr para sí mujeres: el nombre de la mujer de Abram fué Sarai, y el nombre de la mujer de Nachôr, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca.

30Mas Sarai fué estéril, y no tenía hijo.

31Y tomó Thare á Abram su hijo, y á Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y á Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo: y salió con ellos de Ur de los Caldeos, para ir á la tierra de Canaán: y vinieron hasta Harán, y asentaron allí.

32Y fueron los días de Thare doscientos y cinco años; y murió Thare en Harán.

Preguntas para mantener presentes durante la lectura

  1. Sigue quién actúa, quién habla, quién resulta afectado y qué cambia.
  2. Observa promesas, fracasos, rescates y consecuencias repetidas.
  3. No supongas que el relato aprueba cada acción que relata.

Primero el texto

Donde difieren los lectores

El resumen comienza con lo que dice el pasaje y cómo se relacionan sus partes. No supone que una denominación ya haya resuelto cada pregunta. Toda dependencia de una tradición, teoría literaria o reconstrucción histórica se identifica con claridad.

El texto bíblico aparece primero. Las conclusiones interpretativas se identifican, y las diferencias se presentan cuando ayudan a explicar por qué las comunidades serias no siempre llegan a la misma respuesta.

Las notas interpretativas comparativas de este capítulo están en preparación. Hasta que las notas revisadas estén listas, esta página separa el texto bíblico del resumen y la aplicación sin afirmar que todos los lectores serios coinciden en cada cuestión.

Preguntas bajo la superficie

  1. ¿Qué parte de Génesis 11 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?
  2. ¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?
  3. ¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: Génesis 11?
  4. ¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?

Preguntas para una reflexión personal seria

Estas preguntas son deliberadamente abiertas. Permanece con la tensión del pasaje, responde con sinceridad y vuelve a la Escritura antes de llegar a una conclusión.

Observa sin apresurarte

  1. ¿Qué parte de Génesis 11 te detiene, te incomoda o te sorprende, y por qué?

  2. ¿Qué detalle del pasaje sería fácil pasar por alto? ¿Cómo cambia ese detalle tu comprensión?

  3. ¿Dónde ves tensión entre lo que ocurre y este enfoque: La humanidad se extiende por la tierra, pero se reúne para hacerse un nombre. Babel dispersa a las naciones y prepara el llamado de una familia para bendecirlas a todas.?

  4. ¿Qué pregunta importante deja abierta el pasaje en lugar de resolverla rápidamente?

Examina tu interior con sinceridad

  1. ¿Con qué persona, respuesta, temor o deseo del pasaje te identificas más en este momento?

  2. ¿Qué suposición tuya acerca de Dios, de otras personas o de ti mismo pone a prueba este texto?

  3. ¿Qué parte preferirías suavizar, evitar o explicar demasiado rápido? ¿Qué podría revelar esa reacción?

  4. Si esta Escritura pudiera hacerte una pregunta directa, ¿cuál crees que sería?

Responde con sabiduría y valor

  1. ¿Qué necesitarías recordar, confesar, lamentar, agradecer o confiar después de leer este pasaje?

  2. ¿Cómo podría otra persona fiel leer esta situación de manera diferente sin ignorar el texto?

  3. ¿Qué respuesta obediente sería costosa, incómoda o lenta, pero todavía fiel a la Escritura?

  4. ¿Qué pregunta llevarás a la oración esta semana y qué versículos mantendrás delante de ti?

Escucha y mira junto al pasaje

Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.

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Fuente: eBible.org · spaRV1909 · obtenido 2026-09-20